Únase a la Iniciativa 4/1000 Suelos para la seguridad alimentaria y el clima.

Escrito por: United Nations Framework Convention on Climate Change

Fecha: diciembre 2015

La “Iniciativa 4/1000: Suelos para la seguridad alimentaria y el clima” tiene como objetivo asegurar que la agricultura juega su papel en el combate contra el cambio climático.

Con el crecimiento anual de un 4/1000 (4 por mil) en el carbono almacenado en el suelo se busca demostrar que incluso un pequeño incremento en el almacenamiento de carbono en los suelos (suelos agrícolas, sobre todo prados y pastos; y suelos forestales) es crucial para mejorar la fertilidad de los suelos y la producción agrícola, y contribuir así a conseguir el objetivo a largo plazo de limitar el incremento de la temperatura media global a un máximo de 1,5 o 2°C.

La iniciativa consiste en un plan de acción voluntario en el marco de la Agenda de Acción Lima-París apoyado por un ambicioso programa de investigación.

El lanzamiento oficial de la iniciativa tendrá lugar el próximo 1 de diciembre en la COP 21 en París, con la firma de una declaración conjunta entre todas las partes interesadas.

Los suelos saludables aseguran la seguridad alimentaria y ayudan a reducir el cambio climático.

La degradación de los suelos constituye una amenaza para más del 40% de la superficie terrestre y el cambio climático está acelerando la tasa de degradación, lo que está impactando fuertemente a la seguridad alimentaria y a los pequeños agricultores. Nuestra capacidad para alimentar a 9.500 millones de personas en 2050 ante un clima cambiante dependerá en gran parte de nuestra capacidad a mantener nuestros suelos fértiles.

La restauración de las tierras agrícolas degradas y el aumento de la tasa del carbono en el suelo juegan un papel importante en el tratamiento del triple desafío que constituyen la seguridad alimentaria, la adaptación de los sistemas alimentarios y de las personas al cambio climático, y la mitigación de las emisiones producidas por los humanos.

Uniéndose a la Iniciativa 4/1000, las partes interesadas se comprometen a hacer una transición hacia una agricultura resiliente mediante una gestión del suelo sostenible que genere empleos y ganancias, y que asegure el desarrollo sostenible.

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Agricultura, cambio climático y secuestro de carbono.

Escrito por: Luis López Bellido y Diario Sevilla | Fecha: noviembre 24, 2015

El cambio climático global es un hecho científicamente constatado, aunque sus efectos sobre los ecosistemas y las diferentes actividades humanas son aún inciertos a escala regional y local; lo cual está creando fuertes controversias tanto a nivel científico como en la opinión pública. Resulta también evidente que, al menos en parte, la acción humana es responsable de esta alteración del clima, producida por las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero. Habitualmente se atribuye el inicio de dicho cambio a la revolución industrial y el uso generalizado de la energía fósil, que ha incrementando drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero en la segunda mitad del siglo XX. Sin embargo, desde la aparición de la agricultura, hace 10.000 años, el hombre está alterando el medio ambiente, y posiblemente modificando el clima, aunque con una finalidad tan necesaria como es la de producir alimentos y dar de comer a la especie humana.

La agricultura ha sido siempre un sector estratégico para la economía de un país, cualquiera que sea su nivel de desarrollo. No obstante, en las últimas décadas ha sido objeto de duras críticas por diversos sectores sociales, como si su actividad fuese algo nocivo, siendo para muchos uno de los principales responsables del incremento de los niveles de gases de efecto invernadero (GEI). Sin embargo, gracias a la fijación de dióxido de carbono (CO2) de los cultivos a través de la fotosíntesis se producen alimentos y otros productos agrícolas esenciales. La sociedad actual parece haber olvidado que a la agricultura corresponde directamente proporcionar a los habitantes del mundo el alimento y la energía para que puedan realizar su actividad diaria, además de otras muchos productos, como tejidos, fármacos, etcétera.

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Declaración Latinoamericana en la Asamblea de los Pueblos en la Haya en el marco del Tribunal a Monsanto

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Por: Naturaleza de Derechos | fecha:14th – 16th de octubre, 2016

Denunciamos:

Que el actual sistema extractivista en nuestros países está destruyendo nuestra diversidad biocultural, poniendo en riesgo la vida en la Tierra.

