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La visión del 2020: una regeneración de año nuevo

Más allá de la contaminación mediática, de la obsesión con la corrupción de Trump y de las interminables distracciones de la temporada navideña, probablemente no tenga que recordarle que el final de la era moderna está por llegar.

Como la mayoría de nosotros ya nos hemos dado cuenta, incluso mientras reprimimos este pensamiento para mantener nuestra cordura, nos estamos acercando rápidamente al “punto de no retorno”, por el cual nuestra emergencia climática del siglo XXI y el colapso social comienzan a transformarse en una catástrofe global.

A pesar de encontrarnos en plena celebración de las navidades con familia y amigos, es difícil evitar pensar en la “emergencia” y los delincuentes climáticos, los políticos condicionados contractualmente y los negadores del clima que nos han arrastrado al precipicio.

Nuestra casa común está “en llamas” como Greta Thunberg nos recuerda. Y como Arundhati Roy lamenta: “cada vez es más difícil comunicar la magnitud de la crisis incluso a nosotros mismos. Una descripción precisa corre el riesgo de sonar como una hipérbole”.

Pero lo que mis aliados y yo en el movimiento de regeneración global queremos decirles es que existe una solución práctica que nos puede sacar de este callejón sin salida donde nos encontramos y que ya está lista para ser implementada: un Nuevo Acuerdo Verde Regenerativo impulsado por la mayor concientización de las bases, un movimiento climático liderado por jóvenes y una revolución en las urnas del 2020.

Hace mucho tiempo que necesitamos una transformación de nuestros sistemas agrícola y de energía que convierta nuestra economía, basada en los combustibles fósiles y emisiones de gases de efecto invernadero, a energías renovables; junto con la implementación generalizada de prácticas orgánicas y regenerativas, revegetación, reforestación, recarbonización y rehidratación de nuestras tierras de cultivo, pastizales y bosques. Todo esto reducirá drásticamente las emisiones globales (en un 50% o más) durante la próxima década, a la vez que captura las emisiones restantes en nuestros suelos, bosques y plantas.

La gran transición a las energías renovables y la conservación radical de la energía, en combinación con el mayor poder de la fotosíntesis y la captura de carbono de los alimentos, la agricultura y el uso de la tierra regenerativos, harán posible alcanzar emisiones netas zero para el 2030. Eso permitirá al mundo cambiar a emisiones netas negativas durante las siguientes décadas, literalmente extrayendo suficiente CO2 de la atmósfera no solo para mitigar sino para revertir el calentamiento global y así restaurar la estabilidad climática, la fertilidad del suelo, los medios de vida rurales y la salud pública.

Un exceso de pesimismo ha nublado nuestra visión colectiva, reforzando los muros que nos dividen, y robándonos el optimismo y la energía positiva que nos dan vida y que necesitamos para llevar a cabo una revolución política.

Tenemos el poder de poner fin a los negocios como siempre. Desde los pequeños negocios de las calles principales de todos los pueblos y ciudades estadounidenses hasta Oriente Medio y más allá, podemos generar el cambio inspirándonos en las tendencias positivas y las mejores prácticas (energía alternativa, alimentación y agricultura orgánicas y regenerativas, restauración de ecosistemas, insurgencia política y acción directa) empleadas en millones de ciudades, pueblos y comunidades rurales alrededor del mundo.

Nosotros, los movimientos de base de todo el mundo, podemos avanzar y resolver la crisis climática y todas las demás crisis interrelacionadas que nos afectan: pobreza, injusticia económica, deterioro de la salud pública, destrucción del medio ambiente, conflicto social, guerra interminable, erosión de la democracia y dominación y control de las élites. Las soluciones regenerativas que necesitamos, de hecho, se manifiestan en este mismo momento, en cada nación, en cada región, señalando la forma de transformar cada aspecto de nuestras vidas.

Las soluciones que necesitamos no están más lejos que el panel solar, el parque eólico, el edificio modernizado, el carril bici, el vehículo eléctrico, el jardín comunitario, el mercado de agricultores, la granja orgánica y el rancho de gestión integral más cercanos. Las soluciones que necesitamos se encuentran en la punta de nuestros tenedores y cuchillos, debajo de los árboles que nos dan sombra, el suelo que captura el carbono debajo de nuestros pies, los dólares de consumidores en nuestras billeteras y nuestra cabina de votación más cercana.

 

Regeneración y el auge de los movimientos de base mundiales

 

En el camino del proselitismo para la producción orgánica y la regeneración, una de las preguntas más frecuentes que me hacen es algo algo así:

“Ronnie, dada la atmósfera política actual y el estado del clima y el planeta, ¿por qué es tan optimista?”

Si en este momento tuviéramos el tiempo y el espacio, me complacería darle una respuesta larga como un libro sobre por qué soy tan optimista. De hecho, acabo de escribir un libro así. Se llama “Grassroots Rising: A Call to Action on Climate, Farming, Food, and a Green New Deal” (El auge de las comunidades de base mundiales: un llamado a la acción sobre el clima, la agricultura, la alimentación y un Nuevo Acuerdo Verde), publicado por la editorial Chelsea Green Publishers. El libro saldrá a la venta el 11 de febrero. (Puede pre-ordenar una copia aquí).

Pero para mayor brevedad, y para que usted y yo podamos volver a nuestra alegría navideña, aquí tiene un resumen de mi visión del 2020, cuatro razones por las que soy optimista de que las cosas están a punto de cambiar:

  1. Un movimiento climático radical liderado por jóvenes, el Movimiento Sunrise, Extinction Rebellion, los Viernes para el Futuro y otros han ayudado a hacer de la emergencia climática un tema de vanguardia, no solo en América del Norte y Europa, sino en todo el mundo.

 

  1. Un socialista radical y democrático, el senador Bernie Sanders, que pide una revolución política y una transformación fundamental del sistema energético, socioeconómico, político y alimentario y agrícola de los EE. UU., bajo la bandera de un Nuevo Acuerdo Verde, tiene una oportunidad real de convertirse en el próximo presidente de los Estados Unidos. Con todo el mundo observando con interés, una Casa Blanca con Bernie Sanders y un nuevo equilibrio de poder en el Congreso, inspirado en un Nuevo Acuerdo Verde, darán impulso a las comunidades de base mundiales.

 

  1. Los alimentos, la agricultura, el uso del suelo regenerativos y la restauración del ecosistema se han convertido de repente en los temas más importantes, emocionantes y comentados en los círculos climáticos, alimentarios y agrícolas. Las personas finalmente están entendiendo lo que los científicos mundiales, el Movimiento Sunrise y el Nuevo Acuerdo verde han estado exigiendo: la necesidad de tanto una transición rápida a energía alternativa como a alimentos y agricultura orgánicos / regenerativos para alcanzar emisiones netas cero para el 2030.

 

  1. Alexandria Ocasio-Cortez, la miembro integrante del Congreso más joven de la historia, y la líder más radical y carismática en los EE. UU. desde los asesinatos de Robert Kennedy y Martin Luther King en 1968, cumplirá 35 años en octubre de 2024, lo que la hace elegible para suceder a Bernie Sanders (si elige servir solo un período) como la primera mujer, y la primera mujer de color, en convertirse en presidenta de los EE. UU.

 

Es cierto que nuestra nueva visión del mundo y nuestro movimiento por un Nuevo Acuerdo Verde Regenerativo aún se encuentran en las primeras etapas de desarrollo. La mayoría de las personas en el mundo nunca ha escuchado la historia completa sobre el poder milagroso del mejoramiento de la fertilidad del suelo, la restauración del ecosistema, el pastoreo holístico y la fotosíntesis de las plantas para extraer suficiente dióxido de carbono de la atmósfera a nuestros suelos y biota para reestabilizar el clima, revertir el calentamiento global, mejorar la calidad de vida de los pequeños agricultores y las comunidades rurales y producir suficientes alimentos de alta calidad para todo el planeta.

