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Land Restoration in Latin America Shows Big Potential for Climate Change Mitigation

Land restoration in Latin America and the Caribbean is picking up pace and scaling up projects will help the region meet its pledges under the Bonn Challenge, which aims to restore 350 million hectares of degraded and deforested land worldwide by 2030. A new study led by the International Center for Tropical Agriculture (CIAT) and Wageningen University supplies a first map of restoration projects in Latin America and shows their potential to mitigate climate change through restoring forests.

Researchers took stock of the location, goals and activities of 154 projects in Latin America and the Caribbean, starting a database to guide practitioners in scaling up restoration. They mapped projects under five initiatives working towards the Bonn Challenge goals – the 20×20 Initiative, the Global Environment Facility, the Clean Development Mechanism (CDM), the Forest Investment Program (FIP) and independent local projects – in tandem with mapping the potential biomass increase that forest restoration could achieve across the region’s various ecosystems.

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Inga Foundation: cambiando vidas de una manera revolucionaria

Mike Hands, de Inga Foundation, un afiliado de Regeneration International (RI), trabaja en Honduras con campesinos de tala y quema con un promedio de 20 acres (ocho hectáreas) de tierras. Eso es considerablemente más grande que la mayoría de las granjas de tala y quema, que Mike estima que no sobrepasan los cinco acres (dos hectáreas).

Si usa esa cifra de dos hectáreas como punto de referencia y la multiplica por los 300 millones de granjas de tala y quema en todo el mundo, tiene 1.5 mil millones de acres. Esa es una gran cantidad de acres de tala y quema, acres que con mejores prácticas agrícolas, podrían convertirse en granjas que secuestran carbono.

Según Hands, la conversión de tala y quema al método de cultivo con el árbol Guama (en inglés, Inga) de Inga Foundation secuestra alrededor de 35 toneladas de carbono por acre por año durante un período de 12 años.

Multiplique eso por 1.5 mil millones de acres, y si cada granja de tala y quema en todo el mundo se convirtiera al modelo con la guama de Inga Foundation, podría secuestrar hasta 52.5 mil millones de toneladas (gigatoneladas) de CO2 en un período de 12 años.

Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU., un gigatón de carbono secuestrado reduce los niveles de carbono atmosférico en casi 0,5 partes por millón.

Entonces, si todos los agricultores de tala y quema en todo el mundo cambiaran al modelo con la guama de Inga Foundation, sería suficiente para reducir el nivel tan peligrosamente alto de carbono del mundo de 400 partes por millón (ppm) en unos 25 ppm, a aproximadamente 375 ppm, acercándonos mucho más al nivel de 350 ppm que 350.org exige para estabilizar el clima mundial.

Claramente, Inga Foundation está en lo cierto.

El periódico The Guardian parece pensar que sí. Clasificó a Mike Hands en el número 44 en una lista de las 100 personas más importantes para salvar el mundo, por delante de luminarias como Henry David Thoreau, Mahatma Gandhi, Charles Darwin y el Dalai Lama. Una compañía bastante estimulante.

Inga Foundation está activa en Costa Rica, el Congo, la República Democrática del Congo, Madagascar y el Reino Unido. Pero el proyecto más grande de la fundación está en Honduras, donde se está trabajando con 300 agricultores familiares. Eso está muy lejos de los 250 millones. Pero es un comienzo. Y está creciendo.

Cuando hablé con Mike desde su base en el Reino Unido, dijo que los agricultores hondureños que han visto el rendimiento de los cultivos de sus vecinos que emplean la guama se están alineando para aprender las técnicas con la guama y obtener ayuda de Inga Foundation para empezar, especialmente a raíz de una gran tormenta en 2016 que causó inundaciones generalizadas y literalmente arrasó con las granjas de muchos campesinos de tala y quema que no usan la guama.

Las granjas de tala y quema tienden a estar en laderas, a menudo laderas empinadas, donde el terreno accidentado, el difícil acceso y la vulnerabilidad a la erosión hacen que la tierra sea menos deseable y disminuye la competencia por la tierra. Todos estos factores se combinan para ofrecer al menos cierto grado de protección contra las grandes y crecientes plantaciones de aceite de palma como biocombustibles que a menudo usan la violencia e incluso el asesinato para desplazar a los agricultores en las llanuras costeras de Honduras.

Pero esas ventajas tienen un costo, y cuando los agricultores que usan la guama se recuperaron de la tormenta de 2016 y la devastadora sequía que siguió a la tormenta, sus vecinos se dieron cuenta y el interés en los métodos de Inga Foundation aumentó.

Los conceptos básicos de la guama no son muy complicados. Plantas hileras de árboles de guama, que tienen sistemas de raíces extensos, poco profundos y de rápido crecimiento, entre hileras de cultivos, en un método conocido como cultivo en callejones. Esto aumenta la retención del suelo, especialmente frente a desafíos como lluvia intensa, sequías y huracanes. Luego, complementa la nutrición del suelo con el follaje en descomposición de los árboles de guama y con suplementos minerales, lo que es más importante, fosfato de roca, no fosfato estándar que es arrastrado y se pierde mucho más rápidamente.

La tala y quema es difícil para los agricultores porque la tierra que se limpia pierde la nutrición del suelo tan rápido que los agricultores tienen que limpiar nuevas tierras cada 5-7 años. Eso es trabajo duro. Altera las familias y la vida familiar. Y la búsqueda interminable de nuevas tierras para limpiar y cultivar lleva a los agricultores a conflictos a veces violentos con otros agricultores, terratenientes y pueblos indígenas.

Además, cada vez que los agricultores cortan y queman una hectárea de tierra (2.5 acres), se liberan al menos 100 toneladas de carbono a la atmósfera, según Mike Hands. Y en este momento, el mundo observa con horror cómo se desarrolla este proceso, y se acelera, en las selvas tropicales amazónicas de Brasil y Bolivia, particularmente en Brasil, donde el nuevo gobierno de extrema derecha de Jair Bolsonaro está haciendo la vista gorda, o incluso alentando, lo que a menudo es robo de tierras y posterior quema ilegal.

Es un largo camino pasar de las 300 familias de Inga Foundation hasta la cifra global de 250 millones de agricultores de tala y quema. No es sorprendente, Hands dice, que el mayor desafío para el crecimiento de Inga Foundation es la financiación. Y las burocracias gubernamentales tampoco están ayudando. En Honduras, un envío de la fundación de 18.800 kilos de fosfato de roca se ha retrasado en la aduana desde 2017. Y las tarifas de aduana y almacenamiento siguen aumentando, lo que hace que la eventual liberación del fosfato de roca sea cada vez menos probable y esté cada vez más lejos de su alcance.

A pesar de todos los desafíos que enfrenta Inga Foundation, Mike Hands es optimista. “El modelo de la guama está cambiando vidas y medios de vida de una manera revolucionaria”, me dijo Mike. “Estimamos que las familias en nuestro programa Land for Life han plantado más de 3 millones de árboles desde 2012”.

Eso parece un muy buen comienzo.

Lawrence Reichard es periodista independiente. Para mantenerse al día con las noticias y los eventos, suscríbase aquí para recibir el boletín Regeneration International.

The Inga Foundation: Changing Lives in a Revolutionary Way

Mike Hands of the Inga Foundation, a Regeneration International (RI) partner, works in Honduras with slash-and-burn farmers who average 20 acres (eight hectares) of land holdings. That’s considerably larger than most slash-and-burn farms, which Mike estimates are no bigger than five acres (two hectares). 

If you use that two-hectare figure as a benchmark, and multiply it by the 300 million slash-and-burn farms worldwide, you’ve got 1.5 billion acres. That’s a lot of slash-and-burn acreage—acreage that with better farming practices, could be turned into carbon-sequestering farms.

According to Hands, converting from slash and burn to the Inga Foundation’s Guama (Spanish for inga tree) farming method sequesters about 35 tons of carbon per acre per year over a 12-year period.