Considerando:

Que el agronegocio, como expresión del modelo extractivista, ha cambiado el eje de la agricultura suplantando la producción de alimentos por mercancías, y que las consecuencias directas para nuestros pueblos son el despojo de los territorios; la eliminación de los pueblos originarios y las comunidades campesinas; la concentración de la tierra; la deforestación de bosques nativos; la degradación irreversible del ambiente y la biodiversidad.

Que los actos de biopiratería sobre nuestro germplasma vulneran nuestra soberanía alimentaria, económica, política y cultural.

Que el poder político en su mayoría no esta cumpliendo con su misión de promover el bien común y proteger la vida, sometido al poder económico y a los intereses de las grandes transnacionales.

Declaramos:

Que asumimos nuestra propia defensa frente a los intereses del agronegocio y protegeremos nuestros pueblos y nuestros territorios. Para ello:

  • Exigimos a cada uno de nuestros Gobiernos que apoye el reconocimiento del Ecocidio como el quinto crimen contra la paz y la seguridad de la humanidad ante la Corte Penal Internacional.
  • Postulamos la construcción del principio de equiparación por el cual deben universalizarse los criterios de mayor beneficio y/o protección alcanzados sobre la salud y el ambiente en una región o continente.
  • Exhortamos el cumplimiento del principio de no regresión, ya que nuestros países están siendo sometidos a procesos legislativos de flexibilización de las normas de protección ambientales, que en la mayoría son el resultado de luchas populares.
  • Exigimos el cumplimiento del Principio de Solidaridad intergeneracional e Indubio Pro-natura: en caso de duda, a favor de la naturaleza
  • Sostenemos que la educación es un motor de transformación social al servicio de los pueblos y la naturaleza, y no una herramienta de dominación.
  • Instamos a los consumidores europeos a dejar de comprar carne, soja y otras materias primas latinoamericanas, cuya producción vulnera los Derechos Humanos.
  • Rechazamos los Tratados de Libre Comercio por someter las autonomías de los pueblos.
  • Defendemos las semillas criollas y nativas dado que son fuente de diversidad biológica y cultural, que inspiran la creación individual y colectiva en las comunidades y son fuentes de Vida. Reivindicamos el derecho de guardar, reproducir, multiplicar, intercambiar, donar, compartir y vender libremente las semillas.
  • Manifestamos nuestro compromiso con la defensa y la promoción de la agricultura campesina, especialmente con las prácticas agroecológicas.
  • Desconocemos los organismos genéticamente modificados e híbridos degenerativos como semillas, ya que no cumplen la función de generar y sostener la vida.
  • Nos solidarizamos con el pueblo haitiano, victima de una catástrofe climática producto del modelo económico.
  • Rechazamos el gobierno ilegítimo hetero, patriarcal, racista y saqueador de Brasil.
  • Refrendamos la firma de los acuerdos de Paz en Colombia entre el Gobierno y las FARC como una oportunidad de construcción de paz, estable, duradera y con justicia social. Respaldamos a quienes han vivido la guerra.
  • Rechazamos las políticas desestabilizadoras que amenazan la autonomía y la soberanía de Latinoamérica.

Herederos de las luchas liberadoras de la historia latinoamericana, confiamos en nuestra capacidad para recuperar la soberanía, y abrazamos fraternalmente la lucha emancipadora de los pueblos del mundo.

Prevén más hambre y pobreza.

 

ROMA (EFE).— El cambio climático ya está afectando a la agricultura y la seguridad alimentaria, de modo que si no se toman medidas urgentes más millones de personas sufrirán hambre y pobreza, advirtió ayer la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

El director general de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), José Graziano da Silva, explicó que “el cambio climático devuelve la incertidumbre al no poder asegurarse nunca más que se obtendrá la cosecha que se ha plantado”.

De no generarse cambios el número de pobres podría aumentar entre 35 y 122 millones para 2030 en comparación con lo que sería un futuro sin cambio climático, según el informe bienal de la organización sobre el estado mundial de la agricultura y la alimentación.

Apunta que la productividad agrícola corre así el riesgo de disminuir y la escasez de alimentos podría elevar drásticamente los precios de estos productos, afectando a las regiones que ya tienen altos índices de hambre y pobreza, sobre todo en África subsahariana.

