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Perspectivas de Chad, África: COVID-19, cambio climático y conocimiento indígena

REPÚBLICA DEL CHAD, África – Si bien el COVID-19 ha forzado a la mayor parte del mundo al confinamiento, tenemos la suerte de informar que nuestra serie de videos “Trails of Regeneration” continúa viva y con buena salud. En los últimos meses nos hemos centrado en informar sobre los efectos que la pandemia ha tenido sobre los agricultores, ganaderos y pueblos indígenas de todo el mundo.

En nuestro último episodio de “Caminos de Regeneración”, “Perspectivas de Chad, África: Covid-19, Cambio climático y conocimiento indígena”, presentamos con orgullo a Hindou Oumarou Ibrahim, una activista ambientalista galardonada y mujer indígena de la comunidad pastoral de Mbororo en Chad, que practica el pastoreo nómada de ganado.

Ibrahim es una experta en adaptación y mitigación de los pueblos indígenas y las mujeres en relación con el cambio climático, los conocimientos tradicionales y la adaptación de los pastores en África. Es fundadora y coordinadora de la Asociación de Mujeres y Pueblos Indígenas de Chad (AFPAT), que trabaja para empoderar las voces indígenas y mejorar la calidad de vida mediante la creación de oportunidades económicas y la protección de los recursos naturales de los que dependen las comunidades de pastores.

Recientemente Ibrahim fue nombrada  Explorador Emergente 2017 por National Geographic. Ha trabajado por  los derechos de los pueblos indígenas y la protección del medio ambiente a través de las tres Convenciones de Río, sobre Biodiversidad, Cambio Climático y Desertificación, que se originaron en la Cumbre de la Tierra de 1992.

La comunidad pastoral de Mbororo reside cerca del lago Chad, ubicado en el extremo oeste del Chad y el noreste de Nigeria. Alguna vez fue la reserva de agua más grande de África en la región del Sahel, abarcando 26,000 kilómetros. Sin embargo, se estima que con el tiempo el tamaño del lago ha ido disminuyendo hasta llegar a una quinta parte de su tamaño original.

Los expertos dicen que el culpable es el cambio climático, el crecimiento de la población y los sistemas ineficientes de represas y riego. La pérdida de agua en el lago Chad está teniendo serios efectos adversos en las comunidades, como el pueblo Mbororo, que se ve obligado a desplazarse mayores distancias en busca de agua y pastos verdes.

En una entrevista de Zoom con Regeneration International, Ibrahim explicó que en un año, la gente de Mbororo puede viajar hasta mil kilómetros o más, confiando únicamente en la naturaleza y la lluvia. Ibrahim nos dijo:

“La naturaleza es nuestro principal sistema de salud, alimentación y educación. Representa todo para nosotros. En nuestra cultura, los hombres y las mujeres dependen igualmente de la naturaleza en sus actividades diarias. Los hombres conducen el ganado hacia el agua y los pastos, mientras que las mujeres recolectan leña, comida y agua potable para la comunidad. Esto le da a nuestra comunidad un equilibrio de género socialmente fuerte”.

Sin embargo, la degradación de los recursos naturales está amenazando estas tradiciones, lo que lleva a conflictos humanos, particularmente entre agricultores y pastores cuyo ganado a veces deambula por tierras de cultivo cercanas y causa daños. Estos conflictos han obligado a los hombres e Mbororo a desplazarse a zonas urbanas en busca de un nuevo trabajo. A veces no regresan, y las mujeres, niños y ancianos se quedan atrás obligados a valerse por sí mismos, comparte  Ibrahim.

En un esfuerzo por preservar la forma de vida nómada de los Mbororo y ayudar a resolver los conflictos entre agricultores y pastores, Ibrahim estableció un proyecto en 2012 con el Comité Coordinador de los Pueblos Indígenas de África, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, y la Organización Meteorológica Mundial. El proyecto utiliza conocimiento indígena y tecnología de mapeo 3D para mapear la región Sagel de Chad, hogar de 250,000 personas Mbororo.

