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Inga Foundation: cambiando vidas de una manera revolucionaria

Mike Hands, de Inga Foundation, un afiliado de Regeneration International (RI), trabaja en Honduras con campesinos de tala y quema con un promedio de 20 acres (ocho hectáreas) de tierras. Eso es considerablemente más grande que la mayoría de las granjas de tala y quema, que Mike estima que no sobrepasan los cinco acres (dos hectáreas).

Si usa esa cifra de dos hectáreas como punto de referencia y la multiplica por los 300 millones de granjas de tala y quema en todo el mundo, tiene 1.5 mil millones de acres. Esa es una gran cantidad de acres de tala y quema, acres que con mejores prácticas agrícolas, podrían convertirse en granjas que secuestran carbono.

Según Hands, la conversión de tala y quema al método de cultivo con el árbol Guama (en inglés, Inga) de Inga Foundation secuestra alrededor de 35 toneladas de carbono por acre por año durante un período de 12 años.

Multiplique eso por 1.5 mil millones de acres, y si cada granja de tala y quema en todo el mundo se convirtiera al modelo con la guama de Inga Foundation, podría secuestrar hasta 52.5 mil millones de toneladas (gigatoneladas) de CO2 en un período de 12 años.

Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU., un gigatón de carbono secuestrado reduce los niveles de carbono atmosférico en casi 0,5 partes por millón.

Entonces, si todos los agricultores de tala y quema en todo el mundo cambiaran al modelo con la guama de Inga Foundation, sería suficiente para reducir el nivel tan peligrosamente alto de carbono del mundo de 400 partes por millón (ppm) en unos 25 ppm, a aproximadamente 375 ppm, acercándonos mucho más al nivel de 350 ppm que 350.org exige para estabilizar el clima mundial.

Claramente, Inga Foundation está en lo cierto.

El periódico The Guardian parece pensar que sí. Clasificó a Mike Hands en el número 44 en una lista de las 100 personas más importantes para salvar el mundo, por delante de luminarias como Henry David Thoreau, Mahatma Gandhi, Charles Darwin y el Dalai Lama. Una compañía bastante estimulante.

Inga Foundation está activa en Costa Rica, el Congo, la República Democrática del Congo, Madagascar y el Reino Unido. Pero el proyecto más grande de la fundación está en Honduras, donde se está trabajando con 300 agricultores familiares. Eso está muy lejos de los 250 millones. Pero es un comienzo. Y está creciendo.

Cuando hablé con Mike desde su base en el Reino Unido, dijo que los agricultores hondureños que han visto el rendimiento de los cultivos de sus vecinos que emplean la guama se están alineando para aprender las técnicas con la guama y obtener ayuda de Inga Foundation para empezar, especialmente a raíz de una gran tormenta en 2016 que causó inundaciones generalizadas y literalmente arrasó con las granjas de muchos campesinos de tala y quema que no usan la guama.

Las granjas de tala y quema tienden a estar en laderas, a menudo laderas empinadas, donde el terreno accidentado, el difícil acceso y la vulnerabilidad a la erosión hacen que la tierra sea menos deseable y disminuye la competencia por la tierra. Todos estos factores se combinan para ofrecer al menos cierto grado de protección contra las grandes y crecientes plantaciones de aceite de palma como biocombustibles que a menudo usan la violencia e incluso el asesinato para desplazar a los agricultores en las llanuras costeras de Honduras.

Pero esas ventajas tienen un costo, y cuando los agricultores que usan la guama se recuperaron de la tormenta de 2016 y la devastadora sequía que siguió a la tormenta, sus vecinos se dieron cuenta y el interés en los métodos de Inga Foundation aumentó.

Los conceptos básicos de la guama no son muy complicados. Plantas hileras de árboles de guama, que tienen sistemas de raíces extensos, poco profundos y de rápido crecimiento, entre hileras de cultivos, en un método conocido como cultivo en callejones. Esto aumenta la retención del suelo, especialmente frente a desafíos como lluvia intensa, sequías y huracanes. Luego, complementa la nutrición del suelo con el follaje en descomposición de los árboles de guama y con suplementos minerales, lo que es más importante, fosfato de roca, no fosfato estándar que es arrastrado y se pierde mucho más rápidamente.

La tala y quema es difícil para los agricultores porque la tierra que se limpia pierde la nutrición del suelo tan rápido que los agricultores tienen que limpiar nuevas tierras cada 5-7 años. Eso es trabajo duro. Altera las familias y la vida familiar. Y la búsqueda interminable de nuevas tierras para limpiar y cultivar lleva a los agricultores a conflictos a veces violentos con otros agricultores, terratenientes y pueblos indígenas.

Además, cada vez que los agricultores cortan y queman una hectárea de tierra (2.5 acres), se liberan al menos 100 toneladas de carbono a la atmósfera, según Mike Hands. Y en este momento, el mundo observa con horror cómo se desarrolla este proceso, y se acelera, en las selvas tropicales amazónicas de Brasil y Bolivia, particularmente en Brasil, donde el nuevo gobierno de extrema derecha de Jair Bolsonaro está haciendo la vista gorda, o incluso alentando, lo que a menudo es robo de tierras y posterior quema ilegal.

Es un largo camino pasar de las 300 familias de Inga Foundation hasta la cifra global de 250 millones de agricultores de tala y quema. No es sorprendente, Hands dice, que el mayor desafío para el crecimiento de Inga Foundation es la financiación. Y las burocracias gubernamentales tampoco están ayudando. En Honduras, un envío de la fundación de 18.800 kilos de fosfato de roca se ha retrasado en la aduana desde 2017. Y las tarifas de aduana y almacenamiento siguen aumentando, lo que hace que la eventual liberación del fosfato de roca sea cada vez menos probable y esté cada vez más lejos de su alcance.

A pesar de todos los desafíos que enfrenta Inga Foundation, Mike Hands es optimista. “El modelo de la guama está cambiando vidas y medios de vida de una manera revolucionaria”, me dijo Mike. “Estimamos que las familias en nuestro programa Land for Life han plantado más de 3 millones de árboles desde 2012”.

Eso parece un muy buen comienzo.

Lawrence Reichard es periodista independiente. Para mantenerse al día con las noticias y los eventos, suscríbase aquí para recibir el boletín Regeneration International.

The Inga Foundation: Changing Lives in a Revolutionary Way

Mike Hands of the Inga Foundation, a Regeneration International (RI) partner, works in Honduras with slash-and-burn farmers who average 20 acres (eight hectares) of land holdings. That’s considerably larger than most slash-and-burn farms, which Mike estimates are no bigger than five acres (two hectares). 

If you use that two-hectare figure as a benchmark, and multiply it by the 300 million slash-and-burn farms worldwide, you’ve got 1.5 billion acres. That’s a lot of slash-and-burn acreage—acreage that with better farming practices, could be turned into carbon-sequestering farms.

According to Hands, converting from slash and burn to the Inga Foundation’s Guama (Spanish for inga tree) farming method sequesters about 35 tons of carbon per acre per year over a 12-year period.

Multiply that by 1.5 billion acres, and if every slash-and-burn farm worldwide were to convert to the Inga Foundation’s Guama model, it could sequester as much as 52.5 billion tons (gigatons) of CO2 over a 12-year period.

According to the U.S. National Oceanic and Atmospheric Administration, one gigaton of carbon sequestration lowers atmospheric carbon levels by almost .5 parts per million. 

So, if all slash-and-burn farmers worldwide were to switch to the Inga Foundation’s Guama model, it would be enough to lower the world’s perilously high carbon level of 400 parts-per-million (ppm) by about 25 ppm, to about 375 ppm, bringing us that much closer to the level of 350 ppm that 350.org is calling for in order to stabilize the world’s climate. 

Clearly, the Inga Foundation is on to something.

The Guardian newspaper seems to think so. It ranked Mike Hands #44 on a list of the 100 most important people for saving the world—ahead of such luminaries as Henry David Thoreau, Mahatma Gandhi, Charles Darwin and the Dalai Lama. That’s pretty heady company.

The Inga Foundation is active in Costa Rica, the Congo, the Democratic Republic of the Congo, Madagascar and the U.K.. But the foundation’s biggest project is in Honduras, where it’s working with 300 family farmers. That’s a far cry from 250 million. But it’s a start. And it’s growing. 

