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Coronavirus: ¿cuáles son las mejores alternativas para el autocuidado?

La propagación global del coronavirus / COVID-19 ha obligado a investigadores y científicos a trabajar a contrarreloj para encontrar tratamientos y curas.

Mientras tanto, los médicos y otros profesionales están, en gran medida, improvisando. Están empleando las mejores prácticas de cuidado para los enfermos graves en los hospitales y brindan los mejores consejos para aquellos con síntomas leves que se autoaislan en sus casas, y para aquellos que no tienen síntomas y desean que así siga.

Es importante recordar que no hay tratamientos probados para el coronavirus. La situación cambia a diario. Pero en este momento, el tratamiento principal para los casos graves no es un medicamento, sino cuidados de apoyo y terapia de oxígeno, administrados a través de ventiladores para ayudar a las personas a respirar.

Algunos médicos están administrando antibióticos estándar para prevenir o tratar infecciones secundarias. Algunos están probando medicamentos experimentales, como el novedoso antiviral Remdesivir, que aún no está aprobado para el uso generalizado.

Otros están utilizando tratamientos fuera de lo indicado: medicamentos o combinaciones de medicamentos no destinados originalmente para tratar el coronavirus, como la cloroquina con o sin hidroxicloroquina (ambos son medicamentos contra la malaria) o el antibiótico Zithromax. Apenas esta semana, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU., la FDA, autorizó el uso de medicamentos contra la malaria para tratar el coronavirus, declarando que el beneficio supera los riesgos, a pesar de los informes emergentes que avisan de ciertos problemas con ambos medicamentos, especialmente las preocupantes altas frecuencias cardíacas y las historias de intoxicaciones por hidroxicloroquina en los EE. UU. y África después de un tuit desacertado del presidente Trump.

Los resultados de los ensayos a corto plazo de otros medicamentos están comenzando a llegar, pero hasta ahora ninguno es muy esperanzador.

Volver a lo básico

Ante estos problemas, algunos profesionales están adoptando un enfoque de regreso a lo básico. Están probando remedios que ya conocemos que tienen baja toxicidad y cierta eficacia en otras cepas de influenza, para ver si podrían funcionar con el coronavirus.

La semana pasada, la FDA dio el visto bueno, caso por caso, para usar los anticuerpos en plasma donado por los sobrevivientes del coronavirus para tratar a pacientes infectados con el virus que están gravemente enfermos. Este tratamiento relativamente simple se utilizó más recientemente para tratar pacientes durante los brotes de Ébola y gripe aviar. Pero también salvó innumerables vidas durante la pandemia de gripe de 1918, cuando no había vacunas ni medicamentos antivirales.

En algunos hospitales de Nueva York, los médicos han comenzado a administrar grandes dosis intravenosas de vitamina C, 3-4 veces al día, junto con otros tratamientos. El estado de las personas a quien administran la vitamina C es “significativamente mejor” que a las que no se les administra.

Hay datos tanto históricos como actuales que demuestran que esta es una opción razonable. La vitamina C permanece en el cuerpo por poco tiempo y la infección prolongada la agota más rápido. Los estudios demuestran que la suplementación de vitamina C es efectiva contra algunas cepas de coronavirus en humanos y animales.

Según su experiencia, los funcionarios chinos ahora recomiendan la vitamina C para la prevención y el tratamiento de COVID-19. Se está realizando un nuevo ensayo clínico en China, basado en el hecho de que la actividad antioxidante de la vitamina C puede ayudar a prevenir el daño pulmonar inducido por las citocinas. Las citocinas son pequeñas proteínas liberadas por las células, que desencadenan la inflamación como respuesta a las infecciones. La inflamación pulmonar severa causada por el COVID-19 puede provocar dificultad respiratoria e incluso la muerte.

Higiene interna

Al abordar el coronavirus, los profesionales de la medicina complementaria y alternativa (CAM) están haciendo exactamente lo mismo que los médicos convencionales, y basan sus consejos en lo que ya se sabe que es efectivo con virus similares.

Del mismo modo, los nutricionistas aconsejan los alimentos y nutracéuticos que se conoce que apoyan la salud y la inmunidad.

Se están acumulando datos sobre el tipo de condiciones preexistentes que nos hacen más vulnerables frente al coronavirus. El destacado cardiólogo del Reino Unido, el Dr. Aseem Malhotra, descubrió que la mayoría de las personas que enferman gravemente padecen enfermedades metabólicas crónicas, como enfermedades cardíacas, presión arterial alta y diabetes.

Una auditoría temprana de pacientes hospitalizados en el Reino Unido respalda los hallazgos de Malhotra, mostrando que dos tercios tenían sobrepeso. Combinado con una inmunidad reducida, el exceso de peso sobre el pecho significa que los músculos tienen que trabajar más duro para respirar profundo.

El medio ambiente, y particularmente la contaminación del aire, también son factores importantes. Durante el brote de SARS de 2003, las personas infectadas que vivían en áreas con altos niveles de contaminación del aire tenían el doble de probabilidades de morir que las que vivían en áreas menos contaminadas. Con el brote de coronavirus MERS (síndrome respiratorio de Oriente Medio), visto por primera vez en Arabia Saudita en 2012, los fumadores de tabaco eran más vulnerables a la enfermedad y tenían más probabilidades de morir.

En cuanto a los aspectos positivos, los investigadores en Melbourne, Australia, han rastreado las respuestas inmunes de uno de los primeros pacientes con COVID-19 de Australia. Sus datos muestran que un cuerpo sano que nunca antes ha estado expuesto al coronavirus sí tiene la capacidad de combatir el virus y recuperarse de la infección.

Con toda esta situación la noción de higiene que teníamos hasta ahora está cambiando drásticamente. Lavarse las manos y tener buenas prácticas de higiene en el hogar es vital. La higiene social (mantener una distancia segura con los demás) también es importante.

Pero también lo es la higiene interna. Lo que come, cómo gestiona el estrés, su entorno, cómo actúa para apoyar su propia salud general; todo esto es relevante e influye en la respuesta de su cuerpo a la infección por el coronavirus.

¿Por qué es tan difícil encontrar información sobre la medicina complementaria y alternativa?

Por una variedad de razones, muchas personas sienten que deben o quieren cuidar de su salud en el hogar. Según una encuesta importante del gobierno de EE. UU., el 38% de los adultos mayores de 18 años usan alguna forma de medicina complementaria y alternativa para hacerlo. Esta es una proporción de la población sustancial.

Los tratamientos alternativos, como por ejemplo los suplementos o hierbas, la nutrición o la gestión del estrés, desempeñan un papel en el mantenimiento de una buena salud.

Pero, como con los tratamientos convencionales, es difícil encontrar buenos consejos sobre el potencial de estas alternativas en relación con el brote de coronavirus.

