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Cómo la tecnocracia médica hizo posible la pandemia

Durante la conferencia ‘Doctors for Disaster Preparedness’ que se llevó a cabo 16 de agosto de 2020 en Las Vegas, Nevada, la Dra. Lee Merritt —una cirujana ortopedista de Logan, Iowa— presentó su ponencia “SARS-CoV2 and the Rise of Medical Technocracy”.

En ella analiza cómo se puede influir en el poder geopolítico mediante la falta de un ejército o una guerra declarada. Habla de la disonancia cognitiva que enfrentamos en la actualidad, cuando lo que dicen no corresponde con los hechos o con el pensamiento lógico.

Y analiza cómo los tecnócratas médicos, los llamados expertos médicos y líderes políticos que han enloquecido al mundo como respuesta al COVID-19, se han equivocado en todo lo que nos han estado diciendo.

Se han equivocado sobre la evaluación inicial de riesgos, las pruebas, las medidas preventivas, el uso de tapabocas y el distanciamiento social. Han mezclado los “casos” o las pruebas positivas con la enfermedad real. También son culpables de errores de omisión, ya que no expresan lo que creen los médicos y científicos.

“Puedo darles el beneficio de la duda cuando se equivocan en una o dos cosas, pero cuando se equivocan en todo, no es por casualidad”, explica Merritt. “Tenían que haber ideado lo mejor para nosotros si es algo que les preocupaba”.

El video está disponible solo en inglés

 

El comienzo de la tecnocracia

Merritt atribuye su comprensión de la tecnocracia al libro de Patrick Wood titulado Technocracy Rising: The Trojan Horse of Global Transformation. Mientras que Wood también es el editor en jefe del sitio web Technocracy News & Trends. Hace poco entrevisté a Wood. Su entrevista aparece en mi artículo “Los peligros apremiantes de la tecnocracia“.

Como explicaron Wood y Merritt, la tecnocracia es una ideología construida alrededor del gobierno totalitario por líderes no electos. La tecnocracia comenzó en la década de 1930 durante la Gran Depresión, cuando los científicos e ingenieros se unieron para resolver los problemas económicos de la nación.

Parecía que el capitalismo y la libertad empresarial iban a decaer, por lo que decidieron inventar un nuevo sistema económico. Llamaron a este sistema “tecnocracia”. La palabra proviene de la palabra “techn”, que significa “habilidad”, y del Dios “Kratos”, quien personifica el poder. Como explica Merritt, un tecnócrata es una persona que ejerce poder sobre las personas con base en sus conocimientos.

Al ser un sistema económico, la tecnocracia depende de los recursos. En lugar de basar el sistema económico en la fijación de precios como la oferta y la demanda, este sistema se basa en los recursos energéticos. Es decir, bajo este sistema, se dictamina qué recursos pueden utilizar las empresas y cuáles se pueden vender.

Un ejemplo de este sistema es cuando el antiguo presidente Obama buscaba implementar multas económicas para las personas que no querían o podían comprar un seguro médico, por lo cual no se tenía la libertad de elegir si una persona deseaba adquirir un servicio o no. Las únicas opciones son adquirir lo obligatorio o pagar una multa.

El sistema tecnocrático también implica, de hecho, requiere ingeniería social, que se basa en recopilar información de manera masiva y utilizar inteligencia artificial. Desde entonces, los tecnócratas han avanzado pasando desapercibidos, y su agenda se está volviendo cada vez evidente.

El imperio de los tecnócratas también se ha hecho evidente durante la pandemia. La censura y manipulación de la información médica es parte fundamental de la ingeniería social de este sistema.

Mentiras sobre el riesgo de muerte por COVID-19

En su conferencia, Merritt repasa varias mentiras de la élite tecnocrática, las cuales comienzan por el riesgo de muerte. De acuerdo con las muertes per cápita, la tasa de mortalidad por COVID-19 es del 0.009 % (709 000 personas han muerto a causa del COVID-19 a nivel mundial, mientras que la población mundial es de 7800 millones). Eso significa que la probabilidad de sobrevivir a esta enfermedad es del 99.991 %.

Nueva York, que es el área con la tasa de mortalidad más alta, tiene una tasa de muerte per cápita del 0.17 %; sin embargo, el Dr. Anthony Fauci elogió a Nueva York por su excelente respuesta para combatir el COVID.

Este es solo un ejemplo que ha causado disonancia cognitiva, ya que no es lógico elogiar el área con una mayor tasa de mortalidad (incluso si es baja) por tener una de las mejores respuestas.

Resulta curioso que, cinco de los seis países con las tasas de mortalidad más bajas (entre el 0.00003 % y el 0.006 %) tomaron otras medidas de respuesta a la pandemia, ya que implementaron el distanciamiento social ni el cierre de negocios.

Sin embargo, se nos dice que estas medidas son muy necesarias y deben continuar, quizás de manera indefinida. Esto también crea una disonancia cognitiva masiva, ya que va en contra de toda lógica. Si una acción no tiene un beneficio observable, no tiene sentido continuar, y mucho menos afirmar que era y es necesario.

Movimiento deliberado sobre las “pruebas positivas” y los “casos”

Además, en lugar darles esperanzas a las personas y regresar a la normalidad cuando la cifra de mortalidad comenzó a disminuir, la narrativa cambió la atención a los “casos”, es decir, las personas que obtuvieron un resultado positivo de SARS-CoV-2, sin importar si tenían síntomas. Más disonancia cognitiva, ya que la medida principal de amenaza es la letalidad.

Como señaló Merritt, desde la antigüedad, un “caso” se refiere a una persona enferma y no a una persona que no presenta síntomas de enfermedad.

Ahora, este término médico bien establecido, ha sido redefinido para referirse a una persona que obtiene un resultado positivo en la prueba de presencia de ARN viral. “Eso no es epidemiología, sino un fraude”, dice Merritt.

Además, la mayoría de las pruebas utilizadas no tienen puntos de referencia, lo que significa que no sabemos cuáles son las tasas de falsos positivos y falsos negativos. Y, muchas áreas están abordando “casos” adicionales cuando una persona obtiene un resultado positivo y ha estado cerca de otras personas. “Eso es fraude”, dice Merritt.

Es posible observar que la propaganda del miedo causado por los tecnócratas está funcionando en una encuesta reciente, que encontró que los ‘millennials’ consideran que el 2 % de su generación morirá a causa del COVID-19. “Eso es 10 000 veces mayor que las cifras reales”, explica Merritt. “No concuerda con la realidad”.

Mentiras sobre el uso de tapabocas

La segunda mentira trata sobre los beneficios de usar tapabocas. “No existe un respaldo científico, entonces, ¿por qué las usamos?” Pregunta Merritt. Es “solo una señal de sumisión”. Como se señaló en su presentación, “The strongest argument for mask wearing is it sounds good” (El argumento más fuerte contra el uso de tapabocas es que no funcionan en lo absoluto).

Junto a esa cita hay una foto del rostro de un hombre cubierto de partículas de polvo después de serrar placas de yeso con un tapabocas medico de clase II, con la leyenda: “Cada partícula de polvo de yeso mide 10 micrones. El coronavirus mide 0.125 micrones. ¿Alguna pregunta?”

El coronavirus es casi 100 veces más pequeño que el polvo de yeso. Es decir, los tapabocas quirúrgicos no pueden bloquear el coronavirus (o cualquier otro virus).

Las cajas de los tapabocas quirúrgicos vienen con una advertencia de que los tapabocas “no ofrecen ninguna protección frente al COVID-19 u otros virus” y “no reduce el riesgo de contraer ninguna enfermedad o infección”.

Lo mismo ocurre con los respiradores N95, ya que solo bloquean partículas de más de 0.3 micrones. Los respiradores N95 se utilizan en entornos hospitalarios para proteger frente a la tuberculosis, ya que el virus de la tuberculosis tiene un tamaño de 3 micrones.

Sin embargo, es importante usar la talla correcta, ajustarlo a su rostro de manera adecuada y seguir ciertos procedimientos al ponérselo y quitárselo para evitar la contaminación cruzada.

Los respiradores de OSHA, utilizados por trabajadores de construcción y otras industrias, también filtran hasta 0.3 micrones, pero están equipados con una válvula unidireccional. Por lo tanto, solo filtra el aire que entra, y no el aire que sale. Entonces, esto no protege a los demás.

La calidad de los datos es lo que importa

Merritt también analiza el artículo “Identifying Airborne Transmission as the Dominant Route for the Spread of COVID-19” en la revista científica PNAS, en la que los autores pretenden apoyar el uso de tapabocas al considerar la ciudad de Nueva York como modelo. Según Merritt, ella tiene serias preocupaciones sobre este estudio, ya que no controla el factor que reduce la humedad.

Cuanto mayor sea la humedad, menor será la tasa de contagio. El documento también tiene “todas estas referencias extrañas”, dice Merritt, “que no están relacionadas con los precursores de cualquier cosa que se mire para hacer este tipo de investigación”.

Es más, al menos uno de los autores mencionados, Yuan Wang, no tiene antecedentes médicos. Está en la división de ciencias planetarias y geológicas de Cal Tech.

El gráfico que demuestra que la tasa de contagio en la ciudad de Nueva York disminuyó cuando se ordenó el uso de tapabocas también coincide con la pendiente natural que se observó en Suecia (que no tenía ninguna restricción ni mandato de tapabocas) a medida que la infección seguía su curso. De ninguna manera prueba que el uso de tapabocas prevenga la infección. “Considero que este es un fraude muy sofisticado”, dice Merritt.

También revisa otras publicaciones en la literatura médica que demuestran que los tapabocas no protegen frente a las infecciones virales, incluyendo una revisión de mayo de 2020 de los propios Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), sobre la cual escribí en mi artículo anterior “OMS admite que no hay evidencia de que los tapabocas prevengan las infecciones virales”.

En esa revisión, los CDC concluyeron que los tapabocas no protegen frente a la influenza en entornos que no están relacionados con la atención médica.

Merritt también cita estudios que demuestran que no hay diferencia entre los tapabocas quirúrgicos y los respiradores N95. Para comprender mejor la ciencia, Merrit recomienda leer el artículo de Denis Rancourt, “Masks Don’t Work: A Review of Science Relevant to COVID-19 Policy”.

Mentira sobre el uso de tapabocas y el distanciamiento social

La sospecha de que los tapabocas son poco más que un símbolo de represión también se fortalece por el hecho de que los legisladores se están excluyendo a sí mismos y a ciertas categorías de trabajadores.

Dos ejemplos dados en la conferencia de Merritt es el mandato de tapabocas en la ciudad de Washington D.C., que excluye a los legisladores y empleados del gobierno. En Wisconsin, el gobernador ha excluido a todos los políticos de este mandato.

Si los tapabocas realmente funcionaran, ¿no serían lógicos que estos trabajadores los utilizaran en todas partes para no enfermarse y morir?

La tercera mentira que revisa Merritt es la regla de distanciamiento social de 6 pies. Treinta y cuatro minutos después de la conferencia, es posible encontrar un video de un estudio publicado el 26 de marzo de 2020 en JAMA Insights, que demuestra las emisiones de partículas que se liberan al estornudar.

En este estudio, demostraron que las emisiones pueden alcanzar de 7 a 8 metros (23 a 27 pies), muy lejos de la distancia que dijeron que nos mantendrá a todos a salvo.

Los agentes lisosomotrópicos no funcionan

La mentira número 4 que Merritt considera la más grande de todas, es que los agentes lisosomotrópicos (medicamentos que acidifican el lisosoma) como la cloroquina y la hidroxicloroquina no funcionan. Fauci ha declarado que estos medicamentos no funcionan, que no hay evidencia suficiente o que la evidencia es solo anecdótica.

Sin embargo, los propios Institutos Nacionales de Salud publicaron una investigación en 2005 que demostraba que la cloroquina tiene la capacidad de inhibir la infección y la propagación del coronavirus del SARS, y que en realidad tiene beneficios profilácticos y terapéuticos.

Como director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID), que forma parte de los NIH, desde 1984, Fauci debe estar al tanto de estos hallazgos.

En cuanto a cuál podría ser el motivo para detener el uso de hidroxicloroquina, a pesar de toda la evidencia que demuestra que funciona cuando se usa al principio del tratamiento, Merritt señala un estudio de 2006 en el Virology Journal, con el título de “In Vitro Inhibition of Human Influenza A Virus Replication by Chloroquine”.

Ese estudio entregó “pruebas abrumadoras de que la cloroquina inhibe la influenza A”, dice Merritt. Ahora bien, si un medicamento genérico puede prevenir la infección por influenza, ¿para qué necesitaríamos las vacunas que combaten la influenza estacional?

Otro artículo “Effects of Chloroquine on Viral Infections: An Old Drug Against Today’s Diseases?”, publicado en The Lancet Infectious Diseases en 2003, discutió el potencial de la cloroquina para combatir una variedad de enfermedades virales.

Por lo tanto, no solo podríamos tener un remedio económico para combatir la gripe, sino que también podría ser beneficioso para combatir muchas otras enfermedades. En resumen, si estos medicamentos fueran reconocidos por sus beneficios antivirales, podrían afectar el negocio de la industria farmacéutica. Esa podría ser la razón por la que no se aconseja su uso.

Todo tiene que ver con el dinero

Merritt también revisa la experiencia clínica del Dr. Vladimir Zelenko con la hidroxicloroquina. Por supuesto, los medios menospreciaron a Zelenko en lugar de elogiar sus éxitos para combatir el COVID-19.

Aún más atroz, señala Merritt, fue el hecho de que un fiscal federal de Baltimore inició una investigación sobre Zelenko con base en su declaración de que la hidroxicloroquina está aprobada por la FDA. “Está aprobada por la FDA”, dice Merritt. “La FDA no tiene que volver a autorizar su uso cuando hay una nueva indicación”.

Los médicos siempre han tenido la capacidad de recetar medicamentos para otros problemas de salud una vez que han sido aprobados por la FDA, que es lo que los médicos han estado haciendo con la hidroxicloroquina. Pero ahora, de repente, esa práctica común (y legal) se presenta como controvertida, poco ética o ilegal.

Didier Raoult, microbiólogo francés, experto en enfermedades infecciosas y ganador de un premio científico, así como fundador y director del hospital de investigación Institut Hospitalo-Universitaire Méditerranée Infection, dijo que cuando a los pacientes se les administró una combinación de hidroxicloroquina y azitromicina inmediatamente después de su diagnóstico, la tasa de recuperación y “cura virológica” fue del 91.7 %.

Merritt también revisa la ciencia que se ha utilizado para suprimir el uso de hidroxicloroquina, al referirse a estos estudios como “un nuevo nivel de documentos falsos”. En un caso, los autores sacaron el conjunto de datos de la nada. Ellos lo inventaron. Sin embargo, estos artículos se publicaron en The Lancet y The New England Journal of Medicine, dos de las revistas médicas más prestigiosas del mundo. Vale la pena preguntarse cómo pudo suceder eso.

Como señaló Merritt, lo que se nos dice y lo que los hechos confirman no tiene sentido:

La hidroxicloroquina cuesta entre 10 y 20 dólares, está aprobada por la FDA, tiene pocos efectos secundarios y se ha demostrado que reduce hasta un 50 % la tasa de muerte cuando se administra al comienzo del tratamiento de COVID-19.

Sin embargo, Fauci está impulsando el uso de remdesivir, un medicamento por vía intravenosa para la infección grave por COVID-19 en etapa tardía que cuesta 3600 dólares y se ha demostrado que causa efectos secundarios graves hasta en el 60 % de las personas y no reduce la tasa de mortalidad. Solo reduce la tasa de recuperación hasta un 31 %, o cuatro días.

Merritt considera que la razón por la que no estamos adoptando la hidroxicloroquina es porque podría destruir la industria de las vacunas de 69 mil millones de dólares. Eso puede justificar un encubrimiento, señala.

El medicamento podría eliminar una de las herramientas más importantes del poder geopolítico que tienen los tecnócratas, que es el terrorismo biológico. Si sabemos cómo tratarnos y protegernos frente a los virus diseñados, su capacidad para mantenernos con miedo se desvanece.

Mentiras por omisión y sus motivos

Por último, pero no menos importante, Merritt analiza las mentiras por omisión, hechos que habrían salvado vidas si hubieran sido promovidos. Esto incluye datos que demuestran que los niveles más altos de vitamina D reducen la gravedad y la mortalidad de la infección por COVID-19. Entonces, ¿quién se beneficia de suprimir información vital y de promover mentiras?

Según dos investigadores, John Moynahan y Larry Doyle, Bill Gates negoció un contrato para rastrear personas por 100 mil millones de dólares con el congresista demócrata Bobby L. Rush, quien también presentó un HR 6666, la Ley de rastreo del COVID-19, seis meses antes de que estallara la pandemia de COVID-19, durante una reunión de agosto de 2019 en Ruanda, África Oriental.

El gobierno de los Estados Unidos también compro 100 millones de dosis de una vacuna contra el COVID-19 que Pfizer y BioNTech aún están desarrollando. Como señaló Merritt, seguimos observando cómo las compañías farmacéuticas financian grupos de trabajo sobre enfermedades, y obtienen miles de millones en ganancias cuando estalla una enfermedad.

Pero además de las ganancias, Merritt está convencido de que hay otra razón detrás de las respuestas a la pandemia. Ella señala cómo en unos cuantos meses, hemos cambiado de un estado de libertad a un estado de totalitarismo. Y esto se logró a través de los mecanismos tecnocráticos de la ingeniería social, que por supuesto implica manipulación psicológica.

Herramientas de manipulación psicológica

Merritt revisa el trabajo del profesor de psiquiatría de Albert Biderman sobre la manipulación psicológica y su “tabla de coerción”, todo lo cual puede estar relacionado con la respuesta COVID-19:

Técnicas de distanciamiento. Distanciamiento social, distanciamiento de los seres queridos y confinamiento solitario.
Monopolizar la percepción. Monopolizar el ciclo de noticias 24 horas al día, 7 días a la semana, censurar las opiniones y crear entornos estériles al clausurar bares, gimnasios y restaurantes.
Técnicas denigrantes. Reprender, avergonzar a las personas (o incluso atacar físicamente) a quienes se niegan a usar tapabocas o mantener su distancia social o que eligen su libertad sobre el miedo.
Debilidad inducida. Verse obligado a permanecer en casa y no poder ejercitarse ni socializar.
Amenazas. Amenazas de quitarle a sus hijos, aislamiento prolongado, cierre de negocios, multas por incumplimiento de las reglas de tapabocas y distanciamiento social, vacunación forzada, etc.
Demostrar omnipotencia. Detener al mundo entero, reclamar autoridad científica y médica.
Cumplimiento de demandas. Los ejemplos incluyen a los miembros de la familia que se ven obligados a mantener su distancia en el banco a pesar de llegar juntos en el mismo automóvil, tener que usar un tapabocas al ingresar a un restaurante, aunque es posible quitárselo tan pronto y se siente, o tener que usar uno al caminar solo en la playa.
Complacencia ocasional. Reapertura de algunas tiendas y restaurantes, con solo una capacidad determinada. Sin embargo, parte del plan de coerción es que las indulgencias siempre se vuelven a quitar, y es posible que tengamos que detener el mundo de nuevo este otoño.

Merritt incluye mucha información en su presentación, por lo que recomiendo tomarse el tiempo para consultarla. Aparte de lo que ya he resumido anteriormente, también explica lo siguiente:

  • La influencia de la Organización Mundial de la Salud y su mayor patrocinador, Bill Gates, y sus muchas conexiones con las industrias de medicamentos y vacunas, la economía digital y las tecnologías de seguimiento digital
  • Las curiosas similitudes entre el Evento 201 financiado por Gates y los eventos mundiales actuales
  • Los constantes fracasos para crear vacunas para combatir el coronavirus en el pasado, ya que todos los ensayos revelaron que las vacunas causaron una mejora inmunológica paradójica, que hizo que la enfermedad fuera más letal
  • Conflictos de intereses de Fauci

Publicado con permiso de Mercola.com

El COVID y el Nuevo Orden Mundial: el imperio de los milmillonarios

Se está utilizando la pandemia del COVID-19 para crear un gobierno mundial con el poder enfocado en un grupo de milmillonarios.

En marzo de 2020, el proyecto del Nuevo Orden Mundial de las Naciones Unidas (UNNWO, por sus siglas en inglés) anunció su campaña anual del Día Internacional de la Felicidad, junto con un llamado a la solidaridad y la unión para combatir el COVID-19. El tema de la campaña, según el UNNWO, fue el siguiente:

“… hacemos un llamado a las 7800 millones de personas en el mundo, y las 206 naciones y territorios del planeta, para que se unan de manera solidaria y firme en la lucha contra el coronavirus COVID 19”.

Aunque los objetivos de sustentabilidad del UNNWO como abordar la pobreza, el hambre, la contaminación del agua y más, parecen admirables, caen en la manipulación del gobierno mundial como la censura de los medios, la vigilancia masiva de los ciudadanos y el control total de la atención médica, como explicare con más detalle a continuación.

