De Japón a Grecia y Tandil: la revolución de la agricultura natural

De Japón a Grecia y Tandil: la revolución de la agricultura natural

Hace 24 años Damián Colucci llegó a Tandil sin saber que se quedaría para siempre en ese campo que compró su padre, en el paraje El Gallo, y cuyo nombre es Monte Callado”. Los hilos de la historia comenzaron a tejerse mucho antes de enhebrar la aguja, con el deseo y la convicción que aún se mantienen intactos en este agricultor, que desde muy joven supo que quería vivir en la naturaleza.

Cada paso fue decisivo, con determinación y en pos de ese objetivo. Pero no se trataba de ir a un campo y hacer cualquier cosa, había conciencia y un despertar muy profundo que lo llevó a encontrarse con alternativas que se diferenciaban muy bien de los modelos convencionales de producción agrícola.

Era apenas un adolescente cuando sintió hablar por primera vez de Masanobu Fukuoka, el japonés reconocido en el mundo como “padre de la agricultura natural”. También se sentía atraído por toda la cultura oriental en general, así es el caso del taoísmo.

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