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El clima está cambiando. La alimentación y la agricultura también

Por: La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura | Fecha: octubre 16 del 2016

Uno de los mayores problemas relacionados con el cambio climático es la seguridad alimentaria. Las personas más pobres del mundo, -muchas de las cuales son agricultores, pescadores y pastores-, están siendo los más afectados por las altas temperaturas y el aumento de la frecuencia de desastres relacionados con el clima.

Al mismo tiempo, la población mundial crece de manera constante y se espera que llegue a 9 600 millones de personas en 2050. Para cubrir una demanda tan grande, los sistemas agrícolas y alimentarios tendrán que adaptarse a los efectos adversos del cambio climático y hacerse más resilientes, productivos y sostenibles. Es la única manera de que podamos garantizar el bienestar de los ecosistemas y de la población rural y reducir las emisiones.

Cultivar alimentos de manera sostenible significa adoptar prácticas que producen más con menos en la misma superficie de la tierra y usar los recursos naturales de forma juiciosa. Significa también reducir la pérdida de alimentos antes de la fase del producto final o venta al por menor a través de una serie de iniciativas, que incluyen una mejor recolección, almacenamiento, embalaje, transporte, infraestructuras y mecanismos de mercado, así como marcos institucionales y legales. Por eso, nuestro mensaje global para el Día Mundial de la Alimentación 2016 es “El clima está cambiando. La alimentación y la agricultura también”.

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Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de la Alimentación

Por: Vatican News | fecha: 15 de octubre, 2016

VATICANO, 14 Oct. 16 / 05:31 am (ACI).- El Papa Francisco ha enviado un mensaje con ocasión de la ceremonia inaugural que tiene lugar en la sede de la FAO en Roma para la Jornada Mundial de la Alimentación que se celebra cada 16 de octubre.

A continuación, el texto completo del mensaje:

Al Profesor José Graziano da Silva

Director General de la FAO

Muy ilustre Señor:

1. El que la FAO haya querido dedicar la actual Jornada Mundial de la Alimentación al tema «El clima está cambiando. La alimentación y la agricultura también», nos lleva a considerar la dificultad añadida que supone para la lucha contra el hambre la presencia de un fenómeno complejo como el del cambio climático. Con el fin de hacer frente a los retos que la naturaleza plantea al hombre y el hombre a la naturaleza (cf. Enc. Laudato si’, 25), me permito ofrecer algunas reflexiones a la consideración de la FAO, de sus Estados miembros y de todas las personas que participan en su actividad.

¿A qué se debe el cambio climático actual? Tenemos que cuestionarnos sobre nuestra responsabilidad individual y colectiva, sin recurrir a los fáciles sofismas que se esconden tras los datos estadísticos o las previsiones contradictorias. No se trata de abandonar el dato científico, que es más necesario que nunca, sino de ir más allá de la simple lectura del fenómeno o de la enumeración de sus múltiples efectos.

Nuestra condición de personas necesariamente relacionadas y nuestra responsabilidad de custodios de la creación y de su orden, nos obligan a remontarnos a las causas de los cambios que están ocurriendo e ir a su raíz. Hemos de reconocer, ante todo, que los diferentes efectos negativos sobre el clima tienen su origen en la conducta diaria de personas, comunidades, pueblos y Estados. Si somos conscientes de esto, no bastará la simple valoración en términos éticos y morales.  Es necesario intervenir políticamente y, por tanto, tomar las decisiones necesarias, disuadir o fomentar conductas y estilos de vida que beneficien a las nuevas y a las futuras generaciones. Sólo entonces podremos preservar el planeta.

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Cambio climático y agricultura campesina: impactos y respuestas adaptativas

Por: Miguel A. Altieri y Clara I. Nicholls | marzo 2009

La amenaza del cambio climático global ha causado preocupación entre los científicos ya que los factores climá- ticos indispensables para el crecimiento de los cultivos, como son la precipitación y la temperatura, se verán severamente afectados e impactarán sobre la producción agrícola.

Aunque los efectos de los cambios en el clima sobre la producción de cultivos varía de una región a otra, se espera que los cambios pronosticados tengan efectos de gran alcance principalmente en los países con zonas tropicales que, por su regímen de precipitación, se clasifican entre semiáridas y húmedas.