A través de sus mapas 3D, el proyecto reúne a agricultores y pastores que compiten por los recursos para, de manera colectiva, trazar líneas de propiedad de la tierra y llegar a acuerdos sobre caminos y corredores de pastoreo. El trabajo ha ayudado a los agricultores y pastores a ponerse de acuerdo sobre los límites de la tierra, así como a establecer un sistema de calendario para coordinar los patrones de pastoreo con la cosecha de cultivos.

El resultado es una solución beneficiosa para todos donde el ganado fertiliza y enriquece la tierra mediante el pastoreo planificado. Esto evita el daño a los cultivos y ayuda a mitigar el cambio climático. Según Ibrahim:

“Cuando experimentamos el cambio climático, utilizamos nuestra forma de vida nómada como solución. Cuando vamos de un lugar a otro, descansando dos o tres días en cada lugar, el estiércol de nuestro ganado fertiliza la tierra y ayuda a que el ecosistema se regenere naturalmente.

“Nuestro conocimiento tradicional se basa en la observación de la naturaleza, que es el denominador común de todos los conocimientos indígenas tradicionales en todo el mundo. Vivimos en armonía con la biodiversidad porque observamos insectos que nos brindan información sobre la salud de un ecosistema.

“Observamos los patrones de migración de aves para predecir el clima y aprendemos del comportamiento de nuestros animales, que nos dan mucha información. Nos fijamos en el viento. Cuando el viento transporta muchas partículas de la naturaleza durante la estación seca, sabemos que vamos a tener una buena temporada de lluvias. Esta es información gratuita que utilizamos para ayudar a equilibrar la salud de la comunidad y el ecosistema y adaptarnos al cambio climático ”.

Ibrahim cree que eventos extremos como el cambio climático y la pandemia de COVID-19 son la manera que tiene la naturaleza de hacernos saber que está enojada porque la estamos maltratando. Para sanar el planeta, debemos escuchar nuestra sabiduría y respetar la naturaleza, dice ella.

 

Oliver Gardiner es el productor y coordinador de medios de Regeneration International en Asia y Europa. Para mantenerse al día con las noticias de Regeneration International, suscríbase a nuestro boletín.

 

Organización comunitaria y solidaridad para la conservación de un ecosistema estratégico en Colombia

Por Ana Prada

A Mario Bonilla lo conocí en 2013, cuando realizaba una investigación sobre modelos de economía campesina y solidaria en Iberoamérica, de entrada, me llamó la atención su contundencia al hablar y su arraigo por los saberes y prácticas campesinas. Desde 2017, Mario ha enfocado su experiencia y conocimiento en el proyecto autónomo “Conservación de la Cuenca del Río Cusiana”, por medio de la autogestión, la solidaridad y la educación ambiental busca proteger un ecosistema estratégico.

El proyecto busca conservar los 271 kilómetros que ocupa la Cuenca desde su nacimiento en el páramo de Siscunsí, municipio de Sogamoso, hasta que se encuentra con el río Meta en municipio de Maní, Casanare. Se ha convertido en una iniciativa esperanzadora de mitigación y adaptar el cambio climático y conservación de nuestra biodiversidad pese a los esfuerzos del gobierno vigente de centrarse en la explotación de recursos naturales.

Mario, es un activista colombiano que ha dedicado su vida a la defensa de los derechos campesinos y de los territorios, es también, el director de la Confederación Agrosolidaria, una organización social que articula procesos locales de soberanía alimentaria y conservación de los ecosistemas, promoviendo el diálogo solidario entre campesinos y citadinos.

La Cuenca del Río Cusiana, un paraíso de biodiversidad

La Cuenca del Río Cusiana se conecta con la Gran Cuenca del Río Orinoco, la segunda más importante en el Sur América, después del Río Amazonas. Dos departamentos y diez municipios tienen lugar en la Cuenca. Por el departamento de Casanare están Recetor, Chameza, Tauramena, Yopal, Maní y Agua Azul; Por el departamento de Boyacá los municipios de Aquitania, Labranza Grande, Pajarito y Sogamoso.