De hecho, en la actualidad, los consejos sobre soluciones de salud natural son generalmente escasos ya que los “proveedores de información” como Google han decidido hacer que los sitios web que brindan esta información sean más difíciles de encontrar, en base a las afirmaciones de que estos sitios web ofrecen información falsa.

Esta censura de la información es real y preocupante. Un denunciante de Google ha recopilado más de 950 páginas de documentos de Google que muestran cómo el motor de búsqueda está manipulando el flujo de información en línea de acuerdo con su propia agenda política.

Sin embargo, la historia de la vitamina C sugiere que, independientemente de si Google lo aprueba o no, algunos médicos al menos están volviendo a las estrategias probadas y de bajo riesgo para el tratamiento de pacientes hospitalizados con coronavirus.

Entonces, ¿qué más podría ser efectivo? Ciertamente hay muchos consejos y recomendaciones circulando en este momento, aunque no todos tienen evidencias razonables que los respaldan. A continuación, tienen un resumen de algunas de las mejores alternativas para mantener la salud en sus hogares.

Comida

No hace falta decir que este no es un momento para satisfacer el ansia de comida chatarra, alimentos procesados empacados ​​o lo que se ha denominado “cuarantinitis”. Como señalan los expertos de la Escuela de Salud Bloomberg de la universidad Johns Hopkins, un vaso de vino está bien, pero tener happy hour de forma habitual en el hogar, especialmente con licor fuerte, puede suprimir las respuestas inmunes y dejarlo más vulnerable a las enfermedades respiratorias.

Los alimentos ricos en polifenoles son buenos para la salud bajo cualquier circunstancia, pero ahora una investigación seria está analizando el papel de los polifenoles en la lucha contra el coronavirus. En el laboratorio, se ha demostrado que los compuestos naturales como la hesperidina y la diosmina (abundantes en cítricos, su piel blanca y su cáscara), la rutina (que se encuentra en las manzanas, el trigo sarraceno, los higos, el té verde y negro y los higos) y la apíina (que se encuentra en el perejil y el apio) atacan a una proteína importante, M(pro), que ayuda a reproducir el coronavirus.

Incluso se ha demostrado que la piel de los cacahuetes, eliminada de manera frecuente de los productos para untar y alimentos precocinados, tiene un poderoso efecto antiviral, y los investigadores concluyeron recientemente que su contenido de polifenoles “inhibe las primeras etapas de replicación del virus de la gripe”.

¿Pueden los polifenoles de la dieta hacer lo mismo? Según los investigadores de la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard, los compuestos de los polifenoles, abundantes en alimentos frescos y integrales, son antioxidantes y antiinflamatorios y se ha demostrado que ofrecen protección contra ciertos tipos de cáncer, enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, osteoporosis, pancreatitis, problemas gastrointestinales, enfermedades neurodegenerativas y daño pulmonar.

En el intestino, los polifenoles también podrían apoyar las bacterias intestinales beneficiosas (su “microbioma”), al mismo tiempo que inhiben las especies invasoras o patógenas. Esto es importante porque la salud intestinal, o la falta de ella, también puede aumentar la vulnerabilidad a virus como el coronavirus.

Según una investigación reciente de Tim Spector, profesor de Epidemiología Genética de King’s College en Londres, ha demostrado que un microbioma saludable, con una diversidad de “bacterias buenas”, desempeña un papel esencial en la respuesta del sistema inmune a la infección, y ayuda a que esta respuesta inmune contra los patógenos infecciosos como el coronavirus sea más fuerte. La diversidad natural del microbioma puede disminuir con la edad, por lo que es particularmente importante asegurarse de que nuestros mayores estén comiendo bien.

La mejor manera de aumentar la diversidad del microbioma es comer una amplia gama de alimentos de origen vegetal, que son ricos en fibra y que ayudan a “alimentar” diversas bacterias en el intestino.

Sin embargo, también puedes usar suplementos. Se ha demostrado que los suplementeos que contienen una mezcla de cepas de lactobacilos y bifidobacterias reducen el riesgo de infección del tracto respiratorio superior en los niños y de infecciones respiratorias agudas en los adultos.

Al elegir un probiótico, busque uno con un alto número de unidades formadoras de colonias (UFC), que indica el número de células viables. Al menos 10-20 mil millones por dosis es razonable a menos que un profesional de la salud le recomiende tomar más (o menos).

Suplementos

Además de 1-3 gr de vitamina C al día y probióticos, es posible quiera asegurarse de obtener suficiente vitamina D.

En el hemisferio norte, ya está llegando la primavera. Este sería el momento en que la mayoría de nosotros naturalmente estaríamos saliendo al aire libre y recargando las bajas reservas de vitamina D a través de la exposición a la luz solar.

Eso es más difícil de hacer si estás enfermo o en cuarentena en casa.

La vitamina D mejora la respuesta inmune natural del cuerpo ayudándola a combatir infecciones, incluida la gripe y, según un análisis publicado en el British Medical Journal, infecciones agudas del tracto respiratorio.

La evidencia más reciente sugiere que la vitamina D podría ayudar a reducir la enfermedad y la muerte por coronavirus.

El ex director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU., el Dr. Tom Frieden, es uno de los que respalda que la dosis de vitamina D adecuada puede ser preventiva. Incluso Anthony Fauci ha declarado que es poco probable que estrategias como la vitamina D (y la vitamina C) perjudiquen e incluso podrían ayudar.

Haga actividad física regularmente al aire libre, o siéntese junto a una ventana soleada si está encerrado y no tiene opción de salir al exterior. Si está tomando un suplemento, una dosis diaria razonable para adultos y niños es de alrededor de 1000 UI y 400 UI de vitamina D3, respectivamente.

La vitamina A también es crucial para nuestra respuesta inmune, ya que coordina nuestra inmunidad innata y adaptativa. Refuerza el epitelio (que recubre las superficies externas de los órganos y vasos sanguíneos en todo el cuerpo, así como las superficies internas de las cavidades en muchos órganos internos) y, de manera crucial, protege la integridad de las membranas mucosas del cuerpo, como las del intestino y los pulmones, lo que dificulta la infección.

Se puede obtener a través de la dieta: las vísceras, el pescado azul, el queso y la mantequilla son fuentes de vitamina A de origen animal, mientras que las zanahorias, los camotes, la calabaza y las verduras de hoja verde como la espinaca y la col rizada nos aportan betacaroteno, que el cuerpo convierte en vitamina A. La cantidad diaria recomendada de vitamina A, según la Clínica Mayo, es de 900 microgramos (mcg) para hombres adultos y 700 mcg para mujeres adultas.