Lo que emociona en verdad es ver cómo las personas, especialmente los jóvenes, las mujeres y las comunidades rurales y oprimidas se sienten inspiradas al escuchar sobre el sorprendente potencial de regeneración. Esta es una regeneración que se combina con energía alternativa y justicia ambiental, que nos une a todos en una campaña común por el cambio real. Una revolución que es un llamado activo para la unión y el compromiso entre consumidores, agricultores, activistas, empresas progresistas y funcionarios públicos informados.

Esta década difícil y realmente aterradora ha terminado y para citar al poeta ganador del Premio Nobel de Estados Unidos, Bob Dylan, “Dejémonos de falsedades ahora, se está haciendo tarde”.

 

Únase a nosotros hoy mientras construimos un movimiento para cambiar el mundo.

 

Ronnie Cummins es el director internacional de Organic Consumers Association (OCA) y miembro de la junta directiva de Regeneration International (RI). Su Nuevo libroGrassroots Rising: A Call to Action on Climate, Farming, Food, and a Green New Deal” saldrá a la venta en febrero de 2020. Para mantenerse informado de las noticias y alertas de RI, regístrese aquí.

 

Publicado con permiso de Common Dreams

A Green New Deal Must Offer Farmers a Way to Transition to Regenerative Agriculture

Last year, Rep. Alexandria Ocasio-Cortez (D-N.Y.) and Sen. Ed Markey (D-Mass.) introduced a resolution to Congress calling for an ambitious re-imagining of the U.S. economy―one that would tackle both climate change and inequality.

Now with broad support among democratic presidential hopefuls, the Green New Deal resolution highlights the transformation of energy, transportation, health care and employment systems in our country, while briefly mentioning food and agriculture.

We believe, however, that since agriculture is both a major contributor to climate change and one of the key solutions, it should be a major part of the Green New Deal. In a new report by Data for Progress, titled “Regenerative Farming and the Green New Deal,” we propose addressing climate change, and the economic hardship faced by small farmers, by providing a supportive transition from unhealthy soil practices to regenerative farming systems.

Right now, soil health is declining because intensive farming practices, including monocultures, deplete soil organic matter, destroy the biological health of soil, and increase the soil’s vulnerability to erosion.

KEEP READING ON IN THESE TIMES

2020 Vision: A New Year’s Regeneration

Beyond the media smog, the 24/7 fixation on the Trump cesspool and the endless distractions of the holiday season, I probably don’t have to remind you that the end of the modern era is at hand.

As most of us realize, even as we repress this thought in order to maintain our sanity, we are fast approaching “the point of no return,” whereby our 21st century Climate Emergency and societal meltdown begin to morph into global catastrophe.

Even in the midst of enjoying a break over the holidays and celebrating with our family and friends, it’s hard to avoid thinking about the “Emergency”—and the climate criminals, indentured politicians and climate deniers who have dragged us to the precipice.

Our common house is “on fire” as Greta Thunberg reminds us. And as Arundhati Roy laments: “It is becoming more and more difficult to communicate the scale of the crisis even to ourselves. An accurate description runs the risk of sounding like hyperbole.”

But what I, and my allies in the global Regeneration Movement want to tell you, is that there is a practical, shovel-ready solution to our impasse, a Regenerative Green New Deal powered by a massive leap in grassroots consciousness, a youth-led climate movement and a 2020 ballot box- revolution.

The long-overdue transformation of our energy and agricultural systems, converting our greenhouse gas-intensive, fossil fuel economy to renewables, coupled with a massive organic and regenerative drawdown, revegetation, reforestation, re-carbonization and rehydration of our farmlands, rangelands and forests will dramatically reduce global emissions (by 50 percent or more) over the next decade, meanwhile sequestering the remaining emissions in our soils, forests and plants.

The Great Transition to renewable energy and radical energy conservation, in combination with the enhanced photosynthesis and carbon sequestration power of regenerative food, farming and land use will make it possible to achieve net-zero emissions by 2030, enabling the world to shift into net-negative emissions over the following decades, literally drawing down enough CO2 from the atmosphere to not only mitigate but to actually reverse global warming and thereby restore climate stability, soil fertility, rural livelihoods and public health.

An excess of gloom and doom has clouded our collective vision, reinforcing the walls and silos that divide us, and robbing us of the life-giving optimism and positive energy that we need to carry out a political revolution. From Main Street to the Middle East and beyond, drawing inspiration from the positive trends and best practices (alternative energy, organic and regenerative food and farming, ecosystem restoration, political insurgency and direct action) in our millions of cities, towns and rural communities across the globe, we have the power to put an end to business as usual.

We, the global grassroots, can move forward and solve the climate crisis and all the other interrelated crises that plague us: poverty, economic injustice, deteriorating public health, environmental destruction, societal conflict, endless war, the erosion of democracy and elite domination and control. The regenerative solutions we need are, in fact, manifesting themselves at this very moment, in every nation, in every region, pointing the way to transform every aspect of our lives.

The solutions we need are no farther away than the nearest solar panel, wind farm, retrofitted building, bicycle path, electric vehicle, community garden, farmers market, organic farm and holistically-managed ranch. The solutions we need lie at the end of our forks and knives, under the trees that shade us, the carbon-sequestering soil below our feet, the consumer dollars in our wallets and our nearest voting booth.

 

Regeneration and the global grassroots rising

Out on the road proselytizing for organics and regeneration, one of the most frequent questions I get goes something like this:

“Ronnie, given the current political atmosphere, and the state of the climate and the planet, why are you so optimistic?”

If we had the time and the space right now I’d be happy to give you a full book-length answer on why I’m so optimistic. In fact, I’ve just written such a book. It’s called Grassroots Rising: A Call to Action on Climate, Farming, Food, and a Green New Deal, by Chelsea Green Publishers. The book will go on sale February 11. (You can pre-order a copy here).

But in the interest of brevity, and so you and I can hopefully get back to our holiday cheer, here’s a summary of my 2020 Vision, four reasons why I’m optimistic that things are about to turn around:

  1. A radical, youth-led climate movement, the Sunrise Movement, the Extinction RebellionFridays for the Future, and others have helped make the Climate Emergency a front-burner issue—not only in North America and Europe, but across the world.
  2. A radical, democratic socialist, Sen. Bernie Sanders, calling for political revolution and a fundamental transformation of the U.S. energy, socio-economic, political and food and farming system, under the banner of a Green New Deal, has a real chance to become the next president of the United States. With the whole world watching, a Bernie Sanders White House and a new balance of power in Congress, inspired by a Green New Deal, will galvanize the global grassroots.
  3. Regenerative food, farming, land use and ecosystem restoration have suddenly become the most important, exciting and talked-about topics in climate, food and farming circles. People are finally understanding that we need both a rapid transition to alternative energy and a rapid transition to organic/regenerative food and farming in order to reach net-zero emissions by 2030, as called for by world scientists, the Sunrise Movement, and the Green New Deal.
  4. Alexandria Ocasio-Cortez, the youngest member of Congress in history, and the most radical, charismatic leader in the U.S. since the assassinations of Robert Kennedy and Martin Luther King in 1968, will turn 35 in October 2024, making her eligible to succeed Bernie Sanders (should he choose to serve only one term) as the first woman, and first woman of color, to become president of the U.S.

It’s true that our new world view and Movement for a Regenerative Green New Deal are still in the early stages of development. The majority of the people in the world have never heard the full story about the miraculous power of enhanced soil fertility, ecosystem restoration, holistic grazing and plant photosynthesis to draw down enough excess carbon dioxide from the atmosphere into our soils and biota to re-stabilize the climate, reverse global warming, raise the standard of living for small farmers and rural communities and produce enough high-quality food for the entire planet.

But the exciting thing is that when people, especially young people, women and rural and oppressed communities do hear about the amazing potential of regeneration, combined with alternative energy and environmental justice, to unite us all in a common campaign to turn things around, they are inspired. And they’re often ready to sign up, to get engaged with others—consumers, farmers, activists, progressive businesses and enlightened public officials—to move this revolution forward.

But, as this difficult and indeed frightening decade ends, to quote America’s Nobel Prize winning poet, Bob Dylan, “Let us not talk falsely now, the hour is getting late.”

Join us today as we build a movement to change the world.