Fuente: La cobertura de la Cuenca del Río Cusiana Página web del proyecto. http://www.agrosolidaria.org/

Los alrededores de la Cuenca son el hogar de aproximadamente 600.000 personas y de 5 ecosistemas estratégicos, como son el bosque alto andino, bosque de niebla, pie de monte llanero, sabana inundable y sabana no indudable.

Recordemos que Colombia es uno de los países más biodiversos del mundo, pues contiene el 10% de la biodiversidad del planeta.

Las prácticas que tienen en riesgo la existencia de la Cuenca 

Es reciente el poblamiento de los alrededores de la Cuenca, hace tan solo 100 años comenzaron a llegar colonos que descendían desde la porción boyacense de las montañas andinas hacia los llanos del Casanare.

Como ha sucedido en gran parte del territorio colombiano, la concentración de tierras por parte de latifundistas ha motivado la apertura de la frontera agrícola liderada por familias campesinas, que han traído consigo sus saberes y formas de relacionamiento con la tierra y la naturaleza, construyendo nuevas formas de habitar y de territorializar los territorios, algunos de ellos con prácticas sustentables, otras no tanto.

Para el caso de la Cuenca del Río Cusiana, las primeras familias en llegar desarrollaron prácticas poco sustentables, como la ganadería extensiva y la potrerización de los suelos, especialmente en zonas de ladera, sumada a la deforestación causando serios daños a los suelos.

Actualmente, en alrededor de la Cuenca habita la tercera generación de pobladores qué pese a su arraigo por el territorio, continúan implementando prácticas que contribuyen a la degradación de los suelos y el daño de los ecosistemas. Sin embargo, el principal riesgo socioambiental para el territorio lo representan los grandes proyectos hidroeléctricos y la costumbre de conductores de tractomulas de parar a las orillas del río a limpiar sus vehículos con el agua del río.

La aprobación de proyectos extractivistas en el territorio sería un genocidio ambiental, causando perdidas de biodiversidad irrecuperables.

El majestuoso Río Cusiana Fuente: Página web del proyecto. http://www.agrosolidaria.org/

La autogestión y la solidaridad para la conservación

El proyecto Conservación de la Cuenca del Río Cusiana involucra a actores locales, nacionales e internacionales para adquirir áreas de conservación, 3000 hectáreas cercanas a la Cuenca para la consolidación de una Reserva Natural de la Sociedad Civil (RNSC) administrados por familias y comunidades locales, con planes de manejo para la conservación del bosque.

En Colombia, las Reservas Naturales de la Sociedad Civil se reconocen con la ley 99 de 1993, se entiende como el área que conserva un ecosistema natural, bajo principios de sustentabilidad en el uso de los recursos naturales, las RNSC se gestionan por organizaciones sin ánimo de lucro.

El proyecto contempla la compra común de fincas para la conservación para el desarrollo de RNSC y se complementa con un plan de educación ambiental con poblaciones locales, especialmente pensado para que los jóvenes desarrollen prácticas ambientales sustentables en el territorio.

Asimismo, el proyecto busca realizar incidencia con tomadores de decisiones locales como las Corporaciones Autónomas Regionales, para invitarlos a apoyar la conservación de los ecosistemas locales, en lugar de otorgar licencias a proyectos que generan daños irreparables en el largo plazo, al fragmentar el tejido social y destruir los ecosistemas con la promesa de desarrollo.

Actualmente, están vinculados al proyecto 133 asociados, 7 de ellos hacen como colectivos y organizaciones sin ánimo de lucro y 126 personas naturales. La proyección en el futuro es que el proyecto se convierta en un modelo de autogestión comunitaria de conservación de ecosistemas estratégicos, en el que familias y comunidades locales planean conjuntamente y actúan para el cuidado del territorio.