Un claro ejemplo de los peligros de las iniciativas es la Agenda de Inmunización de la Organización Mundial de la Salud del 2030, cuyo objetivo es vacunar a todas las personas en el mundo.

Bill Gates de la Fundación Bill y Melinda Gates, quien es un gran financiador de la OMS, tiene la intención de vacunar a la población mundial para enfrentar al COVID-19, así como rastrear y monitorear a las personas a través de la vigilancia digital. La Fundación Rockefeller también apoya el seguimiento masivo de las personas, todo bajo la excusa de detener la pandemia.

Pero ¿es posible que un gigantesco sistema global de vigilancia creado por el COVID-19 sea desmantelado una vez que desaparezca la pandemia? ¿O solo se transformará en otros métodos de vigilancia presentados como mecanismos para proteger la “salud pública”?

La obsesión por las vacunas está controlando las masas

A medida que la pandemia del COVID-19 sobrepasó los seis meses y aumentó el número de casos reportados en algunos países y estados, la espera de una vacuna se intensificó, con numerosos fabricantes compitiendo por ser los primeros en obtener resultados.

Esa distinción se produjo a mediados de julio, cuando los resultados iniciales de una vacuna desarrollada por Moderna, patrocinada por el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, recibieron una crítica positiva en The New England Journal of Medicine (NEJM) y complació a Wall Street.

Lo interesante es que Moderna “nunca había producido una vacuna que fuera aprobada, ni tampoco había realizado pruebas masivas”, según The New York Times. Sin embargo, aprovechó la oportunidad del COVID-19 y continuo con su trabajo. Pero cuando lo piensa, es irracional toda la atención que ha obtenido el candidato a la vacuna.

Los efectos adversos son una probabilidad, tal como sucede con todas las vacunas. Incluso las personas que defienden las vacunas han expresado su preocupación sobre los posibles efectos adversos de una vacuna tan apresurada.

Algunas personas importantes están hablando al respecto, desde Bill Gates (más sobre esto a continuación), el presidente ejecutivo de Merck, Kenneth Frazier, hasta el inventor de la vacuna contra el rotavirus, el Dr. Paul Offit, quien una vez ocupó la cátedra en Merck en el Hospital de Niños de Filadelfia.

Offit expresó su opinión sobre la rapidez con la que las compañías de vacunas estaban impulsando el desarrollo de la vacuna, y advirtió sobre posibles problemas de seguridad y eficacia que podrían ocurrir al suministrarla a miles de personas “sin una gran prueba de seguridad y eficacia”.

Frazier tenía preocupaciones similares, al comentar que “Si van a usar una vacuna en miles de millones de personas, es mejor saber qué puede hacer dicha vacuna”. En esa misma línea de pensamiento está la cuestión, como con todas las vacunas, de que la inmunidad o la duración no estén aseguradas porque esta “inmunidad” no se está adquiriendo de manera natural.

Otra cuestión es que el monitoreo de las personas y las aplicaciones para determinar el contacto de una persona que pudo haber estado expuesta son demasiado agresivos.

Por ejemplo, incluso si una persona no experimenta síntomas de COVID-19, los gobiernos, ya sean locales o nacionales, podrán ponerla en cuarentena en contra de su voluntad, según un YouTuber que relata su entrenamiento para monitorear personas en un video.

Además, según el destacado perito en derecho Alan Dershowitz, gracias a un fallo que sucedió hace 115 años en la Corte Suprema de los Estados Unidos, las autoridades pueden exigir la vacunación de una persona en contra de su voluntad con el fin de proteger la salud pública. Por otro lado, no pueden hacerlo si la vacuna está destinada únicamente a proteger la salud de una persona, explica.

Mientras que otros académicos debaten qué tan lejos puede llegar el gobierno federal con esto, dichas amenazas a los derechos y la salud continúan en aumento. Y, ciertos grupos de medios de comunicación, que deberían apoyar la libertad de expresión, están apoyando la propuesta de remover los derechos de libertad de expresión.

Media Matters, que es el grupo liberal de vigilancia de los medios de comunicación, está tratando de desacreditar a los grupos de seguridad de las vacunas que creen que podrían detener el uso de vacunas a nivel mundial.

El grupo Media Matters promueve la censura de los grupos para la seguridad de las vacunas

Un artículo de Media Matters, titulado “The Most Notorious Anti-Vax Groups Use Facebook to Lay the Groundwork Against the Novel Coronavirus Vaccine”, trata de desacreditar al Centro Nacional de Información Sobre Vacunas (NVIC, por sus siglas en inglés), el Children’s Health Defense y el Informed Consent Action Network.

El artículo determina que estos grupos son una amenaza:

“Dado a que aumentaron los casos del nuevo coronavirus y se están realizando muchos esfuerzos para desarrollar una vacuna, las organizaciones más importantes que buscan combatir el uso de vacunas en los Estados Unidos están utilizando Facebook y otras plataformas de redes sociales para desacreditar una posible vacuna”.

Media Matters está enfurecido porque Facebook permite que los grupos parezcan de carácter informativo en lugar de calificarlos como “información falsa sobre vacunas”. Esto es muy importante, escribe Media Matters, porque el apoyo hacia las vacunas está disminuyendo:

“En los Estados Unidos, el apoyo a las vacunas ha sido mucho menor durante las dos últimas décadas. Una encuesta realizada en enero de 2020 en Gallup encontró que el 84 % de las personas en los Estados Unidos cree que es ‘importante’ vacunar a los niños, frente al 94 % en el 2001.

La encuesta encontró que el apoyo a las vacunas es menor ‘entre casi todos los subgrupos en los Estados Unidos’. Gallup atribuyó esto a la información falsa sobre las vacunas, en particular la relación entre las vacunas y el autismo”.

La vacunación es cada vez más difícil de promocionar

Media Matters cita un estudio de 2014 publicado en la revista Pediatrics que identificó cuatro formas en las que se promocionan las vacunas y cómo ninguno de estos mensajes está funcionando.

La revista enumeró las cuatro maneras de “disminuir la mala percepción sobre las vacunas y aumentar las tasas de vacunación para combatir el sarampión, las paperas y la rubéola”:

  • Por medio de información de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades que explica la falta de evidencia de que la MMR causa autismo
  • Por medio de Información textual de la Vaccine Information Statement sobre los peligros de las enfermedades que previene la MMR
  • Por medio de imágenes de niños con enfermedades que se previnieron por la vacuna MMR
  • Por medio de un texto dramático de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades sobre un bebé que casi muere de sarampión

Sin embargo, los mensajes no funcionan e incluso son contraproducentes, explica Media Matters. [Y] “podría ser contraproducente tratar de ‘corregir la información falsa sobre las vacunas'”.

Es probable que los mensajes sean contraproducentes porque las grandes compañías farmacéuticas y las grandes compañías de biotecnología enfrentan un problema de credibilidad, gracias a los muchos medicamentos que han retirado del mercado después de asegurar que son seguros.

Además, el “contenido que está en contra de las vacunas”, como lo llama Media Matters, podría ser más convincente que los mensajes diseñados para vender las vacunas:

“Otro factor negativo en Facebook y otros medios sociales es que la investigación sugiere que el contenido que está en contra de las vacunas tiende a ser más popular que el contenido que apoya las vacunas”.

Es probable que estos mensajes tengan un mayor impacto en las personas más jóvenes que tienden a usar más las redes sociales, admite Media Matters:

“Según un informe del Center for Countering Digital Hate… en los Estados Unidos, la cifra de personas que ‘usan más las redes sociales que los medios tradicionales para leer noticias y actualizaciones sobre el Covid’ y que aceptaran la vacuna es menor que las personas que consultan los medios de comunicación tradicionales”.

Media Matters tiene una enorme influencia sobre los medios de comunicación convencionales

Los 2 millones de dólares de financiamiento de Media Matters provienen de progresistas ricos a través de la Fundación Tides, con otros financiamientos de MoveOn.org y el New Democrat Network, según la revista National Review. En 2010, George Soros, una de las personas más ricas del mundo le otorgó un millón de dólares al grupo, según The New York Times.

El autoproclamado “grupo de verificación de hechos”, fundado por David Brock, afirma que su misión es contrarrestar a los medios conservadores, y ha tenido mucho éxito. Según el sitio web Daily Caller:

“El grupo logró su primer paso significativo en 2007 con el despido del anfitrión Don Imus de MSNBC. Justo antes de Pascua de ese mismo año, un empleado de Media Matters grabó el ataque de Imus contra el equipo de baloncesto femenil, Rutgers, y de inmediato reconoció su potencial provocativo.

La organización entró en acción, al notificar a organizaciones como la NAACP, la National Association of Black Journalists, y Sharpton’s National Action Network, todas las cuales se unieron a la causa. Al final de la semana, despidieron a Imus”.

Media Matters enlistó a la National Hispanic Media Coalition, la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos y grupos similares para presionar a la CNN a expulsar a Lou Dobbs por presuntos comentarios racistas. En noviembre de 2009, Dobbs dejó CNN, y el Daily Caller citó a un miembro de Media Matters que hizo el comentario: “Logramos que lo despidieran”.

Media Matters también lanzó lo que denominaron una “campaña para exponer la retórica racista de Glenn Beck con el fin de educar a los publicistas sobre las prácticas en su programa”. La campaña fue de gran ayuda para su salida de Fox News.

Media Matters también puede publicar sus historias tergiversadas en canales de noticias y etiquetarlas como reales. Según Daily Caller, fuentes de la organización presumieron de haber creado historias en The Washington PostSan Francisco ChronicleThe Angeles Times y en blogs como Daily Kos, Salon y HuffPost. También informaron su participación en The New York Times:

“Jim Rainey en el LA Times publicó muchos artículos nuestros”, continuó el empleado. “También lo hizo Joe Garofoli en el San Francisco Chronicle. Le hemos enviado historias a Eugene Robinson y EJ Dionne [para el Washington Post]. Brian Stelter en el New York Times fue de mucha ayuda.

Ben Smith, un antiguo político que trabaja en BuzzFeed.com, publica la historia que desee”, explicó el antiguo empleado, cuya cuenta fue confirmada por otras fuentes. Los empleados de Media Matters “sabían que podían otorgarle material a Ben Smith y Plum Line, que es el blog del Washington Post de Greg Sargent, y es ahí a donde lo enviaron”.

Según lo descrito por Sharyl Attkisson, el impacto de Media Matters preocupa a muchas personas:

“El problema es que muchas organizaciones de noticias e incluso grupos de periodismo como Poynter usan Media Matters y sus afiliados como si se tratara de fuentes legítimas.

Es posible que ignoren las inclinaciones de Media Matters, o prefieran mantener a los lectores mal informados porque están de acuerdo con sus puntos de vista.

Uno de los principales intereses que Media Matters y sus afiliados siempre han tenido a lo largo de los años es el de la industria farmacéutica. A menudo difaman a los científicos y periodistas que informan los problemas de seguridad en torno a los medicamentos y vacunas, al clasificarlos como ‘anti-vaxxers’.

Por supuesto, es como si alguien le dijera que ya no compra llantas Firestone porque tienen muchos problemas, eso no quiere decir que me opongo al uso de las llantas, tampoco quiere decir que no creo en la caridad, simplemente porque expongo el fraude dentro de organizaciones benéficas”.

El COVID-19 y las vacunas son una manera de incrementar la riqueza cuantiosa

Forbes compiló una lista de 10 milmillonarios que se han beneficiado desde el inicio de la pandemia del COVID-19. Hasta arriba de la lista podemos encontrar a Stéphane Bancel, presidente ejecutivo de Moderna, cuyos resultados de los ensayos fueron publicados por NEJM. Según Forbes:

“Cuando la OMS declaró una pandemia, el patrimonio neto estimado de Bancel era de unos 720 millones de dólares.

Desde entonces, las acciones de Moderna han tenido un repunte bursátil de 103 %, lo que aumentó su fortuna a un estimado de 1500 millones.

Bancel, ciudadano francés, se unió por primera vez a las filas de los milmillonarios el 2 de abril, cuando las acciones de Moderna subieron ante la noticia de que la empresa planeaba comenzar la segunda fase de los ensayos de su vacuna”.

Bancel está lejos de ser la única persona que se ha convertido en un “milmillonario de la biotecnología” gracias al lucrativo desarrollo de las vacunas, tratamientos y herramientas de diagnóstico para el COVID-19 que los gobiernos solicitan y han sido financiados por los contribuyentes. Otros ejemplos son:

1.Gustavo Denegri. Tiene una participación del 45 % en la empresa italiana de biotecnología DiaSorin y tiene un patrimonio neto de 4500 millones de dólares.

2. Seo Jung-Jin. Ayudó a fundar Celltrion, que es una compañía biofarmacéutica en Seúl y tiene un patrimonio neto de 8400 millones de dólares.

3.Alain Mérieux. Su abuelo fundó BioMérieux, una compañía multinacional francesa de biotecnología y tiene un patrimonio neto de 7600 millones de dólares.

4.Maja Oeri. Oeri es descendiente de Fritz Hoffmann-La Roche, el fundador de la compañía farmacéutica Roche y posee alrededor del 5 % de las acciones de Roche y tiene un patrimonio neto de 3200 millones de dólares.

5.Leonard Schleifer. Ayudo a fundar Regeneron Pharmaceuticals y tiene un patrimonio neto de 2200 millones de dólares.

6.George Yancopoulos. Es el director científico de Regeneron y tiene un patrimonio neto de 1200 millones de dólares.

7. y 8. Thomas y Andreas Struengmann. Estos gemelos vendieron su compañía de medicamentos genéricos Hexal a Novartis en 2005, tienen otras inversiones en biotecnología y tienen un patrimonio neto de 6900 millones de dólares.

9.Li Xiting. Ayudó a fundar Mindray Medical International, que es el mayor productor de equipos médicos en China y tiene un patrimonio neto de 12 600 millones de dólares.

La pandemia ha incrementado la brecha de riqueza

Estados Unidos ha sido famoso por su extrema riqueza y desigualdad de ingresos, mientras que los más ricos se han vuelto aún más ricos por la pandemia, según el Instituto de Estudios de Política:

“Entre el 1 de enero de 2020 y el 10 de abril de 2020, 34 de los 170 milmillonarios más ricos del país experimentaron una mayor riqueza en decenas de millones de dólares. Ocho de ellos experimentaron un aumento neto de 1000 millones dólares.

Del 1 de enero al 15 de abril de 2020, la fortuna de Jeff Bezos aumentó a 25 000 millones de dólares, mientras que este aumento por sí solo es mayor que el Producto Interno Bruto de Honduras de 2018, que fue de 23 900 millones.

La riqueza de los cinco milmillonarios más ricos del mundo, Jeff Bezos, Bill Gates, Mark Zuckerberg, Warren Buffett y Larry Ellison, es mucho mayor de lo que el gobierno federal pagó a más de 150 millones de personas en los Estados Unidos.

Y como se mencionó anteriormente, y señaló Barbara Loe Fisher —cofundadora y presidenta de NVIC—, el precio de las acciones de Moderna se disparó cuando anunció que su vacuna de ARN estaba lista para los ensayos clínicos, mientras que el presidente ejecutivo de la compañía se convirtió en “un nuevo milmillonario de la noche a la mañana”.

Preguntas sobre la vacuna de Moderna

Los autores del artículo de The New England Journal of Medicine, citado anteriormente, escribieron que el candidato a la vacuna Moderna, conocido como mRNA-1273, “produjo una respuesta inmune contra el SARS-CoV-2 en todos los participantes, y no se identificaron preocupaciones de seguridad en los ensayos”.

Sin embargo, el equipo del estudio señaló que “los efectos adversos que ocurrieron en más de la mitad de los participantes incluyeron fatiga, escalofríos, dolor de cabeza, mialgia y dolor en el lugar de la inyección”.

Pero, según el sitio web Just The News, los efectos adversos no siempre fueron leves, en especial después de una segunda inyección:

“Cabe destacar que todos los participantes en ambos grupos de dosis más elevadas informaron efectos adversos después de la segunda dosis. Mientras tanto, se eliminó a un participante del estudio de pequeña dosis debido a que había desarrollado urticaria después de la primera ronda de inyecciones”.

Además de los efectos adversos, los científicos se preguntan cuánto durará la inmunidad contra el coronavirus, sugerida por la presencia de anticuerpos.

Según el sitio web Zero Hedge, la inmunidad podría ser tan breve que podría ser necesario administrar la vacuna del COVID-19 “cada año para ofrecer un nivel confiable de protección”. Lo cual sería muy rentable para los milmillonarios de las biotecnologías. Zero Hedge explica lo siguiente:

“[Un] estudio producido por investigadores del King’s College de Londres demuestra que los anticuerpos de las personas recuperadas disminuyeron enormemente a los pocos meses de la infección, lo que plantea la cuestión de si una vacuna podría ofrecer una protección duradera.

La vacuna de Moderna ha demostrado la capacidad de producir anticuerpos en las personas, pero aún no está claro cuánta protección podría proporcionar.

El profesor emérito de inmunología de la Universidad de Nottingham, Herb Sewell, quien consultó el estudio, explico que los anticuerpos desaparecieron más rápido que los anticuerpos contra el MERS y otros coronavirus.

Varios estudios han generado dudas sobre si estos anticuerpos son permanentes, efectivos o no funcionan”.

Los efectos adversos de las vacunas son tan conocidos que incluso Bill Gates, quien podría decirse que es el defensor de las vacunas más apasionado del mundo, admite que hasta 700 000 personas podrían verse afectadas por reacciones adversas a la vacuna del COVID-19. Según el sitio web Ken FM de Alemania, Gates explicó lo siguiente en una entrevista con la cadena CNBC:

“Si tenemos una persona con efectos adversos de cada diez mil, eso daría una cifra de 700 000 personas afectadas. Entonces, es muy difícil comprender la seguridad a gran escala en todos los rangos etarios, comorbilidades, embarazo, genero, y desnutrición.

Esa decisión de “está bien, vamos a ofrecer esta vacuna a todo el mundo, y los gobiernos tendrán que tomar una decisión antes de involucrarse porque habrá algún riesgo e indemnización”.

Desde esa entrevista, varios blogueros y personas han tergiversado las palabras de Gates, lo que ha provocado que otro “verificador de hechos” de APF Fact Check, los denunciará.

Entonces, si comparte este punto de vista, considere los efectos adversos, que pueden ser fatales, pero también incluyen desde una fiebre leve hasta un evento muy grave, como Gates mencionó específicamente.

El imperio de los milmillonarios es una amenaza para la seguridad pública

A medida que los milmillonarios se apresuran a beneficiarse de la pandemia del COVID-19, se están violando los derechos de privacidad a través del monitoreo de personas, mientras que el derecho a rechazar una vacuna puede estar en peligro si se dictamina que es por el bien de las personas.

Al mismo tiempo, los medios que deberían promover el derecho a la libertad de expresión y cuestionar las decisiones del gobierno están abogando por eliminar dichos derechos.

A través de la búsqueda de una vacuna, la inmunidad natural al virus no sucederá, lo que segura más pandemias en el futuro. Pero eso significa que es necesario repetir el uso de vacunas una y otra vez, lo cual es una buena noticia para las compañías farmacéuticas. Sin embargo, ¿será bueno para las personas?

Publicado con permiso de Mercola.com

Ganador del Premio Nobel dice que el COVID-19 es un virus hecho por el hombre

Las explicaciones de sus orígenes por los principales medios de comunicación no tienen sentido, mientras que los científicos cada vez están hablando más sobre este tema. Muchos expertos consideran que el virus fue una creación artificial y que se sintetizó en un laboratorio porque es imposible que la naturaleza haya creado las peculiaridades del genoma que lo hacen tan transmisible.

Los expertos que sospechan que el COVID-19 fue creado en un laboratorio tienen pruebas sólidas. De hecho, se han realizado investigaciones entre el Instituto de Virología de Wuhan en China y la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill para aumentar la infectividad y la mortalidad de un coronavirus similar al SARS.

Estados Unidos restringió las colaboraciones experimentales del coronavirus, conocidas como experimentos de “ganancia de función” (GOF, por sus siglas en inglés), entre 2014 y 2018 debido a los riesgos que representaban, pero el NIH anunció que la investigación se reanudaría en 2017.

Los científicos dispuestos a cuestionar el origen del COVID-19 enfrentan una reacción violenta de sus colegas y asociaciones científicas e incluso han sido despedidos como “teóricos de la conspiración”. Sin embargo, surgió una nueva voz que quizás aumentará la credibilidad sobre los puntos de vista del COVID-19.

El virólogo francés, Luc Antoine Montagnier, a quien se le otorgó el Premio Nobel de Fisiología en 2008 junto con Françoise Barré-Sinoussi y Harald zur Hausen por descubrir el virus del VIH, ha publicado sus teorías sobre este tema. Montagnier fue investigador en el prestigioso Instituto Pasteur de París.

