Las mujeres sostienen el agua
La disponibilidad limitada de agua dulce constituye uno de los retos más relevantes en la actualidad. Sin embargo, sus efectos no impactan igual a toda la población. La forma en que se gestiona distribuye y garantiza el acceso al agua también refleja desigualdades sociales, entre ellas las de género. Desde el acarreo y almacenamiento hasta su uso responsable en el hogar, el trabajo de las mujeres y niñas mantiene funcionando la vida diaria aun en contextos de escasez.
Diversas investigaciones señalan que, en zonas rurales de países en desarrollo, las mujeres asumen una carga mayor debido a la asignación tradicional de responsabilidades domésticas, entre ellas la obtención de agua para el hogar. [1] En este sentido, incorporar indicadores ambientales con perspectiva de género resulta fundamental para evidenciar estas desigualdades y orientar políticas públicas hacia una mayor equidad.