When I spoke with Mike from his base in the U.K., he said Honduran farmers who have seen the crop yields of their Guama-employing neighbors are lining up to learn Guama techniques and to get Inga Foundation help with getting started—especially in the wake of a major 2016 storm that caused widespread flooding and literally washed away the farms of many non-Guama slash-and-burn farmers. 

Slash-and-burn farms tend to be on hillsides, often steep hillsides, where rough terrain, difficult access and vulnerability to washout makes the land less desirable and lessens competition for the land. All of these factors combine to offer at least some degree of protection from the large and expanding palm oil biofuel plantations that often use violence and even murder to displace farmers on the coastal plains of Honduras.

But those advantages come at a cost, and when Guama-employing farmers bounced back from the 2016 storm and a devastating drought that followed the storm, their neighbors took notice, and interest in the Inga Foundation’s methods spiked.

The Guama basics are not hugely complicated. You plant rows of Inga trees—which have extensive, shallow and fast-growing roots systems—between rows of crops, in a method known as alley cropping. This increases soil retention, especially in the face of challenges such as intense rain, droughts and hurricanes. Then you supplement soil nutrition with decomposing foliage of the Inga trees and with mineral supplements, most importantly rock phosphate—not regular, standard phosphate, which washes away much more quickly.

Slash-and-burn is hard on farmers because the land it clears loses soil nutrition so fast that farmers have to clear new lands every 5-7 years. That’s hard work. It disrupts families and family life. And the endless search for new lands to clear and cultivate brings farmers into sometimes violent conflict with other farmers, landowners and indigenous peoples.

Plus every time farmers slash and burn an hectare of land (2.5 acres), at least 100 tons of carbon are released into the atmosphere, according to Mike Hands. And right now the world is watching in horror as this process is being played out—and accelerating—in the Amazon rainforests of Brazil and Bolivia, particularly in Brazil, where the new far-right government of Jair Bolsonaro is turning a blind eye to, or even encouraging, what is often land theft and subsequent illegal burning.

It’s a long way from the Inga Foundation’s 300 families to the global figure of 250 million slash-and-burn farmers. Not surprisingly, Hands says the biggest challenge to the Inga Foundation’s growth is funding. And government bureaucracies aren’t helping either. In Honduras, a Foundation shipment of 18,800 kilos of rock phosphate has been held up in customs since 2017. And the customs and storage fees keep rising, making eventual release of the rock phosphate less and less likely and further and further out of reach.

Despite all the challenges facing the Inga Foundation, Mike Hands is optimistic. “The Guama Model is changing lives and livelihoods in a revolutionary way,”Mike told me. “We estimate that families in our Land for Life Program have planted over 3 million trees since 2012.” 

That sounds like a pretty good start.

Lawrence Reichard is a freelance journalist. To keep up with news and events, sign up here for the Regeneration International newsletter.

El Nuevo Acuerdo Verde de Bernie Sanders cambia las reglas del juego para la alimentación y la agricultura

El alcance del desafío que tenemos por delante comparte similitudes con la crisis que enfrentó el presidente Franklin Delano Roosevelt en la década de 1940. Combatiendo una guerra mundial en dos frentes, tanto en el este como en el oeste, Estados Unidos se unió y, en tres años, reestructuró toda la economía para ganar la guerra y derrotar al fascismo. Como presidente, Bernie Sanders adoptará con valentía el imperativo moral de abordar la crisis climática y actuará de inmediato para movilizar a millones de personas en todo el país en apoyo del Nuevo Acuerdo Verde (NAV) … una transformación total de nuestra sociedad, con el apoyo a las comunidades de primera línea y vulnerables e inversiones masivas en energía sostenible, eficiencia energética y una transformación de nuestro sistema de transporte … [y] nuestro sistema agrícola para luchar contra el cambio climático, proporcionar alimentos locales sostenibles y romper el dominio corporativo de los agricultores y ganaderos … proporcionando 200 mil millones de dólares estadounidenses al Fondo Verde del Clima, reincorporándose al Acuerdo de París y reafirmando el liderazgo de los Estados Unidos en la lucha global contra el cambio climático … reducir las emisiones domésticas al menos un 71% para 2030 y reducir las emisiones entre las naciones menos industrializadas un 36% para 2030, el equivalente total de reduciendo nuestras emisiones domésticas un 161%… [e] invertir en conservación y tierras públicas para sanar nuestros suelos, bosques y praderas … “. – de “The Green New Deal”, Campaña de Bernie Sanders, 22 de agosto de 2019.

Más allá del pozo negro de la administración Trump y sus aliados fascistas en todo el mundo, los poderosos vientos de rebelión y regeneración están cobrando impulso.

Es probable que este año sea recordado como el momento en que los Estados Unidos y las bases mundiales finalmente comenzaron a reconocer la crisis terminal que plantea el calentamiento global. Con la comunidad científica global finalmente abandonando su cautela habitual y señalando que el “fin está cerca” en términos de cambio climático irreversible, los medios de comunicación, un número significativo de formuladores de políticas globales y cientos de millones de personas comunes y corrientes comenzaron a despertar simultáneamente alrededor del mundo.

Los jóvenes activistas en los Estados Unidos, liderados por Sunrise Movement, apoyados por un grupo de insurgentes radicales en el Congreso de los Estados Unidos, liderados por Alexandria Ocasio-Cortez, lideran la nueva resistencia y piden el fin de los negocios como siempre han hecho, y un Nuevo Acuerdo Verde.

Desde que se presentó la Resolución del Nuevo Acuerdo Verde en el Congreso en febrero, con el apoyo de más de 100 miembros del Congreso, millones de nosotros hemos estado esperando un plan de acción concreto. Contrariamente al mensaje estándar “lentamente / cambio pequeño” de la clase dirigente perpetuado por los medios de comunicación, una encuesta de la Universidad de Yale en abril encontró que un abrumador 93% de los votantes demócratas (e incluso una minoría de republicanos) apoyan un plan agresivo como el Nuevo Acuerdo Verde.

Finalmente, tenemos una verdadera declaración de guerra contra la contaminación por combustibles fósiles y el calentamiento global, un programa legislativo radical que puede evitar la catástrofe climática y sobrealimentar una transición justa hacia una comunidad verde del siglo XXI, gracias al plan del Nuevo Acuerdo Verde presentado por el senador por Vermont y candidato presidencial, Bernie Sanders.

Lanzado el 22 de agosto de 2019, el Nuevo Acuerdo Verde de 67 páginas de Bernie presenta un paquete integral de políticas y programas financiados por el gobierno de 16.3 billones de dólares, así como proyecciones realistas sobre cómo estos nuevos programas realmente se amortizarán en los próximos 15 años.

Con el tiempo, el NAV se pagará a sí mismo creando nuevas fuentes de ingresos masivas a través del aumento de los ingresos por impuestos sobre el empleo y los ingresos (2.3 billones de dólares) y mediante la venta de billones de kilovatios-hora de energía solar y eólica renovable cada año a partir de las nuevas y ampliadas Administraciones Federales de Comercialización de Energía (6.4 billones de dólares), siguiendo el modelo del actual programa hidroeléctrico federal americano.

Mientras tanto, el NAV reducirá los gastos del gobierno federal al recortar los gastos militares (1.2 billones de dólares) y reducir los costos de energía del gobierno, entre otros beneficios. El plan de Sanders también exige “hacer que la industria de los combustibles fósiles pague por su contaminación, a través de litigios, tarifas e impuestos, y eliminar los subsidios federales a los combustibles fósiles … [reduciendo la] necesidad de gastos federales y estatales en seguridad social debido a la creación de millones de empleos bien remunerados y sindicalizados … [y] hacer que las grandes y ricas corporaciones paguen su parte justa “.

El NAV multimillonario de Bernie establece una estrategia de 10 años para transformar el sector de la energía y servicios públicos de EE. UU., Pasando de nuestros niveles actuales de 17% de energías renovables a 100% de energía renovable entre 2030-2050; creando 20 millones de empleos verdes bien remunerados; forjando nuevas relaciones exteriores y reduciendo el gasto militar como parte de una cooperación global con Rusia, China, India, la UE y otras naciones; e implementando un programa de billones de dólares de prácticas orgánicas y regenerativas (que secuestran el carbono) en el sector alimentaria, la agricultura y el manejo de la tierra.