 

Ronnie Cummins is a founding steering committee member of Regeneration International and co-founder and international director of the Organic Consumers Association. His new book, “Grassroots Rising: A Call to Action on Climate, Farming, Food and a Green New Deal,” will be out in February 2020. To keep up with Regeneration International, sign up for our newsletter.

 

Posted with permission from Common Dreams

The Key to the Environmental Crisis Is Beneath Our Feet

The Green New Deal resolution that was introduced into the U.S. House of Representatives in February hit a wall in the Senate, where it was called unrealistic and unaffordable. In a Washington Post article titled “The Green New Deal Sets Us Up for Failure. We Need a Better Approach,” former Colorado governor and Democratic presidential candidate John Hickenlooper framed the problem like this:

The resolution sets unachievable goals. We do not yet have the technology needed to reach “net-zero greenhouse gas emissions” in 10 years. That’s why many wind and solar companies don’t support it. There is no clean substitute for jet fuel. Electric vehicles are growing quickly, yet are still in their infancy. Manufacturing industries such as steel and chemicals, which account for almost as much carbon emissions as transportation, are even harder to decarbonize.

Amid this technological innovation, we need to ensure that energy is not only clean but also affordable. Millions of Americans struggle with “energy poverty.”

 

KEEP READING ON RESILIENCE

Letter from Santiago: Regeneration Now

SANTIAGO, Chile – Defying the machinations of discredited President Sebastian Pinera—who abruptly cancelled the Global Climate Summit in Santiago, Chile in reaction to the nationwide grassroots uprising that erupted here on October 18—an intrepid band of North and South American farmers, food activists and climate campaigners, under the banner of Regeneration International, came together in the Chilean capital of Santiago to share experiences and ideas, and to develop a common strategy for reversing global warming and resolving the other burning issues that are pressing down on us.

With global attention focused on Madrid, which hosted the December 2-13 official COP 25 Climate Summit after Chile pulled out, a number of us decided nevertheless to hold our own North and South America mini-summit here, expressing our solidarity with the Chilean people’s epic struggle, and, at the same time, giving some of the best practitioners and campaigners in the Regeneration Movement the opportunity to focus on what’s holding us back and how we can most quickly move forward.

More and more people in Madrid this week, and all over the world, are finally talking about how regenerative agriculture and ecosystem restoration can sequester large amounts of excess atmospheric carbon in soils, trees and plants, while providing other valuable ecological, public health, and economic benefits.

Yet overall progress is still too slow. We need total system change, and a Regenerative Revolution—now—if we hope to turn things around in time.

 

Accelerating public awareness and movement-building

Public awareness of how photosynthesis works, of what agroecology and agroforestry mean, of how healthy plants and trees and properly grazed livestock draw down and sequester significant amounts of carbon in the soil, of how Big Food and Big Ag’s chemical and fossil fuel-intensive food system is a major factor driving global warming and poverty, is still in the early stages—as is public awareness of the multiple benefits of regenerative food, farming and land use.

Most climate activists are still focused narrowly on reducing fossil fuel use. They are still ignoring the fact that it will take both a rapid conversion to renewable energy and a massive drawdown of carbon dioxide from the atmosphere (especially here in the Global South) if we are to achieve net zero emissions by 2030, (and net negative emissions from 2030-2050) as called for by the Sunrise Movement and Bernie Sanders in the U.S., and by various national and international coalitions for a Green New Deal.

But in order to gain critical mass, political power and sufficient resources—North and South—we have no choice but to move beyond single-issue campaigns and minor reforms to building a qualitatively stronger and more diverse Movement. To head off catastrophe and bring the world’s corporate criminals and fascist politicians to heel, we must unite all the different currents of our local-to-global resistance. We must create a world-changing synergy between our myriad demands and constituencies for economic justice, social equity and renewable energy and our demands for radical and regenerative transformations in our food, farming, forestry and land-use policies.

 

Gaining political power

Unfortunately, many organic and agro-ecological farmers, food and consumer organizations, and anti-GMO and anti-factory farm activists are still either apolitical, or afraid of being called “radical.”

For example, too many organic consumers and farmers in the U.S. are still questioning why they should support revolutionary change, such as a multi-trillion-dollar Green New Deal, or a radical presidential candidate like Bernie Sanders, who is calling for political revolution (eco-social justice, universal health care, and free public education), as well as renewable energy and a new food system based upon organic regenerative practices.

What many of our well-meaning but often naïve, timid or overly pessimistic compatriots fail to understand is that without a radical shift in political power and public policies, including finance policies—facilitating a massive infusion of public money and private investments—our growing organic and regeneration revolution will likely shrivel up and die on the vine. And of course such a dramatic cultural and political transformation will be possible only with the massive participation and leadership of youth, women, African-Americans, Latinos and workers, carrying out a Ballot Box Revolution that includes, but is not limited to, our life-or-death food, farming and climate imperatives.

Ten to 25 percent market share for organic and local food and grass-fed meat and animal products by 2030 is better than what we have now, but it’s not going to make much difference on a burnt planet. Our planetary house, as Greta Thunberg reminded us once again this week in Madrid, is on fire.

Without mass grassroots awareness and collective action, without a political revolution, as well as an energy and farming revolution and a massive influx of funds, public and private, the business-as-usual machinations of the billionaires, the multinational corporations (Bayer/Monsanto, Cargill, JBS, Wal-Mart, Amazon, Facebook, Google et al) and the one percent will drive us past the point of no return and destroy us all.

In order to replicate and scale up the game-changing, carbon-sequestering regenerative food, farming and ecosystem restoration practices that are finally taking root and spreading across the Americas and the planet—these include bio-intensive organic, agroecology, holistic grazing, agroforestry, permaculture, reforestation and biochar—we need all of the major drivers of regeneration to be operating in synergy and at full power.

As we affirmed in our Regeneration International General Assembly meeting on December 10 in Santiago:

Given the unprecedented and accelerating global-scale climate emergency that is upon us, global governments and civil society must rapidly prioritize, invest in, and scale up the following:

  • Public education on climate and regeneration and a sharp focus on grassroots movement-building
  • Rapid expansion of existing regenerative agriculture practices that promote ecosystem restoration, carbon-capture in soils, and food security
  • Reorientation of public policies to support regenerative agricultural practices and ecosystem restoration
  • Reorientation of economic priorities to facilitate a massive increase in public and private investment in regenerative practices…”

 

Despite the continuing bad news on the climate front, and the rise of authoritarian and fascist regimes in South America and across the world, our counterparts here in Santiago have been very happy to hear about some of the recent positive developments in North America, including the growing support for a Green New Deal and the campaign of Bernie Sanders for president, as well as the growth of radical, youth-led, direct action groups such as the Sunrise Movement, Extinction Rebellion and Fridays for the Future.

In the short span of 12 months, the Green New Deal Resolution in the U.S. has gained massive support from disenfranchised youth, minority communities, embattled working class constituencies, the food movement and climate activists. The resolution, according to a number of polls, now has the support of more than 60 percent of the population, despite increasingly frantic opposition by Trump, the corporate mass media and the neo-liberal wing of the Democratic Party, represented by Joe Biden, Hillary Clinton, Barack Obama and billionaires like Michael Bloomberg.

The growing understanding that we need “System Change,” i.e. a political revolution, in the U.S. if we are to stop climate change and resolve our other burning crises, is echoed in the call for a “Fourth Transformation” in Mexico, in the growing movement for the overthrow of the climate-denying, Amazon-burning, fascist Bolsonaro junta in Brazil (ditto Bolivia, Honduras, China, Russia, Saudi Arabia, Iran, Iraq, et al), and now the thunderous demand from all sectors of the population for a New Constitution and a democratic revolution in Chile.

 

Taking it to the streets

Marching and chanting with our Chilean brothers and sisters along riot-scarred streets in central Santiago, past an astonishing number of smashed-up billboards, burnt-out subway stations, battered storefronts, broken traffic lights, boarded-up banks, hotels and businesses, it’s clear that elite control and “business as usual,” at least here in Chile, is no longer tolerable. Along the major thoroughfares such as Avenida Providencia, neighborhood or family-owned businesses, “somos pyme” have generally been spared, while colonial monuments, government buildings, Starbucks, McDonald’s, Oxxo, Domino’s Pizza the Crown Plaza Hotel, and other symbols of multinational control and consumerism have been spray painted, smashed and vandalized.