El zinc es otro suplemento que refuerza la inmunidad. Una revisión de datos de 2013 realizada por la prestigiosa Colaboración Cochrane descubrió que, para el resfriado común, el zinc, particularmente en forma de pastilla o jarabe, “inhibe la replicación viral”. Otro estudio de los Países Bajos descubrió que el zinc puede inhibir la replicación de un pariente del coronavirus, SARS-CoV, que causó el brote de SARS de 2003.

La cantidad diaria recomendada de zinc es de 15 mg al día para hombres adultos y 12 mg al día para mujeres adultas. No tenga la tentación de aumentar la dosis. Use las pastillas a la primera señal de picazón en la garganta en lugar de como un preventivo diario y déjelas de tomar una vez que los síntomas desaparezcan. Algunas personas pueden experimentar mal sabor de boca o náuseas con estas pastillas.

Independientemente del suplemento que elija, compre la mejor calidad que pueda pagar y recuerde que los nutrientes a menudo trabajan juntos. GrassrootsHealth, una organización de investigación de salud pública sin fines de lucro que estudia a un gran cohorte de 16,000 personas, descubrió que aquellos que toman suplementos de vitamina C tienen un 35% menos de probabilidades de contraer la gripe. Para aquellos que toman omega-3 (otro buen antiinflamatorio), la probabilidad disminuye un 38%. Sin embargo, aquellos que toman ambos suplementos tienen un 59% menos de probabilidades de contraer la gripe.

Hierbas

El saúco (Sambucus nigra), a menudo tomado como un jarabe y ampliamente disponible sin receta médica, tiene un potente efecto antiviral contra el virus de la gripe. Los científicos sugieren que detiene la reproducción del virus al bloquear las proteínas clave que ayudan a que el virus se adhiera y entre en una célula huésped.

Tomar el saúco como preventivo diario es seguro, y hay algunas pruebas que sugieren que, si se enferma, podría acelerar significativamente la recuperación. La evidencia más reciente muestra la efectividad contra el coronavirus humano HJcov-NL63, uno de los principales coronavirus que circulan en todo el mundo.

La equinácea (Echinacea purpurea) tiene propiedades antivirales y antibacterianas. Una nueva investigación en Tailandia sugiere que las preparaciones podrían servir como un tratamiento profiláctico efectivo para todos los coronavirus, incluido el actual. Esto no es (todavía) una investigación revisada por pares. Sin embargo, al igual que con la vitamina C, existe evidencia histórica de la efectividad de la equinácea y también como la vitamina C, se ha demostrado que interfiere con la actividad de las citocinas y, por lo tanto, puede ayudar a reducir la inflamación y a aliviar los síntomas

Si decide toma hierbas siga las indicaciones en el paquete o las de un profesional de la salud.

Aceites esenciales

Se sabe que los aceites esenciales son ricos en compuestos antimicrobianos que pueden ayudar a matar bacterias y virus. Sin embargo, la mayoría de estudios de laboratorio son hechos en cultivos celulares infectados y no en humanos.

Una revisión útil de 2017 publicada por el Instituto Tisserand detalla los efectos antivirales de los aceites de árbol de té (Melaleuca alternifolia), la canela (Cinnamomum zeylanicum), la bergamota (Citrus bergamia), la hierba de limón (Cymbopogon flexuosus), el eucalipto azul (Eucalyptus globulus) y el tomillo (Thymus vulgaris) cuando se aplican a las células en el laboratorio.

Pero, ¿se puede traducir eso en el uso personal en el hogar, por ejemplo a través de difusores?

Las partículas de influenza pueden propagarse a través de gotitas en el aire, del contacto cercano con personas infectadas o al tocar superficies. Las partículas de coronavirus pueden permanecer viables en el aire por hasta tres horas y en superficies por hasta tres días. La limpieza de superficies, por lo tanto, es esencial.

Limpiar el aire también puede ser beneficioso. Existe cierta evidencia de que la difusión pasiva de ciertos aceites esenciales a través de difusores, combinación de difusor / humidificador y atomizadores para habitaciones, puede ayudar a neutralizar los virus en el aire.

En un estudio, en condiciones controladas, los vapores de bergamota y eucalipto azul inactivaron completamente el virus de la influenza en 10 minutos. La canela, la hierba de limón y el geranio (Pelargonium graveolens) funcionaron después de 30 minutos.

Otro estudio de laboratorio de 2010 descubrió que incluso una mezcla comercial altamente diluida de aceites esenciales que contiene canela, eucalipto azul, clavo de olor (Syzygium aromaticum), naranja dulce (Citrus sinensis) y romero (Rosmarinus officinalis), redujo la infecciosidad del virus de la gripe, confirmando la idea que las bajas concentraciones a través de la difusión en la habitación podrían ayudar a desinfectar el aire.

Los aceites esenciales también pueden ayudar a reducir el estrés y la ansiedad, y esto puede tener un efecto estimulante para reforzar la inmunidad (ver más abajo). La lavanda (Lavandula angustifolia) tiene beneficios comprobados para la ansiedad al igual que los aceites esenciales de cítricos como la naranja dulce (Citrus sinensis) o el limón (Citrus limon).

Al usar aceites esenciales en el difusión en la habitación, siga las instrucciones de su difusor específico. Si no hay ninguna, dilúyalo en una proporción entre un 2% (12 gotas de aceite por 20 ml de agua) y un 5% (30 gotas de aceite por 20 ml de agua).

Los aceites más fuertes como la canela pueden necesitar ser más diluidos, en cambio los aceites más livianos como los de cítricos se diluyen menos. Se cree que la difusión intermitente (30-60 minutos activada / 30-60 minutos desactivada) es más efectiva que la difusión continua.

Gestión del estrés

Incluso los centros de control de enfermedades generalmente conservadores reconocen que el coronavirus está aumentando los sentimientos de ansiedad y estrés.

Cuando estamos estresados, la capacidad del sistema inmunitario para combatir infecciones se reduce. El estrés también promueve la inflamación.

Los efectos del estrés son directos, por ejemplo, la hormona corticosteroide, liberada cuando estamos estresados, puede suprimir una respuesta inmune efectiva al reducir la cantidad de linfocitos que combaten las infecciones que circulan en el cuerpo. Pero también pueden ser indirectos, por ejemplo, interfiriendo con el sueño, o provocando comportamientos para afrontar la situación poco saludables, como picar entre comidas, beber y fumar.

Otro efecto del estrés prolongado es su capacidad para activar citomegalovirus (CMV) latentes (“hibernantes”) que muchos de nosotros tenemos sin saberlo. Los virus de la familia del CMV causan enfermedades como el herpes y la varicela, pero también fiebre y síntomas similares a los de la gripe. Al igual que con el coronavirus, no existe un tratamiento actualmente. En combinación con el coronavirus, una infección secundaria como esta puede ser particularmente de riesgo para las personas mayores, las mujeres embarazadas y las personas con afecciones preexistentes.