Según ganador del Premio Nobel, el COVID-19 es un virus hecho por el hombre

Muchas personas dentro de la comunidad científica se sorprendieron cuando el aclamado Luc Antoine Montagnier apareció en el programa de televisión francés CNews, el 17 de abril de 2020 para decir que el virus que causa el COVID-19 fue una creación artificial y que los elementos del VIH y Plasmodium falciparum, un parásito que causa la malaria, se encuentran en el genoma del coronavirus.

Montagnier explicó lo siguiente:

“No fuimos los primeros desde que un grupo de investigadores de la India intentara publicar un estudio que demostrara que el genoma completo de este coronavirus [tiene] secuencias de otros virus, como el VIH”.

La investigación a la que se refiere Montagnier se publicó en el sitio web Biorxiv el 31 de enero de 2020, y desde entonces han eliminado la publicación. Los investigadores explicaron lo siguiente:

“Encontramos 4 inserciones en la glucoproteína espiga (S) que son exclusivas del 2019-nCoV y no están presentes en otros coronavirus. Es importante destacar que los residuos de aminoácidos en los 4 insertos tienen identidad o similitud con los del VIH-1 gp120 o el VIH-1 Gag.

Es poco probable que los 4 insertos únicos en el 2019-nCoV, todos los cuales tienen una similitud con los residuos de aminoácidos en las proteínas estructurales del VIH-1, sean naturales”.

Montagnier: el COVID-19 proviene de una vacuna fallida contra el VIH

En una aparición el 17 de abril de este año en el podcast francés “Pourquoi Docteur”, Montagnier explicó que el coronavirus había escapado de un “accidente industrial” mientras los científicos de la ciudad de Wuhan intentaban desarrollar una vacuna contra el VIH.

“Para insertar una secuencia del VIH en este genoma, se necesitan herramientas moleculares, y eso solo se puede lograr en un laboratorio”, dijo Montagnier. También explicó que cree que la pandemia se extinguirá de manera natural debido a sus orígenes sintéticos:

“La naturaleza no acepta ningún cambio molecular, el cual se eliminará, incluso si no se hace nada, mientras que las cosas mejorarán después de muchas muertes”.

Según el sitio web Corvelva, Montagnier explicó en el podcast que la pandemia se agotaría porque la naturaleza anularía las secuencias insertadas de manera sintética que aumentan la mortalidad del COVID-19:

“Con la ayuda de las ondas interferentes, podríamos eliminar estas secuencias y detener la pandemia. Pero tomaría muchos medios disponibles”.

Montagnier creó su teoría con un experto en biomatemáticas

Montagnier explicó que llegó a estas conclusiones: “Con mi colega, el biomatemático Jean-Claude Perez”, después de que “analizaron la descripción del genoma de este virus ARN”. El socio de Montagnier, es un científico francés y experto en biomatemáticas.

Según una biografía en línea, Perez ha demostrado que la codificación de ADN está estructurada por proporciones relacionadas con los números de Fibonacci, que son fórmulas matemáticas que en ocasiones se denominan como “código secreto de la naturaleza”. En un artículo que Montagnier y Perez publicaron en el Center for Open Science en abril de 2020, explican lo siguiente:

“Al utilizar nuestro enfoque biomatemático patentado, podemos evaluar el nivel de cohesión y organización de un genoma; Luego buscamos posibles rastros de VIH o incluso VIS [virus de inmunodeficiencia en simios]. Una primera publicación informa sobre el descubrimiento de 6 piezas de ARN del VIH VIS”.

Los elementos del VIH y VIS que detectan Montagnier y Perez, conocidos como elementos informativos exógenos, o EIE, proporcionan la base de su teoría de que el COVID-19 no es un simple virus derivado del SARS ni tampoco tiene nada que veer con los murciélagos. También explican lo siguiente:

“Una parte importante de estos 16 EIE ya existía en los primeros genomas del SARS en 2003. Sin embargo, demostramos cómo y por qué una nueva región que incluye 4 elementos informativos exógenos VIH1 VIH2 distingue todas las cepas del COVID-19 de todas las cepas SARS y Bat de manera radical.

Una región contigua que representa el 2.49 % del genoma completo de COVID-19 está compuesta por un 40.99 % de 12 EIE diferentes procedentes de varias cepas de retrovirus VIH SIV.

Una nueva región de alrededor de 225 nucleótidos nos parece una novedad, ya que esta región está muy ausente en TODOS los genomas de SARS, mientras que está presente y es 100 % homóloga para todos los genomas de COVID-19 listados en las bases de datos genómicas de NCBI o GISAID COVID-19. “

Más información sobre esta teoría

Después de una secuenciación de genomas relacionados de muchos países, regiones y períodos de tiempo diferentes por medio de su enfoque biomatemático patentado, Montagnier y Perez explican que su investigación les permitió:

“Demostrar cómo y por qué una nueva región que incluye 4 HIV/SIV EIE distingue todas las cepas del COVID-19 de todas las cepas SARS y Bat”.

También encuentran la presencia de plasmodium yoelii en el genoma COVID-19, un parásito que se utilizó en estudios de “estrategias de vacuna de ratones”. Este es otro EIE que no estaba en el SARS y los virus relacionados con murciélagos, explican Montagnier y Perez.

“Un análisis de las homologías de aminoácidos confirma la inserción muy probable de este EIE [plasmodium yoelii] en el COVID-19”.

Mientras decodifican los genomas de muchas “personas” con COIVID-19 en su investigación, Montagnier y Perez detectan mutaciones en las que los virus parecen estar tratando de “deshacerse” de los EIE exógenos, que los investigadores consideraron que se insertaron de manera deliberada.

Las mutaciones del virus parecen verificar las predicciones hechas por Montagnier a través de podcast francés “Pourquoi Docteur” acerca de cómo la naturaleza eliminará los “cambios que no son naturales”, razón por la cual espera que la pandemia se acabe de manera natural.

Otros investigadores están de acuerdo con Montagnier y Perez

Desde los comentarios de Montagnier a los medios de comunicación de Francia, otros investigadores han acordado que el COVID-19 podría haber sido creado por el hombre, con inserciones que insinúan la construcción del laboratorio.

En junio de 2020, una investigación publicada en la revista Quarterly Review of Biophysics hace afirmaciones similares. El científico noruego Birger Sørensen y el oncólogo británico Angus Dalgleish se refieren al COVID-19 como un “virus quimérico” y explican lo siguiente:

“Mostramos que el método de acción general del fagocitario dependiente sin receptor está relacionado con la carga acumulativa de las secciones insertadas que se colocan en la superficie de la espiga del SARS-CoV-2 en posiciones que se unen de manera eficiente mediante formaciones de puente salino; y al matar la espiga mostramos los epítopos no humanos de los que se ha seleccionado el Biovacc-19”.

Aunque las afirmaciones de en la revista Quarterly Review of Biophysics causaron controversia, el sitio web Minerva escribió que debería llevarse a cabo una mayor investigación.

“Minerva leyó un borrador del artículo y, después de una evaluación general, decidió que los hallazgos y argumentos merecen debate público, y que esta discusión no puede depender solo de las publicaciones de revistas científicas”.

Al igual que Montagnier, los antecedentes de Sørensen son trabajos de investigación sobre el VIH y en 2008 lanzó una novedosa y muy reconocida inmunoterapia para el VIH. En una entrevista con Minerva sobre su investigación reciente, explica lo siguiente:

“Hemos examinado qué componentes del virus son adecuados para unirse a las células en humanos. Y lo hemos hecho al comparar las propiedades del virus con la genética humana. Lo que encontramos fue que este virus estaba muy bien adaptado para infectar a los humanos. Tan adaptado, que resulta sospechoso”.

Edición dominical del periódico londinense The Times tiene una gran influencia

Hay muchas circunstancias inexplicables que rodean el descubrimiento y la difusión del COVID-19, lo que inspiró a The Times a desarrollar una investigación que se publicó recientemente. Por ejemplo, el periódico señala que un virus similar al COVID-19 apareció antes de lo informado.

“En el 2013, científicos chinos encontraron al pariente más cercano conocido del Covid-19 en una mina abandonada, el cual estaba relacionado con muertes causadas por una enfermedad respiratoria de tipo coronavirus”.

Una de las muchas preguntas sin respuesta fue por qué las autoridades de China encubrieron la muerte de seis hombres en 2012, que habían estado expuestos a un virus de murciélago y desarrollaron una neumonía grave. De acuerdo con The Times:

“Todos los hombres tenían algo en común. Tenían que limpiar grandes cantidades de heces de murciélago en una mina de cobre abandonada en las colinas al sur de la ciudad de Tongguan.

Algunos habían trabajado durante dos semanas antes de enfermarse, y otros solo unos días, mientras que ninguno había obtenido un resultado positivo de SARS; los cuatro tenían anticuerpos frente a otro coronavirus desconocido similar al SARS”.

Un trabajo de investigación titulado como “Coexistence of Multiple Coronaviruses in Several Bat Colonies in an Abandoned Mineshaft”, escrito por Shi Zhengli, una investigadora conocida en China como la “Mujer murciélago”, no explica “por qué se llevó a cabo el estudio: los mineros, la neumonía y las muertes “, explica el periódico The Times.

Además, The Times indica que los medios de comunicación de China ocultaron las muertes causadas por el nuevo virus respiratorio relacionado con murciélagos, y solo pudieron extraerse de una “tesis de maestría de un joven médico conocido como Li Xu”.

Además de las muchas preguntas sobre los orígenes del virus, escribió The Times, fue el hecho de que “de las 41 personas que contrajeron el Covid-19 en Wuhan solo 27” tuvieron contacto con el mercado de mariscos de Huanan, que fue nombrado como la fuente oficial de propagación.

Además, un antiguo investigador de murciélagos que se enfermó después de exponerse a sangre y orina de murciélago, que pudo haber sido el “paciente cero”, se negó a hablar con los periodistas.

Gracias a la investigación de “ganancia de función” que se realizó en el Instituto de Virología de Wuhan, los temores de filtraciones y fugas de virus precedieron al reconocimiento del COVID-19 y aumentaron por la falta de transparencia. Según The Times, aún se desconocía el hecho de que el COVID-19 podría propagarse entre los humanos:

“China no admitió que el virus se transmitía de persona a persona hasta el 20 de enero, a pesar de tener pruebas de que el virus había infectado a los médicos”.

La verdadera naturaleza del COVID-19 continúa siendo un misterio

Según The Times, el Instituto de Virología de Wuhan mantuvo una muestra del virus que mató a seis personas en 2012, la cual se describió en un documento científico escrito por Shi que afirma que tiene hasta un 96.2 % de similitud con el virus del COVID-19. El virus, conocido como RaTG13, según The Times:

“… fue la guía principal en cuanto al origen del Covid-19. Por lo tanto, fue sorprendente que el documento proporcionara pocos detalles sobre la historia de la muestra del virus, lo que indica que fue tomada de un murciélago (Rhinolophus affinis) en la Provincia de Yunnan en 2013 (de ahí el origen de la palabra “Ra” y el número 13).

Sin embargo, las investigaciones han establecido que el RaTG13 es muy similar al coronavirus que se descubrió en la mina abandonada en 2013, que había sido nombrado como RaBtCoV/4991 en el artículo científico anterior del instituto. Por alguna razón, Shi y su equipo parecen haberle cambiado el nombre”.

Según The Times, continúan existiendo muchas preguntan sobre el tiempo que lleva existiendo el virus y sus orígenes. En una entrevista con la revista Scientific American, Shi explicó lo siguiente:

menciona el descubrimiento de un coronavirus que coincide hasta un 96 % con el Covid-19, y tuvo una referencia con el fallecimiento de los mineros en una cueva. Sin embargo, las dos cosas no están relacionadas y Shi minimiza la importancia de las muertes de los mineros al afirmar que fue a causa de un hongo”.

¿El COVID-19 fue diseñado en un laboratorio?

Con los muchos encubrimientos e información engañosa sobre el coronavirus y su pandemia, ¿es posible que el COVID-19 sea un virus artificial creado en un laboratorio? Referente a este asunto, The Times es incrédulo.

“La pregunta final y más difícil para los inspectores de la OMS [que investigaron el virus en China] es que el virus podría haber escapado de un laboratorio en Wuhan. ¿Es posible que el RaTG13 o un virus similar, mutara para convertirse en el Covid-19 y luego se filtrara a la población después de infectar a uno de los científicos del instituto Wuhan.

Esta teoría divide a los expertos. El virólogo australiano Edward Holmes ha estimado que el RaTG13 tardaría hasta 50 años en evolucionar para lograr ser compatible con el virus del Covid-19″.

La mayoría de los principales medios de comunicación, así como la comunidad científica, continúan descartando dichas teorías. Sin embargo, las nuevas opiniones del investigador noruego y ganador del Premio Nobel generan una mayor credibilidad en esta teoría.

Publicado con permiso de Mercola.com

Cómo solucionar la crisis de COVID en 30 días

En un comunicado de prensa del Servicio de Noticias de Medicina Ortomolecular del 22 de junio de 2020, Damien Downing, presidente de la British Society for Ecological Medicine, describe cómo podríamos solucionar la pandemia de COVID-19 en 30 días con 2 dólares por persona, solo al elevar los niveles de vitamina D.

La desventaja o el riesgo es casi nulo, mientras que la ganancia podría ser evitar otro aumento de casos de COVID-19.

“No importaría si lográramos ofrecer vitamina D a todas las personas, y no funcionara El riesgo de no actuar es mucho mayor que el riesgo de actuar”, explica Downing, y añade:

“Si contrae el virus en este momento y tiene un buen nivel de vitamina D (por consumir suplementos)

  • el riesgo es 90 % menor de un caso severo
  • el riesgo es 96 % menor de morir

Esto no está “probado” o “con base en la evidencia” hasta que hayamos realizado ensayos controlados al compararlo con un placebo. Pero los datos, que ya son sólidos, se empezaron publicar desde el comienzo de la pandemia”.

Aunque los ensayos controlados aleatorios que usan vitamina D aún no se han completado, están en marcha y los resultados estarán disponibles antes de fin de año. Es posible visitar el registro de los ensayos clínicos para consultar el estado actual de estos ensayos. Al mes de junio del 2020, había más de 20 estudios en curso sobre el uso de vitamina D para combatir el COVID-19.

La vitamina D y el COVID-19

Downing continúa citando investigaciones y datos de apoyo. Entre ellos se encuentra un estudio de Filipinas, que encontró que por cada aumento estándar de la vitamina D en suero, la probabilidad era 7.94 veces mayor de experimentar una enfermedad leve en lugar de una enfermedad grave, mientras que las probabilidades de tener un resultado clínico leve en lugar de un resultado crítico fue 19.61 veces mayor. Según el autor:

“Los resultados sugieren que un aumento en el nivel sérico de 25 (OH) D en el cuerpo podría mejorar los resultados clínicos o aminorar los resultados graves a críticos, mientras que una disminución en el nivel sérico de 25 (OH) D en el cuerpo podría empeorar los resultados de las personas con COVID-2019”.

Otro estudio de Indonesia que recopilo datos de 780 personas con COVID-19, encontró que las personas con un nivel de vitamina D entre 20 ng/ml (50 nmol/L) y 30 ng/ml (75 nmol/L) tenían un riesgo siete veces mayor de muerte que las personas con un nivel superior a 30 ng/ml. Tener un nivel por debajo de 20 ng/ml se relacionó con un riesgo 12 veces mayor de muerte.

Como señaló Downing:

“Con una deficiencia de vitamina D (<50nmol/L), la tasa de mortalidad por COVID-19 fue de 98.8 % contra 4.1 % con niveles adecuados de vitamina D (> 75nmol/L). La relación de riesgo es de 24.1, lo que significa que, en una razón de riesgo de 4 en un escenario en particular, es decir de una deficiencia de vitamina D, la probabilidad es 4 veces mayor de estar en “riesgo” que en otro escenario (con niveles suficientes de vitamina D).”

Un tercer documento, que proporciona datos de 20 países de Europa, también encontró que “la probabilidad de desarrollar COVID-19 y de morir, se relaciona de manera negativa con el estado medio de vitamina D de la población, con ambas probabilidades alcanzando a cero por encima de 75 nmol/L”, (30 ng/mL) nota Downing.

En su presentación previa a la publicación de este documento, los autores concluyeron: “Creemos que podemos recomendar suplementos de vitamina D para combatir la infección por SARS-CoV2”. Downing creó el siguiente gráfico para ilustrar los datos en dicho documento.

Los niveles de vitamina D por encima de los 30 ng/mL protegen contra el COVID-19

Downing también aborda el tema de la dosificación y la seguridad, al destacar que las advertencias acerca de que el “consumo excesivo de vitamina D” es peligroso son injustificadas, ya que la toxicidad no se ha demostrado hasta que alcanza niveles superiores a 200 ng/ml (500 nmol/L) en la sangre.

El nivel sanguíneo recomendado para una buena salud está entre 60 ng/ml (150 nmol/L) y 80 ng/ml (200 nmol/L). Es decir, hay un margen de seguridad importante, incluso si se supera el rango óptimo.

“Los tres documentos mencionados anteriormente demuestran que se necesita un nivel de vitamina D3 en la sangre de al menos 75 nmol/L (30 ng/ml) para protegerse del COVID-19”, explica Downing.

“Las recomendaciones gubernamentales sobre el consumo de vitamina D, de 400 UI/día para el Reino Unido y 600 UI/día para los Estados Unidos (800 UI para personas >70 años) y la Unión europea, se basan en la salud ósea. Esto no es adecuado en el contexto de la pandemia.

Un adulto necesitará tomar 4000 UI/día de vitamina D3 durante tres meses para alcanzar un nivel de 75 nmol/L. Las personas de color pueden necesitar el doble. Estas dosis pueden reducir el riesgo de infección, pero no son para tratar una infección viral grave.

Y dado que la vitamina D es liposoluble y el nivel en el cuerpo aumenta de manera lenta, para las personas con una deficiencia, tomar una dosis inicial 5 veces mayor a la dosis normal (20 000 UI/día) durante dos semanas, podría ayudar a elevar el nivel a un nivel adecuado para reducir el riesgo de infección”.

Flexibilidad metabólica y sensibilidad a la insulina

La flexibilidad metabólica es otro componente importante del estilo de vida. La razón de esto es porque la resistencia a la insulina genera una mayor susceptibilidad a la tormenta de citoquinas, una causa principal de muerte entre las personas con COVID-19.

Lo mejor para lograr la flexibilidad metabólica es reducir las horas de consumo de alimentos. Más del 90 % de las personas comen durante más de 12 horas al día, y más de la mitad comen durante más de 16 horas al día. La clave es reducir el período de consumo de alimentos a seis u ocho horas, el cual debe terminar de tres a cuatro horas antes de acostarse.

Al hacer esto, la resistencia a la insulina disminuye, lo cual aumenta la flexibilidad metabólica y es posible alternar entre la quema de grasas o los carbohidratos como combustible principal. Escribí un libro completo titulado Contra el cáncer sobre cómo aumentar la flexibilidad metabólica. Estos son los puntos principales que discuto en el libro:

  • Restringir el periodo de consumo de alimentos a seis u ocho horas
  • Eliminar todos los aceites vegetales procesados de manera industrial
  • Limitar los carbohidratos a 50 gramos al día hasta que aumente su flexibilidad metabólica y luego aumente a 150 gramos de carbohidratos dos veces por semana

Esta estrategia es vital con la prevalencia de la resistencia a la insulina. Más del 90 % de las personas en los Estados Unidos tienen deficiencia de vitamina D, mientras que el 90 % también es resistente a la insulina.

La investigación publicada en Metabolic Syndrome and Related Disorders en febrero de 2019 concluyó que el 87.8 % de los adultos de Estados Unidos, no tenían flexibilidad metabólica, lo que significa que no pueden quemar grasa como combustible de manera eficiente.

Las cetonas también podrían ayudar a combatir el COVID-19

Es posible generar niveles saludables de cetonas al tener sensibilidad a la insulina, flexibilidad metabólica y consumir una alimentación cíclica baja en carbohidratos. La cetosis constante y baja en carbohidratos es una estrategia poco saludable.

Es bueno consumir pocos carbohidratos durante unos meses, pero para una buena salud, es importante consumir carbohidratos saludables una o dos veces por semana, de manera ideal durante los días de ejercicio intenso o entrenamiento de resistencia.

Al quemar azúcar como combustible, es necesario descomponer la glucosa en dos moléculas de piruvato de 3 carbonos. Luego, las mitocondrias utilizan el piruvato después de convertirlo en acetil CoA. La resistencia a la insulina, puede dañar la enzima que convierte un producto de descomposición de la glucosa en piruvato para que pueda transportarse y quemarse como energía en las mitocondrias.

