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Activistas comparten poderosas historias en la reunión climática de Bangkok

BANGKOK, Tailandia – Días antes de la Cumbre del Clima COP25 de las Naciones Unidas, Regeneration International participó en el evento “Las dimensiones internas del cambio climático”, celebrado en la sede de la ONU en Bangkok.

El evento, organizado por la Iniciativa de Paz Global de Mujeres y la asociación budista Dharma Drum Mountain, reunió a jóvenes activistas ambientales de los cinco continentes. Los activistas se unieron bajo un mensaje común: “si queremos revertir la crisis climática actual debemos volver a conectarnos con la naturaleza”.

“Las dimensiones internas del cambio climático” arrancó sin la presencia de los habituales expertos en ciencias y políticas, que generalmente dominan la conversación en las conferencias sobre cambio climático. En cambio, se cedió la palabra a jóvenes activistas que trabajan en diversas cuestiones como la biodiversidad, los derechos indígenas, la igualdad de género, la agricultura regenerativa y la ecología profunda.

“Muchos de estos activistas a menudo trabajan solos y creemos que es importante reunir a estos jóvenes para construir una comunidad global de confianza donde puedan compartir y nutrirse del conocimiento e inspiración de los demás”, dijo Marianne Marstrand de la Iniciativa de Paz Global de Mujeres.

Asistí a la conferencia con mi compañera, Hsu Zin Maung, para compartir el trabajo de Regeneration International en el desarrollo de proyectos agrícolas en Myanmar y en la promoción del desarrollo orgánico regenerativo en todo el mundo.

Nos reunimos con personas de diferentes religiones, culturas y realidades, activistas que trabajan en áreas del mundo donde las ideologías sobre el medio ambiente y la justicia social son a menudo conceptos nuevos y, a veces, incomprendidos.

Todas estas personas compartieron historias poderosas sobre el camino que los llevó a donde están ahora. Estos son solo algunos de los jóvenes activistas que nos inspiraron ese día:

Riddhi Shah (India)

Shah tiene 28 años y trabaja en áreas rurales del sur de la India que sufren una severa escasez de agua. Lanzó un programa en toda una región para construir alcantarillas y canales para aumentar la filtración de agua subterránea. Después de cuatro años, su trabajo consiguió reabastecer un lago seco que ahora provee a una comunidad local durante todo el año.

Riddhi Shah, Activist Education in India

“Para abordar la crisis climática, solo tenemos que ver cómo, de manera tan hermosa, la naturaleza facilita y encausa el proceso”, dijo Shah.

Pero Shah no se detiene ahí. Su pasión por la educación y por vincular la justicia social y ambiental la ha llevado a convertirse en una de las mejores consultoras filantrópicas de la India, catalizando proyectos para la implementación de proyectos regenerativos en toda la India.

Ramphai Noikaew (Tailandia)

Noikaew vive en una comunidad en su granja orgánica Pun Pun, ubicada en el norte de Tailandia, donde le gusta compartir sus conocimientos sobre la conservación de semillas y las medicinas herbales indígenas de la región del Mekong.

Ella y su esposo educan a las personas de forma voluntaria sobre la agricultura orgánica, la ecología profunda, cómo mejorar las condiciones de vida local y el desarrollo comunitario. Recientemente lanzó un mercado de agricultores orgánicos en Bangkok, donde la comunidad agrícola Pun Pun está ampliando su conocimiento.

“El cambio climático es una realidad y tenemos que cambiar con él. Estamos incrementando la diversidad para asegurar que, sea cual sea el clima, tenemos otras alternativas cuando se pierde la cosecha de un cultivo “, dijo Noikaew. “Y enseñamos a las personas a conservar semillas para que sepan cómo usarlas, cultivarlas y compartirlas”.

Ying Liang (China)

Ying Lian dirige el Huerto de Aprendizaje Schumi y Granja Orgánica en Zhongshan, una aldea tradicional al pie de la montaña Wugui, en el sur de China. El Huerto de Aprendizaje Schumi es un centro de aprendizaje transformador para adultos basado en tres pilares de educación: la vida comunitaria, la conexión con uno mismo, los demás y la naturaleza, y el sustento correcto.

El centro también es una incubadora para proyectos de medios de vida comunitarios, como un mercado de fin de semana para agricultores para revitalizar la economía local.

“Me inspiran especialmente los ecosistemas forestales, donde la vida florece y todos los elementos se nutren entre sí, donde la vida y la muerte son procesos circulares”, dijo Liang. “Estoy trabajando para recrear este tipo de sistema y manifestarlo en la sociedad humana para ayudar a mejorar la resiliencia socio-ecológica”.

Gao Heran (China)

Heran es la fundadora de la escuela de naturaleza Citan Village en la provincia de Hainan, China. Esta iniciativa tiene como objetivo educar a niños de aldeas y familias urbanas, principalmente de Pekín, sobre el medio ambiente y la naturaleza mediante programas de educación ambiental y juegos.