Las técnicas de relajación son una estrategia terapéutica importante para las enfermedades relacionadas con el estrés. Un ensayo controlado aleatorio reciente concluyó que aquellos que hacían ejercicio o meditaban tenían menos enfermedades respiratorias agudas graves que aquellos que no lo hacían.

La relajación también funciona para los niños. En un ensayo clínico con niños de entre 8 y 12 años, la terapia de relajación guiada disminuyó la frecuencia de los resfriados. Se demostró que la terapia de relajación aumenta los niveles de inmunoglobulina A secretora, una de las moléculas responsables de proteger las superficies mucosas, como las de los pulmones, de la infección.

No necesita un terapeuta para relajarse. Medite, lea, escuche música, participe en un pasatiempo que le absorba, hable con amigos incluso si es a través de internet, haga crucigramas, camine cuando pueda en un espacio verde, haga yoga, lo que sea que requiera su plena atención y lo distraiga de sus preocupaciones por un tiempo. Así que encuentre lo que funciona para usted.

Con el coronavirus, adoptar un enfoque multifacético para cuidar de su salud tiene todas las garantías. Los cuatro de cada diez de nosotros que deseen utilizar tratamientos alternativos para un autocuidado sin complicaciones deberían sentirse seguros de hacerlo.

Es posible que Google no lo ayude a encontrar la mejor información sobre medicina complementaria y alternativa, o cualquier otra, pero los siguientes sitios web son un buen lugar para comenzar si desea obtener más información:

 

Pat Thomas es periodista y autor de varios libros sobre salud y medio ambiente, incluido “Complete Wellness and What Works, What Doesn’t – The Guide to Alternative Healthcare”. También es editora de Natural Health News en el Reino Unido. Ver más en su sitio web. Thomas escribe frecuentemente para la Asociación de Consumidores Orgánicos. Puede suscribirse aquí para recibir noticias y alertas de ACO.

The Moment for Food Sovereignty is Now

Last weekend, Kristin Davey received an unexpected shock upon entering her local nursery in Sebastopol, California, north of San Francisco. “The shelves were picked over. The vegetable starts were almost gone. And the seed racks were completely bare,” she said, “I’ve been going to nurseries for 15 years and I have never seen them so empty.”

Davey went home empty-handed that day, and she is far from alone. Just as panic buying is emptying grocery shelves around the country, “panic planting” has overrun nurseries and seed companies alike as people flock to stock up on seeds and seedlings to grow food at home. Nurseries, which are considered essential businesses in some states, are scrambling to keep up with demand, and some have begun to offer curbside pickup and delivery to respect social distancing guidelines.

Seed companies are also inundated. Late last month, Baker Creek Heirloom Seeds closed their website to catch up on a record number of orders, while Johnny’s Seed Company co-CEO Gretchen Kruysman reported that the company has seen a 300 percent increase in orders since early March.

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Vandana Shiva sobre el coronavirus: de los bosques a nuestras granjas, a nuestro microbioma intestinal

La acivista, filósofa y escritora india repasa en este exhaustivo artículo las causas y consecuencias de la explotación de la biodiversidad como responsable de las enfermedades. Llama a entender la salud de manera interconectada y cree que estamos ante un cambio de paradigma, de la era mecanicista e industrial a la era de una civilización basada en la conciencia planetaria. La manipulación de animales y plantas. La lección de los seres vivos: la diversidad, la integridad y la auto-organización. Los sistemas que crean salud, y los que propagan enfermedades. Las alertas sobre el glifosato y la despreocupación de la OMS sobre este tema. El Cartel Venenoso como un junto de empresas que enferman (como Bayer, Dow, Syngenta, Big Pharma) y se benefician de ello. El enfoque holístico, y la agroecología: «La agricultura ecológica libre de productos químicos debe ser parte del rejuvenecimiento de la salud pública». Los costos globales de la atención médica debido a enfermedades relacionadas con el sistema alimentario. La necesidad de una ciencia independiente. Y la idea de «desglobalizar» el sistema alimentario: «La emergencia de salud nos está obligando a desglobalizar. Podemos hacerlo cuando hay una voluntad política. Hagamos que esta desglobalización sea permanente. Hagamos una transición a la localización».

 

Somos una familia de la Tierra en un planeta, saludable en nuestra diversidad e interconexión. La salud del planeta y nuestra salud no es separable.

Como nos recordó el Dr. King: “Estamos atrapados en una red ineludible de mutualidad, atados en una sola prenda de destino. Lo que afecta a uno directamente, afecta a todos indirectamente.»

Podemos vincularnos en todo el mundo a través de la propagación de enfermedades como el coronavirus cuando invadimos los hogares de otras especies o cuando manipulamos plantas y animales para obtener ganancias comerciales y codicia y propagamos monocultivos. O podemos estar conectados a través de la salud y el bienestar para todos mediante la protección de la diversidad de los ecosistemas y la protección de la biodiversidad, la integridad y la autoorganización (autopoiisis) de todos los seres vivos, incluidos los humanos.

Se están creando nuevas enfermedades porque un modelo de agricultura y alimentación globalizado, industrializado e ineficiente, está invadiendo el hábitat ecológico de otras especies y manipulando animales y plantas sin respetar su integridad y su salud. La ilusión de la tierra y sus seres como materia prima para ser explotada con fines de lucro está creando un mundo conectado a través de la enfermedad.

La emergencia de salud que el coronavirus nos está despertando está relacionada con la emergencia de extinción y desaparición de especies, y está relacionada con la emergencia climática. Todas las emergencias tienen su origen en una visión mundial mecanicista, militarista y antropocéntrica de los humanos como algo separado de y superior a otros seres que podemos poseer, manipular y controlar. También se basa en un modelo económico basado en la ilusión de crecimiento ilimitado y codicia ilimitada que viola sistemáticamente los límites planetarios y la integridad del ecosistema y las especies.

A medida que se destruyen los bosques, a medida que nuestras granjas se convierten en monocultivos industriales para producir productos tóxicos, nutricionalmente vacíos, y nuestras dietas se degradan a través del procesamiento industrial con productos químicos sintéticos y la ingeniería genética en los laboratorios, nos conectamos a través de enfermedades, en lugar de estar conectados a través de la biodiversidad dentro y fuera de nosotros, a través de un continuo de salud a través y en la biodiversidad.

La emergencia de salud requiere un enfoque de sistemas basado en la interconexión

Con la emergencia de salud engendrada por el virus corona, debemos observar los sistemas que propagan enfermedades y los sistemas que crean salud en un enfoque holístico de sistemas.