El manifiesto de Sanders supera con creces lo que cualquiera de los otros candidatos presidenciales líderes se ha atrevido a proponer hasta ahora. Debido a que el NAV de Sanders es esencialmente un plan radical diseñado para abordar una emergencia social y global radical, por supuesto, ya ha generado terabytes de críticas y ridiculizaciones por parte de los defensores de los combustibles fósiles y de los políticos y corporaciones “en el medio del camino, no vaya demasiado rápido”.

Por supuesto, como Bernie nos recuerda constantemente, nunca podremos implementar un NAV que cambie el sistema sin una “revolución política” en las urnas impulsada por las bases, comenzando con el ciclo electoral 2020 y más allá, por el cual elegimos a un presidente pro-NAV e inspiramos, incorporamos o persuadimos a una mayoría tanto en la Cámara como en el Senado para respaldar un NAV.

A principios de este año, David Roberts, escribiendo para la revista Vox, señaló las realidades políticas de implementar un Nuevo Acuerdo Verde:

“Esta es la única forma en que esto funciona: desarrolla una visión de la política que coloca a la gente común en el centro y les da una participación tangible en el futuro del país, una participación en su enorme riqueza y un papel que desempeñar en su mayor propósito. Luego organice a las personas en torno a esa visión y exíjala a los representantes elegidos. Si los representantes elegidos no presionan por ella, asegúrese de que sean derrotados. Si quiere el bipartidismo, consígalo porque los políticos en los distritos y estados morados (estados donde tanto el candidato Republicano o Demócrata dependiendo de la elección)  tienen miedo de cruzarse con usted, no porque los haya llevado a la dulce luz de la razón.

Cuatro grandes cambios en el NAV de Bernie

Podría escribir un libro completo sobre este tema, y de hecho tengo “Grassroots Rising” (El levantamiento de las bases), que será publicado en enero de 2020 por Chelsea Green Publishing.

Pero por ahora, veamos cuatro aspectos del NAV de Bernie que lo hacen diferente y revolucionario.

No. 1: El NAV es un plan de renovación y regeneración estadounidense y global en la escala de movilización de la Segunda Guerra Mundial. El NAV de Sanders es el único plan en el mundo industrializado que establece una meta lo suficientemente alta como para revertir el calentamiento global (con emisiones netas negativas significativas proyectadas para 2030) y eliminar la injusticia económica, la destrucción del medio ambiente, el deterioro de la salud pública y la pobreza global y los conflictos en el mundo al mismo tiempo.

Los principales ejes impulsores del plan incluyen una economía de energía renovable verde, de altos salarios y pleno empleo, complementada por un sistema agrícola y de gestión de la tierra con poco o ningún uso de combustibles fósiles y la absorción masiva de carbóno natural y el secuestro del exceso de CO2 atmosférico en nuestro suelos, bosques y humedales. Esta Gran Transición será financiada por una infusión multimillonaria de fondos públicos (15.3 mil millones de dolares en 10 años) que en realidad puede “reducir a cero” las emisiones de combustibles fósiles en el corto período de tiempo que nos queda (2019-2030) antes de que nuestra actual crisis climática se transforme en un calentamiento global descontrolado y una catástrofe climática.

Mientras que Elizabeth Warren, Jay Inslee, Beto O’Rourke, Kamala Harris, Joe Biden, Tim Ryan, Tulsi Gabbert, Marianne Williamson y otros han expresado la urgente necesidad de resolver la crisis climática, ninguno ha ofrecido un plan de alto nivel comparable, ni ninguno se ha atrevido a proponer más de unos pocos billones de dólares en la próxima década para solucionar nuestra emergencia climática y el colapso social.

No. 2: El NAV de Bernie ofrece la primera evaluación realista y el cronograma de lo que debe hacerse en el plazo limitado que nos queda para evitar la catástrofe climática, tanto a nivel nacional como internacional. Como dijo Alexandria Ocasio-Cortez poco después de ganar las elecciones primarias al Congreso en Nueva York en 2018: “El Nuevo Acuerdo Verde que estamos proponiendo será similar en escala a los esfuerzos de movilización vistos en la Segunda Guerra Mundial o el Plan Marshall … La mitad de las medidas no funcionarán … El momento para los esfuerzos lentos e incrementales ya pasó hace mucho tiempo “.

La mayoría de los políticos que reconocen que efectivamente existe una crisis climática todavía están hablando en términos bastante vagos acerca de pasar a emisiones nacionales netas cero para 2050, abogando por la financiación nacional privada y pública en miles de millones de dólares, mientras que Bernie está hablando de billones en fondos públicos. incluyendo 200 mil millones de dólares para ayudar al Sur Global a descarbonizar sus economías y, naturalmente, secuestrar miles de millones de toneladas de carbono atmosférico mediante la reforestación y la agricultura regenerativa.

Al asignar recursos masivos tanto a nivel nacional como internacional, el NAV reducirá la huella de carbono de los EE. UU. (que incluye tanto las emisiones liberadas dentro de las fronteras estadounidenses como las emisiones emitidas en el extranjero para suministrarnos recursos, importaciones y productos de consumo) en “el equivalente total de … 161%” dentro de una década. Como subraya el NAV de Sanders, necesitamos cambios drásticos en nuestra política exterior y en nuestra política interna:

Como presidente, Bernie proporcionará un liderazgo estadounidense fuerte e inclusivo para no solo transformar nuestro propio sistema energético, sino también para llegar a países de todo el mundo y cooperar en la crisis global del cambio climático. Debemos reconocer que las personas de todos los países del mundo – Rusia, India, China, Japón, Brasil – están juntas en esto. En lugar de aceptar que los países del mundo gastarán 1.5 billones de dólares anuales en armas de destrucción, Bernie convocará a líderes mundiales para redirigir nuestras prioridades para enfrentar a nuestro enemigo compartido: el cambio climático.

N ° 3: Centrarse y proporcionar 841 mil millones de dólares en dinero del programa para transformar nuestro sistema de alimentación y agricultura industrial destructivo del clima, controlado por los monopolios / corporaciones, en un sistema de agricultura y ganadería regenerativo equitativo y basado en el modelo de granja familiar. El NAV de Bernie proporcionará los fondos y recursos para revitalizar la América rural y extraer miles de millones de toneladas de CO2 en exceso y almacenarlo en nuestros suelos y pastizales, al mismo tiempo que mejorará la calidad de los alimentos, la salud pública, los medios de vida rurales y la calidad de vida.

Entre los componentes de alimentos, agricultura y gestión de la tierra sin precedentes que el NAV incluye, se encuentran:

• 410 mil millones de dólares para agricultores y ganaderos, incluidos los agricultores primerizos, indígenas, pertenecientes a minorías y desfavorecidos, para evitar o hacer la transición de métodos industrials, intensivos y que usan químicos, a prácticas “ecológicamente regenerativas” amigables con el clima.

• 160 mil millones de dólares en pagos a agricultores y ganaderos para secuestrar y hacer aumentar el carbono del suelo.

• 25 mil millones de dólares para la conservación de tierras agrícolas.

• 1.25 mil millones de dólares para acceso y adquisición de tierras tribales.

• 1.4 mil millones de dólares en nueva investigación y desarrollo.

• 1.4 mil millones de dólares para energía renovable en las granjas.

• 36 mil millones de dólares para establecer una “iniciativa de cesped y jardines de la victoria” para ayudar a los estadounidenses residents en áreas urbanas, rurales y suburbanas a “transformar sus jardines de césped en espacios productores de alimentos o reforestados que secuestran carbono y ahorran agua”

• 14 mil millones de dólares para aumentar el número de tiendas de comestibles de cooperativas

• 31 mil millones de dólares para fortalecer la infraestructura para el procesamiento de alimentos en la misma granja y a nivel local

• 160 mil millones de dólares para ayudar a los estados a eliminar el desperdicio de alimentos y a hacer compostaje de materiales orgánicos

• 500 millones de dólares para ayudar a los agricultores a obtener la certificación orgánica, así como fondos para incentivar a las escuelas a adquirir alimentos producidos localmente.

Más allá de los subsidios y subvenciones financieras, el NAV promete:

• Usar los recursos del gobierno y el poder legal para hacer cumplir las leyes antimonopolio

• Desintegrar las grandes empresas agrícolas que tienen un control absoluto sobre los agricultores y las comunidades rurales.

• Asegurar que los agricultores reciban un precio justo por sus productos con herramientas como la gestión del suministro y las reservas de granos

• Restablecer y fortalecer la Administración de inspección de granos, empacadoras y corrales.

