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Cómo reforestar el planeta para mitigar la crisis climática

Una de las fórmulas más contundente de mitigación de la crisis climática a nivel global consiste en la creación de anillos, cinturones y murallas verdes. Ya se están desarrollando a gran escala en los distintos continentes.

La estrategia se basa en plantaciones de miles de millones de árboles, entendidos como infraestructuras verdes. Aportan beneficios relacionados con el secuestro de carbono y la conservación de la biodiversidad, entre otros factores.

Los primeros cinturones verdes

Suele considerarse que el primer cinturón verde fue diseñado por Moisés hace más de 3 000 años en los ejidos de los alrededores de las doce ciudades levitas. Fue la respuesta a una de las mayores crisis climáticas de la historia, probable causa real de las conocidas como 10 plagas de Egipto.

Puede también considerarse cinturón verde el diseñado por Mahoma en el siglo VII alrededor de la emblemática ciudad de Medina, mediante la prohibición de talar árboles en una franja de 20 km.

 

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Letting Forests Regrow Naturally Is a Simple yet Effective Way to Fight Climate Change

  • The potential rates of carbon capture from natural forest regrowth are far higher than previously estimated.
  • Letting forests regrow naturally has the potential to absorb up to 8.9 billion metric tons of carbon dioxide from the atmosphere each year through 2050.
  • This is the equivalent of 23% of global CO2 emissions and will be on top of the 30% currently absorbed by existing forests.

There’s increasing recognition of how nature can help tackle the climate crisis. From protecting standing forests to planting new trees, forests offer significant climate mitigation benefits. Now, new research shows that letting forests regrow on their own could be a secret weapon to fighting climate change.

Experts at WRI, The Nature Conservancy and other institutions mapped potential rates of carbon capture from “natural forest regrowth,” a restoration method distinct from active tree-planting, where trees are allowed to grow back on lands previously cleared for agriculture and other purposes.

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Cattle Might Be Secret Weapon in Fight Against Wildfires, Experts Say. Here’s How

Evidence shows that wildfires have become more widespread and severe over the years, with the ongoing West Coast blazes bearing testament to the worrying trend.

Firefighters and farmers have tricks of their own to prevent fires from sparking and to contain them enough for successful defeat. But there might be a secret weapon that hasn’t been getting the attention it deserves.

Cattle.

Researchers with the University of California Cooperative Extension set out to evaluate how much fine fuel — grasses and other plants known to start fires — cattle eat and how their feeding behavior affects flame activity.

The team concluded that without cattle grazing, there would be “hundreds to thousands” of additional pounds of fine fuels per acre of land, which could lead to “larger and more severe fires.”

The team’s study results have yet to be published, but they offered their preliminary findings in a blog post published Aug. 31.

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Cattle Are Part of the Climate Solution

Rodale Institute’s updated climate change white paper, “Regenerative Agriculture and the Soil Carbon Solution,” will be published September 25th. To learn more, visit RodaleInstitute.org/Climate2020.

We’re in the process of updating Rodale Institute’s Regenerative Agriculture and the Soil Carbon Solution white paper and we wanted to talk to you about your influential work with cattle and rangeland soil carbon sequestration.

So to start, a question of semantics—there’s a lot of terms for management intensive grazing, you use adaptive multi-paddock or AMP, there’s mob grazing, high intensity rotational grazing, holistic grazing management, and now regenerative grazing. Are there practical differences between these systems?

There are small differences, but they’re all part of the same cadre in terms of a general way of doing things and the philosophy. Prior to starting our regenerative grazing studies in 1999, we worked with the NRCS who did all the soil mapping around the nation. We asked them to introduce us to farmers and ranchers who had the highest soil carbon levels. Without a single exception, they were all following Holistic Management, or a couple of variations around that. Our research has been following up on that ever since.

 

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The Al Baydha Project: How Regenerative Agriculture Revived Green Life in a Saudi Arabian Desert

Al Baydha is an area in western Saudi Arabia, about 20 miles south of Mecca.  It comprises nine villages inside of roughly 700 kilometers, and its inhabitants are Beduin tribes, who in centennial nomadic tradition, used to move across the land with the rainfall.  This, and other traditional land management methods used in the Arabian Peninsula, allowed the land to stay green for pasture; essential for the animals which are the basis for Beduin economy. But in the 1950s, those traditional systems were abolished.