Un enfoque de sistemas para el cuidado de la salud en tiempos de la crisis de la corona abordaría no solo el virus, sino también cómo se están propagando nuevas epidemias a medida que invadimos los hogares de otros seres. También debe abordar las condiciones de co-morbilidad relacionadas con enfermedades crónicas no transmisibles que se están extendiendo debido a sistemas alimentarios industriales no sostenibles, anti naturaleza, insalubres.

Como escribimos en el manifiesto Food For Health de la Comisión Internacional sobre el Futuro de los Alimentos, debemos descartar “políticas y prácticas que conduzcan a la degradación física y moral del sistema alimentario mientras destruyen nuestra salud y ponen en peligro la estabilidad ecológica del planeta, poniendo en peligro la supervivencia biogenética de la vida en el planeta «.

Ahora debemos desglobalizar el sistema alimentario que está impulsando el cambio climático, la desaparición de especies y una emergencia de salud sistémica.

Los sistemas alimentarios globalizados e industrializados propagan enfermedades. Los monocultivos propagan enfermedades. La deforestación está propagando enfermedades.

La emergencia de salud nos está obligando a desglobalizar. Podemos hacerlo cuando hay una voluntad política. Hagamos que esta desglobalización sea permanente. Hagamos una transición a la localización.

La localización de la agricultura y los sistemas alimentarios biodiversos hacen crecer la salud y reducen la huella ecológica. La localización deja espacio para que prosperen diversas especies, diversas culturas y diversas economías vivas locales.

La riqueza de la biodiversidad en nuestros bosques, nuestras granjas, nuestros alimentos, nuestro microbioma intestinal hacen que el planeta, sus diversas especies, incluidos los humanos, sean más saludables y resistentes a las plagas y enfermedades.

La Tierra es para todos los seres, proteger los derechos de la Madre Tierra es un imperativo de salud

La invasión de los bosques y la violación de la integridad de las especies está propagando nuevas enfermedades.

En los últimos 50 años, han surgido 300 nuevos patógenos a medida que destruimos el hábitat de las especies y las manipulamos para obtener ganancias.

Según la OMS, el virus del Ébola se trasladó de animales salvajes a humanos. El virus se transmite a las personas de animales salvajes y se propaga en la población humana a través de la transmisión de persona a persona. Como informa el Nuevo Internacionalista: “Desde 2014-16, una epidemia de ébola sin precedentes mató a más de 11,000 personas en África occidental. Ahora los científicos han relacionado el brote con la rápida deforestación «.

El profesor John E. Fa de la Universidad Metropolitana de Manchester, investigador asociado senior del Centro de Investigación Forestal Internacional (CIFOR), también alerta: «Las enfermedades emergentes dicen que están relacionadas con alteraciones ambientales causadas por humanos. Los humanos están en mucho más contacto con los animales cuando abres un bosque… Tienes un equilibrio de animales, virus y bacterias y lo alteras cuando abres un bosque».

La enfermedad del bosque de Kyasanur (KFD) es un virus altamente patógeno que se propaga de los monos a los humanos a través de garrapatas infectadas por virus, ya que la deforestación redujo el hábitat forestal de los monos. “El virus KFD es un patógeno que ha existido durante mucho tiempo como parte de un ecosistema establecido en Kanara del Sur. La modificación humana de ese ecosistema a través de la deforestación causó la aparición epidémica de la enfermedad» (link a la fuente).

El Coronavius ​​también ha venido de los murciélagos. Como dice Sonia Shah «cuando talamos los bosques en los que viven los murciélagos, no solo se van, sino que vienen y viven en los árboles de nuestros patios y granjas».

El profesor Dennis Carroll de Cornell reconoce que, a medida que penetramos más profundamente en las ecozonas que no habíamos ocupado antes, creamos el potencial de propagación de la infección.

La enfermedad de las «vacas locas» o la encefalopatía espongiforme bovina (EEB), es una enfermedad infecciosa causada por proteínas deformadas llamadas «priones» que afectan el cerebro del ganado.

Las vacas fueron infectadas por la enfermedad de las vacas locas cuando fueron alimentadas con carne de vacas infectadas muertas. Cuando la carne de vaca de vacas infectadas fue alimentada a humanos, se infectaron con la ECJ. El prión es un agente autoinfeccioso, no un virus o bacteria. Esto ilustra que cuando los animales son manipulados y se viola su integridad y derecho a la salud, nuevas enfermedades pueden surgir (Link a la fuente).

La resistencia a los antibióticos está creciendo en los humanos debido al uso intensivo de productos químicos en las granjas industriales. Los marcadores de resistencia a los antibióticos en los OGM también podrían estar contribuyendo a la resistencia a los antibióticos. La transferencia horizontal de genes a través de especies es un fenómeno científicamente conocido. Es por eso que tenemos ciencia de la bioseguridad y regulaciones de bioseguridad como el protocolo de Cartagena del Convenio sobre Biodiversidad y las leyes nacionales para la bioseguridad.

Las enfermedades se trasladan de los animales no humanos al animal humano a medida que destruimos el hábitat y los hogares de las especies silvestres, violamos la integridad de las especies al manipular animales en granjas industriales y manipular genéticamente las plantas mediante ingeniería genética con promotores virales y marcadores de resistencia antibióticos .

La ilusión de que las plantas y los animales son máquinas para fabricar materias primas que se convierten en combustibles para nuestros cuerpos, que también son máquinas, ha creado el paradigma de la agricultura industrial y la alimentación que está en la raíz de la explosión de enfermedades crónicas en nuestros tiempos.

Un sistema alimentario tóxico, industrializado y globalizado está provocando una explosión de enfermedades crónicas no transmisibles.

En las últimas décadas, las enfermedades crónicas no transmisibles se están extendiendo exponencialmente y matando a millones de personas. Los sistemas alimentarios industriales y tóxicos son los principales contribuyentes a las enfermedades crónicas (Link a fuente).

Casi 10 millones de personas mueren de cáncer anualmente. Cada sexta muerte en el mundo se debe al cáncer (Link a fuente).

El cáncer es la segunda causa de muerte (Link a fuente).

La diabetes, un trastorno metabólico relacionado con la dieta, es la séptima causa principal de muerte. 1.7 millones de personas mueren anualmente debido a complicaciones de diabetes que conducen a ceguera, insuficiencia renal, ataques cardíacos, derrames cerebrales y amputación de miembros inferiores (Link a fuente).

Los riesgos de enfermedades infecciosas como el virus corona aumentan muchas veces cuando se combinan con la comorbilidad de enfermedades crónicas.

La tasa de mortalidad del coronavirus es de 1.6%.

Si uno tiene problemas cardíacos, aumenta a 13.2%.

Con diabetes, aumenta a 9.2%.

Con cáncer es 7.6%.

Los gobiernos deben tomar a la OMS tan en serio sobre el cáncer como lo han hecho en la epidemia de coronavirus.