Multiply that by 1.5 billion acres, and if every slash-and-burn farm worldwide were to convert to the Inga Foundation’s Guama model, it could sequester as much as 52.5 billion tons (gigatons) of CO2 over a 12-year period.

According to the U.S. National Oceanic and Atmospheric Administration, one gigaton of carbon sequestration lowers atmospheric carbon levels by almost .5 parts per million. 

So, if all slash-and-burn farmers worldwide were to switch to the Inga Foundation’s Guama model, it would be enough to lower the world’s perilously high carbon level of 400 parts-per-million (ppm) by about 25 ppm, to about 375 ppm, bringing us that much closer to the level of 350 ppm that 350.org is calling for in order to stabilize the world’s climate. 

Clearly, the Inga Foundation is on to something.

The Guardian newspaper seems to think so. It ranked Mike Hands #44 on a list of the 100 most important people for saving the world—ahead of such luminaries as Henry David Thoreau, Mahatma Gandhi, Charles Darwin and the Dalai Lama. That’s pretty heady company.

The Inga Foundation is active in Costa Rica, the Congo, the Democratic Republic of the Congo, Madagascar and the U.K.. But the foundation’s biggest project is in Honduras, where it’s working with 300 family farmers. That’s a far cry from 250 million. But it’s a start. And it’s growing. 

When I spoke with Mike from his base in the U.K., he said Honduran farmers who have seen the crop yields of their Guama-employing neighbors are lining up to learn Guama techniques and to get Inga Foundation help with getting started—especially in the wake of a major 2016 storm that caused widespread flooding and literally washed away the farms of many non-Guama slash-and-burn farmers. 

Slash-and-burn farms tend to be on hillsides, often steep hillsides, where rough terrain, difficult access and vulnerability to washout makes the land less desirable and lessens competition for the land. All of these factors combine to offer at least some degree of protection from the large and expanding palm oil biofuel plantations that often use violence and even murder to displace farmers on the coastal plains of Honduras.

But those advantages come at a cost, and when Guama-employing farmers bounced back from the 2016 storm and a devastating drought that followed the storm, their neighbors took notice, and interest in the Inga Foundation’s methods spiked.

The Guama basics are not hugely complicated. You plant rows of Inga trees—which have extensive, shallow and fast-growing roots systems—between rows of crops, in a method known as alley cropping. This increases soil retention, especially in the face of challenges such as intense rain, droughts and hurricanes. Then you supplement soil nutrition with decomposing foliage of the Inga trees and with mineral supplements, most importantly rock phosphate—not regular, standard phosphate, which washes away much more quickly.

Slash-and-burn is hard on farmers because the land it clears loses soil nutrition so fast that farmers have to clear new lands every 5-7 years. That’s hard work. It disrupts families and family life. And the endless search for new lands to clear and cultivate brings farmers into sometimes violent conflict with other farmers, landowners and indigenous peoples.

Plus every time farmers slash and burn an hectare of land (2.5 acres), at least 100 tons of carbon are released into the atmosphere, according to Mike Hands. And right now the world is watching in horror as this process is being played out—and accelerating—in the Amazon rainforests of Brazil and Bolivia, particularly in Brazil, where the new far-right government of Jair Bolsonaro is turning a blind eye to, or even encouraging, what is often land theft and subsequent illegal burning.

It’s a long way from the Inga Foundation’s 300 families to the global figure of 250 million slash-and-burn farmers. Not surprisingly, Hands says the biggest challenge to the Inga Foundation’s growth is funding. And government bureaucracies aren’t helping either. In Honduras, a Foundation shipment of 18,800 kilos of rock phosphate has been held up in customs since 2017. And the customs and storage fees keep rising, making eventual release of the rock phosphate less and less likely and further and further out of reach.

Despite all the challenges facing the Inga Foundation, Mike Hands is optimistic. “The Guama Model is changing lives and livelihoods in a revolutionary way,”Mike told me. “We estimate that families in our Land for Life Program have planted over 3 million trees since 2012.” 

That sounds like a pretty good start.

Lawrence Reichard is a freelance journalist. To keep up with news and events, sign up here for the Regeneration International newsletter.

Best Way to Remove Carbon: Sequestering It in Its Natural Sinks

There is one thing that worries climate scientists universally: the positive feedback loop. This is a process where changing one quantity changes the second one, and the change in the second quantity, in turn, changes the first. Scientists fear a positive feedback loop may spiral the climate crisis out of control.

Desertification is an example of a positive feedback loop, just as the melting of the Arctic ice cap, thawing of the Siberian permafrost, and the large-scale release of methane from methane hydrate lying on the sea and ocean floors.

The climate crisis is causing desertification and, in turn, desertification is exacerbating the crisis. The cycle continues.

Let me explain this, but first a disclaimer: this is an oversimplified version of an extremely complex process.

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Regenerando la historia humana

Vía Orgánica, en México, restaura el suelo, el agua y la biodiversidad – y las vidas de los campesinos también.

Nota del editor: una de mis tareas más inspiradoras en lo que va del año reunió dos movimientos importantes para la sanación de la Tierra: el primer Campamento de Restauración de Ecosistemas en las Américas y Vía Orgánica, la organización anfitriona. Continué escribiendo sobre ambos para Mongabay Latin America y el nuevo número de Permaculture Magazine. Este artículo es un resumen de Regenerating Agriculture, Regenerating Communities, disponible para los suscriptores de Permaculture Magazine aquí.

SAN MIGUEL DE ALLENDE, México – Al igual que muchos otros niños de familias agrícolas mexicanas, el padre de Azucena Cabrera se mudó a la ciudad para ganarse la vida, convirtiéndose en electricista y fontanero para mantener a su familia, ya que la agricultura se había convertido en un negocio donde se perdía dinero.

Al igual que millones de agricultores de subsistencia en todo México y América Central, los Cabrera ya no podían ganarse la vida con los suelos degradados y el duro clima árido de la región. Sumado a la disminución general de la productividad de los suelos degradados del país, las economías agrícolas rurales de México han sido diezmadas desde el Tratado de Libre Comercio de América del Norte por toneladas de maíz subsidiado barato importado de los Estados Unidos, lo que hace que la agricultura tradicional sea más un ritual ceremonial que un medio de subsistencia.

Pero el padre de Azucena tenía un fuerte compromiso con la tierra de sus padres. “Nací aquí, estas tierras me alimentaron”, dijo a sus hijos. “Tengo que recuperar la tierra”.

Así que los fines de semana la familia se iba al campo, y aunque Azucena era una niña de la ciudad, creció jugando en la milpa, comiendo tomatitos silvestres y huanzontle, buscando flores y abejas. Cuando era niña, decidió estudiar agronomía, pensando que la pondría de nuevo en contacto con esa naturaleza. Sin embargo, cuando vio las opciones de empleo, comenzó a pensar que había cometido un error.

“Los modelos agrícolas me hicieron pensar: ¿qué haré cuando termine? ¿Trabajar en un agronegocio, vendiendo fertilizantes en una oficina de envenenamiento?”

Afortunadamente para Azucena, descubrió Vía Orgánica. Vía Orgánica, un proyecto de la Asociación de Consumidores Orgánicos americana, es un rancho orgánico regenerativo establecido en 2009 en San Miguel de Allende que sirve de modelo para los campesinos de la región. Ella dice que fue como un sueño hecho realidad. Tomó un taller en el rancho, se inscribió como voluntaria, y desde entonces ha trabajado para convertirse en su coordinadora, maestra e inspiración para miles de visitantes y estudiantes cada año.