El problema con el COVID-19 es que la tormenta de citoquinas inhibe la enzima que convierte el piruvato en acetil CoA, lo que limita la producción de ATP mitocondrial. Una consecuencia adicional es que también reduce NADPH.

El NADPH le otorga energía a la célula, es el reservorio de electrones que causa que los antioxidantes endógenos como el glutatión, la vitamina E y C se recarguen para que puedan continuar trabajando y detener el daño de los radicales libres que resulta de todo este estrés oxidativo. Una forma de compensar es asegurarse de tener suficiente NADPH y que las cetonas regulen ascendentemente el NADPH.

El hidrógeno molecular

El video está disponible solo en inglés

El hidrógeno molecular (gas H2) tiene poderosos efectos antioxidantes y antiinflamatorios, lo que lo hace muy beneficioso para tratar COVID-19, al reducir las citoquinas inflamatorias, como explica Tyler LeBaron, fundador del Instituto de Hidrógeno Molecular sin fines de lucro.

En el video anterior, LeBaron examina la fisiopatología de COVID-19 y explica la forma en que los mecanismos del hidrógeno molecular se están investigando al discutir los mecanismos propuestos de cómo podría mejorar esta enfermedad en particular.

El hidrógeno molecular o H2 tiene la capacidad de activar la vía Nrf2/keap1, y así reponer sus antioxidantes endógenos. Al hacerlo, el H2 regula y mantiene la homeostasis en todo el sistema, y evita que la infección se salga de control y provoque la muerte celular.

El hidrógeno también puede regular descentemente los NOX y NOS, lo que reduce la producción de superóxido y óxido nítrico. Esto es bueno ya que cuando estas dos moléculas aumentan, se forman muy rápido para crear el peroxinitrito pernicioso. El H2 también es compatible con la función mitocondrial. Es importante destacar que el H2 reduce las peroxinitritas y los radicales hidroxilo.

El H2 también interviene para evitar que ocurra una tormenta de citoquinas. Para mayor información sobre el video conferencia de LeBaron, consulte mi artículo “Cómo el hidrógeno molecular podría ayudar en la lucha contra el COVID-19“.

El H2 también ayudará a mejorar el NADPH y funciona de forma sinérgica con la alimentación con restricción de tiempo y la cetosis cíclica.

La quercetina y el zinc podrían reducir el riesgo de COVID-19

Además de optimizar la vitamina D, la quercetina, que actúa de manera similar al medicamento hidroxicloroquina, y el zinc pueden reducir más el riesgo de COVID-19. La evidencia sugiere la razón por la que la hidroxicloroquina parece tan beneficiosa para tratar el COVID-19 es por el ionóforo de zinc, lo que significa que mejora la absorción de zinc en las células.

La quercetina tiene el mismo efecto. De hecho, un estudio ha sugerido que las acciones biológicas de la quercetina, las cuales incluyen efectos antivirales, pueden estar relacionadas con su capacidad para aumentar la absorción celular de zinc.

El zinc es vital para una función inmunológica saludable y en 2010, se demostró que una combinación de zinc con un ionóforo de zinc (molécula que transporta zinc) logró inhibir el coronavirus SARS in vitro.

Y también bloqueó la replicación viral en un cultivo celular, en cuestión de minutos. Se ha demostrado que la deficiencia de zinc deteriora la función inmunológica.

Como se señaló en un documento de 2013 sobre la deficiencia de zinc:

“El zinc es un segundo mensajero de las células inmunes, y el zinc intracelular en estas células participa en eventos de señalización. El zinc es muy efectivo para disminuir la incidencia de infección en las personas mayores. El zinc modula la inmunidad celular y también es un agente antioxidante y antiinflamatorio”.

El problema es que el zinc no es soluble y no puede ingresar de manera sencilla a través de la pared grasa de las células. Y es importante que llegue a la célula porque es donde ocurre la replicación viral. Aquí es donde entran los ionóforos de zinc como la quercetina.

La quercetina también es un potente antiviral y tiene la ventaja adicional de inhibir la proteasa 3CL, una enzima que se utiliza por los coronavirus del SARS para infectar células sanas. Según un estudio de 2020, la capacidad de la quercetina para inhibir los coronavirus del SARS “se supone que está relacionada por suprimir la actividad del SARS-CoV 3CLpro en algunos casos”.

Incorporar niacina (vitamina B6) y selenio parece ser una excelente idea, ya que ambos compuestos son importantes en la absorción y biodisponibilidad del zinc en el cuerpo.

Por ejemplo, un estudio publicado en 1991 demostró que cuando mujeres jóvenes llevaron una alimentación baja en vitamina B6, sus niveles de zinc sérico disminuyeron, lo que sugiere que la deficiencia de B6 afecta el metabolismo del zinc, al grado que “el zinc que se absorbe es difícil de utilizar”.

En 2008 un artículo titulado “Zinc, Metallothioneins and Longevity: Interrelationships With Niacin and Selenium”, habla sobre la relación entre la niacina, el selenio y el zinc.

El protocolo MATH

El video está disponible solo en inglés

El tratamiento temprano es primordial para las personas hospitalizadas con COVID-19. Aunque existe una gran controversia sobre cuál es el mejor tratamiento, la evidencia clínica sugiere que se debe evitar la ventilación mecánica a toda costa. Mencione esto en el artículo: “La ventilación mecánica podría aumentar el riesgo de mortalidad por COVID-19“.

Además, aunque la hidroxicloroquina combinada con zinc parece efectiva, creo que uno de los mejores tratamientos hasta ahora es el protocolo MATH+. El protocolo fue desarrollado por el Grupo de Trabajo de Cuidados Críticos del COVID-19, que incluye al Dr. Paul Marik, jefe de la División de Medicamentos de Cuidados Pulmonares y Críticos de la Facultad de Medicina del Este de Virginia Norfolk, y cuenta con una tasa de efectividad de casi el 100 %.

El protocolo MATH+ está diseñado para tratar la segunda fase de la infección por COVID-19, la etapa en que se establece la respuesta inmunitaria hiperinflamatoria. Sin embargo, para obtener mejores resultados, es necesario que se administre con la suficiente antelación. El protocolo MATH+ requiere el uso de los siguientes tres medicamentos, todos los cuales deben iniciarse dentro de las seis horas posteriores de ingresar al hospital:

Metilprednisolona por vía intravenosa, para suprimir el sistema inmunológico y prevenir el daño a los órganos por las tormentas de citoquinas. Para la hipoxia leve, 40 miligramos (mg) al día hasta que no haya oxígeno; enfermedad moderada a grave, bolo de 80 mg seguido de 20 mg por día durante siete días. El día 8, cambie a prednisona por vía oral y disminuya en los próximos seis días.

El ácido ascórbico (vitamina C) por vía intravenosa, es necesario para controlar la inflamación y prevenir el desarrollo de vasos sanguíneos con fugas en los pulmones: 3 gramos/100 ml cada seis horas hasta por siete días.

Heparina por vía subcutánea (enoxaparina), para diluir la sangre y prevenir la formación de coágulos sanguíneos. Para enfermedades leves a moderadas, 40 mg a 60 mg diarios hasta el alta.

Las opciones adicionales incluyen tiamina, zinc y vitamina D. Además de estos medicamentos, el protocolo necesita la oxigenoterapia de alto flujo para evitar la ventilación mecánica que podría dañar los pulmones.

Este enfoque aborda los tres procesos patológicos que se han observado en el COVID-19, la hiperinflamación, hipercoagulabilidad de la sangre e hipoxia (dificultad para respirar debido a la baja oxigenación).

El COVID-19 no tiene que continuar siendo una crisis

Los expertos en salud advierten que es probable que veamos un resurgimiento de COVID-19 este otoño. Creo que las estrategias en este artículo pueden ayudar a minimizar las tasas de mortalidad.

Lo primero que recomiendo es optimizar los niveles de vitamina D este verano. El nivel óptimo para la salud y prevenir enfermedades es entre 60 ng/ml y 80 ng/ml. (En Europa, los niveles son de 150 a 200 nmol/L y 100 nmol/L, respectivamente).

Sin embargo, superar los 30 ng/ml (75 nmol/L) puede reducir el riesgo de infección grave y muerte de manera drástica, y lograrlo es fácil y económico. Como dijo Downing, es posible solucionar la pandemia del COVID-19 en tan solo 30 días al recomendar que todos consuman dosis elevadas de vitamina D.

Tomar quercetina y zinc es otra estrategia que vale la pena recordar, como lo es el consejo de implementar la cetosis nutricional cíclica para aumentar la flexibilidad metabólica y disminuir la resistencia a la insulina. Lo cual es posible con las siguientes estrategias:

  • Restringir el periodo de consumo de alimentos de seis a ocho horas
  • Eliminar todos los aceites vegetales procesados de manera industrial
  • Limitar los carbohidratos a 50 gramos al día hasta aumentar la flexibilidad metabólica y luego aumentar a 150 gramos de carbohidratos saludables dos veces por semana

Los ésteres de cetonas pueden ofrecer un alivio rápido de los síntomas relacionados con el COVID-19, como la falta de aire, mientras que administrar el protocolo MATH+ dentro de las seis horas posteriores a la hospitalización, podría ser muy importante.

Mientras que el Grupo de Trabajo de Cuidados Críticos del COVID-19 ha estado luchando para informar a los médicos y hospitales, usted puede solicitar que el médico se comunique con ellos para implementar el protocolo con el fin de tratar la enfermedad.

Publicado con permiso de Mercola.com

La cortina de humo alrededor del virus de Wuhan

Jonathan Latham, Ph. D., es un biólogo molecular y virólogo, él nos puede ayudar a comprender los orígenes del SARS-CoV-2. Latham revisa algunas pruebas durante esta entrevista. También es editor de Independent Science News.

En general, los principales medios de comunicación continúan apoyando la narrativa de que el SARS-CoV-2 es un virus de transmisión zoonótica que se originó en los murciélagos. Gran parte de la evidencia proviene de Shi Zhengli, investigadora del laboratorio de nivel 4 de bioseguridad en Wuhan, China.

Como investigador principal de China, su carrera se ha enfocado en estudiar el coronavirus del murciélago durante más de una década. En un artículo reciente, Latham y Allison Wilson, Ph. D., analizan la investigación que demuestra que esta teoría no tiene fundamentos.

“Nuestro artículo no discute que provino de un murciélago, ya que considero que la información es sólida, pero lo que sí discutimos es el mecanismo por el cual provino del murciélago”, explica Latham.

Teoría 1 sobre origen de laboratorio

El artículo de Latham presenta varias hipótesis diferentes. La más sencilla es que el SARS-CoV-2 se originó en el Instituto de Virología de Wuhan u otro laboratorio de virología BSL-2 que está aún más cerca del mercado. Uno de los investigadores se infectó y luego lo transmitió a sus compañeros de trabajo o familiares, ya sea porque no estuvieron en aislamiento o no sabían que estaban infectados.

Esta no es la teoría más probable porque pocos coronavirus de murciélago identificados de forma natural tienen la capacidad de unirse a los receptores ACE2 humanos, que es lo que les permite infectar células humanas. Para que esta teoría funcione, el virus tendría que circular entre muchas personas, al evolucionar con cada ciclo.

Teoría 2 sobre origen de laboratorio

Otra teoría es que los investigadores estaban clonando un virus de murciélago similar al SARS-CoV-2 en el laboratorio para crear un clon más infeccioso. Quizás colocaron el virus en células de mono, células de ratones o células humanas con un receptor ACE2. Un investigador podría haberse infectado por accidente.

“Se han escapado virus del laboratorio cuando las personas no logran descontaminar las muestras y se las dan a otra persona, las tiran a la basura, o cualquier otro accidente”, dice Latham.

“Entonces, el virus es idéntico al que se recolectó de la naturaleza o muy poco modificado en el laboratorio, pero después se escapa porque hay una falla en el laboratorio. Esa sería la segunda posibilidad”.

Teoría 3 sobre origen de laboratorio

Una tercera posibilidad es que estaban recolectando muestras y observando secuencias genéticas para encontrar un virus que pudieran alterar, lo que le otorga propiedades más interesantes.

Quizás encontraron algunos con la proteína espiga que tenían una mayor afinidad por el receptor ACE2. Al combinarlo con otro virus, pudieron haber creado un virus más infeccioso con la ingeniería genética.

La razón para mezclar y combinar virus en el laboratorio de esta manera es para identificar posibles patógenos pandémicos (PPP). Es decir, si dos virus salvajes entran en contacto entre sí pueden mutar en algo mortal en los humanos.

“Por ejemplo, intercambiamos las proteínas espiga para ver si los virus en los murciélagos solo necesitan desarrollar una mejor proteína espiga para convertirse en patógenos pandémicos”, explica Latham.


La ingeniería genética no deja rastros en todos los casos

Muchos de los que defienden la historia del origen zoonótico justifican su postura al decir que no existen signos de manipulación genética. Al igual que muchos otros científicos, Latham señala que hay formas de manipular un virus sin dejar rastro. Asimismo, explica los conceptos básicos del proceso de ingeniería genética:

“Lo normal es encontrar un punto de restricción en dos virus diferentes, o es posible fabricarlo. Eso te da una zona de corte en el genoma: Es decir, cortamos una parte del virus A y lo colocamos en el virus B. Por supuesto, es necesario eliminar el pedazo del virus B que ya tiene.

Entonces, solo se intercambian elementos y se usan enzimas de restricción, que son enzimas que modifican zonas específicas del ADN. Así es como se hacía antes.

Hay métodos más nuevos con PCR que son un poco más complicados. Significa que no solo se enfocan en los sitios de restricción para hacerlo. Existen métodos muy simples, pero no dejan una cicatriz o una marca. Este es el factor más importante.

También hay experimentos de cruce. Los experimentos de cruce suceden al tomar un virus que en un inicio provino de un murciélago y lo pones en células de mono o células humanas.

Lo que se observa en ese virus es que no funciona de manera adecuada en esas células porque no está adaptado a ellas. Es un virus murciélago, por lo que no funciona de manera adecuada.

Pero los virólogos han aprendido a tomar una pequeña muestra de lo que está dentro de la célula y ponerla en otra célula cuando la infección viral está fallando. Entonces, cuando esa infección se acumula toman otra muestra.

Esto se llama cruce. Permite que el virus evolucione a una forma más patógena contra las células en las que se está colocando. Entonces, siempre se coloca en la misma especie de la célula. Y también es posible hacerlo con organismos completos”.

Teoría más probable

Como señaló Latham, se desconoce cómo se ve el virus o cómo podría actuar hasta que haya sido secuenciado de manera genética. Es bastante aleatorio. Latham explica lo siguiente:

“Es posible que se haya recombinado o mutado, ya que se ha registrado un cambio genético, pero aún se desconoce hasta que se investiga, clona y crea un nuevo clon infeccioso. Entonces, existe la posibilidad de que las personas en el laboratorio no sepan que se escapó del laboratorio. En realidad, no saben qué fue lo que evolucionó.

Y, si estaban realizando ese tipo de experimentos, al colocar los virus del murciélago en células de diferentes especies, y sabemos que estaban haciendo ese tipo de experimentos, entonces también podrían desarrollar un nuevo virus.

También pueden tener una combinación de dichos experimentos. Entonces, hay investigadores que pasan moléculas recombinadas, cortaron y pegaron, y luego pusieron el virus en células nuevas como las células humanas; después lo regresan, y crean un clon infeccioso”.

De esta manera, pueden crear un virus con alta afinidad por las células humanas, aunque al principio no era infeccioso para los humanos. Una de las características importantes del SARS-CoV-2 es que su proteína espiga tiene una alta afinidad por el receptor ACE2 humano. Pero, ¿cómo surgió esta afinidad?

“Una de las respuestas es que lo transferían dentro de estas células humanas; lo cortaban y pegaban a una proteína espiga unida a estos receptores humanos que ya sabían que funcionaba bien.

Entonces, creo que cortaron y pegaron, o lo transfirieron, o hicieron una combinación de ambos, y eso hizo que una persona se infectara por algún descuido”, explica Latham.

Esto ha causado otras pandemias mundiales

El virus H1N1 que causó la pandemia de 1918 estuvo extinto durante décadas. Sin embargo, en 1977, el virus escapó durante una fuga en un laboratorio de bioseguridad en China o Rusia, lo que causó una pandemia global.

“Lo que sucedió es que el virus se extinguió y luego muto a una nueva versión del virus en 1977 en China, y era idéntica a una que había existido 20 años antes. Nadie puede explicar cómo podría haber aparecido un virus idéntico, pero permaneció oculto.

Quizás permaneció en el permafrost y desenterraron a una persona que había muerto con la gripe H1N1, pero esa fue la mejor teoría que tuvieron las personas hasta que se dieron cuenta de que quizás provenía de un laboratorio que estaba desarrollando una vacuna.”

El virus H1N1 era sensible a la temperatura, y uno de los factores que se usan al preparar una vacuna es la sensibilidad a la temperatura, como un virus deshabilitado de manera parcial.

“Todo apunta a que provino de un laboratorio y que existían laboratorios que almacenaban existencias de la misma, pero ningún laboratorio lo ha aceptado. Esto se dedujo de la secuencia de la ubicación en la que aparece, y ha sido ampliamente aceptado por los virólogos”, explica Latham.

Es incomodo pensar que esto sucedió por una fuga de un laboratorio de bioseguridad, en especial para los virólogos que realizan ese tipo de trabajo. La encefalitis equina en Venezuela también se remonta a una fuga de laboratorio. Luego encontramos la pandemia de gripe porcina H1N1 del 2009. Latham explica lo siguiente:

“Hay un artículo científico de Adrian Gibbs, que escribió con otros dos virólogos. Él considera que esto provino de una vacuna. La gripe porcina en realidad no es responsable de los virus específicos que estuvieron en los cerdos de América del Norte y Sur y Europa.

No es posible explicarlo por ese método, pero se puede explicar por la idea de que había un fabricante de fragmentos de H1N1, uno de secuencias europeas, secuencias norteamericanas, y secuencias sudamericanas, y los unió a todos para crear una vacuna universal, y de alguna manera no pudieron desactivarla.

Entonces, se la dieron a los cerdos en México y eso se convirtió en la gripe porcina, que fue la segunda pandemia de H1N1 que mató a cerca de 300 000 personas.

Tenemos toda una serie de ejemplos de virus que escapan del laboratorio, por lo que cuando las personas tratan la tesis de escape del laboratorio como algo ridículo, indignante o improbable, para mí solo demuestra su ignorancia de la historia”.

Latham también aborda las sospechas de que el VIH SIDA provenía de una vacuna contra la poliomielitis, por lo que para mayor información consulte la entrevista. Esto fue descrito en el libro The River: A Journey Back to the Source of HIV and AIDS, y revisado en un artículo del British Medical Journal que puede leer de forma gratuita.

También se sospecha que el SIV de las células de riñón de mono infectadas que se usaron para crear vacunas contra la poliomielitis y que se usaron en cientos de miles de africanos es la causa de ciertos tipos de cáncer.

Falla en la seguridad del laboratorio de Wuhan

Se han documentado muchas infracciones de seguridad en los laboratorios de bioseguridad a nivel mundial, incluyendo en el laboratorio de Wuhan. Varios se documentaron por funcionarios de la embajada de Estados Unidos que visitaron el Instituto de Virología de Wuhan en 2018.

“Creo que son puntos importantes, pero creemos que es más importante que las personas de China se pregunten sobre la seguridad biológica de este laboratorio”. En primer lugar, es muy nuevo, por lo que es una señal de alerta.

En segundo lugar, la agencia de supervisión interna de China detectó algunas violaciones del tipo que esperarían de una instalación BSL.

Han estado tratando de establecer los sistemas de certificación para sus laboratorios porque están tratando de establecer una red completa, un sistema completo de experimentos con animales y estaciones de recolección, etc., por lo que están configurando el esquema de certificación que ya han sido citados por tener violaciones.

Al final, no deberían ubicar estos laboratorios en el medio de una gran ciudad. Entonces, ya están violando lo fundamental. Deberían estar ubicados en un desierto o en la Antártida, que son áreas remotas”.

Los laboratorios de bioseguridad promueven soluciones de alta tecnología en lugar de conceptos básicos de higiene

No cabe duda de que los laboratorios de nivel 4 de bioseguridad representan una amenaza tremenda para la salud pública, ya que albergan los patógenos más peligrosos a nivel mundial y las fugas son inevitables. Pero ¿valen la pena?

Como señaló Latham, la existencia de estos laboratorios impulsa la creación de las vacunas, mientras que las estrategias de higiene, como lavarse las manos y utilizar equipo de protección, quedan en el olvido.

Los riesgos planteados por estos laboratorios también encajan en el capitalismo de la vigilancia, que ahora está recibiendo un fuerte impulso a través del despliegue de los mecanismos de seguimiento y localización de enfermedades.