El IARC de la OMS ha identificado el glifosato fabricado por Bayer / Monsanto como un probable carcinógeno. Este consejo debe tomarse en serio. El ataque corporativo a IARC está contribuyendo a la emergencia de salud. Debe ser detenido.

Se han presentado miles de casos de cáncer relacionados con el glifosato en los tribunales estadounidenses. En los casos de Johnson Edwin Hardeman, Alva y Alberta Pilliod, los tribunales han fallado a favor de las víctimas del cáncer.

Los gobiernos deben prohibir los productos químicos que causan daños. Y deben responsabilizar al Cartel del Veneno y responder por el daño que han hecho.

Mi viaje por la agricultura comenzó con el genocidio de Bhopal, que mató a miles cuando se filtró una planta de pesticidas propiedad de Union Carbide. Union Carbide es ahora Dow, que se ha fusionado con Dupont.

El Cartel Venenoso que ha creado enfermedades tóxicas al impulsar la agricultura industrializada globalizada también es Big Pharma. Difunden la enfermedad y se benefician de ella.

Bayer es una compañía farmacéutica y un químico agroquímico que vende pesticidas tóxicos.

Syngenta es una compañía de tóxicos y como Novartis vende productos farmacéuticos.

Big Pharma está utilizando la emergencia de salud para expandir sus mercados y ganancias (Link a fuente).

Ese dinero debe ir la protección que los gobiernos le dan al Cartel de Veneno. En su lugar, los gobiernos a todos los niveles deben trabajar con los ciudadanos y las comunidades para promover la salud de las personas con la misma fuerza con la que han actuado en Corona.

Necesitamos eliminar del sistema alimentario los productos químicos que han creado un desastre para la salud.

Los gobiernos deben seguir los consejos de la ONU y la OMS sobre todos los temas relacionados con la salud con el mismo entusiasmo que han demostrado con el coronavirus.

El manifiesto Food from Health sintetiza los altos costos de las nuevas enfermedades crónicas que han crecido exponencialmente en las últimas dos décadas de la propagación de alimentos industriales y la agricultura a través de la globalización.

Ya en 2012, un estudio cuantificó el impacto en la salud y los costos relacionados con el daño resultante de la exposición a 133 pesticidas aplicados en 24 países europeos en 2003, lo que equivale a casi el 50% de la masa total de pesticidas aplicados en ese año. Según esta encuesta, solo 13 sustancias, aplicadas a 3 clases de cultivos (uvas / vides, árboles frutales, vegetales) contribuyeron al 90% de los impactos generales en la salud debido a una pérdida de aproximadamente 2000 años de vida (corregido por discapacidad) en Europa cada año, correspondiente a un costo económico anual de 78 millones de euros. En 2012, se publicó una encuesta que evaluó los costos de la intoxicación aguda por pesticidas en el estado de Paraná, Brasil, y concluyó que el costo total de la intoxicación aguda por pesticidas asciende a $ 149 millones cada año.

Se calcula que en la década de 1990 en los Estados Unidos, los costos ambientales y de salud pública resultantes del uso de pesticidas ascendieron a 8.100 millones de dólares cada año. Por lo tanto, se gastan 4 mil millones de dólares cada año para el consumo de pesticidas en este país, lo que significa que por 1 dólar gastado en la compra de estas sustancias gastan 2 en costos subcontratados. Otro estudio publicado en 2005 estimó que en los EE.UU. los costos de las enfermedades crónicas por envenenamiento por pesticidas ascendieron a 1.100 millones de dólares, de los cuales alrededor del 80% para el cáncer. Se ha calculado que en Filipinas la transición de uno a dos tratamientos para el cultivo de arroz dio como resultado una ganancia adicional de 492 pesos, pero costos adicionales de salud de 765 pesos. con una pérdida neta de 273 pesos. En Tailandia se ha estimado que los costos externalizados de los pesticidas pueden variar anualmente de 18 a 241 millones de dólares276. En Brasil, los únicos costos por daños a la salud de los trabajadores empleados en cultivos de frijol y maíz representan el 25% de las ganancias277.

Para obtener datos más recientes y más cercanos a la realidad europea, podemos recordar un trabajo reciente realizado para evaluar la carga de las enfermedades y los costos relacionados con la exposición a disruptores endocrinos en Europa: un panel de expertos evaluó con «gran probabilidad» que cada año en Europa se pierden 13 millones de puntos de coeficiente intelectual (IQ) por exposición prenatal a organofosforados y que hay 59.300 casos adicionales de discapacidad intelectual278. Dado que se estima que cada punto de CI perdido por la exposición prenatal al mercurio tiene un valor aproximado de 17,000 euros, las cuentas también se pueden hacer pronto para la exposición al organofosforado.

Las consecuencias para la salud de la modernidad desadaptada, impulsada por los sistemas alimentarios comerciales, se están experimentando actualmente en proporciones epidémicas en todo el mundo. Además de la muerte prematura y la discapacidad prolongada, las enfermedades que resultan de dietas nutricionalmente pobres están obligando a las personas a buscar atención médica costosa, que a menudo es financieramente inasequible. Los sistemas comerciales de atención médica se benefician de estas epidemias modernas, al ofrecer pruebas y tratamientos intensivos en tecnología y de alto costo para los trastornos de salud que podrían y deberían haberse prevenido fácilmente mediante una buena nutrición y un ambiente saludable. La fusión de Bayer y Monsanto implica que las mismas corporaciones que venden los productos químicos que causan enfermedades también venden productos farmacéuticos como remedios para las enfermedades que han causado.

Los costos globales de la atención médica debido a enfermedades relacionadas con el sistema alimentario son

-Obesidad $ 1.2 billones para 2025

-El costo global de solo diabetes en 2015 se estimó en US $ 1,31 billones. En Italia, cada paciente que padece diabetes actualmente cuesta 2589 euros al año para el Sistema Nacional de Salud, y las terapias relacionadas con la diabetes le cuestan al Sistema Nacional de Salud italiano alrededor del 9% del presupuesto, o alrededor de 8.26 mil millones de euros281. En África, 35 millones de personas, el doble del número actual, se verán afectadas por la diabetes en los próximos 20 años. Para 2030, la diabetes costará $ 1.5 billones 282

-Infecciones por AMR $ 1 billón para 2050

-Cáncer $ 2.5 billones

– Los costos de la exposición a disruptores endocrinos solo en Europa son de $ 209 mil millones anuales; los costos de exposición a disruptores endocrinos en los EE. UU. son de $ 340 mil millones

– Una nueva investigación encuentra que el costo anual del autismo se ha más que triplicado a $ 126 mil millones en los Estados Unidos. El autismo alcanzó los £ 34 mil millones en el Reino Unido y es el problema de salud más costoso286

– El aumento de la infertilidad ha llevado a una nueva industria de la fertilidad que costará US $ 21 mil millones para 2020 «

Y son el planeta y las personas quienes soportan la carga de la enfermedad.

