COP 30: espacio de combate y alternativas desde la sociedad civil ante la crisis climática

COP 30: espacio de combate y alternativas desde la sociedad civil ante la crisis climática

Ante la Cumbre oficial de la COP 30 que reúne a jefaturas de estado de alto nivel, alineadas con corporaciones transnacionales que financian cada año los eventos, se abren la Cumbre y el Tribunal Permanente de los Pueblos, como espacios alternativos de comunidades diversas de todo el mundo que, en el día a día, implementan acciones para visibilizar, denunciar, atender y minimizar la crisis climática.

En Belém do Pará, este 2025, tanto en el 6º Tribunal Internacional de Diversos Nuevos Compromisos con la Naturaleza y desde la Cúpula de los Pueblos, esta última efectuada en diversas sedes de la Universidad Federal de Belém do Pará, confluyeron miles de personas de diferentes culturas, idiomas, colores, tradiciones, vestimentas; todas ellas hermanadas por la convicción de que no hay que cambiar al clima, sino al sistema capitalista que está destruyendo al planeta.

En estos foros alternativos y en la marcha del día 16 de noviembre la voz común ha sido contra la mercantilización de la naturaleza a través de modelos de agricultura industrial, extractivismo, minería y fracking, contaminación por productos plásticos; devastación de selvas, bosques y ríos para la ganancia de unas cuantas compañías transnacionales sin ética ni respeto a los bienes comunes; además de denunciar la exclusión, represión y devastación de comunidades originarias quienes han sido las protectoras históricas de la madre tierra y su entorno biodiverso.

El mejor lugar para denunciar estas prácticas es Belém do Pará, la sede de la COP 30, por un lado, como la ciudad más poblada de entrada al Amazonas, con gran importancia económica y turística, con grandes edificios, largas avenidas llenas de intenso tráfico, que se hace más molesto por la humedad y calor generados por tanto cemento; mientras que cruzando el río Guajará asombra la biodiversidad de sus 42 islas, la mayoría plenas de naturaleza, ríos, plantas, animales y comunidades nativas, que todos los días lucha por sobrevivir a la devastación y saqueos que durante siglos han impulsado compañías extranjeras en la región y que continúa con la instalación de hoteles, restaurantes, bares y centros turísticos.

En la parte gastronómica Belém destaca por haber sido reconocida como Ciudad Creativa de Gastronomía por la UNESCO en 2015, con su base alimentaria en el açaí, una fruta endémica de la región amazónica que se puso de moda por sus propiedades nutricionales, su versatilidad culinaria y uso en la industria cosmética y que entre 1987 y 2022, incrementó su producción más de 13 veces como monocultivos.

Otro tema muy polémico fue el de la destrucción de grandes extensiones de selva para la cría de ganado vacuno, cuya carne es base de la economía brasileña, así como la siembra de soya genéticamente modificada, que contamina las tierras, el agua y daña la salud humana, lo que llevó a que una ley local de la Cámara Municipal de Belém prohibiera su producción, comercialización y uso dentro del municipio.

Todas estas acciones han sido el marco que llevó a elegir a Belém do Pará como sede de la COP 30 donde es importante decir que las voces no sólo denuncian la deuda histórica de las naciones del norte global y las corporaciones aliadas como sucede en la Amazonia y todo el mundo sino que también plantean soluciones desde las comunidades para una transición energética y agroecológica justa, democrática y popular, a fin de recuperar el buen vivir en armonía con la naturaleza y el medioambiente.

Esas voces que parten desde las comunidades campesinas, originarias, urbanas, juventudes, sindicatos, grupos de mujeres, personas consumidoras, ambientalistas, debaten, se movilizan y trabajan en torno a seis puntos estratégicos: 1.- Territorios, aguas y mares vivos, soberanía alimentaria y reconocimiento de la naturaleza como sujeta de derechos; 2.- Reparación histórica por la deuda ecológica de las naciones contaminantes; 3.- Transición energética y agroecológica justa, popular e incluyente sin combastibles fósiles; 4.- Se manifiestan contra las opresiones y a favor de la democracia internacionalista de los pueblos contra las extremas derechas; 5. – Por ciudades justas y periferias urbanas vivas contra el racismo ambiental en áreas urbanas; y por un 6.- feminismo popular con la inclusión de mujeres en territorios y defensa de sus derechos con perspectiva de género.

El cierre de esta cumbre se va delineando con la Carta Final de la Cumbre de los Pueblos que fue presentada el sábado 16 de noviembre, luego de la marcha de los pueblos, como una herramienta popular de presión política internacional, que sintetizará el conjunto de denuncias, propuestas y exigencias de los movimientos sociales globales. La carta fue construida colectivamente por más de 1,100 movimientos de 62 países durante la primera semana de trabajos y fue entregada al Presidente de la COP 30, André Correa do Lago.

Esperemos que el llamado de estas poderosas voces sea escuchado y pueda contribuir a que las siguientes cumbres climáticas dejen de ser patrocinadas por las mismas corporaciones que destruyen al mundo, que dejen de ser un espacio de los gobiernos y grupos de poder, transformándose en espacios de gobernanza colectiva, toma de decisiones comunitarias y con soluciones efectivas para revertir la crisis climática, aún estamos a tiempo, pero al límite.