• Garantizar que los agricultores tengan derecho a reparar sus propios equipos.

• Reformar las leyes de patentes para evitar demandas predatorias de los agronegocios masivos como Bayer / Monsanto

• Reformar el sistema de subsidios agrícolas para que más dinero vaya a las granjas pequeñas y medianas.

• Fortalecer los estándares orgánicos.

• Hacer cumplir el etiquetado del país de origen y permitir que la carne sacrificada en las instalaciones inspeccionadas por el estado se venda fuera de las fronteras estatales.

• Crear un camino hacia la ciudadanía para los trabajadores agrícolas migrantes y mejorar sus salarios y sus condiciones de trabajo y poner fin a la exclusión de los trabajadores agrícolas en las leyes laborales.

• Inviertir en comunidades históricamente desatendidas para aumentar el número de agricultores de color.

No. 4: El NAV de Bernie no rehuye el hecho de que debemos luchar contra el poder de las corporaciones de combustibles fósiles, el complejo militar-industrial y la élite económica que mantienen nuestro negocio degenerado y destructivo del clima instaurado como de costumbre. Como dice el NAV de Sanders en su introducción:

Necesitamos un presidente que tenga el coraje, la visión y el historial para enfrentar la codicia de los ejecutivos de combustibles fósiles y la clase multimillonaria que se interponen en el camino de la acción climática. Necesitamos un presidente que reciba su odio. Bernie liderará a nuestro país para promulgar el Nuevo Acuerdo Verde y unir al mundo para vencer la amenaza existencial del cambio climático.

Ya es tarde, pero todavía tenemos tiempo para cambiar las cosas. Nuestro trabajo en 2019 y más allá es llegar y educar a nuestros conciudadanos estadounidenses sobre el NAV y la revolución política que debe tener lugar, a partir de ahora. No llores, organiza.

Ronnie Cummins es el director internacional de Organic Consumers Association (OCA) y miembro de la junta directiva de Regeneration International (RI). Para mantenerte informado de las noticias y alertas de RI, regístrate aquí.  

Bernie Sanders’ Green New Deal is a Game-Changer for Food & Farming

The scope of the challenge ahead of us shares similarities with the crisis faced by President Franklin Delano Roosevelt in the 1940s. Battling a world war on two fronts—both in the East and the West—the United States came together, and within three short years restructured the entire economy in order to win the war and defeat fascism. As president, Bernie Sanders will boldly embrace the moral imperative of addressing the climate crisis and act immediately to mobilize millions of people across the country in support of the Green New Deal… a wholesale transformation of our society, with support for frontline and vulnerable communities and massive investments in sustainable energy, energy efficiency, and a transformation of our transportation system… [and] our agricultural system to fight climate change, provide sustainable, local foods, and break the corporate stranglehold on farmers and ranchers… providing $200 billion to the Green Climate Fund, rejoining the Paris Agreement, and reasserting the United States’ leadership in the global fight against climate change… reduce domestic emissions by at least 71 percent by 2030 and reduce emissions among less industrialized nations by 36 percent by 2030—the total equivalent of reducing our domestic emissions by 161 percent… [and] Investing in conservation and public lands to heal our soils, forests, and prairie lands…”. – from “The Green New Deal,” Bernie Sanders Campaign, August 22, 2019

Beyond the cesspool of the Trump administration and his fascist allies across the globe, powerful winds of rebellion and regeneration are gathering momentum.

This year will likely be remembered as the time when the U.S. and global grassroots finally began to acknowledge the terminal crisis posed by global warming. With the global scientific community finally dropping their customary caution and pointing out that the “end is near” in terms of irreversible climate change, the mass media, a significant number of global policymakers and hundreds of millions of ordinary people simultaneously began to wake up across the world.

Activist youth in America, led by the Sunrise Movement, supported by a group of radical insurgents in the U.S. Congress, led by Alexandria Ocasio-Cortez, are leading the new resistance and calling for an end to business as usual—and a Green New Deal.

Ever since the Green New Deal Resolution was introduced in Congress in February, supported by more than100 members of Congress, millions of us have been waiting for a concrete plan of action. Contrary to the standard “go slow/small change” establishment message perpetuated by the mass media, a Yale University poll in April found that an overwhelming 93 percent of Democratic voters (and even a minority of Republicans) support an aggressive plan like the Green New Deal.

Finally, we have a true Declaration of War against fossil fuel pollution and global warming, a radical legislative program that can head off climate catastrophe and supercharge a just transition to a 21st Century Green Commonwealth—thanks to the Green New Deal plan laid out by Vermont Senator and presidential candidate, Bernie Sanders.

Released on August 22, 2019, Bernie’s 67-page GND lays out a comprehensive $16.3-trillion package of policies and government-funded programs, as well as realistic projections on how these new programs will actually pay for themselves over the next 15 years.

The Green New Deal will pay for itself over time by creating massive new revenue streams through increasing employment and income tax revenue ($2.3 trillion) and through selling trillions of kilowatt hours of renewable solar and wind energy every year from new, expanded Federal Power Marketing Administrations ($6.4 trillion), patterned after our current federal hydropower program.

Meanwhile the GND will reduce federal government expenditures by slashing military spending ($1.2 trillion) and reducing government energy costs, among other benefits. Sanders’ plan also calls for “making the fossil fuel industry pay for their pollution, through litigation, fees and taxes, and eliminating federal fossil fuel subsidies… [reducing the] need for federal and state safety-net spending due to the creation of millions of good-paying, unionized jobs… [and] making the wealthy and large corporations pay their fair share.” 

Bernie’s multi-trillion-dollar GND lays out a 10-year strategy to transform the U.S. energy and utilities sector, transitioning from our current levels of 17 percent renewables to 100 percent renewable energy between 2030-2050; creating 20 million well-paid green jobs; forging new foreign relations and cutting back military spending as part of a global cooperation with Russia, China, India, the EU and other nations; and implementing a trillion-dollar program of organic and regenerative (carbon-sequestering) food, farming and land use practices.

Sanders’ manifesto far exceeds what any of the other leading presidential candidates have so far dared to propose. Because Sanders’ GND is essentially a radical plan designed to address a radical societal and global emergency, it has, of course, already generated terabytes of criticism and ridicule from proponents of fossil fuels and “middle of the road, don’t go too fast” politicians and corporations.

Of course as Bernie constantly reminds us, we’ll never be able to implement a system-changing GND without a grassroots-powered ballot-box “political revolution,” starting with the 2020 election cycle and beyond, whereby we elect a pro-GND president and inspire, co-opt or cajole a majority in both the House and the Senate to get behind a GND.

Earlier this year, David Roberts, writing for Vox magazine pointed out the political realities of implementing a Green New Deal:

Here’s the only way any of this works: You develop a vision of politics that puts ordinary people at the center and gives them a tangible stake in the country’s future, a share in its enormous wealth and a role to play in its greater purpose. Then organize people around that vision and demand it from elected representatives. If elected representatives don’t push for it, make sure they get primaried or defeated. If you want bipartisanship, get it because politicians in purple districts and states are scared to cross you, not because you led them to the sweet light of reason.

Four major game-changers in Bernie’s GND

I could write a whole book on this topic, and in fact I have, “Grassroots Rising,” which will be published in January 2020 by Chelsea Green Publishing.

But for now, let’s look at four aspects of Bernie’s GND that make it different—and revolutionary.

No. 1: The GND is a U.S. and global Renewal and Regeneration plan on the scale of a World War II mobilization. The Sanders GND is the only plan in the industrialized world that sets a goal high enough to actually reverse global warming (with significant net negative emissions projected by 2030) and eliminate economic injustice, environmental destruction, deteriorating public health and global poverty and conflict at the same time.

The primary drivers of the plan include a green, high-wage, full-employment renewable energy economy complemented by an agricultural and land-management system with little or no use of fossil fuels and massive natural carbon drawdown and sequestration of excess atmospheric CO2 in our soils, forests and wetlands. This Great Transition will be financed by a multi-trillion-dollar infusion of public funds ($15.3 billion over 10 years) that can actually “net zero out” fossil fuel emissions in the short timeframe we have left (2019-2030) before our current climate crisis morphs into runaway global warming and climate catastrophe.

