La publicidad depredadora
Como sociedad estamos ahogados en publicidad, a tal grado que no la distinguimos plenamente; no tenemos idea de cómo determina nuestros hábitos, nuestras elecciones.
La publicidad tiene la capacidad de abusar, de dañar, de depredar. Podemos afirmar que daños profundos que afectan ya a la humanidad y al planeta no hubieran ocurrido sin la llamada “publicidad depredadora”.
La primera vez que oí el término “publicidad depredadora” fue de voz de Nicholas Freudenberg, autor del libro Letal pero Legal, que lleva por subtítulo Corporaciones, consumo y la protección de la salud pública.
Freudenberg señala que nunca antes en la historia de la humanidad ha existido una brecha tan profunda entre el enorme potencial económico y científico que podría dar una mejor salud para todos y la realidad de un mundo que está sometido a una epidemia de enfermedades y muertes prematuras que podrían evitarse.