Estos impactos ya se sienten en los países del Sur, donde también se espera un aumento en las precipitaciones que producirán daños en los cultivos por erosión de los suelos o, en algunos casos, por inundaciones. El incremento en la intensidad de los ciclones tropicales causará daño en los cultivos de ecosistemas costeros, mientras que al subir el nivel del mar los acuíferos costeros se salinizarán. En zonas semiáridas se espera una mayor frecuencia y severidad de sequías y calor excesivo, condiciones que pueden limitar significativamente el crecimiento y rendimiento de los cultivos.

En muchos países, la población rural más pobre vive en áreas expuestas y marginales, y en condiciones que los hacen muy vulnerables a los impactos negativos del cambio climático. Para estas personas, aun los menores cambios en el clima pueden tener un impacto desastroso en sus vidas y medios de sustento.

Las consecuencias pueden ser muy profundas para los agricultores de subsistencia ubicados en ambientes frágiles, donde se esperan grandes cambios en su productividad, pues estos agricultores dependen de cultivos que potencialmente serán muy afectados; por ejemplo, alimentos básicos como maíz, frijoles, papas o arroz. Muchos investigadores expresan mayor preocupación por aquellas zonas donde la agricultura de subsistencia es la norma, pues la disminución de tan solo una tonelada de productividad podría llevar a grandes desequilibrios en la vida rural.

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Agricultura Sostenible Adaptada al Clima

 Por: CGIAR Research Program on Climate Change, Agriculture and Food Security (CCAFS) | Fecha: Septiembre 2014

¿Por qué necesitamos la Agricultura Sostenible Adaptada al Clima?

La Organización para la Agricultura y la Alimentación de la ONU (FAO) estima que la alimentación de la población mundial requerirá un aumento del 60 por ciento de la producción agrícola total. Con muchos de los recursos necesarios para la seguridad alimentaria sostenible ya estirados, los problemas de seguridad alimentaria son enormes. Al mismo tiempo, el cambio climático ya está afectando negativamente la producción agrícola mundial y local.

¿Qué es la Agricultura Sostenible Adaptada al Clima (ASAC)?

La Agricultura Sostenible Adaptada al Clima – ASAC (Conocida en inglés como Climate-Smart Agriculture o CSA) es una metodología integradora para hacer frente a estos desafíos interrelacionados de la seguridad alimentaria y el cambio climático, que busca concretamente tres objetivos:

  1. Incrementar de manera sostenible la productividad agrícola, para apoyar los aumentos equitativos en los ingresos agrícolas, la seguridad alimentaria y el desarrollo
  2. Adaptar y fortalecer la resiliencia de los sistemas de seguridad alimentaria al cambio climático a múltiples niveles
  3. Reducir las emisiones de GEI de la agricultura (incluyendo cultivos, ganadería y pesca).
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Agricultura, suelo y cambio climático

Por: Ecologistas en acción  | Fecha: marzo de 2008

Debido a prácticas inadecuadas, como la agricultura industrial y la deforestación, el suelo se comporta como un emisor de gases invernadero. Es necesaria una agricultura ecológica y sostenible, que cuestione las formas de producción y consumo actuales y que proteja la fertilidad del suelo como forma de reducir el cambio del clima y asegurar la alimentación del futuro.

Mireia Llorente, Ecologistas en Acción de Palencia. El Ecologista nº 56

Según mediciones directas, el incremento anual de CO2 en la atmósfera es del orden de 3 Gt. Las emisiones de origen antrópico se estima que ascienden a 7,6 Gt de CO2 al año, la mayor parte debidas a la quema de combustibles fósiles (6 Gt/año) pero también, en buena proporción, debidas a cambios de uso del suelo (1,6 Gt/año). A partir de estas cifras, se puede calcular que la capacidad actual de los sumideros de carbono (C) del planeta (océanos, suelos y vegetación) es de unas 4,6 Gt de CO2. Éste es, por tanto, el volumen de emisiones que el planeta puede sostener.

Es decir, para frenar la acumulación de CO2 en la atmósfera es necesario, por un lado, disminuir las emisiones hasta ajustarlas a la capacidad de asimilación de los sumideros y, por otro, proteger y, en la medida de lo posible, aumentar la capacidad de retención de los mismos.

El papel del suelo en el cambio climático

El suelo representa uno de los grandes almacenes de C de los ecosistemas terrestres ( 1.800•1015 g C). Contiene más del doble de C que la atmósfera ( 700•1015 g C) y unas 3 veces la cantidad que almacenan los organismos vivos ( 600•1015 g C).