“El otro día sucedió un suceso interesante. Setenta y siete ganadores del premio Nobel, la mayoría de ellos biólogos moleculares, le escribieron una carta al presidente por el recorte de las subvenciones al laboratorio de Wuhan que derivan del NIH. Richard Roberts, es quien dirige este esfuerzo ¿Cuál es su posición científica?

Está en el consejo de administración de New England Biolabs, uno de los mayores proveedores de equipos en biología molecular.

Por lo tanto, están reuniendo a todos estos ganadores del Premio Nobel para apoyar toda esta investigación de biología molecular que es muy costosa, ya que gasta cientos de millones de dólares al año, dinero que podría destinarse al PPE”.

Ese dinero también podría destinarse a estrategias más básicas como los suplementos de vitamina D para fortalecer el sistema inmunológico de la población.

La verdad tras en encubrimiento del Instituto de Virología de Wuhan

Latham y Wilson también planean escribir la verdad del Instituto de Virología de Wuhan. El ancestro más cercano del SARS-CoV-2 es una secuencia viral almacenada en el laboratorio de Wuhan. Se dice que se ha mantenido congelado durante los últimos siete años y no se ha hecho nada al respecto.

Esta secuencia provino de murciélagos que viven en una mina, y las personas que han trabajado ahí han muerto de infecciones virales. Es decir, han tenido una buena razón para examinar esa secuencia, y esa también es la más cercana al SARS-CoV-2. Shi publicó una de las primeras secuencias virales de SARS-CoV-2.

“Tres documentos explicaron que esto es ‘La secuencia del virus SARS-CoV-2′”, dice Latham. Sin embargo, “su trabajo no hace referencia a esta secuencia que habían tenido en su laboratorio. Ninguna referencia. En cambio, dicen que tomaron una muestra del congelador para secuenciarlas, y este es el pariente vivo más cercano.

Pero esto oculta el hecho de que durante siete años habían tenido otro virus, que provenía de la misma muestra. Pero al buscar en las bases de datos de ADN, este virus apareció desde diciembre.

Bueno, no necesariamente, ha estado en el laboratorio sin ser investigado. Entonces, ¿qué estuvieron haciendo durante siete años que pudo haber matado a tres mineros en 2013?”.

Es decir, es probable que el SARS-CoV-2 no sea un virus nuevo. Un ancestro cercano muy conservado ya estaba en la base de datos con el nombre BtCoV/4991, el cual ya estaba en la literatura publicada.

Sin embargo, cuando el laboratorio de Wuhan secuenció la muestra después del brote de COVID-19, solo cambiaron el nombre del antiguo virus que ha estado en hielo durante siete años.

“Darle un nuevo nombre oculta su historia. Ni siquiera reconocen que proviene de la misma muestra, que ahora se han visto obligados a reconocer que es el mismo virus. La identidad de secuencia es del 100 %.

Entonces, si hubiera un par de bases diferentes, tal vez podría hacer un argumento científico de que deberíamos darles un nombre diferente, pero no hay diferencia entre ellos. Es el mismo virus, recolectado en la mina donde murieron los mineros de una neumonía viral”.

El documento de la secuenciación genética de Shi pretende que la secuencia 4991 nunca existió. “Se han olvidado por completo de eso, esa sería la interpretación de su investigación”, dice Latham. Un segundo artículo publicado dentro de ese lapso identifica a 4991 como el pariente más cercano y afirma que proviene del Instituto de Virología de Wuhan.

El tercer trabajo de secuencia hace un análisis filogenético complicado del virus SARS-CoV-2, pero tampoco menciona que el pariente más cercano es el 4991 y que se encuentra en el laboratorio de Wuhan.

“Lo que es realmente interesante es que todos los que secuenciaron el [SARS-CoV-2], muchos laboratorios secuenciaron el virus al mismo tiempo, habrían buscado en la base de datos la información y hubieran obtenido el 4991.

Se comunican por teléfono con el Instituto de Virología de Wuhan y dicen: ‘Oh, el virus se propago en tu ciudad y ustedes son los guardianes de la secuencia viral más cercana. ¿Paso algo en el laboratorio?’. Imagínese que muchos laboratorios se preguntan: ‘¿Cómo controlar un accidente de laboratorio?’…

Lo que estoy ofreciendo es evidencia de un encubrimiento, pero no sabemos qué estaban encubriendo. Podrían haber estado ocultando algo diferente, pero lo más obvio es que están investigando un virus que se parece al SARS-CoV-2.

Solo tenemos una secuencia parcial del 4991. No tenemos el genoma completo de la muestra original. Solo proporcionaron una secuencia de 370 pares, pero es 98.7 % idéntico al SARS-CoV-2 en los nucleótidos y los 370 pares.

Esto se considera la parte más conservada del genoma, por lo que no se extrapola. Lo que es muy posible es que esa muestra provenga de algo que está mucho más cerca de cualquier cosa que haya dicho”.

Reconsiderando las medidas de salud pública

Incluso si el 4991 no coincide con el SARS-CoV-2 (que revelaría la secuencia de todo el genoma), podría estar tan cerca como para que no necesite una gran cantidad de experimentos de ganancia de función para terminar con un virus transmisible. Según Latham, “Eso es lo que pudo haber sucedido”.

La pregunta general es: ¿realmente queremos gastar el dinero de los contribuyentes en todos estos modelos de salud pública que se basan en la investigación de bioseguridad o armas biológicas?

El motivo para hacer este tipo de investigación es para prepararnos para brotes devastadores, en caso de que los virus evolucionen y muten de manera natural. Sin embargo, esa misma investigación termina siendo la fuente de los brotes más peligrosos. Como señaló Latham:

“Estas personas no han logrado predecir nada hasta ahora. Lo que han hecho es estos experimentos peligrosos y luego descubren que el próximo virus proviene de un lugar que no anticiparon, o no nos advirtieron.

Esta investigación no es realmente predictiva, pero muchos virólogos dicen que así es como predecimos la próxima pandemia, ¿qué debe hacer el gobierno? Si dictaminan que “así es como deben hacerlo”, ¿quién los va a contradecir?

Quiere mantener su empleo, entonces, ¿por qué no impulsar lo que lo mantendrá con trabajo, aunque no busquen el bien de las personas?

O ¿en qué deberíamos gastar nuestro dinero? ¿Nos enfocamos en estas enfermedades y hacemos ricos a los inversionistas de New England Biolabs y la Fundación de Gates o invertimos en algo que beneficie a la prevención y nutrición?

Además, el gran problema es: ¿por qué culpamos al comercio de vida silvestre? Esta es una pregunta importante ya que Peter Daszak, jefe de la EcoHealth Alliance, ha estado en todos los medios —como Democracy Now!, The New York Times, Scientific American, Science Magazine— y prácticamente culpa al comercio de vida silvestre, al decir que no fue una fuga de laboratorio.

Bueno, es una de las partes interesadas, ¿no es así? Su organización está financiando esta investigación. Los medios no pueden preguntarle al financiador si proviene de su laboratorio. Es ridículo. Pero eso es lo que están haciendo y lo tratan de ocultar”.

Como señala Latham, la razón por la que surgen algunos virus salvajes es porque estamos destruyendo la selva tropical y construyendo carreteras en áreas remotas. Las personas terminan contrayendo los virus porque los animales huyen de la destrucción del bosque.

Entonces, ¿por qué culpamos al comercio de vida silvestre? En todo caso, debemos abordar la destrucción de los hábitats. Sin embargo, eso sería muy malo para el negocio de Daszak porque la EcoHealth Alliance está asociada con la industria del aceite de palma.

“Encontramos que la ciencia ayuda a entender quién miente”, según Latham. “Cuando comprendemos esa parte, existe un motivo bastante fuerte para entender el análisis de lo que realmente está sucediendo.

La posibilidad de que haya escapado de un laboratorio es bastante obvia, y luego tenemos a algunas personas deambulando por los medios diciendo que ‘las fugas de laboratorio son imposibles’, por lo que sabemos que no están hablando de ciencia, más bien, están influenciados en cierta parte.

Y luego vemos a todos los demás repitiendo ese mensaje, que son las mismas personas que los apoyan y de esa manera se genera todo un caos”.

El COVID-19, declarado ahora una pandemia, sigue afectando la salud de las personas y miles ya han sido víctimas de esta misteriosa enfermedad. Pero a medida que el virus se propaga, también lo hace la información errónea que lo rodea. En estos tiempos difíciles, debe aprender a separar los hechos de la ficción para poder tomar las medidas correctas y salvaguardar su salud.

Publicado con permiso de Mercola

Semillas de cambio en tiempos de crisis

Por Claudia Flisfisch Cortés

En el contexto de la pandemia de COVID-19, muchas organizaciones de Estados Unidos y Latinoamérica que trabajan en la conservación, producción y comercialización de semillas han percibido importantes cambios en la demanda de semillas criollas y nativas. Esta situación está originando diferentes reacciones y desafíos.

Motivados por conocer más acerca de este fenómeno, Valeria García López, investigadora en agroecología en Colombia y México y David Greenwood-Sánchez, politólogo especializado en el trasfondo político de la regulación de los transgénicos en Latinoamérica, iniciaron un pequeño proceso de investigación.  Ambos son investigadores autónomos y durante los últimos años han acompañado diferentes procesos organizativos en defensa de las semillas en Latinoamérica y Estados Unidos de América.  Ambos creen que este fenómeno, en el contexto de la actual crisis económica, alimentaria y sanitaria, entrega muchas luces respecto a los desafíos que enfrentan los sistemas locales de semillas en un contexto post pandemia.

Para conocer más de su trabajo, su amor por las semillas y la diversidad biocultural, así como las motivaciones para hacer esta investigación, nos reunimos a conversar con ellos.

Una historia de amor hacia las Semillas y la Diversidad Biocultural

David es originario de Minnesota y de madre peruana. Hizo un bachillerato en economía y luego una maestría en políticas públicas. Durante sus estudios tenía que hacer una pasantía y decidió hacerla en Perú, buscando sus raíces.  Investigando, descubrió que Cusco se había declarado una región libre de transgénicos, gracias a un impulso hecho por los productores de papa y que en Perú se había hecho una moratoria contra los transgénicos. Curioso por saber más, se puso a investigar y terminó haciendo la pasantía en el Parque de la Papa, una asociación de 5 comunidades indígenas que maneja más de 1000 variedades de papa, donde además se realiza una importante labor en temas relacionados con la biodiversidad, propiedad intelectual y registros bioculturales.  Ahí descubre la agrobiodiversidad y su vínculo con la cultura, las tradiciones, y cómo a través de su cultura y su vida cotidiana las personas promueven esta gran agrobiodiversidad.  Luego decidió iniciar un doctorado en políticas públicas en la Universidad de Wisconsin, Madison.  Su investigación ha sido sobre la construcción de los sistemas que regulan los transgénicos en América Latina, usando México y Perú como casos de estudio. En México se pueden sembrar ciertos cultivos transgénicos y en Perú hay una moratoria a los transgénicos. Su investigación se centra en los distintos grupos que se reúnen por la defensa de la biodiversidad, en cómo el estado, la sociedad y los mercados globales establecen de manera conjunta ciertas dinámicas que se cristalizan en políticas para regular el uso de los transgénicos.  Esto está íntimamente relacionado con la identidad de los países, de las personas que los habitan y de qué manera esa identidad está conectada con su biodiversidad, como es el caso del maíz, en México o la papa, en Perú.

David sembrando papas en Minnesota

David sembrando papas en Minnesota

Valeria es colombiana y vive hace 5 años en México. Desde hace 6 años trabaja con redes de guardianes de semillas, principalmente en Antioquia, su región de origen. Estudió biología y luego hizo su práctica en temas de agrobiodiversidad y huertos en el sur de Colombia, cerca de la frontera con Ecuador. Ahí descubre la maravilla del mundo de la agrobiodiversidad y la enorme riqueza de las distintas facetas de la Agroecología. Enamorada de la región Alto Andina, se va a Ecuador, donde hace una maestría en conservación del páramo y su relación con el cambio climático. Una vez de regreso en Colombia descubre la Red de Semillas Libres de Colombia (RSLC).  Como en Antioquia, su región natal, no había una red local, fue convocada junto a otras personas para trabajar para la conformación de un nodo de la red ahí. Fue así como, desde fines del 2014, trabajó apoyando la creación de casas comunitarias de semillas y dando los primeros pasos para la creación de un Sistema Participativo de Garantía de Semillas (SPG), que permitiera una certificación de las semillas agroecológicas bajo criterios establecidos internamente por los propios territorios, por las organizaciones indígenas y campesinas y no por entidades externas, sean privadas o estatales. Al conversar con ella, destaca lo original de este proceso, que también ha avanzado en la declaración de Territorios Libres de Transgénicos, aprovechando los resguardos indígenas, que, al ser sitios protegidos, se eximen de cumplir con las obligaciones instaladas por los Tratados de Libre Comercio, generando una grieta para prohibir el uso de transgénicos y favorecer la conservación de las semillas nativas.  Valeria acaba de terminar su Doctorado en Ecología y Desarrollo Rural en el Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), México. El tema de su investigación fueron las distintas estrategias por la defensa de las semillas de las redes de guardianes de semillas, con estudios de casos en México y Colombia, observando que tanto en el caso de Colombia, como el de México, la defensa de las semillas nativas y criollas se ha intensificado y aglutinado ante las amenazas, que han actuado como verdaderos catalizadores, haciendo que procesos que ya existían y trabajaban de manera aislada y anónima, unieran fuerzas y se visibilizaran en torno a un objetivo común.

Valeria y su asombro ante la belleza de la cosecha

El COVID-19 como un gran catalizador del movimiento agroecológico

La pandemia que atravesamos ha dejado en evidencia la fragilidad del sistema agroalimentario convencional, basado en la agroindustria y en largas cadenas de abastecimiento, tanto de los alimentos como de los insumos externos en que se basa la agricultura convencional.  Problemas de abastecimiento de alimentos, sobre todo en los centros urbanos, así como un aumento en sus precios y la especulación han sido parte de los síntomas de esta fragilidad.  Hoy son los pequeños agricultores, las y los campesinos, los que en muchos lugares están manteniendo el abastecimiento local. En Brasil, por ejemplo, los campesinos del MST están donando alimentos a las ciudades.  Los movimientos organizados del campo están movilizando mucho alimento, mediante lazos comunitarios, evidenciando la capacidad de respuesta de los movimientos alternativos al estado o al sistema económico.

La relación entre la alimentación y la salud ha sido otro de los grandes temas que han salido a la luz en el contexto de la pandemia. Las personas con enfermedades crónicas, como diabetes, obesidad, hipertensión y colesterol alto, relacionadas con los hábitos alimenticios, son una población más vulnerable en el actual escenario. A su vez, la fortaleza o debilidad del sistema inmunológico, tiene una íntima relación con nuestra alimentación.  Hipócrates, padre de la medicina moderna, ya lo dijo hace más de 2.500 años: “Que tu alimento sea tu medicina, y tu medicina tu alimento”. Es así como hoy muchas personas han comenzado a poner más atención a sus alimentos.  Hoy, saber de dónde viene el alimento que comemos es una garantía de salud, lo que se ha visto reflejado en un aumento de interés por la alimentación sana, por tener huertos, por sembrar, por comprar alimentos de proximidad, directamente a las y los productores.

La pandemia ha servido como un catalizador, acelerando reflexiones sobre la necesidad de promover sistemas agroalimentarios locales, que han demostrado ser más resilientes y cómo la agroecología ofrece un camino lleno de propuestas y soluciones ante los vacíos que la agroindustria ha evidenciado.  Dentro de esta reflexión, los sistemas locales y resilientes de semillas cobran una importante relevancia, pues son el primer eslabón y base fundamental desde donde se construye la Soberanía Alimentaria.

Ante la Pandemia, ¿Pánico o Esperanza?: Buscando las Semillas de Cambio

Motivados por mostrar una faceta más esperanzadora de la crisis actual, más allá de la sensación de inseguridad que promueven los medios de comunicación masiva, mediante noticias alarmistas que generan pánico, Valeria y David quisieron indagar, de primera mano, acerca de qué era lo que estaba pasando con las y los productores, en particular las iniciativas relacionadas con la defensa, reproducción, intercambio y comercialización de semillas nativas, con el ánimo de rescatar reflexiones y aprendizajes en tiempos marcados por la necesidad de creatividad para impulsar cambios hacia sistemas de vida más resilientes y regenerativos.

Para concretar su investigación, realizaron un seguimiento de noticias, así como una serie de encuestas y entrevistas personales, en el formato no presencial que imponen los tiempos que corren. Participaron más de 25 iniciativas, de 6 países de América: EE.UU., México, Colombia, Chile, Argentina y Perú. Empresas medianas y familiares, iniciativas individuales, comunitarias, rurales y urbanas, tomaron la palabra.

Hallazgos

A continuación, les compartimos algunas de los hallazgos que salieron a la luz.

  • Importancia de volver a valorar lo esencial, los bienes comunes, aquello que sostiene la vida. La crisis pone en evidencia la necesidad de saber de dónde vienen nuestros alimentos, la importancia del suelo, del agua, la justicia alimentaria. Nos hace volver a lo esencial, a replantearnos lo que es verdaderamente importante: qué es lo que sostiene la vida.
  • Mayor interés por sembrar los propios alimentos. Muchas personas y organizaciones se están animando a comenzar por primera vez sus propias huertas para el autoconsumo, pues han sido concientizados respecto a la importancia de sembrar los propios alimentos en este momento.
  • Mayor valorización de la labor de guardianes y guardianas de semillas. Este escenario ha generado mayor conciencia respecto a la importancia de los alimentos, lo que hay detrás de ellos.  Se ha puesto en evidencia la importancia de las y los campesinos, así como el rol de las y los guardianes de semillas que han conservado la agrobiodiversidad de manera tradicional y que, en estos momentos de crisis, además de las semillas, también tienen los conocimientos sobre sus usos y cultivo.
  • Revitalización del intercambio o trueque por semillas y alimentos.  Muchas prácticas que pueblos originarios han practicado desde siempre, como el Ayni en el mundo andino, hoy cobran más sentido e inspiran nuevas formas de colaboración, mediante redes de confianza y de apoyo solidario.
  • Necesidad de desplegar la creatividad ante el alza de la demanda. Muchas iniciativas y emprendimientos se han visto sobre demandados, superando su capacidad de respuesta y han tenido que reestructurar sus labores de manera creativa para poder atender la explosión de pedidos.

Siembra colectiva, fotografía de Valeria García López

¿Quiénes son los que están detrás de esta alza en la demanda en las semillas?

Más que instituciones, empresas o el estado, lo que Valeria y David han visto es que son las mismas personas, las mismas comunidades las que se han estado auto organizando para acceder a las semillas y sembrar.  Rescatan iniciativas creativas de grupos y personas que tienen mucho interés por buscar soluciones y ayudar a otras personas, con buena voluntad.

David comparte, por ejemplo, una iniciativa que impulsaron junto a un grupo de amig@s, que hoy reúne a cerca de 700 personas, “Twin Cities Front Yard Organic Gardeners Club” que consiste en plantar alimentos en el frontis de las casas. Lo tradicional en las ciudades de Estados Unidos, fue siempre hacer las huertas en el patio trasero, costumbre que se instaló aún con más fuerza luego de la segunda guerra (Victory Gardens). Por lo general el frontis de la casa tiene que ser perfecto, de sólo pasto y este movimiento está cambiando esta idea para reemplazar el pasto por alimentos.

Frontis de una casa siendo transformado en huerta. Foto de David Greenwood-Sánchez

 

Otro ejemplo de Saint Paul Minnesota, donde vive, es la campaña “Outplant the Outbreak”, impulsada por una mujer, que consiste hacer paquetes de semillas y ponerlos gratis dentro de cajas donde normalmente se ponen libros, de uso público. Hoy ponen semillas y es totalmente auto gestionado de manera creativa.

Sobres con semillas como ofrenda, foto de David Greenwood-Sánchez

 

 

 

 

 

 

 

En Perú, frente a la crisis, el gobierno está impulsando una campaña llamada “Hay que papear”, con el objetivo de impulsar el consumo de la papa, como un alimento completo y nutritivo, barato, que las y los peruanos deben comer, porque la tendencia es a desvalorizar ese cultivo e invisibilizar a sus productores.