Supposedly prosperous Chile—the Latin America “free market” jewel of U.S. foreign policy (where President Nixon, Kissinger, AT&T and the CIA overthrew the democratic socialist government of Salvador Allende in 1973)—today has the surreal feeling of a post-modern dystopia. Block after block, mile after mile, with anti-government youth directing traffic at many of the intersections, every wall of the central city is covered with messages of resistance and solidarity, including heartbreaking photos of young protesters (my son’s age) murdered, blinded (the Carbineri have reportedly been deliberately shooting rubber bullets into the eyes of protestors) and imprisoned.

Chile’s workers, indigenous Mapuches, farmers and the once-middle class, led by youth and students, are rising up against the one percent, despite tremendous repression.

Meanwhile the glaciers that supply much of Chile’s water and agriculture are melting. Record-breaking temperatures, forest fires and drought are spreading here and throughout Latin America. Last Sunday, just as thousands of young protestors on bicycles converged on President Pineda’s mansion calling for his resignation and a new Constitution, a massive wildfire broke out on one of the seriously deforested and parched mountains surrounding the city. The scene reminded me of what’s happening in California, and even now in the Boreal forests of Canada and Alaska.

Our collective house, our politics and our climate, are all on fire. As India activist Arundhati Roy said:

“It is becoming more and more difficult to communicate the scale of the crisis even to ourselves. An accurate description runs the risk of sounding like hyperbole…”

The hour is late. The crisis is dire. But as those of us in the Regeneration Movement understand, heart and mind, we’ve still got time to turn things around. But the time to act, to educate, to build stronger movements, to scale up our best practices, to gain political power, is now.

 

Ronnie Cummins is a founding steering committee member of Regeneration International and co-founder and international director of the Organic Consumers Association. His new book, “Grassroots Uprising: A Call to Action on Climate, Farming, Food and a Green New Deal,” will be out in February 2020. To keep up with Regeneration International, sign up for our newsletter.

Carta desde Santiago: Regeneración ahora

A contramano de la abrupta cancelación de sede de la Desafiando los planes maquiavélicos del desacreditado presidente Sebastián Piñera, que canceló abruptamente la Cumbre Mundial sobre el Clima en Santiago, Chile, en reacción a la revuelta popular a nivel nacional que estalló aquí el 18 de octubre, un grupo de determinadosi agricultores y agricultoras granjeros, activistas alimentarios y activistas climáticos de América del Norte y del Sur, bajo la bandera de Regeneration International, se reunieron en la capital chilena de Santiago para compartir experiencias e ideas, y para desarrollar una estrategia común para revertir el calentamiento global y resolver los otros problemas que son cada vez más insoslayables. candentes que nos presionan.

Con la atención global centrada en Madrid, que fue sede de la Cumbre sobre el clima oficial COP 25 del 2 al 13 de diciembre después de la retirada de Chile, algunos  decidimos celebrar nuestra propia mini cumbre de América del Norte y del Sur aquí, expresando nuestra solidaridad con la épica lucha del pueblo chileno y, al mismo tiempo, dar a algunos de los mejores practicantes y activistas del Movimiento de Regeneración la oportunidad de concentrarse en lo que nos está frenando y cómo podemos avanzar más rápidamente.

Esta semana, más y más personas en Madrid y en todo el mundo, están finalmente hablando de cómo la agricultura regenerativa y la restauración del ecosistema pueden capturar grandes cantidades de carbono atmosférico en exceso en los suelos, árboles y plantas y al mismo tiempo brindar otros valiosos servicios ecológicos, de salud pública y beneficios económicos.

Sin embargo, el progreso general sigue siendo demasiado lento. Necesitamos un cambio total del sistema y una Revolución Regenerativa, ahora, si tenemos la esperanza de cambiar las cosas a tiempo.

Construyendo conciencia pública y  movimientos

Es muy incipiente el entendimiento acabado y la conciencia pública  de cómo funciona la fotosíntesis, de lo que significan la agroecología y la agrosilvicultura, de cómo las plantas y los árboles sanos y el ganado que pastorea de manera apropiada capturan y secuestran cantidades significativas de carbono en el suelo. No existe una comprensión acabada de cómo los sistemas alimentarios intensivos en productos químicos y combustibles fósiles de la gran agroindustria y la industria alimentaria son un factor fundamental en el calentamiento global ni de los múltiples beneficios de los alimentos, la agricultura y el uso de la tierra regenerativos.

La mayoría de los activistas climáticos aún se concentran en reducir el uso de combustibles fósiles. Todavía ignoran el hecho de que se necesitará una rápida conversión a energías renovables y una reducción masiva de dióxido de carbono de la atmósfera (especialmente aquí en el Sur Global) si queremos lograr emisiones netas cero para 2030 (y emisiones netas negativas de 2030 a 2050), como lo solicitó el Movimiento Sunrise y Bernie Sanders en los EE. UU., y varias coaliciones nacionales e internacionales para un Nuevo Acuerdo Verde.

Pero para ganar masa crítica, poder político y recursos suficientes debemos tanto en el norte como en el sur, dejar de entretenernos en campañas monotemáticas y reformas menores para construir un Movimiento cualitativamente más fuerte y más diverso. Para evitar la catástrofe y detener a los criminales corporativos y políticos fascistas del mundo, debemos unir todas las diferentes corrientes de nuestra resistencia local a global. Debemos crear una sinergia que cambie el mundo entre los electores y nuestras innumerables demandas de justicia económica, equidad social y energía renovable y nuestras demandas de transformaciones radicales y regenerativas en nuestras políticas alimentarias, agrícolas, forestales y de uso de la tierra.

Aumentando nuestro poder político

Desafortunadamente, muchos agricultores orgánicos y agroecológicos, organizaciones de alimentación y consumidores, y activistas agrícolas anti-OGM y contra las corporaciones alimenticias  todavía son apolíticos o temen ser llamados “radicales”.

Por ejemplo, demasiados consumidores y agricultores orgánicos en los Estados Unidos todavía se preguntan por qué deberían apoyar el cambio revolucionario, como el multimillonario Nuevo Acuerdo Verde o a un candidato presidencial radical como Bernie Sanders, que llama a la revolución política (justicia eco-social, atención médica universal y educación pública gratuita), así como energías renovables y un nuevo sistema alimentario basado en prácticas orgánicas regenerativas .

Lo que muchos de nuestros compatriotas bien intencionados pero a menudo ingenuos, tímidos o demasiado pesimistas no entienden es que sin un cambio radical en el poder político y las políticas públicas, incluidas las políticas financieras, que faciliten una inyección masiva de dinero público e inversiones privadas, nuestra creciente revolución orgánica y de regeneración probablemente se marchitará y morirá antes de florecer. 

Está claro que una transformación cultural y política tan drástica solo será posible con la participación masiva y el liderazgo de jóvenes, mujeres, afroamericanos, latinos y la clase trabajadora, llevando a cabo una Revolución en las urnas que incluya, pero no se limite a cuestiones  alimentarias, de agricultura y clima, que son factores de vida o muerte.

Una porción de mercado compuesta en un 10% a 25% de alimentos orgánicos y locales y carne y productos animales alimentados con pasto para 2030 es mejor que lo que tenemos ahora, pero no va a hacer mucha diferencia en un planeta quemado. Nuestra casa planetaria, como Greta Thunberg nos recordó una vez más esta semana en Madrid, está en llamas.

Sin una conciencia popular a nivel masivo  y una acción colectiva, sin una revolución política, así como una revolución energética y agrícola y un redireccionamiento de fondos, públicos y privados, los engaños comerciales de los multimillonarios, las corporaciones multinacionales (Bayer / Monsanto , Cargill, JBS, Wal-Mart, Amazon, Facebook, Google y otros) y el uno por ciento nos llevará más allá del punto de no retorno y nos destruirá a todos.