La vegetación, a través de la fotosíntesis, capta el CO2 atmosférico y lo transforma en C orgánico, que en forma de materia orgánica muerta se va incorporando al suelo. Un suelo rico en materia orgánica es no sólo un buen almacén de C sino también un suelo fértil y estable, con buena capacidad de infiltración y conservación de agua, poco vulnerable a la erosión y con capacidad para tamponar posibles contaminantes.

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Expedición en los Pastizales del Desierto de Chihuahua

[ English | Español ]

Por: Judith D. Schwartz | Fecha: 19 de agosto de 2015
Traducción por: Equipo Regeneration International

Un paseo por los pastizales del Desierto de Chihuahua, México, ofrece vistas amplias, casi infinitas- y en el resto del terreno vistas de paisajes. Al pasar los ejidos, tierras comunales que fueron otorgadas a la población como parte de la reforma agraria después de la Revolución Mexicana, se aprecian tierras con arbustos y vegetación anual y ocasionalmente una vaca flaca, apenas con vida.  Luego están los largos trayectos de tierra color café, desnuda, en los cuales los agricultores menonitas aplican agricultura intensiva.

fotografía: Tony Eprile

fotografía: Tony Eprile

Mi guía, el ranchero Alejandro Carrillo, ha visto este paisaje degradarse en tiempo real. “Cuando yo crecí esta era la mejor tierra de la zona, con pastos grama hasta ese alambre” me dice, apuntando a un espacio con hierbas cafés cercado con alambre a la altura de la cintura y con la presencia de algunos arbustos, muy distinto de las pasturas frondosas que él recuerda.

Las consecuencias del deterioro del suelo en el estado más grande de México han sido devastadoras para las comunidades locales así como para la vida silvestre – en particular para las aves migratorias de pastizales que hibernan en la región y cuyas poblaciones ha disminuido de una manera impresionante, entre algunas especies hasta en un 80 por ciento. Y aun así, el rancho de Carrillo, Las Damas, es un oasis para la vida de las aves.

Carrillo ha manejado el rancho de manera holística desde el 2006 .Después de una exitosa carrera en IT, ahora trabaja con grupos de conservación de aves para crear hábitat para las especies en peligro. Junto con otros rancheros que practican Pastoreo Holístico Planeado han establecido investigaciones y colaboraciones con organizaciones como el Observatorio de Aves Rocky Mountain, el Conservatorio de Aves de América y Pronatura (mexicano).

Una parte central de sus esfuerzos es el manejo de ganado para regenerar el suelo y asegurar que el agua de las lluvias se quede en él en lugar de evaporarse o escurrir, ayudando de esa forma al crecimiento de los pastos. “Estamos viendo al suelo recuperarse de forma que hay bastante pasto para el ganado, nuestro ganado está sano, y podemos meternos al mercado creciente de carne de ganado de pastoreo,”, comenta Carrillo.  “Otros, incluyendo a nuestros vecinos, se quejan de que no hay suficiente lluvia. Pero los que manejamos el suelo holísticamente de alguna manera parecemos tener suficiente lluvia.”

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En la foto, Alejandro Carrillo, por: Tony Eprile

Carrillo me muestra zonas en donde el suelo antes desierto ahora se cubre de pasturas perenes, y destaca la infinidad de criaturas que viven en él: liebres, codornices, sapos con cuernos y tortugas del desierto, y dentro de la tierra, lombrices y escarabajos peloteros. “Cada organismo viviente en nuestra tierra es importante. Entre más, mejor,” comenta.

“Hemos decidido ayudar a proteger a las aves migratorias ya que son un buen indicador de la salud de nuestros pastizales. Los pastos diversos, de raíces profundas no son únicamente buenos para la salud de los animales – también mejoran los ciclos del agua, lo que significa resistencia a las inundaciones y la sequía así como protección contra la erosión del suelo. Los pájaros también son polinizadores, y ciertas plantas dependen de los pájaros para transportar o abrir sus semillas con sus picos. Todo está conectado y trabaja en conjunto. Si escuchamos y observamos, la naturaleza nos enseña la mejor manera de manejar nuestro suelo.”

Para saber más sobre el Savory Hub en Chihuahua, México y leer el relato completo de la visita de Judith D. Schwartz.

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