While Elizabeth Warren, Jay Inslee, Beto O’Rourke, Kamala Harris, Joe Biden, Tim Ryan, Tulsi Gabbert, Marianne Williamson, and others have spoken out on the urgent need to solve the climate crisis, none have offered a comparable high-bar plan, nor dared to propose more than a few trillion dollars over the next decade to fix our Climate Emergency and societal breakdown.

No. 2: Bernie’s GND offers the first realistic assessment and timeline for what needs to be done in the limited timeframe we have left to avoid climate catastrophe, both nationally and internationally. As Alexandria Ocasio-Cortez said shortly after she won her Congressional primary election in New York in 2018: “The Green New Deal we are proposing will be similar in scale to the mobilization efforts seen in World War II or the Marshall Plan… Half measures will not work… The time for slow and incremental efforts has long past.”  

Most politicians who acknowledge that there is indeed a climate crisis are still talking in rather vague terms about moving to domestic net-zero emissions by 2050, advocating domestic private and public funding in the billions of dollars, whereas Bernie is talking about trillions in public funds, including $200 billion to help the Global South decarbonize their economies and naturally sequester billions of tons of atmospheric carbon through reforestation and regenerative agriculture.

By allocating massive resources both nationally and internationally, the GND will reduce the U.S. carbon footprint (which includes both the emissions released within our borders and the emissions released overseas to supply us with resources, imports and consumer products) by “the total equivalent of… 161 percent” within a decade. As the Sanders GND emphasizes, we need drastic changes in our foreign policy as well as our domestic policy:

As president, Bernie will provide strong, inclusive American leadership to not only transform our own energy system, but to reach out to countries all over the world and cooperate on the global crisis of climate change. We must recognize that people from every country in the world — Russia, India, China, Japan, Brazil — are all in this together. Instead of accepting that the world’s countries will spend $1.5 trillion annually on weapons of destruction, Bernie will convene global leaders to redirect our priorities to confront our shared enemy: climate change.

No. 3: Focusing on, and providing $841 billion in program money to transform our climate-destructive, corporate/monopoly-controlled, factory-farm food and farming system into an equitable family farm-based, regenerative system of farming and ranching. Bernie’s GND will provide the funding and resources to revitalize rural America and draw down billions of tons of excess CO2 and store it in our soils and pastures, while simultaneously improving food quality, public health, rural livelihoods and quality of life.

Among the unprecedented food, farming and land use components of the GND are:

• $410 billion for farmers and ranchers, including first-time, indigenous, minority and disadvantaged farmers, to avoid or make the transition from chemical, energy-intensive, factory farm methods to “ecologically regenerative,” climate-friendly practices

• $160 billion in payments to farmers and ranchers to sequester and increase soil carbon

• $25 billion for farmland conservation

• $1.25 billion for tribal land access and acquisition

• $1.4 billion in new research and development

• $1.4 billion for renewable energy on farms

• $36 billion to establish a “victory lawns and gardens initiative” to help urban, rural and suburban Americans “transform their lawns into food-producing or reforested spaces that sequester carbon and save water”

• $14 billion to increase the number of co-op grocery stores

• $31 billion to strengthen the infrastructure for on-farm and local food processing

• $160 billion to help states to eliminate food waste and compost organic materials

• $500 million to help farmers get certified as organic, as well as funds to incentivize schools to procure locally produced foods.

Beyond financial subsidies and grants, the GND promises to:

• Use government resources and legal power to enforce anti-trust laws

• Break up big agribusinesses that have a stranglehold on farmers and rural communities

• Ensure farmers are paid a fair price for their products with tools like supply management and grain reserves

• Re-establish and strengthen the Grain Inspection, Packers and Stockyards Administration

• Ensure farmers have the right to repair their own equipment

• Reform patent laws to prevent predatory lawsuits from massive agribusinesses like Bayer/Monsanto

• Reform the agricultural subsidy system so more money goes to small and medium-sized farms

• Strengthen organic standards

• Enforce country-of-origin labeling and allow meat slaughtered at state inspected facilities to be sold across state lines

• Create a pathway to citizenship for migrant farmworkers and improve wages and working conditions and end exclusions for agricultural workers in labor laws

• Invest in historically underserved communities to grow the number of farmers of color.

No. 4: Bernie’s GND doesn’t shy away from the fact that we must fight the power of the fossil fuel corporations, the military-industrial complex, and the economic elite that maintain our degenerate and climate-destructive business as usual. As the Sanders GND states in its introduction:

We need a president who has the courage, the vision and the record to face down the greed of fossil fuel executives and the billionaire class who stand in the way of climate action. We need a president who welcomes their hatred. Bernie will lead our country to enact the Green New Deal and bring the world together to defeat the existential threat of climate change.

The hour is late, but we still have time to turn things around. Our job in 2019 and beyond is to reach out and educate our fellow Americans about the GND and the political revolution that must take place, beginning now. Don’t mourn, organize.

Ronnie Cummins is international director of the Organic Consumers Association and a member of the Regeneration International steering committee. To keep up with RI’s news and alerts, sign up here.

Regeneration International, liga filipina de municipios ciudades y provincias orgánicas firman el pacto “Regeneración Filipinas”

BISLIG, PHILIPPINES – Los habitantes de Filipinas saben de primera mano de qué se trata la crisis climática mundial. En 2013, el súper tifón Haiyan, el segundo ciclón tropical más fuerte que golpeó el hemisferio oriental, azotó a la nación insular con vientos de 315 km/hora, dejando 6.300 muertos.

Fue un evento devastador. Pero la nación de islas está luchando.

Inspirados por el alto nivel de autonomía local del país, 200 municipios en Filipinas han dado un extraordinario paso para firmar un acuerdo entre ellos y con Regeneration International (RI) para crear nuevas políticas que reconozcan la salud del suelo como una herramienta poderosa para abordar la crisis climática y recompensar a los agricultores por reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y capturarlos en su suelo.

Con una meta de implementación a 2022, el acuerdo pretende cubrir 1.2 millones de hectáreas de tierra, casi 3 millones de acres. Como representante de RI, he tenido la suerte de participar en este esfuerzo sin precedentes casi desde el principio.

Los planes para este proyecto culminaron el 14 de junio, en la 11ª Asamblea General de la Liga Filipina de Municipios, Ciudades y Provincias Orgánicas (LOAMCP), donde hice una presentación sobre mitigación del clima de la agricultura y firmé un Memorando de Entendimiento entre LOAMCP y RI, denominado Memorándum “Regeneración Filipinas (RP)”.

Esta historia realmente comenzó en 2017: estando en Londres recibí una llamada de un contacto comercial en Filipinas que estaba trabajando con LOAMCP (en ese momento era LOAMC). Él dijo: “Oliver, creo que tengo algo de interés periodístico para ti”. Luego me pasó a un contacto que me preguntó si podía ayudar a en la cobertura de prensa sobre un evento que estaba ocurriendo durante la feria AGRILINK 2017, una de las mayores ferias agrícolas de Asia.

Asumí que esta persona me iba a asignar a la sección de alimentación industrial de pollos, así que sin mucha esperanza le pregunté: “Bien, genial, ¿a quién representas y cuál es el evento?”

“Mi nombre es Patrick Belisario de la Asociación de Productores y Comercio Orgánico de Filipinas”, dijo. “Trabajamos con un grupo de 200 alcaldes que van a firmar un acuerdo para implementar nuevas leyes en sus distritos electorales que prohibirían el uso de agroquímicos tóxicos y organismos genéticamente modificados (OGM)”.

Me detuve un segundo y dije: “¿En serio? ¿Cómo funcionaría eso?

Luego explicó que los gobiernos locales en Filipinas podían escribir sus propias leyes sin pasar por el gobierno central (un poco como en los Estados Unidos, pero muy diferente de otros países asiáticos).

Y así fue, resultó ser una información interesante y exclusiva.

Tres meses después volé al evento para cubrir la ceremonia de firma, que tuvo lugar en la casa de uno de los senadores más influyentes de Filipinas, la senadora Cynthia Villar.

Fue allí donde me reuní con el Excmo. Rommel C. Arnado, alcalde de la ciudad de Kauswagan Lanao Del Norte en la isla de Mindanao y presidente de la Liga de Municipios y Ciudades Orgánicas (que desde entonces se ha expandido a las Provincias). Durante una entrevista con el alcalde Arnado, fue evidente que la decisión política no era una farsa. El uso de agroquímicos tóxicos y OMG no está permitido, me dijo, y tenemos sanciones vigentes que podrían conducir a la prisión de aquellos que violen las leyes.