Con el fin de replicar y ampliar las prácticas de agricultura regenerativa y restauración de los ecosistemas que secuestran carbono y cambian las reglas del juego, y que finalmente están arraigando y extendiéndose a través de las Américas y el planeta (estas incluyen prácticas bio-intensivas orgánicas, agroecología, pastoreo holístico, agroforestería , permacultura, reforestación y biocarbono), necesitamos que todos los principales impulsores de la regeneración funcionen en sinergia y a toda potencia.

Como afirmamos en nuestra Asamblea General de Regeneration International del 10 de diciembre en Santiago:

Dada la emergencia climática a escala mundial sin precedentes y acelerada que nos acecha, los gobiernos globales y la sociedad civil deben priorizar, invertir y ampliar rápidamente lo siguiente:

  • Educación pública sobre el clima y la regeneración y un fuerte enfoque en la construcción de movimientos de base.
  • Rápida expansión de las prácticas existentes de agricultura regenerativa que promueven la restauración del ecosistema, la captura de carbono en los suelos y la seguridad alimentaria.
  • Reorientación de las políticas públicas para apoyar las prácticas agrícolas regenerativas y la restauración del ecosistema.
  • Reorientación de las prioridades económicas para facilitar un aumento cuantioso de la inversión pública y privada en prácticas regenerativas.

A pesar de las continuas malas noticias en el frente climático y el surgimiento de regímenes autoritarios y fascistas en América del Sur y en todo el mundo, nuestros pares aquí en Santiago han estado muy contentos de escuchar acerca de algunos de los acontecimientos positivos recientes en América del Norte, incluido el creciente apoyo para un Nuevo Acuerdo Verde y la campaña presidencial de Bernie Sanders, así como el crecimiento de grupos radicales, dirigidos por jóvenes y de acción directa como el Movimiento Sunrise, Extinction Rebellion y los Viernes para el Futuro.

En el corto lapso de 12 meses, la resolución del Nuevo Acuerdo Verde en los EE. UU. ha obtenido un apoyo total de jóvenes cuyos derechos se han visto coartados, comunidades minoritarias, electores situados de la clase trabajadora, el movimiento alimentario y activistas climáticos. La resolución, según varias encuestas, ahora cuenta con el apoyo de más del 60% de la población, a pesar de la oposición cada vez más frenética de Trump, los medios de comunicación corporativos y el ala neoliberal del Partido Demócrata, representado por Joe Biden, Hillary Clinton, Barack Obama y multimillonarios como Michael Bloomberg.

La creciente comprensión de que en los Estados Unidos necesitamos un “cambio de sistema”, en otras palabras una revolución política, si queremos detener el cambio climático y resolver nuestras otras crisis candentes, se refleja en el llamado a una “Cuarta Transformación” en México, en el creciente movimiento para el derrocamiento de la junta del fascista Bolsonaro que niega el cambio climático y que quema el Amazonas en Brasil (ídem Bolivia, Honduras, China, Rusia, Arabia Saudita, Irán, Irak, etc.), y ahora la atronadora demanda de todos los sectores de la población para una Nueva Constitución y una revolución democrática en Chile.

Llevando la revolución a las calles

En estos días en Santiago, marchando y cantando con nuestros hermanos y hermanas chilenos en las derruidas calles del centro, con carteleras publicitarias destrozadas, estaciones de metro quemadas, escaparates rotos, semáforos estropeados, bancos, hoteles y negocios tapiados, se ha hecho más evidente  que el control de las élites y la continuidad del statu quo, al menos aquí en Chile, ya no son tolerables.

A lo largo de las principales calles, como la Avenida Providencia, las empresas familiares y de vecindario, en general, no han sufrido daños, pero los monumentos coloniales, los  edificios gubernamentales, tiendas Starbucks, McDonald’s, Oxxo, Domino’s Pizza, el Crown Plaza Hotel y otros símbolos del control de las multinacionales y el consumismo han sido pintados con spray, destrozados y vandalizados.

Chile, un país supuestamente próspero —la joya de “libre mercado” de América Latina de la política exterior de Estados Unidos (donde el presidente Nixon, Kissinger, AT&T y la CIA derrocaron al gobierno socialista democrático de Salvador Allende en 1973) -, hoy tiene el sentimiento surrealista de una distopía posmoderna. Cuadra tras cuadra, milla tras milla, con jóvenes antigubernamentales dirigiendo el tráfico en muchas de las intersecciones, cada muro de la ciudad central está cubierto de mensajes de resistencia y solidaridad, incluidas fotos desgarradoras de jóvenes manifestantes (de la edad de mi hijo) asesinados, cegados (los Carabineros habrían estado disparando deliberadamente balas de goma a los ojos de los manifestantes) y encarcelados.

La clase trabajadora, los mapuches indígenas, los agricultores y la clase media de Chile, liderados por jóvenes y estudiantes, se están levantando contra el uno por ciento, a pesar de la tremenda represión.

Mientras tanto, los glaciares que abastecen gran parte del agua y la agricultura de Chile se están derritiendo. Las temperaturas récord, los incendios forestales y la sequía se están extendiendo aquí y en toda América Latina. El domingo pasado, justo cuando miles de jóvenes manifestantes en bicicleta se juntaron frente la mansión del presidente Piñera pidiendo su renuncia y una nueva Constitución, estalló un incendio forestal gigantesco en una de las montañas gravemente deforestadas y secas que rodean la ciudad. La escena me recordó lo que está sucediendo en California, e incluso ahora en los bosques boreales de Canadá y Alaska.

Nuestro hogar colectivo, nuestra política y nuestro clima, están en llamas. Como dijo la activista de la India Arundhati Roy:

“Cada vez es más difícil comunicar la escala de la crisis incluso a nosotros mismos. Una descripción precisa corre el riesgo de sonar como una hipérbole … ”

Es tarde. La crisis es grave. Pero como aquellos de nosotros en el Movimiento de Regeneración entendemos, corazón y mente, todavía tenemos tiempo para cambiar las cosas. Pero el momento de actuar, educar, construir movimientos más fuertes, ampliar nuestras mejores prácticas y  ganar poder político es ahora.

Ronnie Cummins es miembro fundador del comité directivo de Regeneration International y cofundador y director internacional de la Asociación de Consumidores Orgánicos. Su nuevo libro, “Levantamiento de base: un llamado a la acción sobre el clima, la agricultura, la alimentación y un nuevo acuerdo verde”, saldrá en febrero de 2020. Para mantenerse al día con Regeneration International, suscríbase a nuestro boletín.

Regeneration International lanza Agricultores y ganaderos de EE.UU. para un Nuevo Acuerdo Verde

“Hoy, decenas de miles de jóvenes con el Movimiento Sunrise están uniendo las armas con las decenas de miles de agricultores y ganaderos en esta coalición histórica para exigir un Nuevo Acuerdo Verde que reinvierta en nuestras granjas familiares y les permitan ser los héroes que necesitamos para detener la crisis climática “. – Garrett Blad, Movimiento Sunrise, 18 de septiembre de 2019

 

WASHINGTON, D.C. – El 18 de septiembre, Regeneration International, con la Asociación de Consumidores Orgánicos (OCA) y Movimiento Sunrise, lanzó oficialmente la coalición nacional de agricultores y rancheros de EE. UU. para un Nuevo Acuerdo Verde.

Cinco miembros del Congreso de los Estados Unidos se unieron a la conferencia de prensa frente al Capitolio de los EE.UU. en Washington, D.C., para pedir un Nuevo Acuerdo Verde para los agricultores y ganaderos. (Lea el comunicado de prensa en inglés aquí).

Más temprano en el día, la coalición entregó una carta a cada miembro del Congreso, firmada por más de 500 granjas individuales y 50 organizaciones que representan a más de 10.000 agricultores y ganaderos, pidiéndole al Congreso que apoye la Resolución del Nuevo Acuerdo Verde y prometiendo trabajar con el Congreso para reformar la política alimentaria y agrícola de los Estados Unidos.

Representantes de Women, Food & Agriculture Network, Indiana Farmers Union y American Sustainable Business Council se unieron a la conferencia de prensa, que fue cubierta por varios medios de comunicación, incluidos Politico, The Hill, Civil Eats y FERN AgInsider.

