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Comida falsa, carne falsa: el intento desesperado de las grandes corporaciones alimentarias para intensificar la industrialización de nuestra comida

Traducido por Carlo Voli 

La ontología y ecología de la comida.

La comida no es una mercancía, no es una “cosa” ensamblada mecánica y artificialmente en laboratorios y fábricas. La comida es vida. La comida contiene el aporte de todos los seres que componen la red alimenticia, y tiene el potencial de mantener y regenerar la red de la vida. La comida también tiene el potencial para la salud y la enfermedad, dependiendo de cómo se cultivó y procesó. La comida es, por tanto, la moneda viva de la red de la vida.

Como un antiguo Upanishad nos recuerda: “Todo es comida, todo es comida de otra cosa”. “

La buena comida y la comida real son la base de la salud.

La mala comida, la comida industrial y la comida falsa son la base de la enfermedad.

Hipócrates dijo: “Deja que la comida sea tu medicina”. En Ayurveda, la antigua ciencia de la vida de la India, a la comida se la llama “sarvausadha”, la medicina que cura todas las enfermedades.

Los sistemas alimentarios industriales han reducido la comida a una mera mercancía, a “cosas” que luego pueden constituirse en el laboratorio. En el proceso tanto la salud del planeta como nuestra salud han sido casi destruidas.

El 75% de la destrucción planetaria del suelo, el agua, la biodiversidad y el 50% de las emisiones de gases de efecto invernadero provienen de la agricultura industrial, que también contribuye al 75% de las enfermedades crónicas relacionadas con los alimentos. Es culpable del 50% de los gases de efecto invernadero responsables del cambio climático. La agricultura química no devuelve la materia orgánica y la fertilidad al suelo. En cambio, está contribuyendo a la desertificación y la degradación de la tierra. También requiere de más agua, ya que destruye la capacidad natural de retención de agua del suelo. Los sistemas alimentarios industriales han destruido la biodiversidad del planeta mediante la difusión de monocultivos y mediante el uso de tóxicos y venenos que están matando a las abejas, mariposas, insectos y aves, causando la sexta extinción masiva.

En cambio, una agricultura llena de biodiversidad y libre de venenos, produce más nutrición por acre y rejuvenece el planeta. Nos muestra el camino hacia el “Hambre Cero” en los tiempos del cambio climático.

El modelo de agricultura industrial y alimentos tóxicos ha sido promovido como la única respuesta a la seguridad económica y alimentaria. Sin embargo, a nivel mundial, más de mil millones de personas padecen hambre. Más de 3 mil millones padecen enfermedades crónicas relacionadas con la alimentación.

La agricultura industrial basada en el uso de combustibles fósiles, los monocultivos y el uso intensivo de químicos utiliza el 75% de la tierra, sin embargo sólo produce el 30% de los alimentos que comemos. Mientras que las granjas pequeñas y biodiversas que utilizan el 25% de la tierra proporcionan el 70% de los alimentos. A este ritmo, si la proporción de la agricultura industrial y los alimentos industriales en nuestra dieta se incrementa al 45%, tendremos un planeta muerto. Uno sin vida ni comida.

La loca fiebre de la comida falsa y la carne falsa, ignorante de la diversidad de nuestros alimentos y culturas alimentarias, y el papel de la biodiversidad en el mantenimiento de nuestra salud, es una receta para acelerar la destrucción del planeta y nuestra salud.

La soya transgénica no es segura  ni para el medio ambiente ni para el consumidor

En un artículo reciente llamado “Cómo nuestro compromiso con los consumidores y nuestro planeta nos llevó a utilizar la soya GM”, Pat Brown, director ejecutivo  y fundador de Impossible Foods afirma que:

“Buscamos la opción más segura y ambientalmente responsable que nos permitiera escalar nuestra producción y ofrecer la Hamburguesa Imposible a un costo razonable a los consumidores”.

Dado que el 90% de las mariposas monarca han desaparecido debido a los cultivos Roundup Ready, y que estamos viviendo lo que los científicos han llamado un “insectageddon”, el uso de la soya OGM no es realmente una “opción ambientalmente responsable”.