The Beduin were obliged by law to settle in one area, a change that caused overgrazing and the gradual disappearance of native pasture.  The community was obliged to buy barley and hay for feed. To meet expenses, they chopped trees down for sale as charcoal.  Soon, the once-fertile land was nothing but rocky desert. Wells had to be dug further down to reach water, as the scant seasonal rains, with nothing to contain the water on the land, made flash floods that rolled away to the Dead Sea instead of seeping into the soil to replenish reserves.

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Perspectivas de Chad, África: COVID-19, cambio climático y conocimiento indígena

REPÚBLICA DEL CHAD, África – Si bien el COVID-19 ha forzado a la mayor parte del mundo al confinamiento, tenemos la suerte de informar que nuestra serie de videos “Caminos de Regeneración” continúa viva y con buena salud. En los últimos meses nos hemos centrado en informar acerca de los efectos que la pandemia ha tenido sobre los agricultores, ganaderos y pueblos indígenas de todo el mundo.

En nuestro último episodio de “Caminos de Regeneración”, “Perspectivas de Chad, África: Covid-19, cambio climático y conocimiento indígena”, presentamos con orgullo a Hindou Oumarou Ibrahim, una activista ambientalista galardonada y mujer indígena de la comunidad pastoral de Mbororo en Chad, que practica el pastoreo nómada de ganado.

Ibrahim es una experta en adaptación y mitigación de los pueblos indígenas y las mujeres en relación con el cambio climático, los conocimientos tradicionales y la adaptación de los pastores en África. Es fundadora y coordinadora de la Asociación de Mujeres y Pueblos Indígenas de Chad (AFPAT), que trabaja para empoderar las voces indígenas y mejorar la calidad de vida mediante la creación de oportunidades económicas y la protección de los recursos naturales de los que dependen las comunidades de pastores.

Recientemente Ibrahim fue nombrada  Explorador Emergente 2017 por National Geographic. Ha trabajado por  los derechos de los pueblos indígenas y la protección del medio ambiente a través de las tres Convenciones de Río, sobre Biodiversidad, Cambio Climático y Desertificación, que se originaron en la Cumbre de la Tierra de 1992.

La comunidad pastoral de Mbororo reside cerca del lago Chad, ubicado en el extremo oeste del Chad y el noreste de Nigeria. Alguna vez fue la reserva de agua más grande de África en la región del Sahel, abarcando 26,000 kilómetros. Sin embargo, se estima que con el tiempo el tamaño del lago ha ido disminuyendo hasta llegar a una quinta parte de su tamaño original.

Los expertos dicen que el culpable es el cambio climático, el crecimiento de la población y los sistemas ineficientes de represas y riego. La pérdida de agua en el lago Chad está teniendo serios efectos adversos en las comunidades, como el pueblo Mbororo, que se ve obligado a desplazarse mayores distancias en busca de agua y pastos verdes.

En una entrevista de Zoom con Regeneration International, Ibrahim explicó que en un año, la gente de Mbororo puede viajar hasta mil kilómetros o más, confiando únicamente en la naturaleza y la lluvia. Ibrahim nos dijo:

“La naturaleza es nuestro principal sistema de salud, alimentación y educación. Representa todo para nosotros. En nuestra cultura, los hombres y las mujeres dependen igualmente de la naturaleza en sus actividades diarias. Los hombres conducen el ganado hacia el agua y los pastos, mientras que las mujeres recolectan leña, comida y agua potable para la comunidad. Esto le da a nuestra comunidad un equilibrio de género socialmente fuerte”.

Sin embargo, la degradación de los recursos naturales está amenazando estas tradiciones, lo que lleva a conflictos humanos, particularmente entre agricultores y pastores cuyo ganado a veces deambula por tierras de cultivo cercanas y causa daños. Estos conflictos han obligado a los hombres e Mbororo a desplazarse a zonas urbanas en busca de un nuevo trabajo. A veces no regresan, y las mujeres, niños y ancianos se quedan atrás obligados a valerse por sí mismos, comparte  Ibrahim.

En un esfuerzo por preservar la forma de vida nómada de los Mbororo y ayudar a resolver los conflictos entre agricultores y pastores, Ibrahim estableció un proyecto en 2012 con el Comité Coordinador de los Pueblos Indígenas de África, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, y la Organización Meteorológica Mundial. El proyecto utiliza conocimiento indígena y tecnología de mapeo 3D para mapear la región Sagel de Chad, hogar de 250,000 personas Mbororo.