 

La coalición se centrará en una reforma de políticas muy necesaria

Como el agricultor y escritor de Ohio, Gene Logdson, escribió en su artículo, “El mito del pequeño terrateniente hecho a sí mismo:”

Ninguna figura es más entrañable y duradera en la agricultura que el labrador solitario que se encuentra en el horizonte y que se alza con sus propias botas para el éxito financiero. El único problema es que no hay ocupación más dependiente de la cooperación de la sociedad y la naturaleza para lograr el éxito que la agricultura.

La “cooperación de la sociedad” debe incluir el apoyo político. Sin embargo, es difícil obtener apoyo político en los EE. UU. para los agricultores y ganaderos orgánicos y regenerativos, cuando la gran industria agrícola gasta más en hacer presión para conseguir políticas que apoyan sus prácticas degenerativas de monocultivos y fábricas de OGM que los grupos de presión para el sector de defensa, según informa Truthout .

Los esfuerzos de presión de los agronegocios generan subsidios por valor de miles de millones de dólares, que se destinan principalmente a los agricultores más grandes y ricos, cuyas prácticas contaminan nuestras vías fluviales, producen comida chatarra y destruyen la salud del suelo. De hecho, el 15% más grande de las empresas agrícolas recibe el 85% de los 25 mil millones de dólares gastados anualmente en subsidios agrícolas.

Como dijo el representante Earl Blumenauer (D-Ore.) en la conferencia de prensa de lanzamiento de los agricultores y rancheros de EE. UU. para un Nuevo Acuerdo Verde:

“Estamos pagando demasiado a las personas equivocadas para que cultiven los alimentos equivocados en los lugares equivocados”.

 

Empoderar a los agricultores para que trabajen para todos nosotros

¿Cómo compiten los agricultores y ganaderos regenerativos y orgánicos independientes con los grandes bolsillos de la gran industria agrícola por políticas que los ayuden y, por extensión, nos ayuden a todos? ¿Políticas que los capaciten para la transición a prácticas que mantengan limpia nuestra agua? ¿Políticas que nos den a más de nosotros un mejor acceso a alimentos más saludables? ¿Y políticas que restablezcan la estabilidad climática?

Esperamos que sea mediante la formación de una coalición de pressión de base que trabaje junto con, no solo en paralelo con, los movimientos de alimentos y salud natural, los movimientos de justicia social y económica, los ambientalistas y los activistas climáticos para presionar al Congreso para que apruebe un Nuevo Acuerdo Verde para los agricultores y ganaderos.

La semana pasada fue solo el comienzo. Ahora comienza el trabajo. La coalición trabajará para hacerse más grande y poderosa: desde su lanzamiento en septiembre, la coalición ha crecido para incluir 600 agricultores / ganaderos individuales y 52 organizaciones que representan un total de aproximadamente 20.000 agricultores.

Los miembros de la coalición ahora están organizando actividades de divulgación de agricultor a agricultor. Se desplegarán en sus comunidades para conectarse con consumidores, ambientalistas, grupos eclesiásticos y activistas climáticos, cualquiera que se preocupe por el futuro de nuestra comida y nuestro medio ambiente.

En última instancia, la coalición utilizará el poder de base que construye para trabajar con el Congreso, especialmente el Comité Asesor del Congreso de la coalición, para ampliar rápidamente el cambio en las políticas alimentarias y agrícolas de Estados Unidos. Los planes incluyen organizar sesiones informativas y audiencias del Congreso e invitar a los miembros del Congreso a visitar granjas regenerativas para ver por sí mismos cómo la agricultura regenerativa restaura la salud del suelo, incluyendo el potencial del suelo para secuestrar carbono y revitalizar las economías locales.

Siga estos enlaces (en inglés) para obtener más información sobre los agricultores y ganaderos de EE. UU. para un Nuevo Acuerdo Verde:

Cobertura de la prensa de los agricultores y ganaderos de EE. UU. para un Nuevo Acuerdo Verde

¿Qué son los agricultores y ganaderos de EE. UU. para un Nuevo Acuerdo Verde?

¿Cuáles son los objetivos políticos de la coalición?

¿Cómo puedo apoyar a los agricultores y ganaderos de EE. UU. para un Nuevo Acuerdo Verde?

Los agricultores y ganaderos estadounidenses pueden unirse a la coalición firmando esta carta.

 

Katherine Paul es directora de comunicaciones de Regeneration International. Para mantenerse al día con Regeneration International, suscríbase a nuestro boletín.

 

Nebraska Farmers, Ranchers Push for Green New Deal Policies

LINCOLN, Neb. – Agriculture is the fourth largest producer of climate pollution, and farmers and ranchers from across the U.S. have launched a campaign urging Congress to pass the Green New Deal, which supports regenerative family farm and ranching practices over industrial scale agribusiness.

Graham Christensen, who runs an independent farm in northeastern Nebraska, says farmers across the political spectrum are seeing the proposal as an opportunity to level the playing field.

“Farmers have a chance to be able to lead in reduction of greenhouse gases, as well as clean up the water, and at the same time develop a more nutritional food system that probably benefits their bottom line as well,” he states.

Christensen says 85% of the nation’s $25 billion farm subsidies go to the biggest 15% of businesses, which rely on factory farming, synthetic fertilizers, chemical pesticides and other practices linked to increased air and water pollution.

Christensen says supporting cleaner practices will produce healthier food and enrich soil by capturing more carbon.

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Listen to the Farmers

“If you want to know what creativity and courage look like in America, talk to a farmer . . . it is time we listen to them when they tell us that now is the time for creativity and courage and action.” – Rep. Jim McGovern, speaking at the launch of the U.S. Farmers and Ranchers for a Green New Deal press conference, September 18, 2019

Last month, a United Nations report prepared by more than 100 experts from 52 countries warned of a looming global food crisis if we don’t hurry up and address global warming by ending the exploitation of the world’s land and water resources.

The solution, according to the experts? Change the way we produce food and manage land.

But how do we do that? When the biggest exploiters of our resources—the agribusiness and chemical giants—have access to a bottomless pit of money they can use to influence the people who write our food and farming policies?

We do it by building a grassroots lobbying force too powerful to be ignored.

And we do it by putting the farmers and ranchers who are ready to produce food and manage land regeneratively in the driver’s seat.

Help us keep up the momentum. Your donation today will help power a national coalition of U.S. Farmers and Ranchers who will fight for a healthier food and farming system.

Last week, five members of Congress, along with several farmers, and members of Regeneration International, the Sunrise Movement, Organic Consumers Association and other farmer-rancher organizations stood in front of the U.S. Capitol to announce the formation of the national coalition of U.S. Farmers and Ranchers for a Green New Deal.

Earlier that day, we delivered a letter, signed by more than 525 individual farmers and ranchers, and about 50 organizations representing more than 10,000 farmers and ranchers, asking Congress to support a Green New Deal for farmers and ranchers. 

The press conference in Washington, D.C. was just the start. Now the hard work begins.

Help us keep up the momentum. Your donation today will help power a national coalition of U.S. Farmers and Ranchers who will fight for a healthier food and farming system.

Call these farmers regenerative, organic, biodynamic, agroecological . . . whatever specific practices they’re using to restore soil health, keep your water clean, build strong local food systems, and produce pesticide-free nutrient-rich food, these are the farmers who care about the land and water and animals they manage.

These farmers and ranchers aren’t looking for handouts.

They just want Congress to stop spending billions of dollars to subsidize corporate polluters who produce contaminated food.

They want a level playing field.

In the coming months and year, the farmers and ranchers in this coalition will form a speakers bureau. They will fan out into their local communities, where they’ll talk to consumers, to other farmers, to local and state lawmakers.

They will build powerful alliances with environmental and social and economic justice organizations.

They will invite members of Congress out to their farms and ranches, to see for themselves how regenerative farming and grazing restores wildlife habitats and builds healthy soils that store carbon and capture and hold precious rainfall.

And they will travel to Washington to hold hearings on Capitol Hill, to personally meet with members of Congress, to lobby for laws that will empower them to be good stewards of the land, while also allowing them to make a decent living.

And every law these farmers and ranchers will lobby for, will be a law that benefits you.

If you value clean air, clean water and healthy food, if you care about the environment, if you care about social and economic justice, these farmers and ranchers will be working for you.