Algunos desafíos identificados

  • Aumentar la Oferta de Semillas Nativas y Criollas. La mayor demanda de semillas de polinización abierta exige un necesario aumento de la oferta, lo cual plantea desafíos de carácter organizacional, cambios estructurales que faciliten el crecimiento y desarrollo de este sector, junto a desafíos de carácter técnico, formativo, económicos y legislativos.
  • Parar las leyes y tratados que amenazan a las semillas nativas y criollas. En este momento hay leyes de semillas y tratados internacionales que favorecen a las transnacionales semilleras y la promoción de los transgénicos, amenazando los sistemas locales de semillas, que son la base de la Soberanía Alimentaria. Algunos ejemplos son la UPOV 91, la Ley de Producción, Certificación y Comercialización de Semillas o las Reformas a la Ley Federal de Variedades Vegetales, en México. Para fortalecer la Soberanía Alimentaria de los pueblos, el primer paso debería ser frenar estos tratados y leyes y promover aquellos que fortalezcan los sistemas locales de semillas, que han demostrado ser mucho más resilientes ante los cortes de las cadenas de abastecimiento y la crisis climática.  Afortunadamente, la mayor toma de conciencia respecto a la importancia de la agricultura y la alimentación que ha despertado la pandemia, así como el mayor interés por sembrar los propios alimentos, aunque sea en un par de macetas, contribuyen a despertar una reflexión respecto a la importancia de estas leyes y tratados de semillas, pues son las que estructuran todas estas dinámicas de mercado.
  • Fomentar la creación de políticas públicas y leyes que estimulen y fortalezcan los sistemas locales de semillas. Impulsar reformas estructurales a nivel de mercado para dar un espacio a estas iniciativas de comercialización – intercambio de semillas que no pueden someterse a los mismos criterios de certificación que las grandes transnacionales.
  • Generar alternativas a la certificación externa de semillas, ya sean estatales o empresas privadas, mediante modelos participativos.  Uno de los grandes argumentos del Estado y leyes de semillas para regular y la fiscalizar la producción de semillas nativas y criollas ha sido que éstas no son ni estables, ni únicas, ni homogéneas.  Los Sistemas Participativos de Garantía (SPG) buscan rescatar criterios propios. En el caso de las semillas nativas y criollas, de polinización abierta, justamente su valor y riqueza radica en su diversidad genética, que les da una enorme capacidad de respuesta y adaptación a nuevas condiciones geográficas y climáticas.  En el caso de Colombia, a lo largo de un período de 3 años, se levantaron varios talleres, foros y protocolos a nivel local y nacional, de manera de identificar cuáles eran los principios que eran importantes para las y los guardianes y guardianas de semillas, hasta llegar a un total de 7 principios.  Cabe destacar que uno de los criterios para la venta de semillas dentro de la Red de Semillas Libres de Colombia es que no se venden las semillas, sino todo el trabajo que hay detrás de ellas y que hace posible su existencia; el conocimiento, la trazabilidad, la diversidad. Eso es lo que se paga, no la semilla en sí. Eso es un gran avance, pues reconoce las semillas como un bien común, que no puede ser mercantilizado.
  • Respetar los procesos autónomos. Es necesario promover y proteger la autonomía de las comunidades que llevan practicando por miles de años la agricultura, el cuidado, selección y multiplicación de las semillas. Ellos y ellas no necesitan una validación externa, porque son prácticas que han hecho desde hace mucho tiempo.  El desafío, más que imponer reglas externas, es preguntarnos cómo los podemos apoyar, cómo podemos ser útiles para que su labor prospere.
  • Huertas Educativas. Como hay muchas personas que se animan a sembrar sus alimentos por primera vez, es fundamental generar y promover espacios educativos, huertas educativas, donde se enseñe cómo se siembra, en qué cantidades y cuáles son los cuidados necesarios para los cultivos.  Más vale comenzar por pocos cultivos y hacerlo bien, antes de integrar nuevas especies y variedades.  Las semillas son para sembrarlas, no para acumularlas. Usarlas, multiplicarla, intercambiarlas, donarlas es el camino.

Próximos pasos

Una vez terminado el análisis de los datos, Valeria y David harán una devolución de los resultados y reflexiones obtenidas a todas las personas que participaron de la investigación. También harán una nota libre de términos académicos, cercana a todo público, para evidenciar los desafíos que enfrentan los sistemas locales de semillas frente a este creciente interés que se ha despertado por las semillas nativas y criollas.

¿Te gustaría saber más acerca del trabajo que realizan Valeria y David?

Escríbeles un mensaje: vagarcialopez@gmail.com, davidgreenwoodsanchez@gmail.com

 

Claudia Flisfisch es técnica en agroecología y forma parte de la comisión de semillas y la comisión articuladora de la RIHE (Red Chilena de Huertas Educativas). Para mantenerse al día con las noticias de Regeneration International, suscríbase a nuestro boletín.

Fase Vandana: la filósofa india entrevistada por Soledad Barruti

El 24 de marzo al atardecer, el primer ministro de India, Narendra Modi, le dio a la población de su país solo cuatro horas para establecer un lugar de residencia del que no podrían salir durante los próximos 21 días, salvo para satisfacer necesidades básicas. A las doce de la noche se suspendió el transporte público, se cerraron todos los negocios que no fueran alimentarios o de medicina, y las calles pasaron a ser vigiladas por la policía, que tenía la orden de garantizar el aislamiento de las mil trecientas millones de personas que conforman la séptima economía mundial del capitalismo salvaje.

El 25 de marzo ciudades como Mumbai y Delhi amanecieron así: con los mercados raleados por quienes podían asegurarse el abastecimiento de comestibles, productos de limpieza y farmacia; con los pequeños puestos de frutas, verduras y especias clausurados; y con millones de personas que viven en la calle y dependen del trabajo diario para vivir sin nada que hacer más que buscar cobijo en una ciudad superpoblada y sin habitaciones de más.

Los pobres aguantaron acomodados donde pudieron un día, dos, algunos ni siquiera eso. Tomaron lo que tenían, sus propios cuerpos, los de sus hijos, alguna tela para taparse la boca, y empezaron a caminar para volver a casa: ese destino rural del que habían salido unos 10, 15, 25 años atrás forzados por la idea de un futuro próspero en las capitales. En una semana las rutas y caminos de India se vieron colmadas por millones de personas que, hambreadas y asustadas, improvisaron la caravana migrante más grande de la actualidad, y de ese país desde 1947, cuando se retiró la colonia inglesa.

A la doctora en física, filósofa y ecofeminista Vandana Shiva el bloqueo en India la encontró en un lugar privilegiado: Derhadun, una ciudad al norte, sobre las laderas del Himalaya junto al Tibet, donde nació y vivió su infancia rodeada de bosques, y donde hoy funciona la Universidad de la Tierra y granja agroecológica que creó en 1987, su fundación: Navdanya.

Vandana no se ha movido de ahí desde entonces y, sin embargo, con un entusiasmo avivado como volcán por la contingencia, no ha dejado de desplegar ideas y proyectos para aprovechar el impulso. Porque así lo ve: “Lo que se está viviendo en este país, donde la cuarentena fue más brutal que en ningún otro, es un fenómeno masivo e inesperado de desurbanización. La vuelta a casa de millones de personas que se están reencontrando con sus familias, en lugares donde no falta comida porque hay tierras para producirla, donde la vida para ellos puede volver a tener sentido”, dice y sonríe y se enciende como pocos en esta época de miedo y parálisis. “Yo creo que estamos viviendo una gran oportunidad. Por eso lo que estoy pidiendo a quienes reciben a los migrantes, a quienes los ven retornar, es que lo hagan con los brazos abiertos, dispuestos a enseñarles a cultivar, a ser autosuficientes, a reconectarse con la comunidad”.

Para esta líder revolucionaria y pacifista nada es casual. La degradación física y moral del sistema económico, con el sistema alimentario como máximo exponente de nuestra capacidad de destrucción, nos ha dejado a merced de este virus que antes que como metáfora, funciona como Aleph. Ahí está todo: el resultado del absurdo espejismo antropocéntrico sobre el que hacemos andar la modernidad y la ineludible mutualidad de la vida en red que puede ser de contagios mortales o interconexiones virtuosas. “A mí me resulta inevitable pensar que este es un momento de volver a la raíz, y reorientar nuestro propósito, como individuos y como sociedad”, dice Vandana hablando primero de sí. “A mí el bloqueo me dejó encerrada en mis memorias de infancia y juventud. Cada día me despierto y agradezco a mis padres por estar acá, por haber plantado los árboles que me rodean estos días. Respiro, pienso, escribo, comunico consciente de todo lo que me hizo lo que soy, de cada uno de mis anhelos y luchas”.

¿Creés que algo de esa reconexión pueden estar experimentando las mujeres y hombres que volvieron a sus pueblos en estos días?

Creo que esa es la oportunidad, que experimenten eso. Porque los jóvenes que caminaron 500, 800 kilómetros para volver a sus hogares habían sido convencidos de que no había ninguna razón para producir alimentos, para vivir en el campo. Pero tras 25 años de libre mercado, globalización y desruralización, las ciudades les demostraron de la peor manera que no podían contenerlos ni a ellos ni a nadie. Que sobraban. Estamos hablando de personas que no tienen nada, que viven de lo que pueden hacer con sus cuerpos cada día. Y estamos hablando de la mitad de la población de India…

Sin embargo, los analistas hablan de la economía India como “floreciente”, “pujante”, “una demostración de lo mejor del capitalismo”, “la séptima economía del mundo”…

Es que las personas están por fuera de esos análisis. La naturaleza también. Cuando se habla de economía lo que se tiene en cuenta aquí y en todos lados es solo lo que ocurre en el mercado formal, las ganancias de las grandes compañías. En India somos una economía de mucha gente, que trabaja duro, en muy pequeños negocios. Los vegetales llegan a la puerta de cada casa. O al pequeño almacén, de los que hay muchísimos. Son los lugares que cuando cierran nadie cuenta. Por eso el primer ministro cerró el país sin analizar esas pérdidas. La economía de los pobres no se tiene en cuenta, de las mujeres no se tiene en cuenta, de los campesinos tampoco. A toda esa cantidad de personas caminando de vuelta a casa nadie las contó como pérdidas. A lo sumo les pusieron unos trenes cuando llevaban días de caminata y las imágenes eran una vergüenza nacional.

Esos mismos analistas dirían que esas personas van a volver a las ciudades no bien puedan hacerlo.

No. Yo creo que el coronavirus está revirtiendo lo que hicieron tantos años de colonización e invasión en nuestro país. Y exponiendo cómo funcionan en todo el mundo los modelos como el de Monsanto. Hace muchos años esa empresa publicó su plan: una agricultura sin agricultores, sin naturaleza, sin nada más que su combo de semillas modificadas y agrotóxicos diseminadas por el campo. Algunos le creyeron. Y lo que estamos padeciendo ahora son los resultados de esa invasión: un mundo con la naturaleza rota que permite la dispersión de virus, campos vacíos y hacinamiento en las ciudades.

Y una población cada vez más enferma.  

Eso es muy grave. No solo hay nuevas enfermedades sino que los riesgos de morir por una de ellas, como la Covid-19, aumentan con la diabetes tipo 2, la hipertensión o el cáncer que crea este modelo. Empresas como Bayer-Monsanto, y también Coca Cola, Nestlé, Kellogs son las responsables: compañías que crean productos que no son compatibles con nuestra biología.

¿Qué es lo que impide que la sociedad pueda despertar ante algo tan evidente?

Por un lado, el poder corporativo que nos atrapó en su modo de entender la vida. Este pequeño puñado de corporaciones que consolida su poder en la Segunda Guerra Mundial. En la Alemania Nazi empresas como Bayer generaban gases para matar a las personas que estaban dentro de los campos de concentración. Esas mismas compañías, terminada la guerra, cambiaron el uso de sus productos: empezaron a usarlos como herbicidas, insecticidas, fungicidas, un arsenal químico que se instaló en la agricultura continuando su capacidad de daño y de dominación a través de la violencia y el miedo. Pero además hay otro: este sistema crea adicción. Se habla de Bayer como el productor de las aspirinas. Pero antes de eso fue el productor de la heroína. Una droga altamente adictiva que debe su nombre a que te hacía sentir como un héroe. Este sistema se sostiene con ese espíritu.

Cultura zombi

El 12 de mayo las cámaras de televisión de todo el planeta apuntaban a Francia. Tras semanas de aislamiento y casi 30 mil muertos por coronavirus ese país inauguraba la Fase 1 levantando la clausura de los lugares icónicos a los que pocos creían iba a ser tan fácil volver. Ni la torre Eiffel ni el Louvre, me refiero a tiendas como Zara. El momento en que la persiana de metal subió y las luces led se descubrieron como siempre están, prendidas, los miles de compradores que aguardaban el evento, caminaron encimados en veloz procesión pagana, olvidando al instante la distancia social y el alcohol en gel.

El momento quedó inmortalizado como un nuevo hito del poder magnánimo del consumismo que se lleva puesto, ni digamos la esperanza de un futuro mejor; antes que eso: el instinto mismo de supervivencia. Y lo mismo ocurrió en Brasil, y en Estados Unidos, y parece que ocurrirá en cada lugar que decida volver a la mentada normalidad.

¿Qué te provocan esos fenómenos? 

Creo que es la mejor evidencia de lo que te decía antes, de la adicción que provoca este sistema. Las personas creen que tienen libertad de elección porque les han contado que viven en un sistema regido por el libre mercado. Pero lo cierto es que están atrapadas en un esquema consumista creado por compañías expertas en generar adicción. Las personas son forzadas a desear y comprar lo que no necesitan. Y compran y tiran, y compran y tiran, y compran y tiran, y trabajan solo para eso: comprar y tirar. Esta forma urbana y destructiva de colonialidad es lo que trajo el mundo al estado en el que está hoy y eso encuentra en algunas ciudades una representación perfecta con todo el conjunto: la mentalidad antropocéntrica, mecanicista, monocultural y dominante.

Hace unas semanas entrevisté para este mismo medio al arquitecto y activista brasilero Paulo Tavares, que hablaba de la urgente necesidad de deconstruir la arquitectura y la vida urbana bajo la perspectiva decolonial. Él planteaba que la arquitectura sirvió hasta ahora para erigir una forma de vida urbana que concreta una idea civilizatoria en antagonismo con la naturaleza. Teniendo en cuenta que la vuelta al campo nunca va a ser tan masiva como para abandonar completamente las ciudades, ¿cómo creés vos que podríamos transformar eso en algo más razonable?

Yo crecí en una ciudad en India que aun muestra que eso es posible. En mi ciudad natal había una regla: solo se podía construir en un quinto de la tierra. El resto debía estar ocupado por la naturaleza. Por eso hoy mi casa es un bosque. Podemos ser una civilización que cree caminos bordeando bosques, en vez de avanzar en línea recta talando árboles. Si queremos ciudades en armonía con la naturaleza podríamos empezar por ahí: que los árboles nos den la dirección: permitamos eso. Otro buen ejemplo de una vida urbana posible está en Xochimilco, en plena Ciudad de México: un lugar de huertas que podría alimentar a toda esa población. Eso fue creado por las civilizaciones indígenas que vivían ahí antes de la conquista. Es un método productivo y un modo de vida al que se le opone el Real State que es el modo de construir en este paradigma: especulación inmobiliaria para montar vidas lineales y rápidas. Es lo que hacemos. Vivimos así. Bueno ¿a qué nos llevó? A este parate, a este encierro. Y acá estamos. Algunos repensándolo todo por primera vez, viendo esa locura por la velocidad.

Otra de las cuestiones que se están poniendo en debate en estos días en todo el mundo es el sistema de salud. 

Así como tenemos que conseguir un equilibrio entre la ciudad y el campo, tenemos que redefinir qué es salud y hacer resurgir una conexión con nuestra salud y con nuestro cuerpo. El paradigma de salud occidental asume al cuerpo como un contenedor de órganos y funciones. Cuando alguna de esas partes se descompone se le declara una guerra a esa parte, a esa enfermedad. Así, cada terapia diseñada por el sistema médico occidental es de algún modo un ataque defensivo. Por eso sale una y otra vez la misma metáfora: la guerra. Esa que se está librando ahora contra el coronavirus, y que se libró tantas otras veces contra otras enfermedades. Es una metáfora terrible, porque esa guerra nunca se va a ganar.

Claro, si se ve la enfermedad como un desequilibrio de la vida, un ataque solo va a agravar el problema teniéndonos a nosotros como campo de batalla.

Exacto. Pero la mentalidad bélica y militarista gobierna también la relación con los cuerpos. En India el paradigma de salud es muy complejo: una ciencia para la vida. No es un sistema creador de enfermedades ni bélico. El objetivo está puesto en comprender la organización  y preservar el equilibrio de un sistema complejo: el organismo humano. Si la enfermedad es un desequilibrio, la salud radica en traer ese equilibrio de vuelta. Y eso depende mucho de la alimentación. La comida es un gran estabilizador del sistema, es la cura de todas las enfermedades para nosotros. Y eso por supuesto no está reñido con la evidencia: si nuestra comida está intoxicada, si usamos venenos para producirla ¿cómo vamos a estar saludables? Hace unas semanas lanzamos un manifiesto llamado Food for Health al que invitamos a los mejores médicos de Europa a sumarse, reunimos estudios y comunicamos una vez más que necesitamos cambiar el sistema alimentario para que sane la humanidad y la tierra.

Una de las frases trilladas favoritas del agronegocio y de la agroindustria es que esta forma de reconexión que planteás es un viaje al pasado. 

La construcción científica contrahegemónica tiene una biblioteca muy abundante. Está nutrida de papers, avances y científicos muy calificados. Pero tampoco es una novedad que los poderes buscan deslegitimarla. Y, si no pueden, la prohíben. En India también somos un ejemplo de eso. Cuando los colonos ingleses llegaron y conocieron nuestro sistema médico, el ayurveda, lo prohibieron. Hasta que se empezó a enseñar y a estudiar bajo la forma de impartir el saber de los ingleses: con universidades, currículas, modos de estudio. Entonces en los 90 en Estados Unidos  entendieron cómo funcionaban algunas cosas. La cúrcuma, por ejemplo. Una raíz que en ayurveda se usa para elevar la inmunidad. ¿Y qué hicieron? La patentaron. Pasamos de la prohibición a la apropiación.  Y es algo que sigue al día de hoy cuando la Organización Mundial de la Salud imparte los lineamientos sobre el ayurveda escriben informes en donde sugieren no nombrar a la cúrcuma.

¿Bajo qué pretexto?

Ellos dicen que están buscando la evidencia que pruebe que tomar cúrcuma eleva el sistema inmune. Pero lo hacen midiendo el efecto según su modo de evaluación, que no reproduce las formas de uso que tenemos en India, porque partimos de esta base donde un cuerpo sano y enfermo no quiere decir lo mismo. Entonces nos enredan en una carrera engañosa.

¿Y cómo responden a eso?

Huyendo de ese reduccionismo lineal, mecanicista, cartesiano que fue creado como otro modo de colonización europeo, y que considera a nuestro conocimiento superstición, nos inferioriza, se lo apropia y se queda con nuestros recursos.

Carne de soja

Teniendo en cuenta que este virus, según la evidencia científica disponible más fuerte hasta ahora se origina del abuso que generamos sobre otros animales, me gustaría preguntarte qué pensás sobre el consumo de carnes, de las granjas industriales y del veganismo como una respuesta a eso.

Desde que escuché la idea de las granjas industriales siempre me parecieron mal. Las vi crecer. Y crecen porque crece la producción de soja y maíz transgénico. El agronegocio necesita vender todos estos granos que producen. Nadie se los va a comer si no están esos miles de millones de animales. Estas fábricas de carne son mayormente subsidiadas por eso: porque sirven para que funcione el sistema. Luego creemos que son buenos negocios, pero si no estuvieran apoyados por los gobiernos, ni siquiera como eso funcionarían.

Vos sos vegetariana.

Sí, lo soy. Pero no creo que todo el mundo deba serlo. Hace un tiempo estuve en Groenlandia y cuando pregunté por qué comían carne uno levantó la mano y me contrapreguntó: “¿Te parecería mejor que importáramos tomates de África?”. Creo que tenemos que entender que podemos tener una relación violenta con las plantas –y ahí los transgénicos son un buen ejemplo- y una relación violenta con los animales –las granjas industriales son eso. Pero podés tener una relación no violenta con las plantas –como la que logra la agroecología- y una relación no violenta con los animales –que es la que tienen los pastores de Groenlandia o los indígenas: hay muchas culturas indígenas que no comen animales, pero otras muchas que sí. Las que están en Amazonas por ejemplo, protegiendo y garantizando la biodiversidad como ninguna otra cultura, lo hacen.

Claro, se trata de entender la diversidad cultural y alimentaria, expresada en un contexto determinado, como una selva, el Ártico, un lugar costero, como parte garante de la biodiversidad de ese lugar.