Al escribir esto, Pat Brown demuestra su total ignorancia de que las malezas han desarrollado resistencia al Roundup y se han convertido en super malezas que ahora requieren de mayor cantidad de herbicidas letales.

Bill Gates y DARPA incluso están pidiendo que se usen impulsores genéticos para exterminar el amaranto, un alimento sagrado y nutritivo en la India, porque el Amaranthus Palmeri se ha convertido en una súper maleza en los campos de soya Roundup-Ready de los Estados Unidos.

En estos días en el que el movimiento para prohibir los OGM y el Roundup está creciendo en el mundo, la promoción de la soya OGM como “carne falsa” es engañosa para el consumidor tanto en términos de la ontología de la hamburguesa como en las afirmaciones sobre su seguridad.

La “Hamburguesa Imposible” elaborada a base de soya OGM rociada con Roundup no es una opción “segura”, como acaba de anunciar Zen Honeycutt de la organización  “Moms Across America”:

“la Hamburguesa Imposible dio positivo en glifosato”. Los niveles de glifosato detectados en la “Impossible Burger” por los Laboratorios del Instituto de Investigación de la Salud fueron 11 veces más altos que los de la hamburguesa de Beyond Meat. El resultado total (glifosato y la descomposición de AMPA) fue de 11.3 ppb. Moms Across America también probó Beyond Meat Burger y los resultados fueron de 1 ppb.

“Nos sorprende descubrir que los niveles de residuos de glifosato de la hamburguesa imposible pueden ser hasta 11 veces mayores que la hamburguesa Beyond Meat según estas muestras analizadas. Este nuevo producto se está comercializando como una solución para una alimentación “saludable”, cuando en realidad el consumo de 11 ppb de herbicida con glifosato puede ser altamente peligroso. Se ha demostrado que solo 0.1 ppb de glifosato destruye las bacterias intestinales, que es donde se encuentra el bastión del sistema inmunológico. Estoy muy preocupada de que los consumidores estén siendo engañados para creer que la Hamburguesa Imposible es saludable “.

Los recientes procesos judiciales han mostrado la relación entre el Roundup y el cáncer. Con la acumulación de responsabilidades legales relacionadas con los casos de cáncer, las inversiones en la soya OGM Roundup Ready son la ceguera para el mercado.

O la esperanza de que engañando a los consumidores se pueda rescatar a Bayer/Monsanto.

Hay otra confusión ontológica relacionada con la comida falsa. Al mismo tiempo que proclaman alejarse de la carne, la “carne falsa” no es más que vender productos similares a la carne.

Pat Brown declara que “usamos levadura modificada genéticamente para producir heno, la molécula” mágica “que hace que la carne sepa a carne, y hace que la Hamburguesa Imposible sea el único producto de origen vegetal que ofrece la deliciosa explosión de sabor y aroma que los consumidores de carne ansían.”

Pensaba que la dieta basada en plantas era para veganos y vegetarianos, y no para los amantes de la carne.

Las grandes corporaciones alimentarias y los grandes intereses económicos son los impulsores de la fiebre de la comida falsa

De hecho, la promoción de los alimentos falsos parece tener más que ver con darle nueva vida a la agricultura de los OGM y a la industria de comida chatarra, y con la amenaza que supone el aumento de la conciencia que los alimentos orgánicos, locales y frescos es comida real que regenera el planeta y nuestra salud. En consecuencia, las inversiones en “empresas de elaboración de alimentos basados ​​en plantas” se ha disparado de casi 0 en 2009 a 600 millones de dólares en 2018. Y estas empresas están buscando más.

Pat Brown dice: “Si hay algo que sabemos, es que cuando una tecnología antigua que no se puede mejorar se encuentra con una mejor tecnología que se puede mejorar continuamente, es solo una cuestión de tiempo antes de que termine el juego”. Agregó: “creo que nuestros inversores ven esto como una oportunidad de $3 billones “.

Esto se trata de ganancias y control. Él, y aquellos otros que se unen a la fiebre de la comida falsa, no tienen conocimiento discernible, ni conciencia, ni compasión por los seres vivos, la red de la vida, ni el papel de la comida viva en el tejido de esa red.

