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La nueva apuesta por el algodón orgánico regenerativo que se abre camino dentro del mundo textil

Para producir 1 kg de algodón – equivalente a una camiseta y par de jeans – se utilizan 20.000 litros de agua. Pero eso no es todo, ya que esta industria presenta un alto consumo de productos como fertilizantes solubles y pesticidas, impactando significativamente a los suelos y a toda la biodiversidad asociada. Así, al igual como ocurre con la producción de alimentos, el modelo convencional de agricultura para la obtención de fibras ha generado numerosos impactos ambientales y sociales, por lo que distintas marcas han comenzado a apostar por el algodón orgánico sustentable.

La agricultura convencional está basada en fertilizantes solubles y en pesticidas. Además, el suelo está expuesto constantemente a arados profundos, que junto con la utilización de fertilizantes sintéticos y pesticidas, generan la pérdida de la materia orgánica del suelo, lo que trae serias implicancias para el medio ambiente y el cambio climático. El uso de la tierra para fines agrícolas, silvícolas y de otra índole generan alrededor del 23% de las emisiones de gases de efecto invernadero, como dióxido de carbono, metano, entre otros, según recoge el informe de 2019 publicado por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).

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Regenerative Agriculture Can Change the Fashion Industry—And the World. But What Is It?

“The word sustainable is like a dinosaur now,” Aras Baskauskas, the CEO of Los Angeles label Christy Dawn, tells me on a recent call. “What are we trying to sustain—the fires, the tornadoes, the mass extinction? We don’t need to be sustainable, we need to be regenerative.”

That conversation took place in early March, just before the coronavirus outbreak. Now, Baskauskas’s words feel almost prescient. Those natural disasters he mentioned are the result of our climate emergency, but so is the coronavirus; both are symptomatic of our fast-paced lifestyles and one-sided relationship with the planet. “We’ve forgotten that we are nature, and because of that, we’ve extracted from the earth without giving back,” he adds. “We take and don’t return.”

That’s true of many industries, but especially fashion. Even as we shift towards a more sustainable mindset, we can’t really say that anything we’re doing is “giving back” to the earth.

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