Sí. Tenemos que respetar las formas de vida que hay en el mundo y no podemos pensar que comer animales es igual en todos los casos. Y tampoco podemos pensar que defender una alimentación basada en plantas sea sinónimo de defender un mundo mejor. Hay personas veganas que celebran que exista la Imposible Burger: una hamburguesa artificial creada en un laboratorio mediante plantas salidas de monocultivos tóxicos, o sea tratadas con violencia, que para su producción violentan campesinos, mariposas y abejas, y animales que por supuesto ya no viven en torno a esos cultivos. Esa hamburguesa de soja que parece carne sangrienta es una mentira. Y hay algo que se llama verdad: no se puede pregonar una idea de alimentación no violenta partiendo de esos alimentos, de esa relación mentirosa con la tierra y con el propio cuerpo. A quienes pregonan eso como la salvación les diría que despierten: la alimentación basada en plantas que crecen con toda esa violencia no produce nada mejor. Coman una zanahoria y reconozcan eso como alimento: conozcan de dónde viene, cómo se produje, denle la dignidad que merece a la planta. Dejen de hablar de una alimentación basada en plantas: esa zanahoria tiene un valor enorme en su subjetividad, una historia de interrelaciones maravillosas, que incluye animales, insectos, personas: no es simplemente una planta que da igual. Y hay algo más. En el instante en que alguien dice “basado en plantas” están dando a la industria permiso para usar esa parte de la naturaleza como material para sus experimentos, manipulación y control. Y tal vez esa persona crea que llegó a algo mejor, pero solo porque permanece ciega a todo el horror que decidió no ver. Y así será llevado como otro adicto a la heroína de este sistema hacia otro nivel, más oscuro y difícil del que salir, con un costo altísimo para la tierra en su totalidad y para sí mismo.

Antes que un problema alimentario, de salud, o de vivienda, pareciera ser un problema de información.

Y de conciencia. La conciencia nos invita a actuar, a tomar las decisiones que estén a nuestro nivel. Tenemos que decir más fuerte que no a todo ese modelo agroindustrial de salud, de vida, de alimentación. Y eso incluye hoy cuestiones incómodas como estar en crisis y decir que no a las donaciones que el agronegocio hace para alimentar a los pobres. Tenemos que elevar la vara: la comida de todos, también de los pobres, debe ser saludable, sin transgénicos y sin venenos y sin mentiras. Cuanto más alta la amenaza, más grande debe ser nuestra responsabilidad para enfrentarla.

¿Sos optimista?

Bueno, estoy entrenada en la teoría cuántica. En eso me doctoré cuando terminé la carrera de Física. Entonces cuando veo un problema trato de entenderlo desde sus causa, sus raíces, sus perspectivas. También me coloco a mí misma en algún lugar de ese panorama y pienso, qué puedo hacer yo para que ese asunto sea mejor. Y no importa cuán grande el problema, al final siempre llego a lo mismo: tenés que tener semillas, producir comida y liberar tu mente. Esa es mi responsabilidad. Luego, las soluciones empiezan a acomodarse solas.

¿Cómo creés que afectará a este movimiento todo el sistema represivo que está naciendo a medida que la pandemia avanza?

Yo estoy segura de que estamos llegando a un nuevo nivel dentro del capitalismo. Será un capitalismo de vigilancia y control. Los estados van a hacer dinero de vigilarnos y lo peor es que nosotros con nuestros impuestos vamos a pagar porque nos controlen. Pero en la historia humana cada vez que ha habido opresión, se ha podido recurrir a un arma popular que sigue vigente: la desobediencia. Y en mi país tenemos un ejemplo muy importante en ese sentido: Gandhi. Con su manifestaciones no violentas, sofisticadas al punto de impedir el control de la sal que quería obtener la colonia inglesa, y conducirnos a la independencia. Eso mismo me inspiró a mi para combatir a Monsanto cuando quería patentar todas las semillas: yo llamé a la desobediencia civil a los campesinos y 33 años más tarde seguimos entendiendo que la guarda, intercambio y siembra de semillas es nuestro derecho. Ese es el espíritu que tenemos que despertar en esta época para ir en contra de las corporaciones que ya no van por un país sino que buscan globalmente quedarse con los recursos y controlarlo todo. Nosotros, los que queremos un mundo libre y una tierra sana, somos una red muy grande, mucho más grande que esa.

Imaginemos que sucede, que el encierro sirve para sacar del encierro y la opresión a millones de personas… 

Es que es lo que va a ocurrir, porque el paradigma que celebra un futuro donde las personas viven masivamente en las ciudades, y solo un 2 por ciento se queda en el campo no funciona. No hay tal futuro. Ese plan no ha sido bueno para nadie. Ahora hay que trabajar para que esas personas que quieren volver al campo o que ya volvieron encuentren ahí un modo de vivir, con compasión y consistencia. Hay que regenerar la economía rural. Ese salvataje incluye el de las tierras: tiene que haber tierra para ellos, y medios de producción. Yo estoy haciendo lo que siempre he hecho y lo que creo que hay que hacer más que nunca: conservar semillas y promover la agricultura no tóxica. Salvemos a las comunidades, salvemos la tierra: regeneremos; ese es mi plan. Afortunadamente, como en India el fenómeno de urbanización no tiene tanto tiempo, cuando las personas vuelven encuentran que sus padres y abuelos aun les pueden enseñar a cultivar. Los agricultores que ya venían trabajando de ese modo hoy me dicen: “Porque producimos nuestra comida no tenemos hambre ni estamos en crisis”. Y con ellos estamos dándoles la bienvenida a quienes vuelven. Utilicemos esta crisis para construir un sistema que sea libre de venenos, de petróleo, de semillas modificadas. Comunidades donde cada persona sea valiosa.

Es un buen momento después de todo. 

Sí. Si tienes la conciencia más o menos clara, e incluyes en tus variables la capacidad creativa y regenerativa que tiene la tierra, es un buen momento. Tenemos que volver a trabajar con la naturaleza, eso es todo. Y tenemos que trabajar puliendo nuestros corazones y nuestras mentes para estar preparados para este cambio de paradigma, de vida, que es inevitable. Es un momento que exige lo mejor de todos nosotros. Por eso cada día al levantarse hay que luchar contra la inercia. Mirar hacia adentro y preguntarse: cuál es la injusticia que no estoy dispuesta a aceptar, cuál es la brutalidad que ya no estoy dispuesta a aceptar, cuál es la forma de violencia que ya no contará conmigo. Y después salir a encarnar esas respuestas.

Publicado con permiso de La Vaca

Se acumulan pruebas sobre el origen de laboratorio del COVID-19

Traducción por Regeneration International, artículo original por Independent Science News

 

Si la sociedad aprendió una lección de la pandemia del COVID-19 es que la ciencia no genera certeza. ¿Los cubrebocas caseros funcionan? ¿Cuál es la tasa de mortalidad del COVID-19? ¿Qué tan precisas son las pruebas? ¿Cuántas personas no tienen síntomas? Etcétera. Prácticamente la única aseveración sin cuestionar hecha hasta ahora es que todos los parientes genéticos conocidos de su causante, el virus Sars-CoV-2, se encuentran en murciélagos rinolófidos (Zhou et al., 2020). Por lo tanto, la reserva viral probable fue un murciélago.

Sin embargo, la mayoría de estos coronavirus aparentemente ancestros de murciélago no pueden infectar a los humanos (Ge et al., 2013). Por lo tanto, desde su inicio, una pregunta clave que se cierne sobre la pandemia ha sido: ¿Cómo es que un virus de RNA de murciélago evolucionó a un patógeno humano que es tanto virulento como mortal?

La respuesta que ha sido acogida casi universalmente es que hubo una especie intermediaria. Algún animal, tal vez una serpiente, tal vez una civeta de las palmeras, tal vez un pangolín, sirvió como un huésped temporal. Este animal de vinculación probablemente tendría un receptor celular ACE2 (la molécula que permite la entrada celular del virus) intermedio en la secuencia de proteína (o por lo menos estructura) entre el murciélago y el humano (Wan et al., 2020).

En la prensa y la literatura científica, los escenarios en los cuales esta transferencia zoonótica podría haber sucedido han sido meditadas sin fin. La mayoría fueron avivadas por los primeros descubrimientos de que muchos de los primeros casos de COVID-19 parecen haber ocurrido en y alrededor del mercado de animales vivos Huanan de Wuhan. (La última información dice que 14 de los 41 primeros casos, incluyendo al primero, no tenían conexión con el mercado animal (Huang et al. 2020))

Desde las dos últimas casi pandemias por coronavirus del SARS (2002-3) y MERS (2012) ambas probablemente salieron de murciélagos y se piensa que ambas (pero no se ha probado) transicionaron a humanos vía animales intermedios (civetas y dromedarios, respectivamente), un camino zoonótico natural es una primera suposición razonable (Andersen et al., 2020).

La idea, como se aplicó con el primer brote original de SARS (2002), es que el virus de murciélago original infectó a una civeta. El virus después evolucionó brevemente en esta especie animal, pero no lo suficiente para causar una epidemia de civetas, y después fue recogido por un humano antes de que se muriera en las civetas. En este primer humano (paciente cero) el virus sobrevivió, tal vez apenas, pero fue transmitido, marcando el primer caso de transmisión de humano a humano. Mientras se pasaba sucesivamente en unos cuantos humanos de sus primeros huéspedes el virus rápidamente evolucionó, adaptandose para infectar mejor a nuevos huéspedes. Después de unas cuantas transmisiones tentativas de esa manera la verdadera pandemia comenzó.

Tal vez este escenario es aproximado a cómo inició la pandemia COVID-19 actual.

Pero otra preocupante posibilidad debe ser suprimida. Viene del hecho de que la ciudad epicentro, Wuhan (pob. 11 millones), es el epicentro global de la investigación del coronavirus de murciélago (e.g. Hu et al., 2017).

Incitados por esta proximidad, varios investigadores y medios de noticias, prominentemente el Washington Post, y con mucha más información Newsweek, han diseñado un caso con indicios razonables de que un origen de laboratorio es una posibilidad fuerte (Zhan et al., 2020, Piplani et al., 2020). Es decir, uno de los dos laboratorios en Wuhan que ha trabajando con coronavirus accidentalmente dejó que un virus natural escapara; o, el laboratorio estaba haciendo ingeniería genética (o de otra manera manipulando) un virus parecido al Sars-CoV-2 que después escapó.

Desafortunadamente, por lo menos en los EU, la pregunta sobre el origen de la pandemia se ha convertido en un fútbol político; ya sea en una oportunidad para la sinofobia o en un “juego de culpas” partisano.

Pero el potencial de una catastrófica liberación de laboratorio no es un juego y problemas sistémicos de competencia y opacidad ciertamente no están limitados a China (Lipsitch, 2018). El Departamento de Seguridad Nacional estadounidense (DHS, por sus siglas en inglés) actualmente está construyendo una sede nueva y expandida nacional de Bio y Agro-defensa en Manhattan, Kansas. DHS ha estimado que el riesgo de 50 años (definido como tener un impacto económico de $9-50 mil millones de dólares) de una liberación de su laboratorio en 70%.

Cuando un comité del Consejo de Investigación Nacional inspeccionó estas estimaciones del DHS concluyeron “El comité encuentra que los riesgos y costos podrían ser significativamente mayores a eso”.

Un reporte subsecuente del comité (NAP, 2012) continuó:

“el comité recibió instrucciones de juzgar la idoneidad y validez del uSSRA (Evaluación de Riesgo de un Sitio específico actualizado, por sus siglas en inglés). El comité ha identificado serias preocupaciones sobre (1) mala aplicación de métodos usados para valorar el riesgo, (2) el fracaso en aclarar si y cómo es que la evidencia usada para apoyar las valoraciones de riesgo había sido revisada a fondo y evaluada adecuadamente, (3) el alcance limitado de la literatura citada y la malinterpretación de alguna de la literatura de apoyo significativa, (4) el fracaso en explicar los criterios usados para seleccionar suposiciones cuando la literatura de apoyo es contradictoria, (5) el fracaso de considerar caminos de riesgo importantes, y (6) el tratamiento indadecuado de la incertidumbre. Esas deficiencias no son igualmente problemátcias, pero ocurren con suficiente frecuencia para levantar dudas sobre su idoneidad y validez de los resultados de riesgos presentados. En la mayoría de las ocasiones (actividades operativas en la NBAF), los problemas identificados llevan a una subestimación de riesgo; en otras ocasiones (peligros naturales catastróficos), los riesgos podrían ser sobrevalorados. Como resultado, el comité concluye que la uSSRA es inadecuada técnicamente en aspectos críticos y es una base insuficiente sobre la cual juzgar los riesgos asociados con la NBAF propuesta en Manhattan, Kansas.”

Mientras tanto China está planeando ampliar una red nacional de laboratorios BSL-4 (Zhiming,2019). Como muchos otros países, está invirtiendo de manera significativa en vigilancia de enfermedades y recolección de virus desde poblaciones de animales silvestres y en investigación de virus recombinante de alto riesgo con Patógenos de Potencial Pandémico (PPPs).

El 4 de mayo, distintas naciones y fundaciones filantrópicas globales se reunieron en Bruselas para asegurar $7.4 mil millones de dólares para la preparación contra pandemias futuras. Pero la pregunta que flota sobre todas estas inversiones es esta: la responsabilidad del laboratorio de Wuhan en el centro de las afirmaciones de liberación accidental es preparación para pandemias. Si la pandemia del COVID-19 comenzó ahí entonces necesitamos repensar radicalmente las ideas actuales para la preparación contra las pandemias globales. Muchos investigadores ya creen que deberíamos, por el bien de tanto la seguridad como de la efectividad (Lipsitch y Galvani, 2014, Weiss et al, 2015, Lipsitch, 2018). El peor resultado posible sería para aquellos que donaron miles de millones para acelerar la llegada de la siguiente pandemia.

Liberaciones de laboratorios históricas, un breve recuento

Una liberación de laboratorio accidental no es una simple posibilidad teórica. En 1977 un laboratorio en Rusia (o posiblemente en China), mientras desarrollaba una vacuna contra la gripe, accidentalmente liberó el extinto virus de la influenza H1N1 (Nakajima et al., 1978). H1N1 se convirtió en un virus de pandemia global. Una larga proporción de la población mundial se infectó. En este caso, las muertes fueron menos porque la población mayor de 20 años tenían inmunidad histórica al virus. Este episodio no es muy conocido porque hasta hace poco esta conclusión fue reconocida formalmente por la literatura científica y la comunidad de la virología ha sido renuente a discutir tales incidentes (Zimmer y Burke, 2009, Wertheim, 2010). Aún así, las fugas de laboratorio de patógenos que llevan a muertes humanas y animales (viruela en Bretaña; encefalitis equina en Sudamérica) son tan comunes que deberían ser mucho más conocidas (resumidos en Furmanski, 2014). Sólo raramente estas se han convertido en una pandemia de verdad en la escala del H1N1, la cual, incidentalmente, volvió a expandirse en el 2009/2010 como “Gripe porcina” causando un número de muertes estimado de 3,000 a 200,000 muertes en esa ocasión (Duggal et al., 2016).

Muchos científicos han advertido que los experimentos con PPPs, como la viruela y Ébola y virus de influenza, son peligrosas inherentemente y deberían ser sujetos a límites estrictos y supervisión (Lipsitch y Galvani, 2014; Klotz y Sylvester, 2014). Aún en el caso limitado de coronavirus parecidos al SARS, desde el aplacamiento del brote original de SARS en el 2003, ha habido seis brotes de enfermedad SARS documentados originados en laboratorios de investigación, incluyendo cuatro en China. Estos brotes causaron 13 infecciones individuales y una muerte (Furmanski, 2014.) En respuesta a tales preocupaciones los EU prohibieron cierto tipo de experimentos, llamados experimentos de ganancia de función (GOF, por sus siglas en inglés), con PPPs en 2014, pero la prohibición (de hecho una moratoria de financiamiento) fue levantada en el 2017.

Por estas razones, y también para asegurar la efectividad de los esfuerzos de preparación para futuras pandemias, es una cuestión de importancia vital internacional establecer si la hipótesis de fuga de laboratorio tiene evidencia creíble para apoyarla. Esto debe ser hecho sin importar el problema – en los EU – de políticas partisanas tóxicas y nacionalismo.

La tesis de la fuga del COVID-19 de un laboratorio de Wuhan

La esencia de la teoría de le fuga del laboratorio es que Wuhan es el lugar donde está el Instituto de Virología de Wuhan (WIV, por sus siglas en inglés), la primera y única instalación de Bioseguridad Nivel 4 (BSL-4, por sus siglas en inglés). (BSL-4 es el nivel de seguridad de patógenos más alto). El WIV, que añadió un laboratorio BSL-4 apenas en el 2018, ha estado recolectando grandes números de coronavirus de muestras de murciélagos desde el brote original de SARS del 2002-2003; incluyendo la recolección de más en el 2016 (Hu, et al., 2017; Zhou et al., 2018).

Liderado por la investigadora Zheng-Li Shi, científicos del WIV también han publicado experimentos en los cuales coronavirus de murciélagos vivos fueron introducidos en células humanas (Hu et al., 2017). Además, de acuerdo a un artículo del 14 de abril en el Washington Post, personal de la Embajada de EU visitó el WIV en el 2018 y “tenían preocupaciones de seguridad importantes” sobre la bioseguridad en el sitio. El WIV está a sólo ocho millas del mercado de animales vivos Huanan, el cual se pensó inicialmente que era el lugar de origen de la pandemia del COVID-19.

Wuhan también es hogar de un laboratorio llamado los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Wuhan (WCDPC, por sus siglas en inglés). Es un laboratorio BSL-2 que está a sólo 250 metros del mercado Huanan. Los coronavirus de murciélagos han sido mantenidos en el pasado en el laboratorio WCDPC de Wuhan.

Además, la teoría de la fuga de laboratorio es que los investigadores de uno o ambos laboratorios podrían haberse contagiado del coronavirus similar al de murciélagos Sars-CoV-2 en uno de sus viajes de recolección (alias “vigilancia de virus”). O, alternativamente, un virus que estaban estudiando, pasando, haciendo trabajo de ingeniería, o de otra manera manipulando, escapó.

Valoraciones científicas de la teoría de la fuga de laboratorio

 El 17 de abril el Centro Mediático de Ciencia Australiano le preguntó a cuatro virólogos australianos: “¿El COVID-19 vino de un laboratorio en Wuhan?

Tres (Edward Holmes, Nigel McMillan and Hassan Vally) desestimaron la sugerencia de la fuga de laboratorio y Vally simplemente la etiquetó, sin detallar, una “conspiración”.

El cuarto virólogo entrevistado fue Nikolai Petrovsky de la Universidad Flinders. Petrovsky primero abordó la pregunta si el camino de zoonosis natural era viable. Le dijo al Centro Mediático:

ningún virus natural compatible con el COVID-19 ha sido encontrado en la naturaleza a pesar de una búsqueda intensiva para encontrar sus orígenes.”

Es decir, la idea de un animal intermediario es especulación. De hecho, no hay ningún huésped intermediario viral o animal, ya sea en forma de un huésped animal confirmado o un virus intermediario pausible, ha surgido hasta ahora para explicar la transferencia zoonótica natural del Sars-CoV-2 a humanos (Zhan et al., 2020).

 

Sumándole al punto de Petrovsky, hay otras dos dificultades con la tesis de la transferencia zoonótica natural (además de la débil asociación epidemiológica entre los primeros casos y el mercado “húmedo” de Huanan).

La primera es que los investigadores del laboratorio de Wuhan viajaron a cuevas en Yunnan (1,500 km de distancia) para encontrar murciélagos de heradura que tuvieran coronavirus similares al SARS. A la fecha, el pariente vivo más cercano al Sars-CoV-2 encontrado hasta ahora viene de Yunnan (Ge et al., 2016). Por lo tanto, ¿por qué ocurriría un brote del virus de murciélago en Wuhan?

Además, China tiene una población de 1.3 mil millones. Si los contagios del comercio de vida silvestre fueran la explicación, entonces, si otras cosas fueran parecidas, la probabilidad de que inicie una pandemia en Wuhan (pob. 11 millones) es menor a 1%.

Zheng-Li Shi, líder de la investigación con coronavirus de murciélago en WIV, le dijo a Scientific American tanto como esto:

“Nunca hubiera esperado que sucediera esto en Wuhan, en el centro de China.” Sus estudios han mostrado que las provincias sureñas, subtropicales de Guangdong, Guangxi y Yunnan tienen un mayor riesgo de coronavirus saltando a humanos provenientes de animales – particularmente murciélagos, una reserva común. Si los coronavirus fueron los responsables, ella recuerda haber pensado, “podrían haber venido de nuestro laboratorio?”

Wuhan, en resumen, es un epicentro muy poco probable para una transferencia zoonótica natural. En contraste, para sospechar que el Sars-CoV-2 podría provenir del WIV es tanto razonable como obvia.

¿El Sars-CoV-2 fue creado en un laboratorio?

En su declaración, Petrovsky continúa describiendo el tipo de experimento que, en principio, si se hubiera sido realizado en un laboratorio, obtendría el mismo resultado que la hipótesis formulada de la transferencia zoonótica natural de rápida adaptación de un coronavirus de murciélago a un huesped humano.