Su repentino despertar ante las “dietas basadas en plantas”, incluida la soya OGM, es una violación ontológica de la comida como un sistema vivo que nos conecta con el ecosistema y otros seres, y demuestra ignorancia sobre la diversidad de culturas que han utilizado una diversidad de plantas en sus dietas.

Las ciencias ecológicas se han basado en el reconocimiento de las interconexiones y la interrelación entre los seres humanos y la naturaleza, entre diversos organismos y dentro de todos los sistemas vivos, incluido el cuerpo humano. Ha evolucionado así como una ciencia ecológica y de sistemas, no fragmentada y reduccionista. Las dietas han evolucionado según los climas y la biodiversidad local que permite el clima. La biodiversidad del suelo, de las plantas y de nuestro microbioma intestinal es un continuo. En la civilización India, las tecnologías son herramientas. Las herramientas deben ser evaluadas según criterios éticos, sociales y ecológicos. Las herramientas / tecnologías nunca han sido vistas como autorreferenciales. Han sido evaluadas en el contexto de cómo contribuyen al bienestar de todos.

Desde la perspectiva de la comida falsa, la evolución, la biodiversidad y la red de la vida se están redefiniendo como “tecnologías antiguas que no se pueden mejorar”; como la ignorancia de los sofisticados conocimientos que han evolucionado en diversas culturas agrícolas y alimentarias en diversos climas y ecosistemas para sostener y renovar la biodiversidad, los ecosistemas, la salud de las personas y el planeta.

El foro Eat que publicó un informe que trató de imponer al mundo una dieta monocultural de alimentos producidos con químicos e  ​​hiper-industrialmente procesados, está asociada a través de FrESH con la industria de la comida chatarra, y las grandes corporaciones agroindustriales como Bayer, BASF, Cargill, Pepsico, entre otros.

La comida falsa se basa así en un siglo y medio de imperialismo alimentario y la colonización de nuestros diversos conocimientos y culturas alimentarias.

Las corporaciones alimentarias y los grandes intereses económicos están detrás de la industria de la comida falsa. Bill Gates y Jeff Bezos están financiando nuevas empresas.

Necesitamos descolonizar nuestras culturas alimentarias y nuestras mentes del imperialismo alimentario

El occidente industrial siempre ha sido arrogante e ignorante de las culturas que ha colonizado. La “comida falsa” es simplemente lo mas nuevo en la historia del imperialismo alimentario.

La soya es un regalo de Asia oriental, donde ha sido un alimento durante milenios. Solo se consumía como alimento fermentado para eliminar sus factores antinutritivos. Pero recientemente, la soya OGM ha creado un imperialismo de soya, destruyendo la diversidad de plantas. Continúa con la destrucción de la diversidad de los ricos aceites comestibles y las proteínas de origen vegetal de los dals (legumbres) indios que hemos documentado.

Las mujeres de los barrios marginales de la India me pidieron que trajera nuestra mostaza de vuelta cuando se comenzó a inundar el mercado de India con aceite de soya OGM, y se prohibieron los aceites locales y  las unidades de prensado en frío en las aldeas. Fue entonces cuando empezamos el “sarson (mostaza) satyagraha” para defender nuestros aceites saludables prensados ​​en frío del dumping de aceite de soya OGM extraído con hexano. El hexano es una neurotoxina.

Si bien los campesinos de la India sabían que las legumbres fijan el nitrógeno, el occidente estaba industrializando la agricultura basada en nitrógeno sintético que contribuye a los gases de efecto invernadero, las zonas muertas en el océano y los suelos muertos. Mientras comíamos una diversidad de “dals” en nuestro diario “dal roti” (pan indio), los colonizadores británicos, que no tenían idea de la riqueza nutritiva de nuestras legumbres, las redujeron a la alimentación animal. Chana (garbanzo) se empezó a usar como pienso para gallinas, gahat se convirtió en pienso para caballos, y tur en pienso para palomas.