La salud es un derecho, la regulación es una cuestión de vida o muerte: fortalecer la bioseguridad y la regulación de la salud, defender el principio de precaución y garantizar la responsabilidad corporativa es el deber del gobierno

Como muestra la crisis actual, la regulación es un asunto de vida o muerte. Y el principio de precaución es más vital que nunca. No debe abandonarse con la falsa afirmación de que «el tiempo es nuestro mayor enemigo» y cualquier manipulación de organismos vivos debe apresurarse para su introducción en el medio ambiente con poca o ninguna prueba (Link a fuente).

Hay un intento de socavar el principio de precaución a través de acuerdos de libre comercio como el llamado «mini-acuerdo» sobre comercio de los Estados Unidos y la Unión Europea. Según los negociadores de comercio de Estados Unidos, el secretario de agricultura Sonny Perdue y los intereses agrícolas estadounidenses, el principio de precaución debe ir y ahora es el momento de finalmente acabar con el acuerdo comercial entre Estados Unidos y la UE.

Los gobiernos deben garantizar que las evaluaciones de Bioseguridad e Inocuidad de los Alimentos no se vean influenciadas por la industria que se beneficia de la manipulación de organismos vivos y suprime la evidencia científica de daños. La evidencia de tal manipulación de la investigación y el ataque a los científicos y la ciencia por parte de la industria se presentó en el Tribunal de Monsanto y la Asamblea Popular en La Haya en 2016.

El daño causado a la salud de las personas por la manipulación corporativa de la investigación ahora está probado.

Necesitamos fortalecer la investigación independiente sobre Bioseguridad, Seguridad Alimentaria, Seguridad Saludable, epidemiología y ecología de la salud.

Los gobiernos deben fortalecer de inmediato la regulación de la bioseguridad y la salud. El intento global de desregulación de las regulaciones de seguridad y bioseguridad alimentaria debe detenerse. La edición de genes tiene impactos impredecibles y los nuevos OGM basados ​​en la edición de genes deben regularse como un organismo genéticamente modificado (OGM) porque El genoma ha sido modificado, y necesitamos evaluar y conocer el impacto en la salud de la manipulación a nivel genético.

Deben detenerse los nuevos intentos de impulsos genéticos para manipular genéticamente a los organismos para llevarlos a la extinción para evitar crímenes contra la naturaleza y crear nuevas enfermedades desconocidas a través de impactos no intencionados.

Con coronavirus, los gobiernos están demostrando que pueden tomar medidas para proteger la salud de las personas cuando tienen la voluntad.

Ahora es el momento de que tomen todos los pasos necesarios para detener todas las actividades que comprometen nuestra salud al comprometer los procesos metabólicos que regulan nuestra salud. Los mismos sistemas también causan daño a la biodiversidad del planeta, la capacidad de autorregulación de la Tierra que causa estragos climáticos.

La crisis de la corona y la respuesta a la crisis deben convertirse en la base para detener los procesos que degeneran nuestra salud y la salud del planeta y el proceso de inicio que regenera ambos.

Sabemos que la agricultura industrial y los sistemas alimentarios industrializados globalizados basados ​​en combustibles fósiles y productos químicos tóxicos derivados de los combustibles fósiles están contribuyendo a la extinción de especies, el cambio climático y la catástrofe de enfermedades crónicas.

Sabemos que la agricultura orgánica regenerativa basada en la biodiversidad puede abordar las tres crisis.

Es hora de que los gobiernos dejen de usar nuestro dinero de impuestos para subsidiar y promover un sistema alimentario que está enfermando al planeta y a las personas.

Las corporaciones deben ser responsables por el daño que han hecho y evitar que sigan siendo libres de hacer más daño al socavar la ciencia y la investigación independientes, que es la única fuente de conocimiento real sobre el daño a la salud.

La crisis también brinda a las personas la oportunidad de ver cómo las corporaciones han socavado nuestra salud.

La emergencia de salud ha demostrado que el derecho a la salud es un derecho fundamental, la salud es un bien común y un bien público, y el gobierno tiene el deber de proteger la salud pública. Es por eso que la privatización y la corporativización de la salud deberían detenerse, y los sistemas de atención de salud pública deberían protegerse y fortalecerse donde existan, y crearse donde no existan.

Rejuvenecer la ciencia de la vida y la vida saludable: descolonizando nuestros sistemas de conocimiento y sistemas de salud:

El camino hacia un planeta sano y personas sanas es claro.

La economía basada en un crecimiento ilimitado está generando un apetito ilimitado para colonizar la tierra y los bosques, destruyendo los hogares de otras especies y pueblos indígenas. El Amazonas está siendo quemado por OMG para la alimentación animal. Las selvas tropicales de Indonesia están siendo destruidas por el aceite de palma en Indonesia

La enfermedad está siendo creada por la demanda ilimitada de recursos para una economía globalizada basada en un crecimiento ilimitado. Una economía de la avaricia está violando los Derechos de la Madre Tierra y la integridad de su ser diverso, que son la base de One Health.

La salud para todos comienza se basa en la protección de la tierra, sus procesos ecológicos y el espacio ecológico y la integridad ecológica de la vida en la tierra, incluidos los humanos.

Necesitamos pasar de un paradigma mecanicista y militarista de agricultura basada en químicos de guerra a Agroecología Regenerativa, una agricultura para la Biodiversidad basada en la vida y trabajar con una naturaleza viva, no participar en una guerra contra la tierra y sus diversas especies. la agricultura es cuidado y gratitud, de devolver a la tierra, la ley del retorno o la ley de dar, creando economías circulares que curan la tierra y nuestros cuerpos.

Los sistemas indígenas de atención médica han sido criminalizados por la colonización y la industria farmacéutica.

Necesitamos pasar de un paradigma reduccionista, mecanicista y militarista basado en la separación y colonización de la Tierra, otras especies y nuestros cuerpos, que han contribuido a la crisis de salud a sistemas como el Ayurveda, la ciencia de la vida, que reconoce que somos Como parte de la red de vida de la Tierra, nuestros cuerpos son complejos sistemas de vida autoorganizados, que tenemos el potencial de estar sanos o enfermos dependiendo de nuestro medio ambiente y los alimentos que cultivamos y comemos. La salud depende de una alimentación saludable (Annam Sarva Aushadhi – La buena alimentación es la medicina para todas las enfermedades). Un intestino sano es un ecosistema y es la base de la salud. La salud es armonía y equilibrio.

(Annam: Alimentación y Salud, Navdanya)

Los sistemas de salud y los sistemas de conocimiento indígenas que se basan en la interconexión deben ser reconocidos y rejuvenecidos en tiempos de emergencia de salud que enfrentamos.