A través de sus mapas 3D, el proyecto reúne a agricultores y pastores que compiten por los recursos para, de manera colectiva, trazar líneas de propiedad de la tierra y llegar a acuerdos sobre caminos y corredores de pastoreo. El trabajo ha ayudado a los agricultores y pastores a ponerse de acuerdo sobre los límites de la tierra, así como a establecer un sistema de calendario para coordinar los patrones de pastoreo con la cosecha de cultivos.

El resultado es una solución beneficiosa para todos donde el ganado fertiliza y enriquece la tierra mediante el pastoreo planificado. Esto evita el daño a los cultivos y ayuda a mitigar el cambio climático. Según Ibrahim:

“Cuando experimentamos el cambio climático, utilizamos nuestra forma de vida nómada como solución. Cuando vamos de un lugar a otro, descansando dos o tres días en cada lugar, el estiércol de nuestro ganado fertiliza la tierra y ayuda a que el ecosistema se regenere naturalmente.

“Nuestro conocimiento tradicional se basa en la observación de la naturaleza, que es el denominador común de todos los conocimientos indígenas tradicionales en todo el mundo. Vivimos en armonía con la biodiversidad porque observamos insectos que nos brindan información sobre la salud de un ecosistema.

“Observamos los patrones de migración de aves para predecir el clima y aprendemos del comportamiento de nuestros animales, que nos dan mucha información. Nos fijamos en el viento. Cuando el viento transporta muchas partículas de la naturaleza durante la estación seca, sabemos que vamos a tener una buena temporada de lluvias. Esta es información gratuita que utilizamos para ayudar a equilibrar la salud de la comunidad y el ecosistema y adaptarnos al cambio climático ”.

Ibrahim cree que eventos extremos como el cambio climático y la pandemia de COVID-19 son la manera que tiene la naturaleza de hacernos saber que está enojada porque la estamos maltratando. Para sanar el planeta, debemos escuchar nuestra sabiduría y respetar la naturaleza, dice ella.

 

Oliver Gardiner es el productor y coordinador de medios de Regeneration International en Asia y Europa. Para mantenerse al día con las noticias de Regeneration International, suscríbase a nuestro boletín.

 

Living Off the Fat of the Land—Not the Fat of the Lab

All of my life I have heard, and used, the expression “Living off of the Fat of the Land.”

To me, that expression means doing well from the excesses that come from what you have. It is kind of like living on the interest that is paid on your savings account.

The definition of the idiomatic phrase supports that meaning:

To live off the fat of the land means to live well, to live off the surrounding abundance. The term live off the fat of the land was first used in the King James Version of the Bible, translated 1611, Genesis 45:18: “And take your father and your households, and come unto me: and I will give you the good of the land of Egypt, and ye shall eat the fat of the land.”

An ecosystem that is operating optimally results in an abundance, which is true wealth. This abundance occurs only when the carbon cycle, water cycle, mineral cycle, energy cycle, microbial cycle, and all of the myriad of other cycles are operating properly.

Food that is produced naturally in a good working ecosystem is good for you. It is what nature produces, and what we evolved to eat. It is the true Fat of the Land.

Sadly, industrial, centralized, commodity farming practices are very effective at breaking these natural cycles. Much of the food that we now eat is manufactured in a laboratory. I think of it as the Fat of the Lab.

We now make meat in laboratories through methods that come from reductionist science. We are told that this fat [and protein] of the lab are better for us than the fat [and protein] of the land.

In a recent interview with CNBC, Impossible Foods CEO Patrick Brown expressed how he thinks the meat market will be obsolete in 20 years.

“From a nutritional standpoint our products match the protein quality and content of the animal products that they replace” and “ours is a clear winner from a health and nutrition standpoint,” [Brown] said in a “Mad Money” interview.

“This is why I think people are increasingly aware plant-based products are going to completely replace the animal-based products in the food world within the next 15 years. That’s our mission. That transformation is inevitable,” he told host Jim Cramer.

What could possibly go wrong in these laboratories? Many scientific processes and technologies are invented through reductionist science. These scientific methods almost always have unintended consequences that go unnoticed, often, for decades.

Of course, there can be good consequences (like penicillin for example). But more often than not, what we may call a “scientific breakthrough” at the time can later be recognized and recalled for dangerous unintended consequences.

Think about the number of modifications that we tried to impose on natural cycles, only to find out the unintended consequences later: using chlorofluorocarbons (CFCs) as a refrigerant or in aerosol sprays that depleted the ozone, adding antibiotics in poultry and livestock feed that are growing antibiotic-resistant diseases, eliminating wolves from national parks that led to overpopulation and starvation.