Azucena explica el sofisticado sistema de compostaje en el Rancho Vía Orgánica, mientras el cofundador de Vía Orgánica Ronnie Cummins lo traduce para los voluntarios del Campamento de Restauración del Ecosistema, que vienen de Alemania, Colombia, México, Canadá y Estados Unidos. (Foto de Tracy L. Barnett)

“Decidí que no quiero ser agrónoma. Soy una campesina ”, dice con orgullo. “Porque un campesino tiene ese conocimiento, esa sabiduría, este instinto de un ser humano que sabe cómo hacer las cosas. “

Siente una satisfacción especial cuando les dice a sus alumnos: “necesitamos acercarnos al abuelo y preguntarle qué hizo, qué comió, cómo lo supo. Porque hay muchos nuevos conocimientos disponibles, y el instinto se queda dormido, y ahora el conocimiento moderno nos deslumbra. “

Ver la forma en que este trabajo ha transformado la vida de su equipo también la hace feliz. Como el caso de Don Martin Tovar, ahora jefe de mantenimiento, quien emigró a los Estados Unidos a la edad de 14 años, y donde trabajó 12 horas al día en un fábrica procesadora de pollos. Ahora poder vivir bien en su tierra natal y mostrarle a su hijo cómo plantar, cultivar y preparar fertilizantes orgánicos le produce una alegría especial.

Otra historia de éxito es la de Lourdes Guerrero, quien anteriormente trabajó en una operación industrial de pollos. “Fue un error terrible”, dice, estremeciéndose al recordar las condiciones de su trabajo anterior. Ahora es la coordinadora de la operación de pollos y la “granja regenerativa”, un proyecto en el que las aves circulan libremente, fertilizando los árboles frutales al mismo tiempo que mantienen las plagas bajo control y proporcionan huevos orgánicos.

Durante la última década, Vía Orgánica ha desarrollado un modelo que les ha permitido tener un impacto crítico en la región. Mediante el establecimiento de un restaurante, una tienda y un mercado callejero mensual, y una serie de clases y talleres patrocinados para la comunidad, han contratado a 60 empleados a tiempo completo y proporcionan una vida digna para más de 200 productores que forman parte de su red. Rosana Álvarez, quien administra los contactos con los productores, ha visto muchos cambios en la agricultura que practican y en sus vidas a lo largo de los años. Algunos han dejado de usar agroquímicos; otros, que estaban a punto de usarlos, tomaron la decisión de resistir las ofertas del  “paquete” convencional que ofrece el gobierno que implica el uso de agroquímicos. Algunos han aprendido a hacer composta y a proteger la tierra con cobertura vegetal. La mayoría de ellos han tomado clases y talleres, que son gratuitos para los agricultores.

Campamentos de restauración de ecosistemas

El primer evento de este tipo en América y el segundo en el mundo, el movimiento Ecosystem Restoration Camps (Campamentos de Restauración del Ecosistema) fue fundado en 2017 por el periodista internacional, científico de suelos y cineasta John D. Liu, quien ha dedicado los últimos 25 años al estudio, documentación y promoción de la restauración de ecosistemas a gran escala en todo el mundo. Liu unió fuerzas con Vía Orgánica y la organización sin fines de lucro Regeneration International para producir este campamento intensivo de dos semanas; y estuvo presente con los 30 campistas de siete países que participaron, intercambiando habilidades, conocimientos e ideas sobre la restauración del ecosistema mientras se arremangaban para hacer el trabajo.

Liu, que es conocido como el “Indiana Jones de la degradación y regeneración del paisaje”, pasó a la acción después de que fue asignado con la redacción informes sobre la Meseta de Loess de China, la cuna de la civilización china, reducida a lo largo de los siglos a un vasto desierto. Un Liu inicialmente escéptico observó cómo el proyecto de restauración masiva del gobierno transformaba el paisaje en un ecosistema exuberante, biodiverso y productivo. Desde entonces, ha estado promoviendo y documentando la restauración del ecosistema en todo el mundo.

“Es posible restaurar ecosistemas dañados a gran escala. Entonces, si podemos restaurar ecosistemas dañados a gran escala, ¿por qué no lo hacemos? “, dice Liu en su galardonado documental “Green Gold “. En 2017, fundó los Ecosystem Restoration Camps como una forma de poner en práctica lo que estaba aprendiendo, al mismo tiempo que brindaba a personas de todo el mundo la oportunidad de unirse al esfuerzo. El primer campamento se estableció en Murcia, España. Vía Orgánica es la segunda.

Los altiplanos del sureste de España y del centro de México tienen mucho en común con las regiones que Liu documentó. “Los sistemas disfuncionales se concentran realmente en las cunas de la civilización humana, donde comenzó la agricultura”, dijo. “Ahí es donde se centran los grandes desiertos. Ahí es donde el suelo está tan degradado que nada puede crecer “.

Algo sobre la forma en que se ha practicado la agricultura desde su inicio claramente no está funcionando, dice Liu. Él cree que la respuesta es un esfuerzo concentrado para restaurar la biomasa, la biodiversidad y la materia orgánica acumulada en el ecosistema. Los centros de agricultura regenerativa como Via Orgánica están restaurando tierras degradadas y creando modelos replicables para reparar ecosistemas enteros, literalmente desde cero. Y ahora, al asociarse con John Liu y Regeneration International para adoptar el modelo de campamento de regeneración del ecosistema, estos métodos se están extendiendo como semillas para germinar en otras regiones del mundo.

De vuelta en el rancho, Rosana ha visto un cambio en cada agricultor que ha pasado por este proceso. “Están entendiendo más, sus ojos están más abiertos, son más brillantes, son más felices. Están haciendo lo que aman, solo necesitaban una forma de mantener su economía en marcha “.

Este aspecto económico es una parte importante del cambio, y esa economía ha florecido con el crecimiento del restaurante y tienda Vía Orgánica, y la apertura de varios tianguis o mercados callejeros de productos orgánicos y artesanales. Al mismo tiempo, el paisaje de ese árido altiplano está cambiando gradualmente.

El Dr. Narciso Barrera Bassols, de la Universidad Nacional Autónoma de México, coordina un proyecto de agroecología en la Universidad Autónoma de Querétaro, y conoce muy bien la experiencia de Vía Orgánica. “Lo que tienen es magnífico”, dijo. “Creo que es uno de los proyectos de transición agroecológica más importantes del país, no solo por su valor ecológico y social, sino también como un centro de educación y difusión de la innovación”.

Una tarde en el rancho, el esposo de Rosana, Roger Jones, observó mientras Azucena y otro personal enseñaban a voluntarios como el científico del suelo Cedric Mason de Nueva York, el químico farmacéutico Leonor Rojas de Quintana Roo y el agricultor orgánico Eric Bourdon de Quebec cómo preparar y luego aplicar té de composta fermentado a un huerto de olivos.

“Sabes, lo realmente maravilloso de esto es que no se trata solo de la agricultura regenerativa”, dijo. “Se trata de regenerar la historia humana; se trata de regenerar la forma en que consideramos la salud, la alimentación, la economía, las relaciones humanas, incluso nuestra propia historia “.

Para los visitantes con conciencia ecológica que llegan al pintoresco San Miguel de Allende, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, Vía Orgánica es una parada imperdible en el itinerario, como mínimo, una visita al colorido y deliciosamente aromático mercado y restaurante orgánico, que se encuentra en el centro histórico de la ciudad. Rancho Vía Orgánica ofrece excursiones de un día, paseos a caballo, clases y oportunidades de voluntariado, y organizará cuatro campamentos de restauración de ecosistemas cada año. Estén atentos para más información.

Publicado con permiso de Esperanza Project

Restaurando la Tierra, Un Campamento a la Vez

En los últimos 150 años, las malas prácticas de gestión de la tierra, impulsadas por la agricultura industrial, han provocado la pérdida de la mitad de la capa superior del suelo. El suelo se está degradando tanto que algunos científicos predicen que en algunas partes del mundo, como el Reino Unido, sólo nos quedan 60 cosechas.

Se ha emitido más carbono del suelo degradado que de toda la industria del transporte. Sin una acción inmediata a gran escala, muchas partes del mundo serán inhabitables en los próximos 50 años. El conflicto por recursos como el agua y la tierra cultivable se volverá común. Millones de personas morirán de hambre o, si tienen suerte, migrarán, causando tensiones crecientes en áreas donde la tierra aún es segura para vivir.