La comunidad del alcalde Arnado sufrió durante décadas el flagelo de conflictos armados, lo que lo llevó a implementar un programa de resolución de conflictos e inserción, “From Arms To Farms” (De las Manos a las Granjas), que llevó a los combatientes rebeldes cristianos e islámicos a entregar una parte de su arsenal a cambio de educación sobre alimentación y agricultura orgánica al alcance de todos.

Desde entonces, el alcalde Arnado se ha convertido en un líder mundial en el movimiento orgánico y no vacila en poner en práctica una acción radical para el mayor beneficio de la salud y la riqueza de sus ciudadanos.

Nuestra cobertura del evento fue un éxito: produjimos un video de tres minutos que llegó a más de 1 millón de personas en todo el mundo.

En 2019, regresé a Filipinas para visitar el programa Arms To Farms y producir  “Trails of Regeneration”, una serie continua de RI producida en colaboración con Kiss the Ground.

Durante mi viaje, me reuní con el Director Ejecutivo, agrónomo y agricultor de LAOMCP, Victoriano Tagupa, a quien conocí en 2018 a través de la Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica (IFOAM) Asia en una cumbre de los gobiernos locales asiáticos para la agricultura orgánica.

Victoriano, apodado Vic 1.0, ya que hay otros dos Vics en su familia, es un verdadero defensor del suelo. En su granja en la isla filipina de Mindanao, Tagupa combina la biodinámica y la agricultura natural dentro de un sistema totalmente integrado que utiliza semillas autóctonas, cultivos de cobertura y manejo holístico del ganado. En una entrevista, Tagupa dijo que LOAMCP tenía un plan para convertir 1.2 millones de hectáreas de tierra en producción completamente orgánica para 2022. Tagupa discutió la importancia que esto tendría en la mitigación y la adaptación al cambio climático, y sobre las posibles necesidades y oportunidades para implementar nuevas políticas para capacitar y recompensar a los agricultores.

Un mes después, Tagupa y yo nos volvimos a encontrar, pero esta vez fue en Japón, junto con Andre Leu, director internacional de RI, para “La agricultura es la solución al cambio climático”, un evento organizado por el Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca de Japón y la Iniciativa 4 por 1000. Antes del evento, Tagupa, Leu y yo trabajamos juntos en una presentación conjunta para promover los sistemas de intensificación del arroz.

En ese evento, identificamos rápidamente cómo LOAMCP podría ser fundamental para contribuir a las nuevas políticas sobre la mitigación del clima de la agricultura y podría ayudar a inspirar a la comunidad internacional a través de la Iniciativa 4 por 1000.

Las cosas progresaron aún más cuando LOAMCP invitó a RI a hacer una presentación en la próxima Asamblea General de LOAMCP, y Tagupa y yo sugerimos que firmáramos un MDE (memorando de entendimiento) que contendría todos los elementos que habíamos estado debatiendo. Entonces, tomé mi computadora portátil y redacté el Memorando “Regeneración de Filipinas”, que luego se envió a la junta directiva de RI, donde recibió una rápida aprobación.

Luego volé a Bislig City para la Asamblea General de LOAMCP y me reuní con los oficiales de LOAMCP antes del día del evento para presentarles el Memorando “Regeneration Philippines” recién acuñado. El contenido del memorando fue adoptado por toda la asamblea. Muchos miembros de LOAMCP apoyaron que LOAMCP fuera más allá de proteger a la comunidad de los agroquímicos peligrosos y enfrentarse directamente a los peligros del cambio climático.

En la Asamblea General pude señalar los problemas urgentes que enfrentamos con la crisis climática, su amenaza para la civilización humana y la necesidad de actuar rápidamente. Luego mostré cómo al usar la agricultura regenerativa para volver a activar el microbioma del suelo, podemos convertir las granjas convencionales en sumideros de carbono. También hablé de la gran esperanza que los agricultores representan para mitigar el cambio climático a través de la salud del suelo. Además presenté la Iniciativa 4 por 1000 —su propósito, sus antecedentes y la participación de RI—, seguida por el video 4p1000 “Farmers for Climate” (Agricultores para el Clima), y un reporte de nuestro reciente viaje LOAMCP RI a Japón con 4p1000.

Hablé del gran potencial que LOAMCP podría tener para ayudar a dar forma a las nuevas políticas sobre la mitigación del clima de la agricultura mediante el uso del marco 4p1000, y luego los oficiales de LOAMCP y yo presentamos el MDE. Leí en voz alta y pregunté a la audiencia si alguien tenía alguna objeción, comentario o sugerencia. Al no haber objeciones de la audiencia, lanzamos la ceremonia de firma con el presidente de LOAMCP, el alcalde Rommel Arnado.

LOAMCP se ha convertido en una organización poderosa en Filipinas, y este año se ha expandido de las ciudades y municipios de la isla a sus provincias. LOAMCP es una organización importante que reúne a legisladores para proteger la salud humana y el medio ambiente de la avaricia corporativa en el sector agrícola.

Hay una ley de agricultura orgánica en Filipinas que requiere que el 5 por ciento de todas las tierras de cultivo del país sean orgánicas, y muchos en LOAMCP están luchando para llevar esa cifra al 100 por ciento. En un movimiento muy alentador, el Departamento del Interior para Gobiernos Locales (DILG) ha pedido oficialmente a cada municipio de Filipinas que se convierta en miembro de LOAMCP.

Este desarrollo es particularmente interesante, ya que se produjo solo unas semanas después de que el gobierno filipino anunciara subsidios de 614 millones de dólares americanos para fertilizantes sintéticos y pesticidas originarios de Qatar, y el alcalde Librado Navarro de Bislig City abrió su discurso ante la 11ª Asamblea General de LOAMP al declarar que bajo su mandato, Bislig nunca aceptará estos subsidios. Los comentarios de Navarro fueron bien recibidos con un alboroto de vítores y aplausos de la Asamblea General.

Más buenas noticias: RI y LOAMCP están colaborando para crear “Regeneration Philippines”, una rama dentro de LOAMCP diseñada para ayudar a dirigir los esfuerzos de LOAMCP hacia los conceptos y la implementación del desarrollo agrícola regenerativo. La próxima reunión general de LOAMCP será en noviembre de 2019 en Cebú, Filipinas. RI planea en esa reunión lanzar oficialmente Regeneration Philippines y establecer una oficina de Regeneration Philippines junto con las de LOAMCP e IFOAM Asia.

Con la crisis climática sobre Filipinas, el país está tomando medidas audaces para enfrentar la crisis. Parece que estos esfuerzos lograrán forjar un consenso nacional sobre la agricultura regenerativa como un factor clave en la mitigación del clima.

Oliver Gardiner representa a Regeneration International en Europa y Asia. Para mantenerse al día con las noticias y los eventos, suscríbase aquí para recibir el boletín de Regeneration International.

Regeneration International, Filipino League of Organic Municipalities Cities and Provinces Sign ‘Regeneration Philippines’ Pact

BISLIG, PHILIPPINES – If anyone knows first-hand what the global climate crisis is all about, it’s the people who live in the Philippines. In 2013, Super Typhoon Haiyan, the second-strongest tropical cyclone to hit the Eastern Hemisphere, slammed the island nation with winds of 195 miles/hour, leaving 6,300 dead. 

It was a devastating event. But the nation of islands is fighting back.

Inspired by the country’s high level of local autonomy, 200 municipalities in the Philippines are taking the extraordinary step of signing an agreement among themselves, and with Regeneration International (RI), to create new policies that both recognize soil health as a powerful tool in addressing the climate crisis and reward farmers for drawing down greenhouse gas emissions and sequestering them in their soil.

When fully implemented in 2022, the agreement will cover 1.2 million hectares of land—almost 3 million acres. As a representative of RI, I’ve had the good fortune to be involved in this unprecedented endeavour almost from its beginning.

The plans for this project culminated June 14, at the 11th General Assembly of the Filipino League of Organic Municipalities Cities and Provinces (LOAMCP), where I gave a presentation on agricultural climate mitigation and signed a Memorandum of Understanding between LOAMCP and RI, dubbed the “Regeneration Philippines (RP)” Memorandum.

This story really began back in 2017, in my London office when I received a call from a business contact in the Philippines who was working with LOAMCP (at the time it was LOAMC). He said, “Oliver, I think I have something newsworthy for you.” Then he passed me on to a contact who asked whether I could help generate press on an event that was happening during the 2017 AGRILINK trade fair, one of Asia’s biggest agricultural trade fairs.