Brown says that the transformation from meat to to plant-based products made in a lab is “inevitable”. To that I say:

• There is no natural cycle that creates fake meat.

• There is no regeneration of land when meat is made in a lab.

• Nor is there any reversal of the impoverishment of rural America that was caused by industrialized agriculture.

• There is nothing inevitable or permanent about creating a new manufacturing process, unknown to nature.

The Fat of the Lab is very new. The Fat of the Land has been under testing for a really long time. In our family, we’ve been living and eating The Fat of our Land since 1866. I trust cows and hogs a Helluva lot more than I trust chemists and marketers.

Wall Street and Silicon Valley will lie to you. Livestock don’t lie. CEO’S are self-serving. Cows are sincere.

Will Harris, owner of White Oaks Pastures Farm in Bluffton, Georgia, is a fifth-generation farmer and rancher. Harris is a co-chair of the national coalition of U.S. Farmers & Ranchers for a Green New Deal.

Organización comunitaria y solidaridad para la conservación de un ecosistema estratégico en Colombia

Por Ana Prada

A Mario Bonilla lo conocí en 2013, cuando realizaba una investigación sobre modelos de economía campesina y solidaria en Iberoamérica, de entrada, me llamó la atención su contundencia al hablar y su arraigo por los saberes y prácticas campesinas. Desde 2017, Mario ha enfocado su experiencia y conocimiento en el proyecto autónomo “Conservación de la Cuenca del Río Cusiana”, por medio de la autogestión, la solidaridad y la educación ambiental busca proteger un ecosistema estratégico.

El proyecto busca conservar los 271 kilómetros que ocupa la Cuenca desde su nacimiento en el páramo de Siscunsí, municipio de Sogamoso, hasta que se encuentra con el río Meta en municipio de Maní, Casanare. Se ha convertido en una iniciativa esperanzadora de mitigación y adaptar el cambio climático y conservación de nuestra biodiversidad pese a los esfuerzos del gobierno vigente de centrarse en la explotación de recursos naturales.

Mario, es un activista colombiano que ha dedicado su vida a la defensa de los derechos campesinos y de los territorios, es también, el director de la Confederación Agrosolidaria, una organización social que articula procesos locales de soberanía alimentaria y conservación de los ecosistemas, promoviendo el diálogo solidario entre campesinos y citadinos.

La Cuenca del Río Cusiana, un paraíso de biodiversidad

La Cuenca del Río Cusiana se conecta con la Gran Cuenca del Río Orinoco, la segunda más importante en el Sur América, después del Río Amazonas. Dos departamentos y diez municipios tienen lugar en la Cuenca. Por el departamento de Casanare están Recetor, Chameza, Tauramena, Yopal, Maní y Agua Azul; Por el departamento de Boyacá los municipios de Aquitania, Labranza Grande, Pajarito y Sogamoso.

Fuente: La cobertura de la Cuenca del Río Cusiana Página web del proyecto. https://www.agrosolidaria.org/

Los alrededores de la Cuenca son el hogar de aproximadamente 600.000 personas y de 5 ecosistemas estratégicos, como son el bosque alto andino, bosque de niebla, pie de monte llanero, sabana inundable y sabana no indudable.

Recordemos que Colombia es uno de los países más biodiversos del mundo, pues contiene el 10% de la biodiversidad del planeta.

Las prácticas que tienen en riesgo la existencia de la Cuenca 

Es reciente el poblamiento de los alrededores de la Cuenca, hace tan solo 100 años comenzaron a llegar colonos que descendían desde la porción boyacense de las montañas andinas hacia los llanos del Casanare.

Como ha sucedido en gran parte del territorio colombiano, la concentración de tierras por parte de latifundistas ha motivado la apertura de la frontera agrícola liderada por familias campesinas, que han traído consigo sus saberes y formas de relacionamiento con la tierra y la naturaleza, construyendo nuevas formas de habitar y de territorializar los territorios, algunos de ellos con prácticas sustentables, otras no tanto.

Para el caso de la Cuenca del Río Cusiana, las primeras familias en llegar desarrollaron prácticas poco sustentables, como la ganadería extensiva y la potrerización de los suelos, especialmente en zonas de ladera, sumada a la deforestación causando serios daños a los suelos.