Pero tenemos otra opción. John D. Liu, periodista internacional, científico de suelos y cineasta ha dedicado los últimos 25 años al estudio, documentación y promoción de la restauración de ecosistemas a gran escala en todo el mundo. 

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Primer Congreso Mexicano de Agroecología: frente común para revertir los efectos nocivos del modelo agroindustrial

Del 12 al 17 de mayo de 2019 se celebró en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México, el Primer Congreso Mexicano de Agroecología.

En el encuentro participaron más de mil personas integrantes de las comunidades campesina, académica, estudiantil, activista y de diversas organizaciones nacionales e internacionales, entre ellas Regeneration International.

La principal premisa que fungió como hilo transversal del Congreso fue la necesidad de que la academia se sume a los procesos agroecológicos de base ya existentes, que se una con un sentido social y colaborativo y que su contenido nazca desde las necesidades de las propias comunidades y esté a su servicio.

Cabe destacar que los organizadores principales de este Congreso fueron la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH) y el Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), instituciones que desde 2018 trabajan de manera cercana, firmando convenios de colaboración que apuntan a reforzar este intercambio de saberes y conocimientos entre comunidad y academia.

En la apertura del Congreso se hizo un repaso de la génesis y la historia de la agroecología en México: se habló de las comunidades campesinas como guardianes de la agrobiodiversidad y responsables de la subsistencia de muchas de las semillas y plantas que desde tiempos prehispánicos existen y perduran hasta nuestros tiempos. Con una mirada que fue recorriendo la historia y la memoria de la agroecología, se hizo énfasis en la necesidad de construir un futuro conjunto partiendo de la base del gran potencial que tiene México en técnicas agroecológicas y la importancia de organizarse en un frente común para presentar propuestas que alimenten políticas públicas estatales y nacionales beneficiosas para la comunidad en general; que creen resiliencia y puedan revertir los efectos nocivos del modelo agroindustrial en la calidad de la alimentación y la pérdida de la soberanía alimentaria, la degradación de ecosistemas, la pérdida de suelos, la contaminación de agua y aire, el cambio climático y las migraciones forzadas.

En la integración del programa y la heterogeneidad de la asistencia quedó de manifiesto la necesidad de conciliar las múltiples perspectivas que existen sobre la agroecología en México, en particular la mirada maya que de generación en generación ha apostado por una construcción de saberes y resistencia; así como la académica, simbolizada en México en la figura del maestro Xocolotzi.

Con este objetivo, en el programa se integraron por diferentes mesas: soberanía alimentaria, experiencias internacionales en agroecología y el buen vivir, mercados y tianguis, estrategias de producción agroecológicas, sistemas agroforestales, salvopastoriles y manejo de fauna, sistema milpa, huertos familiares, manejo de plagas, política pública y gobernanza, suelos y semillas, mujeres, agroecología y feminismos, el maíz bajo asedio, agua y suelo, semillas y resiliencia, escuelas campesinas, entre otros temas.

El acto de clausura se realizó en el Teatro Zebadúa, en el centro de San Cristóbal de las Casas. En la mesa de cierre participaron como ponentes el Dr. Víctor Suárez Carrera, Subsecretario de Autosuficiencia Alimentaria de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, el Dr. Crispim Moreira, representante de FAO en México, y el Dr. Luis García Barrios, Director de la región Sureste de la Comisión Nacional de Ciencia y Tecnología.

En un auditorio lleno, donde no faltaron las interpelaciones entre público y autoridades acerca de la capacidad real de cambio propuesto por la cuarta transformación del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, quedó de manifiesto que la agroecología debe ser parte de la transformación real de la República y que esto ocurrirá en la medida en que una sociedad  fuerte y organizada proponga los cambios necesarios para que las políticas públicas que el gobierno implemente integren a la agroecología como una parte sustancial del cambio.

Entrevista a Darren J. Doherty: Programa REXi, El Plan Keyline® Y La Plataforma Regrarians®

Traducción: Gerardo Ruiz Smith

Recientemente un reportero de una revista de agronegocios de Sudamérica le hizo una entrevista a Darren J Doherty acerca del los Cursos REXi de Planificación Integral de Ranchos, el Plan de Keyline australiano y la Plataforma Regrarians.

– ¿Qué es el Plan Keyline y cómo se aplica a los ranchos fuera de Australia?

El Plan Keyline fue desarrollado en los años 1940 a 1970 por el geólogo minero australiano PA Yeomans (1905-1984). Sus libros fueron los primeros escritos sobre la planificación integrada y holística de ranchos y fincas. Fueron bestsellers en Australia.

La metodología se centra en el objetivo principal de controlar el agua en los paisajes agrícolas. Controlando la gota de lluvia, controlando la tormenta y controlando el riego.

Un plan de Keyline se centra en la ‘Escala de Permanencia de Keyline’ (KSOP). Esta escala establece la prioridad de los diferentes elementos para planificar en relación con su permanencia relativa en el siguiente orden (mayor – menor permanencia):

1. Clima 

2. Forma de la tierra 

3. Suministro de agua 

4. Caminos rurales 

5. Arboles 

6. Edificios permanentes 

7. Cercos de subdivisión 

8. Suelos

La Plataforma Regrarians® está adaptada de la Escala de Permanencia de Keyline y continúa la práctica de considerar la permanencia relativa de los elementos en el desarrollo de los planes de los terrenos y del emprendimiento: ” El Plan Regrarians”.

Todos los paisajes agrícolas del mundo se beneficiarían de la aplicación de El Plan Keyline / Plataforma Regrarians. Su consideración de la ubicación relativa, armoniosa y juiciosa de los elementos, junto con sus estrategias para aumentar la disponibilidad de agua en los terrenos, arreglos y accesos eficientes, y el carbono del suelo, son estrategias universalmente aplicables y rentables.

– ¿Invertir en la planificación de un rancho solo para que sea vea mejor o sea más eficiente?

Las tierras que se planifican de acuerdo con el Plan Keyline / Plataforma de Regrarians son inherentemente hermosas y eficientes. En este marco de planificación, la topografía (Forma de la Tierra) del paisaje determina en gran medida el diseño de todos los elementos de desarrollo, ya sean presas de riego, caminos agrícolas, hileras de árboles, edificios y cercas. Los suelos fértiles no se erosionan y la fotosíntesis se lleva a cabo por periodos más largos a lo largo del año, por lo que el paisaje agrícola de Keyline / Regrarians es un paquete completo.

– Antes de invertir en un proyecto de planificación de una granja, ¿se necesita saber cada detalle del sistema de producción?

No creo que esto sea completamente necesario ya que los planes de las personas cambian, al igual que los objetivos de los administradores de tierras que controlan el proyecto. Sin embargo, aconsejamos a las personas que sean muy claros sobre los objetivos principales de su empresa y que limiten el número de empresas que desean establecer, sin agregar ninguna nueva hasta que la primera se haya establecido y sea exitosa.

Los detalles surgirán cuando presione botón de ‘INICIAR’ y esta es la razón por la que el monitoreo y la replanificación a partir de la retroalimentación son tan importantes ya que siempre surgirán resultados no deseados y habrá fluctuaciones en el clima y los mercados.

– ¿Las operaciones de ganadería mal planificadas son un problema recurrente en todo el mundo?

Sí, en particular los las operaciones en las que su producción no está basada en pastos. Las operaciones de confinamiento están subsidiadas por el suministro de energía fósil a un costo relativamente bajo y en poco tiempo esa parte terminará. Por lo tanto, los productores deberían de regresar lo antes posible a sistemas de producción que utilicen la energía solar (es decir, la fotosíntesis), ya que las calorías de energía consumida para producir un kg de producto serán menores, al mismo tiempo esto reduce considerablemente la mano de obra, la infraestructura y los costos de insumos.