 

Cómo puedes vincularte al proyecto.

Desde cualquier lugar del mundo puedes apoyar el proyecto Conservación de la Cuenca del Río Cusiana, mediante de inversiones Ecosolidarias, con una donación de $105.000 pesos colombianos o 32 dólares puedes contribuir a la conservación de 300mts2, por cada $35.000 pesos colombianos donados o $12 dólares es posible conservar 100 metros2.

Para obtener más información sobre el proyecto te puedes poner en contacto con Mario escribiendo a contacto@agrosolidaria.org también puedes visitar la página web del proyecto:  http://www.agrosolidaria.org/index.php/cusiana

También, puedes compartir esta historia con tu comunidad, tu familia, tus amigos, este es el momento de la tierra y del territorio, los cambios estructurales que necesitamos comienzan con pequeñas acciones locales conectadas, con personas que como Mario son capaces de soñar y unirse con otros para materializar formas de vida más sustentables y solidarias.

En 3Colibrís estamos abiertos a escuchar, compartir y acompañar experiencias como el proyecto Conservación de la Cuenca del Río Cusiana que contribuyen a garantizar el derecho a la alimentación desde la perspectiva de la seguridad, soberanía y autonomía alimentaria a la vez que contribuyen a la conservación de los ecosistemas.

¡Todos podemos ser actores de cambio, las acciones locales cuentan mucho!

Native Plants Sequester Carbon in the Soil for Longer

Exotic plant species release 150 percent more carbon dioxide from the soil than native New Zealand plants, according to a new study from the Bio-Protection Research Centre published in Science.

The research is the latest development in an extended scientific debate over whether to prioritise planting native or exotic species to increase biodiversity and fight climate change.

While it doesn’t upset the longstanding scientific consensus that faster-growing plants sequester more carbon – and that exotic species planted outside their usual range will grow faster – the study does complicate the picture of the carbon cycle.

Carbon cycling and the soil

So what is the carbon cycle and how does CO2 get into the soil in the first place?

“It’s really important to think of it as a cycle,” the study’s lead author Dr Lauren Waller told Newsroom. Waller is a researcher at Lincoln University and a postdoctoral fellow at the Bio-Protection Research Centre.

While most people understand that plants remove carbon dioxide from the atmosphere, they don’t always realise what happens next.

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A Vision for the Social and Ecological Regeneration of Mexico City’s Xochimilco Wetlands

By Mayra Rubio Lozano

MEXICO CITY – Xochimilco is a city south of Mexico City best known for its canals. The area’s wetlands,  recognized for their important biological and cultural value, are why Xochimilco is named as a World Heritage Site (UNESCO) and Site of Agricultural Importance (FAO). 

Humedalia is a Mexican organization that works for the conservation and restoration of the Mexican wetlands. It is part of the Regeneration International partner network and as such, has applied for the Scientific and Technical committee evaluation program of the 4 per 1000 initiative

Humedalia’s work focuses on the chinampas of Xochimilco. (Chinampas refers to a system of growing crops in floating gardens created in shallow lake beds, using farming techniques developed by the Aztecs).

Agricultural production in chinampas, or islands of arable land, started over 800 years ago.  When the first tribes that settled in the Mexico basin, they were able to produce 4t/ha of crops. These high yields allowed the development of big urban settlements, such as what we have today in Mexico City. These cities generated a big demand for water resources, and ultimately led to the transfer of agriculture to urban soil.

Today, Xochimilco’s wetland and its landscape of chinampas retain only 2 percent of the fresh water that was originally in the basin. This agricultural landscape is highly threatened by processes linked to urbanization and the devaluation of the farmers’ labor. About  80 percent of the chinampas are abandoned, and water pollution has deteriorated the soil’s fertility. The few agricultural producers that remain face steep competition and low profits, because the intensive agricultural model, mostly subsidized, has forced these producers to lower the prices.