But they’ll need your help.

Help us keep up the momentum. Your donation today will help power a national coalition of U.S. Farmers and Ranchers who will fight for a healthier food and farming system.

El Nuevo Acuerdo Verde de Bernie Sanders cambia las reglas del juego para la alimentación y la agricultura

El alcance del desafío que tenemos por delante comparte similitudes con la crisis que enfrentó el presidente Franklin Delano Roosevelt en la década de 1940. Combatiendo una guerra mundial en dos frentes, tanto en el este como en el oeste, Estados Unidos se unió y, en tres años, reestructuró toda la economía para ganar la guerra y derrotar al fascismo. Como presidente, Bernie Sanders adoptará con valentía el imperativo moral de abordar la crisis climática y actuará de inmediato para movilizar a millones de personas en todo el país en apoyo del Nuevo Acuerdo Verde (NAV) … una transformación total de nuestra sociedad, con el apoyo a las comunidades de primera línea y vulnerables e inversiones masivas en energía sostenible, eficiencia energética y una transformación de nuestro sistema de transporte … [y] nuestro sistema agrícola para luchar contra el cambio climático, proporcionar alimentos locales sostenibles y romper el dominio corporativo de los agricultores y ganaderos … proporcionando 200 mil millones de dólares estadounidenses al Fondo Verde del Clima, reincorporándose al Acuerdo de París y reafirmando el liderazgo de los Estados Unidos en la lucha global contra el cambio climático … reducir las emisiones domésticas al menos un 71% para 2030 y reducir las emisiones entre las naciones menos industrializadas un 36% para 2030, el equivalente total de reduciendo nuestras emisiones domésticas un 161%… [e] invertir en conservación y tierras públicas para sanar nuestros suelos, bosques y praderas … “. – de “The Green New Deal”, Campaña de Bernie Sanders, 22 de agosto de 2019.

Más allá del pozo negro de la administración Trump y sus aliados fascistas en todo el mundo, los poderosos vientos de rebelión y regeneración están cobrando impulso.

Es probable que este año sea recordado como el momento en que los Estados Unidos y las bases mundiales finalmente comenzaron a reconocer la crisis terminal que plantea el calentamiento global. Con la comunidad científica global finalmente abandonando su cautela habitual y señalando que el “fin está cerca” en términos de cambio climático irreversible, los medios de comunicación, un número significativo de formuladores de políticas globales y cientos de millones de personas comunes y corrientes comenzaron a despertar simultáneamente alrededor del mundo.

Los jóvenes activistas en los Estados Unidos, liderados por Sunrise Movement, apoyados por un grupo de insurgentes radicales en el Congreso de los Estados Unidos, liderados por Alexandria Ocasio-Cortez, lideran la nueva resistencia y piden el fin de los negocios como siempre han hecho, y un Nuevo Acuerdo Verde.

Desde que se presentó la Resolución del Nuevo Acuerdo Verde en el Congreso en febrero, con el apoyo de más de 100 miembros del Congreso, millones de nosotros hemos estado esperando un plan de acción concreto. Contrariamente al mensaje estándar “lentamente / cambio pequeño” de la clase dirigente perpetuado por los medios de comunicación, una encuesta de la Universidad de Yale en abril encontró que un abrumador 93% de los votantes demócratas (e incluso una minoría de republicanos) apoyan un plan agresivo como el Nuevo Acuerdo Verde.

Finalmente, tenemos una verdadera declaración de guerra contra la contaminación por combustibles fósiles y el calentamiento global, un programa legislativo radical que puede evitar la catástrofe climática y sobrealimentar una transición justa hacia una comunidad verde del siglo XXI, gracias al plan del Nuevo Acuerdo Verde presentado por el senador por Vermont y candidato presidencial, Bernie Sanders.

Lanzado el 22 de agosto de 2019, el Nuevo Acuerdo Verde de 67 páginas de Bernie presenta un paquete integral de políticas y programas financiados por el gobierno de 16.3 billones de dólares, así como proyecciones realistas sobre cómo estos nuevos programas realmente se amortizarán en los próximos 15 años.

Con el tiempo, el NAV se pagará a sí mismo creando nuevas fuentes de ingresos masivas a través del aumento de los ingresos por impuestos sobre el empleo y los ingresos (2.3 billones de dólares) y mediante la venta de billones de kilovatios-hora de energía solar y eólica renovable cada año a partir de las nuevas y ampliadas Administraciones Federales de Comercialización de Energía (6.4 billones de dólares), siguiendo el modelo del actual programa hidroeléctrico federal americano.

Mientras tanto, el NAV reducirá los gastos del gobierno federal al recortar los gastos militares (1.2 billones de dólares) y reducir los costos de energía del gobierno, entre otros beneficios. El plan de Sanders también exige “hacer que la industria de los combustibles fósiles pague por su contaminación, a través de litigios, tarifas e impuestos, y eliminar los subsidios federales a los combustibles fósiles … [reduciendo la] necesidad de gastos federales y estatales en seguridad social debido a la creación de millones de empleos bien remunerados y sindicalizados … [y] hacer que las grandes y ricas corporaciones paguen su parte justa “.

El NAV multimillonario de Bernie establece una estrategia de 10 años para transformar el sector de la energía y servicios públicos de EE. UU., Pasando de nuestros niveles actuales de 17% de energías renovables a 100% de energía renovable entre 2030-2050; creando 20 millones de empleos verdes bien remunerados; forjando nuevas relaciones exteriores y reduciendo el gasto militar como parte de una cooperación global con Rusia, China, India, la UE y otras naciones; e implementando un programa de billones de dólares de prácticas orgánicas y regenerativas (que secuestran el carbono) en el sector alimentaria, la agricultura y el manejo de la tierra.

El manifiesto de Sanders supera con creces lo que cualquiera de los otros candidatos presidenciales líderes se ha atrevido a proponer hasta ahora. Debido a que el NAV de Sanders es esencialmente un plan radical diseñado para abordar una emergencia social y global radical, por supuesto, ya ha generado terabytes de críticas y ridiculizaciones por parte de los defensores de los combustibles fósiles y de los políticos y corporaciones “en el medio del camino, no vaya demasiado rápido”.

Por supuesto, como Bernie nos recuerda constantemente, nunca podremos implementar un NAV que cambie el sistema sin una “revolución política” en las urnas impulsada por las bases, comenzando con el ciclo electoral 2020 y más allá, por el cual elegimos a un presidente pro-NAV e inspiramos, incorporamos o persuadimos a una mayoría tanto en la Cámara como en el Senado para respaldar un NAV.

A principios de este año, David Roberts, escribiendo para la revista Vox, señaló las realidades políticas de implementar un Nuevo Acuerdo Verde:

“Esta es la única forma en que esto funciona: desarrolla una visión de la política que coloca a la gente común en el centro y les da una participación tangible en el futuro del país, una participación en su enorme riqueza y un papel que desempeñar en su mayor propósito. Luego organice a las personas en torno a esa visión y exíjala a los representantes elegidos. Si los representantes elegidos no presionan por ella, asegúrese de que sean derrotados. Si quiere el bipartidismo, consígalo porque los políticos en los distritos y estados morados (estados donde tanto el candidato Republicano o Demócrata dependiendo de la elección)  tienen miedo de cruzarse con usted, no porque los haya llevado a la dulce luz de la razón.

Cuatro grandes cambios en el NAV de Bernie

Podría escribir un libro completo sobre este tema, y de hecho tengo “Grassroots Rising” (El levantamiento de las bases), que será publicado en enero de 2020 por Chelsea Green Publishing.

Pero por ahora, veamos cuatro aspectos del NAV de Bernie que lo hacen diferente y revolucionario.

No. 1: El NAV es un plan de renovación y regeneración estadounidense y global en la escala de movilización de la Segunda Guerra Mundial. El NAV de Sanders es el único plan en el mundo industrializado que establece una meta lo suficientemente alta como para revertir el calentamiento global (con emisiones netas negativas significativas proyectadas para 2030) y eliminar la injusticia económica, la destrucción del medio ambiente, el deterioro de la salud pública y la pobreza global y los conflictos en el mundo al mismo tiempo.