Además, existe una creciente falta de adaptabilidad del ganado a los forrajes disponibles, ya que los esfuerzos de reproducción están más en sintonía con el terminado con grano que con el terminado con pasto. La mayoría de los ganaderos son administradores extensivos y no intensivos, por lo que las tasas de producción y la rentabilidad son más bajas de lo que podrían ser. En general, estos animales se están volviendo menos resistentes a las enfermedades y más dependientes de los productos farmacéuticos, aumentando su costo de producción y dejando paisajes pastoriles que se degradan en lugar de regenerarse mediante el impacto y la interacción adecuada de los animales.

– ¿Es un hecho que los caminos vehiculares y otras infraestructuras agrícolas a menudo se construyen en lugares inadecuados? ¿Por qué sucede eso?

En 1979, PA Yeomans dijo: “…el agua es el principal medio de planificación; el agua antes que los caminos, las cercas y todo. Si logras manejar el agua correctamente, obtienes los caminos correctos y plantas los árboles en el lugar correcto. Y nadie hace eso …”. El Sr. Yeomans también dijo: “… la única cerca que la mayoría de los productores construyen en la ubicación correcta es la cerca perimetral …”

La ubicación de los caminos es una consideración realmente importante en cualquier paisaje (agrícola), no solo por el acceso que brindan, sino también para limitar la fuente de escorrentía y erosión de sedimentos y también por su potencial de ser una fuente confiable de agua que puede ser cosechada y dirigida a las represas de los ranchos.

La mayoría de los caminos agrícolas que encontramos están mal posicionados y mal construidos. Un camino que se coloca a lo largo de la cresta de una ladera cuesta menos que un camino que no lo hace. Un camino que tiene un gradiente suave y el perfil correcto puede ser una estructura eficiente y de bajo costo para la recolección de agua. Un camino rural bien hecho cuesta lo mismo que uno mal hecho y los costos de mantenimiento y los efectos de erosión son mucho, mucho menores.

De nuevo, seguir el Plan Keyline / Plataforma de Regrarians permite superar estos problemas.

– ¿Cuáles son los errores más comunes que las personas cometen?

Los errores más comunes que vemos son los siguientes (usando la plataforma Regrarians como guía):

1. Clima 

• Falta de planificación empresarial coherente y desarrollo del contexto humano.

• Productores que no tratan la agricultura como una profesión y, por lo tanto, no buscan mejorar continuamente sus habilidades, a ellos mismos, ni su panorama y perspectivas.

2. Geografía

• Un mapeo pobre del territorio – especialmente de topografía y características existentes.

3. Agua

• Falta de integración entre fuentes de agua. 

• Bajos porcentajes de cobertura del suelo. 

• Bebederos fijos en lugar de móviles.

4. Acceso

• Mala ubicación 

• Falta de perfiles adecuados en los caminos vehiculares.

• Falta de integración con los depósitos de agua superficial. 

• Falta de enfoque en telefonía adecuada (especialmente internet).

5. Forestal

• Mal diseño, gestión y ubicación de franjas rompevientos. 

• Pobre preparación de la tierra previa a la siembra.

• Siembra de especies de bajo valor.

6. Edificios

• Mal colocados e integrados. 

• Construcción de edificios fijos de alto costo en lugar de edificios portátiles de bajo costo y de usos múltiples.

• Falta de atención a la eficiencia energética.

7. Cercos

• Sistemas mal colocados que carecen de flexibilidad. 

• Técnicas caras de construcción.

8. Suelos

• Bajos niveles de cobertura del suelo y atención a la mejora de la función del paisaje (es decir, estabilidad del suelo, infiltración de agua de lluvia / riego y ciclo de nutrientes).

• Falta de planes holísticos de pastoreo y cultivo.

9. Economía

• Falta de planificación financiera holística.

• Publicidad que no está fundamentada en el marketing. 

• Falta de planificación adecuada de la sucesión generacional.

10. Energía

• Falta de consideración o planificación para futuros desafíos de suministro de energía.

• Falta de enfoque en la extensión de los periodos de fotosíntesis a lo largo del año. 

• Poca o ninguna planificación para reducir los insumos de energía.

– ¿Cómo afectan estos errores a la eficiencia de un rancho?

Los costos de producción aumentan, ya sea por tener miembros insatisfechos dentro del equipo o por el alto costo del capital y mantenimiento, el aumento de los costos por unidad de producción a partir de diseños y sistemas de apoyo ineficientes, la dependencia de insumos externos debido a la mala gestión del suelo, los rendimientos bajos debido a la mala comercialización y costos adicionales debido a la dependencia de fuentes de energía que no son renovables.

– ¿Cuáles son los puntos más importantes a considerar para hacer una empresa agrícola exitosa?

Al observar los errores comunes descritos anteriormente, podemos ver claramente que enfocarse en el opuesto de estos efectos resultará en un mayor éxito. Dicho esto, creemos que no se puede medir lo que no se monitorea y que la mayoría de las personas no tienen claro qué significa para ellos el “éxito”.

Es por esto que es importante para las personas definir qué significa realmente el éxito en sus vidas, en sus negocios y en su entorno, y en poder redefinir esto con el tiempo a medida que cambia la vida, cambia el entorno empresarial y también lo hace la ecología y la función de su entorno. – Nada va a seguir igual.

– ¿Cómo influyen el clima y los patrones climáticos de una región en una empresa agrícola?

Considerablemente si no se ha planificado el proyecto teniendo en cuenta el clima desde el principio. En la planificación nos basamos en los peores escenarios climáticos que históricamente se ha experimentado e intentamos construir sistemas / empresas que sean tan resilientes al clima como sea posible.

El Plan Keyline se fundó en el principio de que cada agricultor tiene suficiente agua para superar las sequías que han devastado el continente australiano desde siempre. Uno de los resultados típicos del cambio climático en todo el mundo han sido los extremos cada vez mayores de los patrones y eventos climáticos, la australización de los patrones climáticos globales se podría decir.

Cualquier esfuerzo por comprender los posibles escenarios y planificar alrededor de ellos es una piedra angular de la Planificación Keyline / Regrarians.

– El “clima” de las personas involucradas en una empresa agrícola es otra cosa en lo que es necesario enfocarse: ¿Por qué?

La agricultura es el negocio de producir alimentos, fibras y cultivos energéticos para satisfacer la demanda de los consumidores mediante la aplicación de mano de obra, tecnología y capital a los paisajes. En consecuencia, las empresas agrícolas en todas las partes de la cadena de valor siempre van a involucrar humanos y, por lo tanto, se debe considerar su “clima”.

Los mercadólogos hacen esto entendiendo y dirigiendo / coleccionando / respondiendo a las tendencias de compra. Los gerentes lo hacen cultivando lugares de trabajo y prácticas saludables. Las familias lo hacen teniendo valores sólidos y alentando el tipo de comportamiento que resultará en que las generaciones futuras deseen y tengan un futuro.

Un buen comienzo es formar una cultura que acepte la retroalimentación y trabaje a partir de ella, además de reuniones que permitan mejorar la operación y la misma empresa, involucrando a cada individuo. Es importante que todos los miembros tengan claros sus propios objetivos y sus roles, y que ellos mismos hayan ayudado a determinar la descripción de su puesto.

– ¿Utiliza el Feng Shui algún otro método de armonización en los entornos agrícolas?

Supongo que, aunque personalmente no estoy informado por la metafísica cuando se trata de la aplicación del Plan Keyline / Regrarians.

La armonía del paisaje es definitivamente una característica de la aplicación de nuestro estilo de planificación, principalmente porque usamos el análisis de la topografía de un paisaje para determinar la ubicación de toda la infraestructura agrícola. Como resultado, casi toda esta infraestructura está en algún tipo de alineación simbiótica, y de hecho sinérgica, con la armonía como un subproducto fundamental.

– ¿Qué precauciones deben considerar los administradores de tierras para diferentes tipos de suelo?