Nos encontramos ante un precipicio de una emergencia planetaria, una emergencia de salud, y una crisis por el sustento de los agricultores. La comida falsa acelerará la carrera hacia el colapso. La comida real nos da la oportunidad de rejuvenecer la tierra, nuestras economías alimentarias, la soberanía alimentaria y las culturas alimentarias. A través de la comida real podemos descolonizar nuestras culturas alimentarias y nuestra conciencia. Podemos recordar que la comida está viva y nos da vida.

Boicotea las hamburguesas OGM de Impossible. Haz tofu. Cocina dal (legumbres).

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Publicado con permiso de Independent Science News

Four Important Lessons from Cuba’s Urban Food Survival Strategy

Author: Aurel Keller

Cuba has come a long way since the collapse of the Soviet Union, when the loss of imports crucial for the island nation’s industrial agriculture system—such as chemical pesticides and fertilizers—left Cuba with a severe food crisis in the 1990s. Today, Cuba has become a regional leader in sustainable agricultural research. Within its practices and institutions lies a model for localized and small-scale urban agriculture.

With the loss of the Soviet market, which had imported sugar at subsidized prices, and the fall of global sugar prices in the late 1980s, sugar monoculture production in Cuba collapsed. Out of necessity, Cuba underwent a social, scientific, and economic push toward self-sufficiency. This shift required radical change for the authoritarian communist state as desperation and cooperation drove innovation in sustainable agriculture and urban farming. Although Cuba’s successes relied on country-specific policy adoptions and favorable geographic conditions, the country’s scientific frameworks and practices are widely applicable in other regions.

Reforms Propelled by the Government

Cuba’s success hinged on the adoption of Article 27 of the constitution in 1992, which recognized the state’s innate duty to ensure the sustainable use of resources and to protect the nation’s environment and people. The Cuban state and the Ministry of Agriculture instituted austerity measures, re-adjusting priorities and resources into support roles. State companies in many sectors became employee-owned co-ops, and small-farm distribution programs were greatly expanded. Realizing the need to meet the population’s basic food needs with limited resources, funding for agricultural research infrastructure was expanded to optimize low-input, small-scale farming. The government stepped back from direct management and worked with grassroots organizations and co-ops to provide support through extensive research partnerships to optimize and spread beneficial practices.

Grassroots Organizations and Co-ops Were Key

Grassroots organizations—representing small-scale farmers, animal producers, and agricultural and forest technicians—became essential in forming cooperatives and spreading services and education in Cuba. The small farmer organization, ANAP, has been active since the 1980s, working with farmers and the government to teach beneficial practices and create farmer’s cooperatives—groups of farmers who combine their resources and create employee-owned businesses that provide production, credit, and service assistance. Initially slow, the spread of farm co-ops grew once President Fidel Castro recognized their benefits, with official support commencing in 1987, and picked up speed as land-distribution and support programs expanded. Working with agricultural research outposts and universities, ANAP was instrumental in facilitating the extensive spread of research extension programs through its network, as well as propagating resulting improvements. Many peasant farmers were members of ANAP and participated in co-ops, successful to the point of producing 60 percent of produce on 25 percent of worked land in 2003.

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Family Farmers: Feeding the World, Caring for the Earth

Family farming preserves traditional food products, while contributing to a balanced diet and safeguarding the world’s agro-biodiversity and the sustainable use of natural resources. Family farmers are the custodians of a finely adapted understanding of local ecologies and land capabilities. Through local knowledge, they sustain productivity on often marginal lands, through complex and innovative land management techniques. As a result of the intimate knowledge they have of their land and their ability to sustainably manage diverse landscapes, family farmers are able to improve many ecosystem services.

Photo credit: Flickr / CIAT

Family farming represents an opportunity to boost local economies, especially when combined with specific policies aimed at the social protection and well-being of communities.

Family farmers have strong economic links to the rural sector; they contribute strongly to employment, especially in developing countries where agriculture still employs the majority of the labour force. In addition, the incremental income generated by family farming is spent on housing, education, clothing etc. in the local non-farm economy.

Download the Report from the Food and Agriculture Organization of the United Nations