“Agarra un coronavirus de un murciélago que no es infeccioso para los humanos, y fuerza su selección al cultivarlo con células que expresan el receptor humano ACE2, tales células habiendo sido creadas hace muchos años para cultivar coronavirus SARS y tú puedes forzar al virus de murciélago a adaptarse para infectar células humanas por medio de mutaciones en su proteína S, la cual podría tener un efecto de aumentar la fuerza de su vinculación al ACE2 humano, e inevitablemente reducir la fuerza de su vinculación al ACE2 de murciélago.

El cultivo prolongado de virus también desarrollará otras mutaciones aleatorias que no afectan su función. El resultado de estos experimentos es un virus que es altamente virulento para humanos pero es lo suficientemente diferente para ya no parecerse al virus de murciélago original. Debido a que las mutaciones son adquiridas aleatoriamente por selección no hay firma de un elemento jockey, pero esto claramente sigue siendo un virus creado por intervención humana.”

En otras palabras, Petrovsky cree que los métodos actuales de experimentación podrían haber llevado a un virus alterado que escapó.

Pase, investigación de GOF, y fugas de laboratorio

El experimento mencionado por Petrovsky representa una clase de experimentos llamados de pase. El pase es colocar un virus vivo dentro de un animal o cultivo de células al cual no está adaptado y después, antes de que el virus se muera, transferirlo a otro animal o célula del mismo tipo. El pase es hecho generalmente iterativamente. La teoría es que el virus evolucionará rápidamente (dado que los virus tienen niveles de mutación altos) y se adaptará a su nueva situación, creando un nuevo patógeno.

El experimento más famoso de este tipo fue conducido en el laboratorio del investigador holandés Ron Fouchier. Fouchier tomó un virus de influenza aviar (H5N1) que no infectó hurones (u otros mamíferos) y lo pasó serialmente a los hurones. La intención del experimento fue específicamente evolucionar un PPP. Después de diez pasadas los investigadores descubrieron que el virus sí había evolucionado, no sólo para infectar hurones sino para transmitirlo a otros en jaulas vecinas (Herfst et al., 2012). Habían creado un virus de hurones aéreo, un Patógeno con Potencial de Pandemia, y una tormenta en la comunidad científica internacional.

Los experimentos de segunda clase que han sido blanco de críticas frecuentes son los experimentos GOF. En la investigación GOF, un nuevo virus es creado deliberadamente, ya sea por una mutación in vitro o al cortar y pegar dos (o más) virus. La intención de tales reconfiguraciones es hacer a los virus más infecciosos al añadirles nuevas funciones como una infectividad o patogenicidad aumentada. Después se experimenta con estos virus nuevos, ya sea en cultivos de células o en animales entereos. Esta clase de experimentos fueron prohibidos en los EU del 2014 al 2017.

Algunos investigadores incluso combinaron experimentos GOF y de pase al usar virus recombinantes en experimentos de pase (Seahan et al., 2008).

Todos esos experimentos requirieron técnicas recombinantes de ADN y experimentos animales o de cultivo de células. Pero la hipótesis más simple de cómo es que el Sars-CoV-2 podría haber sido causado por investigacion es simplemente suponer que un investigador del WIV o del WCDCP se infectó durante una expedición de recolección y le pasó su virus de murciélago a sus colegas o familia. El virus natural después evolucionó, es estos primeros casos, en el Sars-CoV-2. Por esta razon, aún los viajes de recolección tienen a sus críticos. El epidemiólogo Richard Ebright los llamó “la definición de locura”. Manejar animales y muestras expone a los recolectores a múltiples patógenos y regresar a sus laboratorios después trae esos patógenos de regreso a lugares densamente poblados.

¿El WIV estaba haciendo experimentos que podrían liberar PPPs?

Desde el 2004, un poco antes del brote original de SARS, investigadores del WIV habían estado recolectando coronavirus de murciélagos en una búsqueda intensiva de patógenos similares al SARS (Li et al., 2005). Dese el viaje de recolección original, muchos más han sido realizados (Ge et al., 2013; Ge et al., 2016; Hu et al., 2017; Zhou et al., 2018).

Petrovsky no lo menciona pero el grupo de Zheng-Li en el WIV ya había estado realizando experimentos muy similares a los que él describe, usando estos virus recolectados. En el 2013 el laboratorio de Shi reportó aislar un clon infeccioso de un coronavirus de murciélago que llamaron WIV-1 (Ge et al., 2013). WIV-1 fue obtenido al introducir un virus de coronavirus de murciélago en células de mono, con el pase, y después probar su inefectividad en líneas celulares humanas (HeLa) diseñadas para expresar el receptor humano ACE2 (Ge et al., 2013).

En el 2014, justo antes de que la prohibición de investigación Gde de EU entrara en efecto, Zheng-Li Shi del WIV co-redacto un trabajo con el laboratorio de Ralph Baric en Carolina del Norte que realizaba investigación GOF en coronavirus de murciélagos (Menachery et al., 2015).

En este set de experimentos en particular los investigadores combinaron “el pico del coronavirus de murciélago SHC014 en una columna vertebral de ratón adaptada al SARS-CoV” en un solo virus vivo diseñados. El pico fue suministrado por el laboratorio Shi. Pusieron este virus de murciélago/humano/ratón en células de vías respiratorias humanas cultivadas y también en ratones vivos. Los investigadores observaron “patogénesis notable” en los ratones infectados (Menachery et al. 2015). La parte adaptada en ratón de este virus viene de un experimento del 2007 en el cual el laboratorio de Baric creó un virus llamado rMA15 al hacer un pase (Roberts et al., 2007). Este rMA15 fue “altamente virulento y letal” para los ratones. De acuerdo a esta investigación, los ratones sucumbieron a una “infección viral abrumadora”.

En el 2017, de nuevo con la intención de identificar virus de murciélagos con capacidades vinculantes del ACE2, el laboratorio de Shi en el WIV reportó infectar de manera exitosa las líneas celulares humanas (HeLa) diseñadas para expresar el receptor humano ACE2 con cuatro coronavirus de murciélago distintos. Dos de estos fueron virus de murciélago recombinante (quiméricos) hechos en laboratorio. Tanto los virus silvestres y recombinantes fueron brevemente pasados en células de monos (Hu et al., 2017).

Juntos, lo que estos trabajos mostraron fue que: 1) El laboratorio de Shi recolectó numerosas muestras de murciélagos con un énfasis en recolectar cepas de coronavirus similares al SARS, 2) cultivaron virus vivos y realizaron experimentos de pase en ellos, 3) miembros del laboratorio de Zheng-Li Shi participaron en experimentos GOF realizados en Carolina del Norte en coronavirus de murciélago, 4) el laboratorio de Shi produjo coronavirus de murciélago recombinantes y los colocó en células humans y de monos. Todos estos experimentos fueron realizados en células que contenían receptores ACE2 humanos o de monos.

El propósito general de tal trabajo fue ver si un patógeno mejorado podría surgir de la naturaleza al crear uno en un laboratorio. (Para un resumen técnico muy informativo de la investigación del WIV de los coronavirus de murciélago y de sus colaboradores les recomendamos esta publicación, escrita por el empresario de la biotecnología Yuri Deigin).

También parece que el laboratorio de Shi en el WIV tenía la intención de hacer más que sólo investigación. En el 2013 y de nuevo en el 2017 Zheng-Li Shi (con la ayuda de una asociación sin fines de lucro llamada la Alianza EcoHealth) obtuvo un subsidio de los Institutos Nacionales de Salud de los EU (NIH, por sus siglas en inglés). El subsidio más reciente de esos proponía que:

“rango de huésped (potencial de emergencia) será probado de manera experimental usando genéticas inversas, pseudovirus y ensayos de vinculación de receptor, y experimentos de infección de virus a través de un rango de cultivos de células de especies distintas y ratones humanizados” (proyecto NIH #5R01Al110964-04).

Es difícil exagerar que la lógica central de este subsidio fue probar el potencial pandémico de estos virus de murciélago similares al SARS haciendo unos con potencial pandémico, ya sea a través de la modificación genética o pase, o ambos.

Además de las descripciones en sus publicaciones todavía no sabemos exactamente con cuáles virus estaba experimentando el WIV pero ciertamente es intrigante que numerosas publicaciones que aprecieron primero a partir del Sars-CoV-2 han desconcertado por el hecho de que la proteína S del SARS-CoV-2 se enlaza con una afinidad excepcionalmente alta al receptor humano ACE2 “por lo menos diez veces más fuerte” que el SARS original (Zhou et al., 2020; Wrapp et al., 2020; Wan et al., 2020; Walls et al., 2020; Letko et al., 2020).

Esta afinidad es mucho más notable debido a la relativa falta de ajuste en estudios de modelización del pico de SARS-CoV-2 a otras especies, incluyendo los intermediaros postulados como serpientes, civetas y pangolines (Piplani et al., 2020). En esta prepublicación estos modeladores concluyeron “Esto indica que el SARS-CoV-2 es un patógeno altamente adaptado a los humanos”.

Dada la historia de investigación y recolección del laboratorio de Shi en el WIV es por lo tanto enteramente pausible que un ancestro del coronavirus de murciélago similar al SARS o del Sars-CoV-2 fue entrenado en el receptor humano ACE2 al pasarlo en células expresando ese receptor.

¿Cómo se fugan los virus de laboratorios de alta seguridad?

Las fugas de patógenos de los laboratorios toman varias formas. De acuerdo a la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de EU, un laboratorio del Departamento de Defensa de los EU una vez “envió inadvertidamente Bacillys anthracis viva, la bateria que causa el ántrax, a casi 200 laboratorios en todo el mundo durante el transcurso de 12 años. El laboratorio creyó que las muestras habían sido desactivadas.” En el 2007, Gran Bretaña experimentó un brote de una enfermedad del pie y boca. Su origen fue un sistema de desecho de desperdicios que no funcionaba de un laboratorio BSL-4 filtrándose en un río del cual las vacas vecinas bebían. El sistema de desecho no había recibido el mantenimiento adecuado (Furmanski, 2014). En el 2004, un brote de SARS con origen del Instituto Nacional de Virología (NIV) en Beijing, China, comenzó, de nuevo, con la inactivación inadecuada de una muestra de virus que después fue distribuida a partes no seguras del edificio (Weiss et al., 2015).

Escribiendo para el Boletín de Científicos Atómicos en febrero del 2019, Lynn Klotz concluyó que el error humano estaba detrás de la mayoría de los incidentes de laboratorio causando exposiciones a patógenos en los laboratorios de alta seguridad de los EU. Mientras que el fallo del equipo también fue un factor de los 749 incidentes reportados al Programa de Agente Selecto Federal de los EU entre el 2009-2015, Klotz concluyó que 79% fueron resultado de error humano.

Pero presumiblemente la mayor preocupación es que los incidentes que suceden no son reportados porque la fuga de patógenos no se detecta. Es bastante alarmante que un número significativo de eventos de fuga de patógenos fueron descubiertos sólo porque investigadores estaban en el proceso de examinar un incidente completamente distinto (Furmanski, 2014). Tales descubrimientos representan fuerte evidencia de que la fuga de patógenos son muy poco reportados y que todavía se necesitan aprender lecciones importantes. (Weiss et al., 2015).

El registro de seguridad del WIV

El último punto importante es la historia de bioseguridad del WIV. El WIV fue construido en el 2015 y se convirtió en un laboratorio BSL-4 encomendado en el 2018. De acuerdo a Josh Rogin del Washington Post, oficiales de la embajada de EU visitaron el WIV en el 2018. Subsecuentemente le advirtieron a sus superiores en Washington de una “seria escasez de técnicos e investigadores apropiadamente entrenados y necesarios para operar de manera segura este laboratorio de alta contención”.

Y de acuerdo a las Noticias VOA, un año antes del brote, “una revisión de seguridad realizada por un equipo nacional chino encontró que el laboratorio no alcanzó los estándares nacionales en cinco categorías.”

Reportes creíbles provenientes de China también cuestionan la bioseguridad de laboratorios y su manejo. En 2019, Yuan Zhiming, especialista en bioseguridad del WIV, citó los “retos” de la bioseguridad en China. De acuerdo a Zhiming: “varios BSLs de alta seguridad tienen fondos operativos insuficientes para procesos rutinarios pero vitales” y “Actualemnte, la mayoría de los laboratorios carecen de gerentes e ingenieros de bioseguridad especializados.” Él recomienda que “Deberíamos revisar a la brevedad las regulaciones, guías, normas y estándares de bioseguridad existentes de la bioseguridad” Sin embargo, también destaca que China tiene la intención de construir de “5-7” laboratorios BSL más (Yuan, 2019)

Y en febrero del 2020, Scientific American entrevistó a Zheng-Li Shi. Acompañando la entrevista había una fotografía de ella liberando un murciélago capturado. En la foto ella está vistiendo una capa superior casual sin abrochar de color rosa, guantes delgados y sin cubrebocas u otra protección. Aún así esta es la misma investigadora cuyas pláticas dan advertencias “escalofriantes” sobre los riesgos del contacto humano con murciélagos.

Todo lo cual tiende a confirmar el análisis original del Departamento Estatal. Como le dijo a Rogin un “oficial de administración con antigüedad” anónimo.

“La idea de que era un hecho completamente natural es circunstancial. La evidencia que se filtró de un laboratorio es circunstancial. Ahora mismo, por otra parte, el que se filtre del laboratorio está cargado de puntos de enumeración y casi no hay nada del otro lado.”

La hipótesis principal es un brote de laboratorio 

Por todas estas razones, una fuga de laboratorio es por mucho la principal hipótesis para explcar los orígenes de Sars-CoV-2 y la pandemia de COVID-19. La proximidad de los laboratorios WIV y WCDCP al brote y la naturaleza de su trabajo representa evidencia que difícilmente puede ser ignorada. La larga historia internacional de fugas de laboratorio y las preocupaciones de bioseguridad provenientes de todas las direcciones sobre los laboratorios en Wuhan reforzan el caso bastante. Especialmente desde que la evidencia para la hipótesis alternativa, en forma de una conexión con la exposición a animales silvestres o el comercio de vida salvaje, permanece extremadamente débil, que está basado primariamente en la analogía con el SARS uno (Bell et al,. 2004, Andersen et al., 2020).

Sin embargo, el 16 de abril Peter Daszak, quien es el Presidente de la EcoHealth Alliance, le dijo a Democracy Now! en una larga entrevista que la tesis de fuga del laboratorio eran “puras patrañas”. Le dijo a los oyentes.

“No había ningún virus aislado en el laboratorio. No había ningún virus cultivado que tuviera nada que ver con el SARS coronavirus 2. Así que simplemente no es posible.”

Daszak hizo aseveraciones bastante similares en Sixty Minutes de CNN. “No hay evidencia de que este virus saliera de un laboratorio en China.” En su lugar, Daszak animó a los espectadores a culpar “la caza y el comerse vida silvestre”.

La certeza de Daszak es altamente problemática por varias razones. Los coronavirus más cercanamente emparentados con el Sars-CoV-2 son los que se encuentran en el WIV así que bastante depende de lo que a él se refiere con “emparentado a”. Pero también es deshonesto en el sentido de que Daszak debe de saber que cultivar en el laboratorio no es la única manera en la que los investigadores de WIV podrían haber causado un brote. Tercera, y esta no es culpa de Daszak, los medios de comunicación están preguntando la respuesta correcta a la persona incorrecta.

Como fue aludido arriba, Daszak es el llamado investigador principal de múltiples subsidios estadounidenses que fueron al laboratorio de Shi en WIV. También es un co-autor de varios trabajos con Zheng-Li Shi, incluyendo la publicación del 2013 en Nature anunciando el aislamiento del coronavirus WIV-1 usando el método del pase (Ge et al., 2013). Uno de sus co-autores está en la investigación de la recolección en la cual sus colegas del WIV colocaron los cuatro coronavirus de murciélago completamente funcionales en células humanas que contenían el receptor ACE2 (Hu et al. 2017). Esto quiere decir, Daszak y Shi, ambos son colaboradores y co-responsables por la mayoría de la recolección de alto riesgo y experimentación publicada en el WIV.

Se necesita una investigación, ¿pero quién la hará?

Si el laboratorio de Shi tiene algo que esconder, no sólo el gobierno chino será reacio a ver que una investigación parcial proceda. La mayoría del trabajo fue financiado por los contribuyentes estadounidense, canalizado ahí por Peter Daszak y la EcoHealth Alliance. Virtualmente cada organización internacional creíble que podría en un principio realizar tal investigación, la ONU, la CDC de los EU, la FAO, la NIH estadounidense, incluyendo a la Fundación Gates, es ya sea asesora o socia de la EcoHealth Alliance. Si el brote de Sars-CoV-2 se originó del trabajo con coronavirus de murciélagos en el WIV entonces casi cada institución grande en la comunidad de salud pública está implicada.

Pero para resolver muchas de estas preguntas no requieren necesariamente de una investigación cara. Probablemente sería suficiente para inspeccionar los cuadernos de notas de los investigadores de los laboratorios del WIV. Todos los científicos investigadores mantienen notas detalladas, por propiedad intelectual y otras razones, pero especialmente en laboratorios BSL-4. Como Yuan Zhiming le dijo a la revista Nature en un artículo marcando la abertura de una sede en Wuhan: “Les decimos (staff) que la cosa más importante es que reporten lo que han o no han hecho.”

Registros de laboratorio meticulosos más los registros del personal de salud y reportes de incidentes de accidentes y casi-accidentes son todos componentes esenciales (o deberían serlo) del trabajo de BSL. Su propósito principal es permitir el rastreo de incidentes actuales. Bastante especulación podría ser finalizada con la liberación pública de esa información. Pero el WIV no la ha entregado.

Esto es desconcertante dado que el gobierno chino tiene un incentivo bastante fuerte para producir esos registros. La transparencia total podría dispersar potencialmente la tormenta de culpa que viene hacia ellos; especialmente sobre la pregunta de si el Sars-CoV-2 tiene un origen de diseño o pase. Si Zheng-Li Shi y Peter Daszak tienen la razón acerca de que nada similar al Sars-CoV-2 estaba siendo estudiado ahí, entonces esos cuadernos definitivamente deberían exonerar al laboratorio de haber creado de manera consciente un Patógeno Verdadero de Pandemia.

Dada la simplicidad y utilidad de este paso esta falta de transparencia sugiere que hay algo que esconder. Si lo hay, debe ser importante. Pero entonces la pregunta es: ¿Qué?

Una investigación exhaustiva del WIV y su investigación de coronavirus de murciélago es un primer paso importante. Pero las preguntas verdaderas no son los accidentes específicos y disimulos de la Dra Shi o Daszak, no del WIV, ni siquiera del gobierno chino.

En su lugar, la pregunta más grande tiene que ver con la filosofía actual de la predicción y prevención de la pandemia. Consultas profundas deberían hacerse acerca de la sabiduría general de recolectar y contar virus de la naturaleza y después realizar investigación recombinante peligrosa “que tal si” en laboratorios de alta tecnología pero falibles de bioseguridad. Este es un enfoque reduccionista, asimismo, que hasta ahora ha fallado en predecir o protegernos de pandemias y tal vez jamás lo haga.

Pie de nota: Este artículo fue actualizado el 3 de junio para ampliar las estimaciones de muertes por la “gripe procina”, de 3,000 a 3- a 200,000.

 

 

 

 

 

 

Will Pandemic Push Humans into a Healthier Relationship with Nature?

ROME, May 21 (Thomson Reuters Foundation) – Daniel Wanjama had everything ready for this year’s first seed fair in the Kenyan town of Gilgil, an important event where poor farmers exchange seeds of nutritious, hardy local crops they cannot easily buy in shops or markets.

But a week before the fair Wanjama had organised for late March, the government banned gatherings in a bid to slow the spread of the novel coronavirus.

“Farmers who were ready to deliver seeds are stranded with them, and those who were to obtain seeds have not planted (their crops),” he said by email.

“This is a serious situation because not planting means not having food,” added the founder of Seed Savers Network-Kenya, a social enterprise based in Gilgil, about 120 km (75 miles) north of Nairobi.

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COVID-19: Lecciones de la pandemia para un planeta saludable

Los científicos han demostrado que enfermedades como el nuevo coronavirus SARS-COV2 (COVID-19) y la enfermedad del Ébola pueden surgir debido a los desequilibrios de los ecosistemas en los bosques.

En los últimos meses, esta hipótesis ha ganado terreno en la cobertura de los principales medios de comunicación, impulsando la noción de que el COVID-19 es zoonótico, transmitido desde un murciélago a otro animal, posiblemente un pangolín o un perro, infectando inicialmente a los humanos en un mercado en la ciudad china de Wuhan.

Tres de cada cuatro enfermedades infecciosas nuevas o emergentes se originan en animales, según los datos del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU., que indica que, en general, los animales han sido el vector de más del 60 por ciento de las enfermedades infecciosas.

La investigación sobre la relación entre los virus y los bosques desarrollada por el Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR) muestra que tales transmisiones de animales a humano, y luego de humano a humano, pueden ocurrir cuando los ecosistemas forestales son desprovistos de su biodiversidad natural.

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