Todos los suelos tienen una capacidad de mejora y hasta que no se realicen trabajos para mejorar su estabilidad, estructura, infiltración y ciclos de nutrientes, no nos hemos dado cuenta de su capacidad. Cuando hacemos eso como una actividad de primer orden, podemos entender mejor qué precauciones debemos tener en cuenta y qué tipo de usos de la tierra pueden soportar.

Los métodos convencionales de clasificación de la capacidad de la tierra ‘aceptan’ un suelo tal como es y prestan poca o ninguna atención a cómo podría ‘ser’ si se mejoraran. Dicho esto, este tipo de clasificación es un buen punto de partida y de alguna manera es una guía para determinar el uso de suelo de bajo riesgo.

Cualquiera sea el caso, un enfoque en el mantenimiento de la cobertura del suelo, ya sea mediante el aumento del área basal y la diversidad funcional de las plantas perennes, o mediante la adecuada cobertura de materia orgánica y actividad microbiana, es absolutamente importante que los productores tengan usos de la tierra que estén siempre mejorando la función del suelo del paisaje y la biodiversidad.

– ¿Dónde están los mejores lugares para ubicar represas / bordos de almacenamiento de agua?

Generalmente en las partes más altas del paisaje donde se puedan colocar los almacenes de menor costo.

En el Plan Keyline / Regrarians esto se determina durante el análisis de la topografía del paisaje de un rancho. Nuestro proceso es, primero, determinar los almacenes potenciales más elevados y luego revisar una lista de preguntas para determinar si de hecho se llenará el almacenamiento propuesto, si conservará el agua y si está dimensionado adecuadamente para cumplir con el propósito para el cual se está construyendo. Con esto, a veces buscamos mejorar el tamaño, la efectividad y la confiabilidad de las áreas de captación mediante la construcción de conexiones a caminos con pendiente que son fuentes altamente eficientes de escorrentía.

Una característica clave de la Planificación Keyline / Regrarians es que la capa de agua y la capa de acceso (caminos) se planean de manera muy cercana una de la otra.

– La colocación de corrales / áreas de manejo es a menudo una gran pregunta para los ganaderos. ¿Cuál es la mejor ubicación para ellos?

Los corrales se ubican mejor en sitios con buen drenaje de agua y lo más accesibles posible. En las propiedades más grandes, los corrales tienen el propósito interno de separar las diferentes clases de ganado y, por lo tanto, a menudo se ubican de manera céntrica y buscando integrarlos lo mejor posible con los callejones del sistema de cercado.

Los corrales cuyo propósito es la llegada y salida del ganado se ubican lo más cerca posible de los caminos externos de la propiedad para que los camiones puedan entrar y salir fácilmente. Estos corrales también deben integrarse con el sistema de callejones del rancho para que se utilice la menor cantidad de mano de obra y se aplique el menor esfuerzo para mover el ganado.

Se debe considerar el diseño del corral, personas como la Dr. Temple Grandin y el fallecido Bud Williams han desarrollado excelentes plantillas para corrales de todos los tamaños y para todos los ungulados.

– Cuando se trata de caminos agrícolas, ¿qué recursos de lectura recomiendas?

El Capítulo de Acceso del Manual de Regrarians (Capítulo # 4) es un excelente recurso para todo tipo de caminos agrícolas. De lo contrario, el manual de la Coalición de Quivira, ‘Low Standard Rural Roads’ también es uno de nuestros favoritos.

– ¿Se pueden modificar el diseño de ranchos existentes? ¿Cuesta más?

Siempre trabajamos con el principio de “… no tirar al bebé con el agua del baño …”.

En cualquier caso, las modificaciones que podemos sugerir dependen de la escala y el tipo de infraestructura que se está instalando. Por ejemplo, nuestro consejo general para los ganaderos es concentrarse en la instalación de sistemas de cercas eléctricas altamente flexibles y de bajo costo que funcionen con las fuentes de agua disponibles. A partir de esto, un enfoque en la gestión del pastoreo es un enfoque primario. Esta es generalmente una táctica de muy bajo riesgo que proporciona mejoras inmediatas en la rentabilidad y la función de paisaje. El monitoreo también es algo que recomendamos desde el principio, ya que ayuda a informar a la infraestructura más costosa y permanente que puede seguir.

Adicionalmente, la metodología de Manejo Holístico y sus preguntas de prueba para la toma de decisiones son muy útiles para determinar lo que debemos y no debemos construir. Con demasiada frecuencia, construimos infraestructura sin hacer las preguntas correctas de por qué deberíamos hacerlo, preguntas que tienen en cuenta las preocupaciones sociales y ambientales, junto con las preocupaciones financieras más habituales.

– ¿La planificación de ranchos se realiza siempre en el contexto de ganadería regenerativa o existen otras estrategias?

La planificación de Keyline / Regrarians es siempre en respuesta al contexto y la capacidad de la empresa individual y el paisaje. Hay combinaciones casi infinitas para ambos, por lo tanto, los tratamientos y procesos para determinar qué estrategias y tácticas aplicar, siempre son individualizados. 

Sin embargo, en general, si el enfoque de la empresa es el ganado y la gente ha acudido a nosotros, entonces están por defecto considerando el paquete ‘típico’ de tratamientos, estrategias y tácticas de Keyline / Regrarians.

Si la empresa no tiene ganado, entonces el enfoque y el conjunto de tratamientos serán diferentes. Sin embargo, siempre haremos la pregunta al administrador de tierras acerca de cómo podría integrarse el ganado, tal es su valor para el sistema. Si no quieren tener ganado, tenemos que encontrar formas de mantener la fertilidad y la rentabilidad a largo plazo sin ellos.

– ¿Qué es el REXi y por qué decidiste ofrecer este curso?

El REXi es un entrenamiento ‘híbrido’ de planificación agrícola, donde los participantes trabajan tanto en el sitio como en línea para desarrollar su propio plan Keyline / Regrarians para su rancho o proyecto agrícola.

A medida que el acceso a Internet rural ha aumentado increíblemente en los últimos años, y a medida que la próxima generación de productores se vuelve más activos como administradores de tierras, hemos respondido creando un programa de capacitación a bajo costo con un año de soporte en línea, tanto de nuestra parte como de la creciente base de miembros internacionales de productores y profesionales de Regrarians.

Regrarians solo imparte capacitaciones en sitios donde somos invitados. Todos los anfitriones de la gira de este año han completado algún tipo de capacitación en planificación de ranchos con Regrarians y han seguido siendo miembros activos de Regrarians Workplace, nuestra red profesional de productores y profesionales. Por años hemos estado hablando sobre la idea de que Regrarians realice este tipo de entrenamiento más corto en planificación agrícola y este año ha funcionado para todos nosotros.

– ¿Qué tipo de contenido podemos encontrar en la Plataforma de Regrarians?

Como se mencionó anteriormente, la plataforma Regrarians está adaptada de la escala de permanencia Keyline desarrollada por PA Yeomans en 1958.

En los 61 años desde 1958, el mundo ha cambiado radicalmente, al igual que las mejores prácticas en la agricultura. También consideramos que la Escala de Permanencia Keyline de Yeomans no era “holística”, ya que no consideraba los dominios sociales y financieros, ni incluía la consideración de la generación y el almacenamiento de energía. 

En consecuencia, la Plataforma Regrarians se ocupa de lo siguiente:

1. CLIMA –Tú, Empresa, Regulaciones, Riesgo, Clima.

2. GEOGRAFÍA –Forma del Terreno, Componentes, Demografía, Proximidad, Capacidad, Mapeo.

3. AGUA: Almacenamiento, Recolección, Reticulación, Tratamiento.

4. ACCESO – Caminos, Senderos, Mercados, Servicios Públicos, Gente.

5. FORESTAL –Flora, Fauna, Hongos, Bloques Forestales, Rompevientos, Sabana, Huertos, Bosque Natural.

6. EDIFICIOS – Hogares, Cobertizos, Portátiles.

7. CERCOS: Permanentes, Corrales, Eléctricos, Vivos, Temporales.

8. SUELOS – Pastoreo Planeado, Cultivos, Minerales, Fertilidad.

9. ECONOMÍA – Análisis, Tácticas, Estrategia, Cadena de Valor.

10. ENERGÍA – Fotosíntesis, Generación, Almacenaje, Maquinaria.

Más información sobre los entrenamientos REXi en la página web de cursos REXi.