Actualmente, en alrededor de la Cuenca habita la tercera generación de pobladores qué pese a su arraigo por el territorio, continúan implementando prácticas que contribuyen a la degradación de los suelos y el daño de los ecosistemas. Sin embargo, el principal riesgo socioambiental para el territorio lo representan los grandes proyectos hidroeléctricos y la costumbre de conductores de tractomulas de parar a las orillas del río a limpiar sus vehículos con el agua del río.

La aprobación de proyectos extractivistas en el territorio sería un genocidio ambiental, causando perdidas de biodiversidad irrecuperables.

El majestuoso Río Cusiana Fuente: Página web del proyecto. https://www.agrosolidaria.org/

La autogestión y la solidaridad para la conservación

El proyecto Conservación de la Cuenca del Río Cusiana involucra a actores locales, nacionales e internacionales para adquirir áreas de conservación, 3000 hectáreas cercanas a la Cuenca para la consolidación de una Reserva Natural de la Sociedad Civil (RNSC) administrados por familias y comunidades locales, con planes de manejo para la conservación del bosque.

En Colombia, las Reservas Naturales de la Sociedad Civil se reconocen con la ley 99 de 1993, se entiende como el área que conserva un ecosistema natural, bajo principios de sustentabilidad en el uso de los recursos naturales, las RNSC se gestionan por organizaciones sin ánimo de lucro.

El proyecto contempla la compra común de fincas para la conservación para el desarrollo de RNSC y se complementa con un plan de educación ambiental con poblaciones locales, especialmente pensado para que los jóvenes desarrollen prácticas ambientales sustentables en el territorio.

Asimismo, el proyecto busca realizar incidencia con tomadores de decisiones locales como las Corporaciones Autónomas Regionales, para invitarlos a apoyar la conservación de los ecosistemas locales, en lugar de otorgar licencias a proyectos que generan daños irreparables en el largo plazo, al fragmentar el tejido social y destruir los ecosistemas con la promesa de desarrollo.

Actualmente, están vinculados al proyecto 133 asociados, 7 de ellos hacen como colectivos y organizaciones sin ánimo de lucro y 126 personas naturales. La proyección en el futuro es que el proyecto se convierta en un modelo de autogestión comunitaria de conservación de ecosistemas estratégicos, en el que familias y comunidades locales planean conjuntamente y actúan para el cuidado del territorio.

 

Cómo puedes vincularte al proyecto.

Desde cualquier lugar del mundo puedes apoyar el proyecto Conservación de la Cuenca del Río Cusiana, mediante de inversiones Ecosolidarias, con una donación de $105.000 pesos colombianos o 32 dólares puedes contribuir a la conservación de 300mts2, por cada $35.000 pesos colombianos donados o $12 dólares es posible conservar 100 metros2.

Para obtener más información sobre el proyecto te puedes poner en contacto con Mario escribiendo a contacto@agrosolidaria.org también puedes visitar la página web del proyecto:  https://www.agrosolidaria.org/index.php/cusiana

También, puedes compartir esta historia con tu comunidad, tu familia, tus amigos, este es el momento de la tierra y del territorio, los cambios estructurales que necesitamos comienzan con pequeñas acciones locales conectadas, con personas que como Mario son capaces de soñar y unirse con otros para materializar formas de vida más sustentables y solidarias.

En 3Colibrís estamos abiertos a escuchar, compartir y acompañar experiencias como el proyecto Conservación de la Cuenca del Río Cusiana que contribuyen a garantizar el derecho a la alimentación desde la perspectiva de la seguridad, soberanía y autonomía alimentaria a la vez que contribuyen a la conservación de los ecosistemas.

¡Todos podemos ser actores de cambio, las acciones locales cuentan mucho!

Ana Prada es la fundadora de 3Colibrís y administradora de empresas y socióloga de la Universidad Javeriana de Bogotá, Becaria del Entrenamiento Internacional en Diálogo y Mediación de la Universidad de Uppsala y el Curso Internacional de Sistemas Alimentarios de la Universidad de Wageningen. Trabajó para Caritas Colombiana en relación con la implementación del “artículo uno” de los Acuerdos de Paz. Ha trabajado en proyectos para PNUD, UNFAO, UE y la Fundación Suyusama.

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Native Plants Sequester Carbon in the Soil for Longer

Exotic plant species release 150 percent more carbon dioxide from the soil than native New Zealand plants, according to a new study from the Bio-Protection Research Centre published in Science.