Assuming he was going to pitch me on the latest industrial chicken feeding unit, I said, “Okay, great, who do you represent and what’s the event?”

“My name is Patrick Belisario of the Organic Producer and Trade Association of the Philippines,” he said.  “We work with a group of 200 mayors who are going to sign an agreement to implement new laws in their constituencies that would ban the use of toxic agrichemicals and genetically modified organisms (GMOs).”

I paused a second and said, “Really? How would that work?”

He then explained that local governments in the Philippines could write their own laws without going through the central government (a bit like in the U.S., but very different from other Asian countries).

As it happened, it turned out to be both an interesting, and an exclusive, news tip.

Three months later I flew to the event to produce video coverage of the signing ceremony, which took place at the home of one of the most influential senators in the Philippines, Senator Cynthia Villar.

It was there that I met with the Hon. Rommel C. Arnado, mayor of the city of Kauswagan Lanao Del Norte on the Island of Mindanao and president of the League of Organic Municipalities and Cities (which has since expanded to Provinces). During an interview with Mayor Arnado I quickly learned that these policymakers were deadly serious. The use of toxic agrichemicals and GMOs is not allowed, he told me, and we have sanctions in place that could lead to imprisonment for those who break the laws.

Mayor Arnado’s community had suffered decades of heavily armed conflict, and through tough politics of care for his people, he put in place an award-winning conflict resolution and insertion program, “From Arms To Farms,” that brought Christian and Islamic rebel fighters to surrender  a part of their arsenal in exchange for education around organic food and farming, made available to all.

Mayor Arnado has since become a world leader for the organic movement, one who doesn’t mince his words and who puts radical action in place for the highest benefit of his citizens’ health and wealth.

Our coverage of the event was a success—we produced a three-minute video that reached more than 1 million people worldwide.

In 2019, I headed back to the Philippines to visit the Arms To Farms program and produce coverage for ‘Trails of Regeneration,’ an ongoing RI series produced in collaboration with Kiss the Ground.

During my trip I met up with LAOMCP Executive Director, agronomist and farmer Victoriano Tagupa, whom I had met in 2018 through the International Federation of Organic Agriculture Movements (IFOAM)[LR2]  Asia at a summit of the Asian Local Governments for Organic Agriculture.

Victoriano—nicknamed Vic 1.0, as there are two other Vics in his family—is a true soil advocate. On his farm on the Filipino island of Mindanao, Tagupa combines biodynamics and natural agriculture within a fully integrated system using indigenous seeds, cover crops and holistic livestock management. In an interview, Tagupa said LOAMCP had a plan to convert 1.2 Million hectares of land to completely organic production by 2022. Tagupa discussed the significance this would have in mitigating and adapting to climate change, and about the possible needs and opportunities to implement new policies to train and reward farmers.

One month later Tagupa and I met again, but this time it was in Japan with Andre Leu, RI’s international director, for “Agriculture is the Solution to Climate Change,” an event organised by the Japanese Ministry of Agriculture, Forestry and Fisheries and the 4 per 1000 Initiative. Before the event, Tagupa, Leu and I worked together on a joint presentation promoting rice intensification systems.

At that event we quickly identified how LOAMCP could be instrumental in contributing to new policies on agricultural climate mitigation and could help inspire the international community through the 4 per 1000 Initiative.

Things progressed further when LOAMCP invited RI to give a presentation at the next LOAMCP General Assembly, and Tagupa and I suggested we sign an MoU that would contain all the elements we had been discussing. So, I got onto my laptop and drafted the “Regeneration Philippines” Memorandum, which was then sent to the RI board of directors, where it received swift approval.

I then flew to Bislig City for the LOAMCP General Assembly and met with LOAMCP’s officers before the day of the event to present to them the freshly minted “Regeneration Philippines” Memorandum. The memorandum content was adopted by the entire assembly. Many LOAMCP members were very supportive of LOAMCP moving beyond protecting the public from dangerous agrochemicals and into directly confronting the dangers of climate change. 

At the General Assembly I was able to point out the pressing issues we face with the climate crisis, its threat to human civilization and the need to act fast. I then showcased how by using regenerative agriculture to switch back on the soil microbiome, we can turn conventional farms into carbon sinks. I also spoke of the great hope that farmers represent in mitigating climate change through soil health. I also presented the 4 per 1000 Initiative—its purpose, its background and RI’s involvement—followed by the 4p1000 video “Farmers for Climate,” and an account of our[LR1]  recent LOAMCP RI trip to Japan with 4p1000.

I discussed the great potential LOAMCP could have in helping shape new policies on agricultural climate mitigation by using the 4p1000 framework, and then the LOAMCP officers and I presented the MoU. I it read aloud and asked the audience whether anyone had any objections, comments or suggestions. Hearing no objections from the audience, we launched the signing ceremony with LOAMCP President, Mayor Rommel Arnado.

LOAMCP has become a powerful organization in the Philippines, and this year it has expanded from the island nation’s cities and municipalities to its provinces. LOAMCP is an important organization that brings lawmakers together to protect human health and the environment from corporate greed in the agricultural sector.

There is an organic agriculture law in the Philippines that requires 5 percent of all the country’s farmland to be organic, and many in LOAMCP are fighting to push that figure to 100 percent. In a very encouraging move, the Department of the Interior for Local Governments (DILG) has officially asked every municipality in the Philippines become a LOAMCP member.

This development is particularly interesting, as it came just a few weeks after the Filipino government announced $614 million USD in subsidies for synthetic fertilizers and pesticides originating from Qatar—and Mayor Librado Navarro of Bislig City opened his address to the LOAMP 11th General Assembly by stating that under his mandate, Bislig will never accept these subsidies. Navarro’s comments were welcomed with an uproar of cheers and applause from the General Assembly.

In more good news, RI and LOAMCP are now collaborating to create “Regeneration Philippines,” a branch within LOAMCP designed to help steer LOAMCP’s efforts toward concepts of, and implementation of, regenerative agricultural development. LOAMCP’s next general meeting will be in November 2019 in Cebu, Philippines. RI plans at that meeting to officially launch Regeneration Philippines and set up a Regeneration Philippines office alongside those of LOAMCP and IFOAM Asia.

With the climate crisis bearing down on the Philippines, the country is taking bold steps to confront the crisis. The future looks good for these efforts to forge a national consensus around regenerative agriculture as a key factor in climate mitigation.

Oliver Gardiner represents Regeneration International in Europe and Asia. To keep up with news and events, sign up here for the Regeneration International newsletter.

Enrich the Soil, Cool the Planet

Fairlee, Vermont — American’s are more concerned about climate change than ever. An average of national polls conducted by Gallup this March, showed that 59 percent of Americans “believe the effects of global warming have already begun” and that 45 percent of those asked, “think global warming will pose a serious threat in their lifetime.” It’s unsurprising that climate change has emerged as a central issue in the Democratic primary campaign as voters and concerned citizens across the country ask what they can do to fight global warming.

Thus far, much of the reporting and activism on climate change, from the droughts in Chennai, India, to the burning of the Amazon rainforest, has focused on the increase in the greenhouse effect due to the rise of man-made carbon emissions in the earth’s atmosphere. Climate activist organizations like 350.org have focused their efforts almost solely around encouraging Americans to decrease the amount of carbon emissions they produce, through using renewable technologies and decreasing fossil fuel dependence.

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Regeneration International, Regenerativa Chile y otros grupos se reúnen en preparación para la cumbre climática de la COP25

SANTIAGO, Chile – Para medir el creciente interés de Chile en la agricultura regenerativa, es suficiente ver la convocatoria que tuvo un encuentro celebrado en Santiago, ciudad capital de Chile, donde una participación inesperadamente alta llenó completamente el lugar. El cupo completo hizo que algunos tuvieran que regresar al frío del invierno chileno y muchos se amontonaran, buscando calor, en el bonito jardín donde tuvo lugar el encuentro.

¿El mensaje general que surgió de la charla del 19 de julio celebrada en la oficina de Santiago de Regenerativa Chile? El siguiente: la agricultura regenerativa está ganando terreno en Chile y en toda Sudamérica, pero aún queda mucho trabajo por hacer. Lo que se necesita para llevar el movimiento de regeneración al siguiente nivel es una mayor coordinación y cooperación entre los involucrados en esta tarea y en esta zona.