Una superficie como un campo de fútbol se erosiona cada cinco segundos

Está ahí, justo bajo los pies, pero subyacente en el sentido amplio de la palabra. Bajo los cimientos de las casas, los cines y las fábricas, sustentando las carreteras que llevan a las playas, nutriendo a los alimentos exquisitos, acunando los lagos y ríos.., pero la función de este recurso, no renovable, va más allá. “Los niños que han tenido la dicha de jugar con el suelo saben un poco lo que es, pero los de la ciudad no tanto. Y es nuestro aliado silencioso, la mayoría de la comida se produce ahí, y también es un almacén natural de carbono, asume más que la vegetación terrestre y la atmósfera juntas, y eso es importante contra el calentamiento global. Además de aguardar microorganismos que proporcionan biodiversidad”, resume con brevedad Ronald Vargas, secretario de la Alianza Mundial por el Suelo, consciente de que este recurso natural no capta tanta atención como el agua en el mundo.

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México: el secreto de un proyecto que restaura ecosistemas golpeados por la deforestación

Escuela de técnicas de agroecología trabaja en restaurar el sistema hídrico, los suelos, la biodiversidad y articular la economía local en un distrito de Guanajuato. Alrededor de 200 familias campesinas de San Miguel de Allende se han beneficiado de los talleres y comienzan a aplicar lo aprendido. Hoy cuentan con nuevos espacios para vender sus productos orgánicos.

Don Manuel García Pacheco, parado en el borde de su campo de cultivo, ese que lo vio nacer hace más de seis décadas, cuando la tierra era arada por bueyes, sonríe ampliamente mientras observa a un enérgico equipo que ha llegado a trabajar a su milpa en el distrito de San Miguel de Allende, en el estado de Guanajuato. «Estoy feliz como una lombriz», dice con entusiasmo.

Y con razón. Mucho ha cambiado en su localidad desde su regreso de los Estados Unidos, a donde emigró como millones de agricultores de subsistencia de México que ya no podían ganarse la vida con los suelos degradados y el clima árido.

“Se llegó el día en que la gente emigró pa’l norte por la pobreza, porque aquí no había ni para comprarse un buen pantalón, mucho menos un carro”, narra el agricultor, mientras dos jóvenes siembran una hilera de maguey pulquero en su parcela.

Don Manuel no duda en decir que nunca fue fácil vivir de la agricultura. No lo es para muchos mexicanos. Un estudio de 2012, elaborado por expertos de la Universidad Autónoma de Chapingo, precisa que de las 26 millones de hectáreas cultivables que posee México, casi la mitad están abandonadas. Y, básicamente, por tres razones: la migración, la ausencia del Estado y la poca rentabilidad.

Pero también están las tierras que simplemente ya no pueden ser trabajadas, porque están degradadas y en camino a la desertificación. Este problema es el responsable de que México pierda más de 100 000 hectáreas de tierras de cultivo cada año, como precisa un estudio científico.

Por eso Don Manuel García no deja de repetir que lo que le pasó fue un golpe de suerte. Y comenzó cuando su vecina convirtió su parcela en un rancho ecológico destinado a la regeneración de sus suelos en el 2009. El proyecto fue bautizado como Vía Orgánica y se convirtió en un modelo para los campesinos de la región.

Un nuevo comienzo

Don Manuel confiesa que al principio no estaba muy seguro. Recuerda que «Doña Rosana», su vecina, le hacía ver que estaba envenenando el suelo, el aire y el agua, e incluso sus cultivos, usando productos químicos.

 “Antes hasta le echábamos químicos por ignorancia y me decía: ‘Te va a hacer daño, eso no sirve’. Ya cuando me hicieron ver las cosas le paramos, desperté y me di cuenta», narra Don Manuel. “Ahora solamente le ponemos el estiércol de borrego, de res y vemos mucha cosecha. Nomás de que Dios mande lluvia”.

El proyecto de su vecina solo seguía los pasos de un creciente movimiento que desarrolla una agricultura que va más allá de lo sostenible en las granjas.

En una zona tan deteriorada de Guanajuato, uno de los estados más deforestados del país, la conservación no es suficiente, dicen los cofundadores de Vía Orgánica Rosana Álvarez , Ronnie Cummins y Rose Welch. Por eso se trazaron una meta bastante ambiciosa: nada menos que la regeneración del ecosistema —del suelo, del ciclo hidrológico, de la economía local, e incluso de las vidas de sus habitantes.

Y fue así como lo que empezó en un rancho de 25 hectáreas, se convirtió en un programa de educación agrícola que hoy se expande rápidamente hacia las poblaciones locales.

Para Álvarez, Cummins y Welch, la agricultura regenerativa es la respuesta a muchos de los problemas que arrastra México. Se refieren a la agricultura industrial que,  como indican algunos estudios científicos, pueden impactar fuentes de agua, bosques y suelos, sin contar que está entre las principales fuentes generadoras de gases de efecto invernadero.

Cuando Vía Orgánica lanzó su proyecto en el 2009 —con 25 hectáreas en total— se enfrentó a un terreno que en un buen momento albergó un vasto bosque de encinos gigantes y que tras la colonización y deforestación agresiva se transformó en un cúmulo de tierra arcillosa dura, malezas secas y suelo pelado. Pero diez años de arduo trabajo bastaron para que  el rancho vuelva a ser un oasis floreciente y altamente productivo.

170 hectáreas más se sumaron al poco tiempo a este ambicioso proyecto, al que se han unido agricultores como Don Manuel.

Hoy alrededor de 200 familias de San Miguel de Allende se han beneficiado y tienen en el centro histórico de la cercana ciudad, el restaurante y el mercado del proyecto —en el que trabajan 45 empleados locales— un espacio donde pueden vender sus productos orgánicos.

Ahora cada año miles de personas llegan para aprender sobre agricultura regenerativa y llevar de vuelta esas técnicas, en muchos de los casos, a sus comunidades y granjas.

Una escuela orgánica

El propósito de la escuela, para Rose Welch, es compartir  las técnicas que serán necesarias para regenerar la tierra y fortalecer las economías con la producción local de alimentos.

“Al presentar a los estudiantes y al público ejemplos del bosque de alimentos y huertos —explica Welch— dándoles la oportunidad de hablar con la gente local que trabaja en la granja, lo que estamos haciendo es crear esperanza y mostrar que las cosas pueden comenzar a cambiar con un proyecto pequeño que no necesita una gran cantidad de recursos o tierra para iniciar la transformación”.

Y desde afuera este esfuerzo comienza a ser reconocido. Para Narciso Barrera Bassols, antropólogo y geógrafo afiliado a la Universidad Nacional Autónoma de México, que coordina a su vez un proyecto de agroecología en la Universidad Autónoma de Querétaro, lo que han logrado es “magnífico.”

“Este espacio que tiene Vía Orgánica en San Miguel de Allende es un oasis en un mar de degradación”,  dice Barrera, autor de estudios científicos enfocados en la investigación de temas agrícolas y de sostenibilidad. “La respuesta de alguien como yo que he caminado sus proyectos es que esta isla se tiene que repetir.”

Barrera se refiere a la agroforestería, a la reforestación, a la recuperación de los suelos y a la capacidad de estos para captar el agua y el carbono. Todas estas estrategias son claves, explica, para restaurar ecosistemas altamente degradados como los del Bajío de Guanajuato, especialmente en tiempos de cambio climático.

Eliane Ceccon, experta en ciencias forestales, destaca también en su libro “Más allá de la ecología de la restauración: Las perspectivas sociales en América Latina y el Caribe” que el concepto de restauración ecológica no es justificable a menos que fortalezca la sostenibilidad social tanto como la ambiental.

