¿Quién bloquea el derecho a la alimentación?
Transformar la forma en que se gobiernan los sistemas alimentarios es una condición de sobrevivencia. Es clave para enfrentar las profundas desigualdades, sus enormes daños ambientales, sus contribuciones al calentamiento global, y, en especial, para promover la producción de alimentos saludables y dejar de producir ingredientes para la comida ultraprocesada, para la chatarra, que ha provocado un grave daño en la salud de la población. Para ello, es urgente una gobernanza multisectorial donde las políticas agrícolas se hagan en coordinación con las políticas ambientales, de salud y de desarrollo social y no que cada una vaya por su lado contraponiéndose, poniéndose el pie. Y en medio de esto, la buena noticia es que México es reconocido por tener la clave para un sistema alimentario saludable y sostenible.
El sistema alimentario actual, el sistema dominante, heredado de la llamada revolución verde, que incrementó la producción, lo hizo a costa de convertir suelos altamente fértiles en suelos infértiles, de contaminar ríos y lagos con agroquímicos, a costa del desplazamiento masivo de millones de pequeños y medianos productores, y a costa de ser una de las principales causas del calentamiento global del planeta.