El evento formó parte de las sesiones de Ideas para la Acción (IPA) de Regenerativa Chile. Los organizadores incluyeron Regenerativa Chile; Carnes Manada, una empresa chilena que promueve la producción de carne regenerativa; el Departamento de Agronomía de la Universidad Católica de Chile; El Manzano, un centro de investigación ecológica y educativa para la sostenibilidad en Bío Bío parte de la red de Regeneration International Chile; y Efecto Manada, el Centro Global del Instituto Savory en Chile.

La charla fue la primera de una serie de eventos organizados por Regeneration International y aliados locales en el período previo a la Cumbre del Clima COP25, que se celebrará en Santiago del 2 al 13 de diciembre.

Los ponentes de la conferencia incluyeron a Javiera Carrión, cofundadora y codirectora de El Manzano, una granja de más de 160 hectáreas comprometida con la gestión de la tierra. El Manzano es un líder de la universidad GAIA-América Latina y una de las organizaciones pioneras en Chile que ofrece talleres sobre permacultura, diseño de eco aldeas, gestión sostenible de la tierra y desarrollo humano. Carrión reflexionó sobre los muchos años de su trabajo con agricultura regenerativa en Chile y la necesidad de esfuerzos más amplios y coordinados para hacer que el movimiento de agricultura regenerativa sea más fuerte y cohesionado.

Cristóbal Gatica, cofundador de Carnes Manada, enfatizó la necesidad de crear una conexión más estrecha entre productores y consumidores. El movimiento de la carne regenerativa en Chile está ganando fuerza, dijo Gatica, y los consumidores chilenos están comenzando a reconocer la importancia de comer carne de esta procedencia.

En un diálogo e intercambio de ideas muy grato, expuso también sus ideas Isidora Molina, fundadora de Efecto Manada, organización acreditada ante la Red Savory que promueve la producción de carne regenerativa. Molina habló de los cambios que ha visto en los últimos años y de cómo Efecto Manada ha trabajado para ganarse la confianza de sus vecinos y propietarios de granjas cercanas que inicialmente se mostraron escépticos sobre el enfoque de gestión integral de Efecto Manada para la producción de carne regenerativa.

Ercilia Sahores, directora latinoamericana de Regeneration International, habló de la importancia de construir un movimiento regenerativo integrando regeneradores locales con el apoyo de un paraguas internacional como Regeneration International. Sahores también examinó los cambios recientes en las conversaciones internacionales sobre la regeneración.

El Dr. Rafael Larraín, profesor del Departamento de Ciencia Animal, Agronomía y Silvicultura de la Universidad Católica de Chile, destacó la importancia de la colaboración entre investigadores académicos y practicantes en campo. Larraín también sugirió una colaboración más estrecha entre Regeneration International, la iniciativa 4 por 1000, la Universidad Católica de Chile y el movimiento regenerativo amplio.

Las conversaciones con el público, que no estuvieron exentas de diálogo y discusión sobre la COP25 y las implicancias de Chile de ser co-organizador de este encuentro junto con Costa Rica, fortalecieron la idea de involucrarse en las negociaciones con un espíritu crítico y asertivo, apoyando los encuentros paralelos a la COP y mostrando las soluciones reales a la crisis climática desde una perspectiva de agricultura regenerativa para fortalecer el movimiento global.

La conversación fue facilitada por Mauricio Ramos de Regenerativa Chile, quien hizo hincapié en la urgencia y compromiso de ser parte del cambio global en nuestra vida diaria. Ramos resaltó la importancia de las acciones individuales reflexionando acerca del impacto directo que cada una de nuestras acciones tiene a la hora de contribuir o disminuir la crisis climática.

Ercilia Sahores es integrante de la Junta Directiva Regeneration International y Directora para América Latina. Para mantenerte informado de nuestras noticias y eventos, aquí al boletín de Regeneration International.

Regeneration International, Regenerativa Chile and Other Groups Convene in Lead-Up to COP 25 Climate Summit

SANTIAGO, Chile – To measure Chile’s growing interest in regenerative agriculture one need look no further than a one-day conference held in the Chilean capital of Santiago, where an unexpectedly high turnout filled the venue to capacity—some would-be participants were even turned away.

The overarching message to emerge from the July 1 conference held in the Santiago office of Regenerativa Chile? This: Regenerative agriculture is gaining ground in Chile and throughout South America, but there’s still much work to be done. What’s needed to take the regeneration movement to the next level is greater coordination and cooperation among those involved in this work in these regions.

The event was part of Regenerativa Chile’s IPA—Ideas Para la Accion (Ideas for Action)—sessions. Organizers included Regenerativa Chile; Carnes Manada, a Chilean company that promotes regenerative meat production; the Agronomy Department of the Catholic University of Chile; local regeneration ally El Manzano, an ecological and educational research center for sustainability in Bio Bio, Chile; and Efecto Manada, the Savory Institute’s Global Hub in Chile.

The conference was the first of many events being organized by Regeneration International and local allies in the lead-up to the COP 25 Climate Summit, to be held in Santiago December 2-13.

Conference speakers included Javiera Carrión, co-founder and co-director of El Manzano, a farm of more than 400 acres committed to land stewardship. El Manzano is a GAIA university-Latin America leader and one of the pioneer organizations in Chile offering workshops on permaculture, eco-village design, sustainable land management and human development. Carrión reflected on the many years of her regenerative agriculture work in Chile and the need for larger, more coordinated efforts to make the regenerative agriculture movement stronger and more cohesive.

Conference speaker Cristóbal Gatica, co-founder of Carnes Manada, emphasized the need to create a closer connection between producers and consumers. The movement for regenerative meat in Chile is gaining traction, Gatica said, and Chilean consumers are starting to recognize the importance of eating regenerative meat.

Other speakers included Isidora Molina, founder of Efecto Manada, a Savory Network organization that promotes regenerative meat production (unrelated to Carnes Manada). Molina spoke of the changes she has seen in the past few years and of how Efecto Manada has worked to gain the trust and confidence of its neighbors and nearby farm owners who were initially skeptical of Efecto Manada’s holistic management approach to regenerative meat production.

Ercilia Sahores, Latin American director of Regeneration International, discussed the importance of building a regenerative movement by integrating local regenerators with the support of an international umbrella such as Regeneration International. Sahores also examined recent changes in the international discussion around regeneration. 

Dr Rafael Larraín, professor in the Animal Science, Agronomy and Forestry Department of the Catholic University of Chile, stressed the importance of the collaboration between academic researchers and hands-on practitioners. Larraín also suggested closer collaboration between Regeneration International, the 4 per 1000 initiative, the Catholic University of Chile and the entire regenerative movement.

Finally, the conference’s discussions around the rapidly approaching COP 25 summit made clear the importance of having a robust presence at the official COP 25, and the importance of organizing other, parallel activities to help nourish and strengthen the worldwide Regenerative Agriculture movement.

The conference was moderated by Mauricio Ramos of Regenerativa Chile, who stressed the urgency and commitment of being part of global change—every day.  Ramos also spoke on the importance of reflecting on what we do and how we can all contribute to being part of that change.

Ercilia Sahores is a member of the Regeneration International steering committee and Latin America Director. To keep up with news and events, sign up here for the Regeneration International newsletter.

Reginaldo y la Revolución de las Gallinas

Reginaldo no habla desde un “yo”, sino desde un “nosotros”. Él sabe que en un mundo individualista, la verdadera revolución son los proyectos colectivos para el bien común.

Reginaldo Haslett-Marroquín nació y creció en Petén, en una familia de 13 hermanos. Como las mayorías en este país, su familia vivió al borde, en la supervivencia, en pobreza extrema.

En la Cumbre de Migrantes en 2017 y en diversos espacios, Reginaldo ha presentado el proyecto de la Revolución de las Gallinas.

Reginaldo comienza su charla diciendo que para hacer algo, es importante saber qué nos motiva. Dice que lo que a él le ha motivado es el hambre, la miseria, la pobreza. “Crecí en pobreza material, pero en gran riqueza espiritual”.

“No hay negocio más lucrativo que el que toma el control de una necesidad tan básica como lo es la alimentación. Ese el el origen de la agroindustria, no tiene nada que ver con la salud, sino con la acumulación de dinero, es en buena medida el sistema que domina hoy el mundo”.

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