La salud es un continuo, desde el suelo, hasta las plantas, hasta nuestro microbioma intestinal.

Si bien la agricultura industrializada globalizada que está destruyendo los bosques y la biodiversidad de nuestras granjas se justifica como Alimentar al mundo, el 80% de los alimentos que comemos proviene de pequeñas granjas. Las granjas de monocultivo producen productos, no alimentos.

La agricultura industrializada globalizada es un sistema que crea hambre y enfermedades. Ha propagado enfermedades relacionadas con los tóxicos y está destruyendo las pequeñas granjas que nos alimentan atrapando a los agricultores en deuda y llevándolos al suicidio.

Esta enfermedad que crea un sistema alimentario poco saludable está subsidiada por nuestro dinero de impuestos, primero al proporcionar subsidios para la producción y distribución, y luego hacer que las personas paguen los altos costos de la atención médica.

Si agregamos los subsidios y las externalidades de salud de los sistemas alimentarios industriales y globalizados, nos damos cuenta de que ni el planeta ni las personas pueden continuar soportando la carga de esta enfermedad creando un sistema alimentario industrializado y globalizado.

La agricultura ecológica libre de productos químicos debe ser parte del rejuvenecimiento de la salud pública.

A diferencia de las granjas industriales, las pequeñas cuidan la salud de las personas, especialmente cuando están libres de químicos, orgánicos y de biodiversidad. Deberíamos dirigir todos los fondos públicos para apoyar las granjas agroecológicas y las economías locales como sistemas de salud.

A través de la biodiversidad y la materia orgánica en el suelo, cultivamos más nutrientes por acre, nuestras plantas son más saludables y más resistentes a las enfermedades y plagas. Devolver la materia orgánica al suelo también cura el ciclo roto de carbono y nitrógeno que están impulsando el cambio climático. La curación del planeta y la curación de nuestros cuerpos son procesos interconectados.

Necesitamos la intensificación de la biodiversidad y la reconstrucción de nuestras granjas, no la intensificación química y de capital. La biodiversidad crea culturas y economías de cuidado, incluido el cuidado de la salud de la tierra y las personas. Mientras más biodiversidad conservemos en el planeta, más protegeremos el espacio ecológico para que diversas especies se mantengan y protejamos su integridad para evolucionar en libertad y resiliencia. Todas las especies tienen derecho al espacio ecológico y la libertad de evolucionar, y todos los humanos como parte de la Tierra tienen derecho a acceder a alimentos biodiversos libres de químicos.

Necesitamos proteger la biodiversidad de nuestros bosques, granjas, nuestros alimentos para aumentar la biodiversidad de nuestro intestino, que es la verdadera fuente de salud. Las plantaciones no son bosques, y el cultivo de monocultivos comerciales de árboles o soja transgénica es una amenaza para diversas especies. , culturas diversas y nuestra propia salud.

Los sistemas orgánicos de biodiversidad deben ser centrales para las soluciones de salud pública para la emergencia de salud que estamos presenciando.

La biodiversidad de la mente debe reemplazar los monocultivos de la mente mecanicista que ven la diversidad de la vida como el enemigo a ser exterminado.

El saludo de la India «Namaste» se ha globalizado en tiempos del virus corona. El significado de Namaste no es la separación, sino una unidad más profunda que nos conecta a todos. Namaste significa «Me inclino ante lo divino en ti». Significa una interconexión de que somos parte de un universo sagrado donde todo está impregnado por lo divino para el beneficio de todos, la exclusión de ninguno.

Esta es la conciencia de unidad y unidad que necesitamos cultivar en estos tiempos donde un pequeño virus nos ha conectado en todo el mundo a través de enfermedades y pánico.

No permita que el aislamiento social requerido en una emergencia de salud se convierta en un patrón permanente de separación, destruyendo la cohesión social y comunitaria. No permita que el cierre de los mercados locales y de los agricultores se convierta en un cierre permanente para crear un futuro de agricultura sin agricultores en la visión de Bayer / Monsanto y alimentos falsos que destruyen nuestra salud mientras que los multimillonarios extraen ganancias de la moneda de la vida (Link a fuente).

El futuro depende de nuestra unidad como humanidad en un planeta conectado a través de la biodiversidad y la salud. No permitamos que las precauciones de hoy se cementen en un clima permanente de miedo y aislamiento. Nos necesitamos mutuamente y a la tierra en nuestra rica diversidad y autoorganización para crear resiliencia en tiempos de emergencia y para regenerar la salud y el bienestar en el puesto.

La crisis del coronavirus crea una nueva oportunidad para hacer un cambio de paradigma desde la era mecanicista e industrial de separación, dominación, avaricia y enfermedad, hasta la era de Gaia, de una civilización planetaria basada en la conciencia planetaria de que somos una familia terrestre. Que nuestra salud sea una salud enraizada en la interconexión ecológica, la diversidad, la regeneración, la armonía.

Publicado con permiso de La Vaca

Applying the Hard Lessons of Coronavirus to the Biodiversity Crisis

I attended one of three major biodiversity planning meetings this February, originally scheduled for China, but relocated to Rome. The day I arrived, there were three cases of the coronavirus COVID-19 in northern Italy. Two days later there were 21, and five days later there were 229. I left the fifth day, without even attending the primary workshop. A colleague teased me, and I worried that I had over-reacted. From my early training in public health, I suspected this was not just a distant wave, but an unstoppable tsunami that would soon crash upon the world. A few short weeks later, the magnitude of this tsunami became clear, a once-in-a-century crisis that threatens to upend every society on earth.

This year was supposed to be a ‘Super Year for Nature,’ with a number of global meetings; a World Conservation Congress, a UN Ocean Conference, and a UN Nature Summit – all culminating in a global biodiversity conference that would agree on a decade-long ‘Post-2020 Biodiversity Framework‘. 

 

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A Green Reboot After the Pandemic

NEW YORK – The COVID-19 coronavirus has forced entire countries into lockdown mode, terrified citizens around the world, and triggered a financial-market meltdown. The pandemic demands a forceful, immediate response. But in managing the crisis, governments also must look to the long term. One prominent policy blueprint with a deep time horizon is the European Commission’s European Green Deal, which offers several ways to support the communities and businesses most at risk from the current crisis.

COVID-19 reflects a broader trend: more planetary crises are coming. If we muddle through each new crisis while maintaining the same economic model that got us here, future shocks will eventually exceed the capacity of governments, financial institutions, and corporate crisis managers to respond. Indeed, the “coronacrisis” has already done so.

The Club of Rome issued a similar warning in its famous 1972 report, The Limits to Growth, and again in Beyond the Limits, a 1992 book by the lead author of that earlier report, Donella Meadows.

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