Despite the negative impact of urbanization, Xochimilco’s wetlands remain vital for Mexico City. They provide multiple environmental benefits, such as microclimate regulation, water catchment and recharge of the groundwater reserves, oxygen and food production, nutrient recycling and carbon sequestration. In a city where air pollution levels usually exceed healthy standards, carbon sequestration is fundamental for the city’s resilience. Wetlands sequester large amounts of carbon (0.4-32 Mg ha-1 year-1) in their sediments because of their anaerobic conditions, which slow the rate of decay of organic matter, facilitating carbon accumulation. In turn, carbon sequestration can be optimized by using traditional farming techniques (sustainable) in the chinampas in combination with new organic farming techniques, such as the biointensive method. 

This project seeks to increase carbon sequestration through a water-soil systemic approach. By restoring canals and rehabilitating hectares of idle land, the quality of the water available for watering will improve, and the chinampas’ soil will be regenerated, leading to an increase in the amount of the ecosystem’s carbon sequestration.

The project also will contribute to the local endemic flora and fauna’s habitat protection, such as the axolotl Ambystoma mexicanum, a type of salamander known as the Mexican walking fish. Protecting local flora and fauna will help restore the cultural identity linked to ancestral agriculture that survives in the hands of traditional farmers.

This project for regenerating the chinampas soil (rehabilitation, growing and maintenance) will provide the local community opportunities to increase family income and engage multiple generations, creating a space for the exchange of knowledge and experiences about ancestral farming techniques. Women and children who typically don’t participate directly in food production can become involved in marketing, sales and processing. 

In turn, regenerated chinampas will produce healthier foods. 

As part of the Regeneration International partner network, and applying for the 4 per 1000 initiative, Humedalia project helps improve socio-ecological conditions of Xochimilco’s wetland. Carbon sequestration will have a positive direct impact on the air quality of one of the most polluted cities in the world. But the project will also focus on the social aspect, improving the wellbeing of the community by generating self-employment at the chinampas, and creating the right conditions for social participation through collaborative networks that strengthen the community. 

Mayra Rubio Lozano is director of scientific research and sustainable development for Humedalia A.C. To keep up with Regeneration International news, sign up for our newsletter.

 

Natural, Biodiverse Forests More Reliable at Fighting Climate Change than Plantations

How reliable are long-lived plantations composed of a few species for carbon capture, when compared with natural tropical forests that comprise many species?

Fighting climate change through reforestation activities, such as large-scale plantations, has gained global traction over recent years. To reduce carbon emissions, international efforts such as the Bonn Challenge and Paris Climate Accord have promoted tapping into the power of trees that suck in and sequester carbon in multiple ways.

Researchers conducted a study in one of India’s biodiversity hotspots, the Western Ghats. They compared carbon storage and rates of carbon capture of mature mono-dominant plantations, with those of neighboring natural forests harbouring a diverse mix of native species.

Although mono-dominant plantations could match natural biodiverse forests in terms of carbon capture and storage potential, the latter were more stable and hence more reliable in their ability to capture carbon over the years, particularly in the face of droughts.

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How Farming Can Save Our Lakes and Rivers

Veganism, which is a completely plant-based diet, is on the rise, by some studies as much as 600% since 2014. Six-percent of Americans now identify as vegan. Some vegans even extend the practice to their clothing, eschewing not only leather and fur, but also cosmetics and accessories that do not meet “cruelty-free” standards.

One of the top reasons people give for going completely animal-free in their diet is the environment. Vegan activists point to the fact that one pound of hamburger requires 1,799 gallons of water not only for the cow itself, but for the grain and corn it eats. Added to that is the pollution created not only from animal waste (this can be extremely significant in large feedlot operations for poultry, hogs and beef) but the pesticides, fungicides and herbicides used to grow the food the animal eats.

Increasingly vegans point out that meat production “contributes to land and water degradation, biodiversity loss, acid rain, coral reef bleaching and deforestation.