The research is the latest development in an extended scientific debate over whether to prioritise planting native or exotic species to increase biodiversity and fight climate change.

While it doesn’t upset the longstanding scientific consensus that faster-growing plants sequester more carbon – and that exotic species planted outside their usual range will grow faster – the study does complicate the picture of the carbon cycle.

Carbon cycling and the soil

So what is the carbon cycle and how does CO2 get into the soil in the first place?

“It’s really important to think of it as a cycle,” the study’s lead author Dr Lauren Waller told Newsroom. Waller is a researcher at Lincoln University and a postdoctoral fellow at the Bio-Protection Research Centre.

While most people understand that plants remove carbon dioxide from the atmosphere, they don’t always realise what happens next.

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A Vision for the Social and Ecological Regeneration of Mexico City’s Xochimilco Wetlands

By Mayra Rubio Lozano

MEXICO CITY – Xochimilco is a city south of Mexico City best known for its canals. The area’s wetlands,  recognized for their important biological and cultural value, are why Xochimilco is named as a World Heritage Site (UNESCO) and Site of Agricultural Importance (FAO). 

Humedalia is a Mexican organization that works for the conservation and restoration of the Mexican wetlands. It is part of the Regeneration International partner network and as such, has applied for the Scientific and Technical committee evaluation program of the 4 per 1000 initiative

Humedalia’s work focuses on the chinampas of Xochimilco. (Chinampas refers to a system of growing crops in floating gardens created in shallow lake beds, using farming techniques developed by the Aztecs).

Agricultural production in chinampas, or islands of arable land, started over 800 years ago.  When the first tribes that settled in the Mexico basin, they were able to produce 4t/ha of crops. These high yields allowed the development of big urban settlements, such as what we have today in Mexico City. These cities generated a big demand for water resources, and ultimately led to the transfer of agriculture to urban soil.

Today, Xochimilco’s wetland and its landscape of chinampas retain only 2 percent of the fresh water that was originally in the basin. This agricultural landscape is highly threatened by processes linked to urbanization and the devaluation of the farmers’ labor. About  80 percent of the chinampas are abandoned, and water pollution has deteriorated the soil’s fertility. The few agricultural producers that remain face steep competition and low profits, because the intensive agricultural model, mostly subsidized, has forced these producers to lower the prices.

Despite the negative impact of urbanization, Xochimilco’s wetlands remain vital for Mexico City. They provide multiple environmental benefits, such as microclimate regulation, water catchment and recharge of the groundwater reserves, oxygen and food production, nutrient recycling and carbon sequestration. In a city where air pollution levels usually exceed healthy standards, carbon sequestration is fundamental for the city’s resilience. Wetlands sequester large amounts of carbon (0.4-32 Mg ha-1 year-1) in their sediments because of their anaerobic conditions, which slow the rate of decay of organic matter, facilitating carbon accumulation. In turn, carbon sequestration can be optimized by using traditional farming techniques (sustainable) in the chinampas in combination with new organic farming techniques, such as the biointensive method. 

This project seeks to increase carbon sequestration through a water-soil systemic approach. By restoring canals and rehabilitating hectares of idle land, the quality of the water available for watering will improve, and the chinampas’ soil will be regenerated, leading to an increase in the amount of the ecosystem’s carbon sequestration.

The project also will contribute to the local endemic flora and fauna’s habitat protection, such as the axolotl Ambystoma mexicanum, a type of salamander known as the Mexican walking fish. Protecting local flora and fauna will help restore the cultural identity linked to ancestral agriculture that survives in the hands of traditional farmers.

This project for regenerating the chinampas soil (rehabilitation, growing and maintenance) will provide the local community opportunities to increase family income and engage multiple generations, creating a space for the exchange of knowledge and experiences about ancestral farming techniques. Women and children who typically don’t participate directly in food production can become involved in marketing, sales and processing. 

In turn, regenerated chinampas will produce healthier foods. 

As part of the Regeneration International partner network, and applying for the 4 per 1000 initiative, Humedalia project helps improve socio-ecological conditions of Xochimilco’s wetland. Carbon sequestration will have a positive direct impact on the air quality of one of the most polluted cities in the world. But the project will also focus on the social aspect, improving the wellbeing of the community by generating self-employment at the chinampas, and creating the right conditions for social participation through collaborative networks that strengthen the community. 

Mayra Rubio Lozano is director of scientific research and sustainable development for Humedalia A.C. To keep up with Regeneration International news, sign up for our newsletter.