“Tú no puedes llegar a un agricultor —asegura Ceccon— tan pobre como existe en la mayoría de Latinoamérica y decirle: ‘Sabes qué, tienes que restaurar este ecosistema.’ Muchos de ellos viven con problemas de inseguridad alimentaria, entonces lo primero en lo que tienes que trabajar es en la seguridad alimentaria. En segundo plano tratar de restaurar algunos elementos de la estructura del ecosistema; trabajar con plantas nativas multipropósitos, siempre dentro del concepto que produzca bienes y servicios”.

El reto de trabajar en suelos áridos

Ronnie Cummins, cofundador de Vía Orgánica, es de origen tejano, pero se considera mexicano de corazón. Él y su esposa Rose Welch fundaron la Asociación de Consumidores Orgánicos en los EE. UU. en 1998, y abrieron su primera sede mexicana en Chiapas.

Con el tiempo trasladaron el proyecto a San Miguel de Allende y se dieron cuenta que estaban en el lugar ideal para comenzar una granja orgánica.

“La agricultura orgánica no es una invención traída de los Estados Unidos; en realidad, es la forma tradicional de agricultura practicada por los pueblos indígenas de estas tierras durante miles de años», dice Cummins.

La biodiversidad era una característica de la agricultura indígena y campesina, con la milpa tradicional, que generalmente contiene hasta 50 tipos diferentes de plantas, la mayoría de ellas comestibles o medicinales: plantas silvestres como el amaranto, las verdolagas y el huazontle, conocidos colectivamente como quelites.

Estas prácticas tradicionales son las que han sido rescatadas y valoradas, y se han incorporado productos nativos como el mezquite, cuyas vainas de semillas son ricas en nutrientes; el nopal, un alimento básico de la dieta mexicana; y el agave, que antes de que los españoles comenzaran a destilarlo en tequila y mezcal, se cultivaba tradicionalmente para el nutritivo y delicioso aguamiel.

“Lo que están haciendo con su proyecto es rescatar historia, rescatar memoria, rescatar cultura, innovar”, señala Barrera. “Y lo más importante: ¿cuántos investigadores en México están dedicados al estudio de la transición agroecológica de las áreas áridas del país? La mayor parte está concentrada en el sur o sureste del país, que no son las áridas. Entonces que haya un proyecto que está haciendo eso me parece muy importante.”

Los sistemas agroecológicos de los ranchos intercalan hileras de diversos cultivos arbóreos como el mezquite, el olivo y la granada, a esto se suma el pastoreo de cabras, ovejas y caballos con manejo holístico y pollos, que fertilizan los árboles y que ayudan en el control de plagas.

La estrategia ha sido comenzar poco a poco, pero no ha sido fácil. Toda la región depende de las 20 pulgadas (500 mm) de agua que se generan al año, la mayor parte entre los meses de junio y agosto. La escasez de agua en una región que es, naturalmente, semiárida se ha visto agravada por el crecimiento de las agroindustrias, que son los grandes productores que pueden obtener un permiso del gobierno que les permite regar con agua subterránea de los pozos.

Según Cummins, alrededor del 14 % de los agricultores en la región tiene pozos. El otro 86 % depende de la captación del agua de las lluvias para poder cultivar fuera de esta breve temporada. Por eso se han desarrollado una serie de sistemas que se valen de los techos de las casas, las cisternas y estanques para almacenar el agua que los agricultores usarán a lo largo del año.

Gerardo Ruiz Smith, ingeniero agrícola y experto en permacultura, ha contribuido también con el diseño de un sistema que contornea los terrenos y los caminos para canalizar las aguas de lluvia hacia cuatro grandes estanques. A esto se suma que la restauración de los suelos ayuda también a mejorar la capacidad de estos para retener el agua.

«El problema real es que en los suelos muertos no puede infiltrarse mucha agua. Si tenemos escorrentía superficial, encuentro una manera de reducirla e infiltrarla, pero prefiero concentrarme en mejorar la vida del suelo y la capacidad de retención de agua», precisa.

«El terreno lo tengo que recuperar»

Para Azucena Cabrera, Lourdes Guerrero y Martín Tovar restaurar sus tierras se ha convertido no solo en un reto, sino también en una deuda pendiente que tienen con sus  ancestros.

Azucena, como tantos hijos de campesinos, recuerda que en un momento su padre se vio obligado a abandonar el campo y mudarse a la ciudad para trabajar como electricista y fontanero. No tenía otra salida, la agricultura no le permitía mantener a su familia.

Pero nunca renunció del todo a su parcela, siguió regresando cada fin de semana.

 “Él dijo: ‘Aquí nací, en estos terrenos comí y tengo que recuperarlos’”, cuenta Azucena Cabrera, quien por la decisión de su padre tuvo la oportunidad de crecer jugando en la milpa, de probar los tomatitos silvestres y el huitlacoche, de recoger flores y admirar a las abejas. Su infancia fue la que la convenció de estudiar agronomía, aunque asegura que buscar empleo era uno de los temas que más le preocupaba.

“Los modelos agrícolas me hacían pensar, ‘¿Qué haré cuando termine?”, confiesa Azucena Cabrera, quien encontró pronto una salida en Vía Orgánica, ahí donde hoy trabaja como coordinadora y maestra para cientos de habitantes de la zona. Ella heredó el vínculo inquebrantable que tiene su padre con la tierra.

Por eso está convencida de que es necesario “voltear a ver el sistema en su comunidad” y acercarse al abuelo para preguntarle: ”¿Qué fue, qué hacía, qué comía, cómo sabía? Porque hay mucho conocimiento nuevo y el instinto se queda dormido, y ahora el conocimiento moderno nos deslumbra”.

Hoy es testigo de cómo la agricultura orgánica va regenerando las vidas de sus compañeros de trabajo. Es el caso de Don Martín Tovar, que tras trabajar 12 horas al día en una fábrica procesadora de pollos en Estados Unidos, se siente ahora satisfecho de haber vuelto a su tierra natal y de poder mostrarle a su hijo cómo sembrar, cultivar y hacer abonos orgánicos.

Lourdes Guerrero fue de las que prefirió quedarse en México para encontrar su suerte. Sin embargo, no deja de lamentar el “terrible error” que cometió al dedicarle tantos años de vida a la industria de pollos. Aún se estremece al recordar las condiciones bajo las cuales trabajaba. Ahora se siente orgullosa de cuidar su “Granja regenerativa”,  donde circulan las aves abonando los árboles frutales mientras producen huevos orgánicos.

Rosana Álvarez ha visto muchos cambios a lo largo del trabajo con los productores. Algunos han dejado de usar agroquímicos; otros, que estaban a punto de usarlos, han tomado la decisión de resistir a las ofertas del paquete convencional del gobierno. Algunos han aprendido a hacer composta y cubrir la tierra expuesta con un colchón de materia orgánica para protegerla. La mayoría ha tomado clases y talleres, que son gratis para los campesinos.

«Están entendiendo más —dice Álvarez—, sus ojos están más abiertos, más brillantes. Están más felices, están haciendo lo que aman. Solo necesitaban una manera de mantener su economía en marcha».

Este aspecto económico es la clave del cambio, es lo que ha impulsado la aparición de más mercados orgánicos y artesanales, y es también lo que está regenerando el paisaje, sostiene Álvarez.

En marzo de este año, el proyecto dio otro gran paso:  lanzó el primero de una serie de Campamentos de Regeneración de Ecosistemas junto con el reconocido científico de suelos y experto en restauración ambiental, John D. Liu. Treinta personas de siete países llegaron a San Miguel de Allende para estudiar y con la intención de difundir luego estas técnicas en sus localidades.

«Los centros de agricultura regenerativa como Vía Orgánica están restaurando tierras degradadas y creando modelos reproducibles para reparar ecosistemas completos, literalmente desde cero», dijo Liu. «Estos métodos se están propagando como semillas para que broten en otras regiones del mundo».

Publicado con permiso de Mongabay