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COVID-19: Lecciones de la pandemia para un planeta saludable

Los científicos han demostrado que enfermedades como el nuevo coronavirus SARS-COV2 (COVID-19) y la enfermedad del Ébola pueden surgir debido a los desequilibrios de los ecosistemas en los bosques.

En los últimos meses, esta hipótesis ha ganado terreno en la cobertura de los principales medios de comunicación, impulsando la noción de que el COVID-19 es zoonótico, transmitido desde un murciélago a otro animal, posiblemente un pangolín o un perro, infectando inicialmente a los humanos en un mercado en la ciudad china de Wuhan.

Tres de cada cuatro enfermedades infecciosas nuevas o emergentes se originan en animales, según los datos del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU., que indica que, en general, los animales han sido el vector de más del 60 por ciento de las enfermedades infecciosas.

La investigación sobre la relación entre los virus y los bosques desarrollada por el Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR) muestra que tales transmisiones de animales a humano, y luego de humano a humano, pueden ocurrir cuando los ecosistemas forestales son desprovistos de su biodiversidad natural.

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Restoring Soils Could Remove up to ‘5.5bn Tonnes’ of Greenhouse Gases Every Year

Replenishing and protecting the world’s soil carbon stores could help to offset up to 5.5bn tonnes of greenhouse gases every year, a study finds.

This is just under the current annual emissions of the US, the world’s second largest polluter after China.

Around 40 per cent of this carbon offsetting potential would come from protecting existing soil carbon stores in the world’s existing forests, peatlands and wetlands, the authors say.

In many parts of the world, such soil-based “natural climate solutions” could come with co-benefits for wildlife, food production and water retention, the lead author tells Carbon Brief.

Ground up

The top metre of the world’s soils contains three times as much carbon as the entire atmosphere, making it a major carbon sink alongside forests and oceans.

Soils play a key role in the carbon cycle by soaking up carbon from dead plant matter. Plants absorb CO2 from the atmosphere through photosynthesis and this is passed to the ground when dead roots and leaves decompose.

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Isadora Molina: “En Chile falta comprender al suelo como un ser vivo que tiene muchas funciones, no solo como sustrato”

Hace 30 años, Isidora Molina (35) corría por el campo de sus padrinos las cercanías de Panguipulli, en la Región de Los Ríos. Aunque fue pocas veces, cada vez que visitaba este lugar su tío le enseñaba sobre labores que ejercían en la zona, y la llevaba a recorrer. Así, conoció la agricultura como parte del paisaje y se maravilló, a través de sus conversaciones con los vecinos, con la agricultura familiar o de baja escala.

Actualmente el panorama de Isidora no es muy distinto. Cambió porque ya no es una niña, y es ella misma quien ayuda a guiar a otros sobre el cuidado del suelo y la agricultura en sus propios campos. Loa hace a través de un emprendimiento que fundó hace seis añosÑ Efecto Manada, en el que usa técnicas de pastoreo de animales herbívoros para restablecer la estructura saludable del suelo, y áspid mejorar la productividad del terreno.

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Ganadería regenerativa

La agricultura es concebida como el manejo de la Naturaleza (Primavesi A.) y la regeneración consiste en la recuperación de los procesos vitales de los ecosistemas.

Los componentes del ecosistema pastoril (la pastura o el pastizal, el ganado y el suelo) funcionan en forma sistémica, es decir, interrelacionados e interdependientes. El manejo de cada uno de ellos debe realizarse en forma holística, es decir, teniendo en cuenta al entero, a la totalidad.

Manejo de la producción vegetal

El objetivo de la producción vegetal es su maximización: cuanto más forraje se produzca en la finca y esta sea de la mejor calidad, se dispondrá de más insumos para la producción animal y habrá menor dependencia de insumos externos.

Para ello se debe incentivar la fotosíntesis. Lo cual se consigue respetando los ciclos biológicos del pasto por medio de descanso adecuado después del pastoreo y corte oportuno cuando el mismo haya alcanzado su máxima tasa de crecimiento, manteniendo así la mayor cantidad de hojas verdes eficientes fotosintéticamente.

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