Los principales ejes impulsores del plan incluyen una economía de energía renovable verde, de altos salarios y pleno empleo, complementada por un sistema agrícola y de gestión de la tierra con poco o ningún uso de combustibles fósiles y la absorción masiva de carbóno natural y el secuestro del exceso de CO2 atmosférico en nuestro suelos, bosques y humedales. Esta Gran Transición será financiada por una infusión multimillonaria de fondos públicos (15.3 mil millones de dolares en 10 años) que en realidad puede “reducir a cero” las emisiones de combustibles fósiles en el corto período de tiempo que nos queda (2019-2030) antes de que nuestra actual crisis climática se transforme en un calentamiento global descontrolado y una catástrofe climática.

Mientras que Elizabeth Warren, Jay Inslee, Beto O’Rourke, Kamala Harris, Joe Biden, Tim Ryan, Tulsi Gabbert, Marianne Williamson y otros han expresado la urgente necesidad de resolver la crisis climática, ninguno ha ofrecido un plan de alto nivel comparable, ni ninguno se ha atrevido a proponer más de unos pocos billones de dólares en la próxima década para solucionar nuestra emergencia climática y el colapso social.

No. 2: El NAV de Bernie ofrece la primera evaluación realista y el cronograma de lo que debe hacerse en el plazo limitado que nos queda para evitar la catástrofe climática, tanto a nivel nacional como internacional. Como dijo Alexandria Ocasio-Cortez poco después de ganar las elecciones primarias al Congreso en Nueva York en 2018: “El Nuevo Acuerdo Verde que estamos proponiendo será similar en escala a los esfuerzos de movilización vistos en la Segunda Guerra Mundial o el Plan Marshall … La mitad de las medidas no funcionarán … El momento para los esfuerzos lentos e incrementales ya pasó hace mucho tiempo “.

La mayoría de los políticos que reconocen que efectivamente existe una crisis climática todavía están hablando en términos bastante vagos acerca de pasar a emisiones nacionales netas cero para 2050, abogando por la financiación nacional privada y pública en miles de millones de dólares, mientras que Bernie está hablando de billones en fondos públicos. incluyendo 200 mil millones de dólares para ayudar al Sur Global a descarbonizar sus economías y, naturalmente, secuestrar miles de millones de toneladas de carbono atmosférico mediante la reforestación y la agricultura regenerativa.

Al asignar recursos masivos tanto a nivel nacional como internacional, el NAV reducirá la huella de carbono de los EE. UU. (que incluye tanto las emisiones liberadas dentro de las fronteras estadounidenses como las emisiones emitidas en el extranjero para suministrarnos recursos, importaciones y productos de consumo) en “el equivalente total de … 161%” dentro de una década. Como subraya el NAV de Sanders, necesitamos cambios drásticos en nuestra política exterior y en nuestra política interna:

Como presidente, Bernie proporcionará un liderazgo estadounidense fuerte e inclusivo para no solo transformar nuestro propio sistema energético, sino también para llegar a países de todo el mundo y cooperar en la crisis global del cambio climático. Debemos reconocer que las personas de todos los países del mundo – Rusia, India, China, Japón, Brasil – están juntas en esto. En lugar de aceptar que los países del mundo gastarán 1.5 billones de dólares anuales en armas de destrucción, Bernie convocará a líderes mundiales para redirigir nuestras prioridades para enfrentar a nuestro enemigo compartido: el cambio climático.

N ° 3: Centrarse y proporcionar 841 mil millones de dólares en dinero del programa para transformar nuestro sistema de alimentación y agricultura industrial destructivo del clima, controlado por los monopolios / corporaciones, en un sistema de agricultura y ganadería regenerativo equitativo y basado en el modelo de granja familiar. El NAV de Bernie proporcionará los fondos y recursos para revitalizar la América rural y extraer miles de millones de toneladas de CO2 en exceso y almacenarlo en nuestros suelos y pastizales, al mismo tiempo que mejorará la calidad de los alimentos, la salud pública, los medios de vida rurales y la calidad de vida.

Entre los componentes de alimentos, agricultura y gestión de la tierra sin precedentes que el NAV incluye, se encuentran:

• 410 mil millones de dólares para agricultores y ganaderos, incluidos los agricultores primerizos, indígenas, pertenecientes a minorías y desfavorecidos, para evitar o hacer la transición de métodos industrials, intensivos y que usan químicos, a prácticas “ecológicamente regenerativas” amigables con el clima.

• 160 mil millones de dólares en pagos a agricultores y ganaderos para secuestrar y hacer aumentar el carbono del suelo.

• 25 mil millones de dólares para la conservación de tierras agrícolas.

• 1.25 mil millones de dólares para acceso y adquisición de tierras tribales.

• 1.4 mil millones de dólares en nueva investigación y desarrollo.

• 1.4 mil millones de dólares para energía renovable en las granjas.

• 36 mil millones de dólares para establecer una “iniciativa de cesped y jardines de la victoria” para ayudar a los estadounidenses residents en áreas urbanas, rurales y suburbanas a “transformar sus jardines de césped en espacios productores de alimentos o reforestados que secuestran carbono y ahorran agua”

• 14 mil millones de dólares para aumentar el número de tiendas de comestibles de cooperativas

• 31 mil millones de dólares para fortalecer la infraestructura para el procesamiento de alimentos en la misma granja y a nivel local

• 160 mil millones de dólares para ayudar a los estados a eliminar el desperdicio de alimentos y a hacer compostaje de materiales orgánicos

• 500 millones de dólares para ayudar a los agricultores a obtener la certificación orgánica, así como fondos para incentivar a las escuelas a adquirir alimentos producidos localmente.

Más allá de los subsidios y subvenciones financieras, el NAV promete:

• Usar los recursos del gobierno y el poder legal para hacer cumplir las leyes antimonopolio

• Desintegrar las grandes empresas agrícolas que tienen un control absoluto sobre los agricultores y las comunidades rurales.

• Asegurar que los agricultores reciban un precio justo por sus productos con herramientas como la gestión del suministro y las reservas de granos

• Restablecer y fortalecer la Administración de inspección de granos, empacadoras y corrales.

• Garantizar que los agricultores tengan derecho a reparar sus propios equipos.

• Reformar las leyes de patentes para evitar demandas predatorias de los agronegocios masivos como Bayer / Monsanto

• Reformar el sistema de subsidios agrícolas para que más dinero vaya a las granjas pequeñas y medianas.

• Fortalecer los estándares orgánicos.

• Hacer cumplir el etiquetado del país de origen y permitir que la carne sacrificada en las instalaciones inspeccionadas por el estado se venda fuera de las fronteras estatales.

• Crear un camino hacia la ciudadanía para los trabajadores agrícolas migrantes y mejorar sus salarios y sus condiciones de trabajo y poner fin a la exclusión de los trabajadores agrícolas en las leyes laborales.

• Inviertir en comunidades históricamente desatendidas para aumentar el número de agricultores de color.

No. 4: El NAV de Bernie no rehuye el hecho de que debemos luchar contra el poder de las corporaciones de combustibles fósiles, el complejo militar-industrial y la élite económica que mantienen nuestro negocio degenerado y destructivo del clima instaurado como de costumbre. Como dice el NAV de Sanders en su introducción:

Necesitamos un presidente que tenga el coraje, la visión y el historial para enfrentar la codicia de los ejecutivos de combustibles fósiles y la clase multimillonaria que se interponen en el camino de la acción climática. Necesitamos un presidente que reciba su odio. Bernie liderará a nuestro país para promulgar el Nuevo Acuerdo Verde y unir al mundo para vencer la amenaza existencial del cambio climático.

Ya es tarde, pero todavía tenemos tiempo para cambiar las cosas. Nuestro trabajo en 2019 y más allá es llegar y educar a nuestros conciudadanos estadounidenses sobre el NAV y la revolución política que debe tener lugar, a partir de ahora. No llores, organiza.

Ronnie Cummins es el director internacional de Organic Consumers Association (OCA) y miembro de la junta directiva de Regeneration International (RI). Para mantenerte informado de las noticias y alertas de RI, regístrate aquí.