El enfoque del plan de estudios es la administración ambiental, la biodiversidad local, la conservación de la naturaleza, la implementación de prácticas de permacultura y la creación de equipos de trabajo en las aldeas.

La escuela también organiza viajes de fin de semana a las aldeas para familias que viven en la ciudad con el objetivo de alentar intercambios y asociaciones educativas ambientales rural-urbanos.

“Somos naturaleza, pero en la ciudad a menudo vivimos como animales enjaulados”, dijo Heran. “Mi trabajo es llevar a las familias de la ciudad al campo, especialmente a las generaciones más jóvenes”.

Crystal Foreman (Estados Unidos)

Foreman es diseñadora de permacultura certificada y jardinera certificada de la ciudad de Baltimore. Trabaja para mejorar la justicia y la soberanía alimentarias y el acceso a alimentos orgánicos.

Crystal Foreman, a certified permaculture designer and certified Baltimore City Gardener

Foreman enseña a las personas cómo cocinar de forma saludable y cómo usar alimentos con los que quizás no estén familiarizados. También trabaja de la mano con productores orgánicos locales y enseña a las personas cómo buscar alimento tanto en áreas urbanas como rurales.

Foreman reconoce que al elegir de forma consciente lo que ponemos en nuestro plato, tenemos el poder de hacer cambios ambientales y sociales.

“La desigualdad alimentaria, la mala calidad de los alimentos y el trabajo inhumano, pueden atribuirse a la agricultura convencional, causante de daños ambientales extremos”, dijo Foreman. “Quiero enseñar a las personas cómo ser autosuficientes con su elección de alimentos. Enseñar a las personas cómo vivir con la tierra y cómo la tierra puede nutrirnos es muy importante para mi misión ”.

Oliver Gardiner es el productor y coordinador de medios de Regeneration International para Asia y Europa. (Especial agradecimiento a la Iniciativa de Paz Global de Mujeres). Para mantenerse al día con las noticias de Regeneration International, suscríbase a nuestro boletín.

 

 

Activists Share Powerful Stories at Bangkok Climate Meeting

BANGKOK, Thailand – Days before the United Nations COP25 Climate Summit, Regeneration International took part in “The Inner Dimensions of Climate Change,” held at the UN building in Bangkok.

The event, organized by the Global Peace Initiative of Women and the Dharma Drum Mountain Buddhist Association, gathered young environmental activists from five continents. The activists came together with one common message: “If we want to reverse the current climate catastrophe, we must reconnect with nature.”

“The Inner Dimensions of Climate Change” kicked off without the usual science and policy experts who typically dominate the conversation at climate change conferences. Instead, it ceded the floor to youth activists working on a range of issues, including biodiversity, indigenous rights, gender equality, regenerative agriculture and deep ecology.

“Many of these activists often work alone and we think it’s important to bring these young people together to build a global trustworthy community where they can build on each and others’ knowledge and inspiration,” said Marianne Marstrand of the Global Peace Initiative of Women.

I attended the conference with my partner, Hsu Zin Maung, to share Regeneration International’s work around developing agricultural projects in Myanmar, and around promoting regenerative organic development worldwide.

We met with people of different faiths, cultures and realities—activists who are working in areas of the world where ideologies on environment and social justice are often new, and sometimes misunderstood, concepts.

All of these individuals shared powerful stories about what brought them to the role they embrace today. Here are just a few of the youth activists who inspired us that day:

Riddhi Shah (India)

Shah is 28 years old. She works in rural areas of southern India plagued with severe water scarcity. She launched a program across an entire region to build swales and channels to increase ground water seepage. After four years, her work lead to the replenishment of a dry lake that is now supporting a local community all year round.

Riddhi Shah, Activist Education in India

“To address the climate crisis, we just need to see how beautifully nature is being a facilitator and fall into its process,” Shah said.

But Shah doesn’t stop at land. Her passion for education and for linking social and environmental justice has led her to become one of India’s top philanthropical consultants. She has become an empowerment catalyst for regenerative projects all over India.

Ramphai Noikaew (Thailand)

Noikaew lives in a community at her Pun Pun Organic Farm located in Northern Thailand where she enjoys sharing her knowledge on seed saving and indigenous herbal medicines from the Mekong region.

She and her husband volunteer their time to educate people about organic farming, deep ecology, place-based living and community development. She recently launched an organic farmers market in Bangkok, where the Pun Pun farm community is expanding its knowledge.

“Climate change is happening and we have to change with it, so we grow diversity to ensure that whatever the climate ,we have something to fall back on when one crop fails,” Noikaew said. “And we teach people seed saving so that they know to use the seeds, and how to grow and share them.”

Ying Liang (China)

Ying Lian runs the Schumi Learning Garden (SLG) and Organic Farm, in Zhongshan, a traditional village at the foot of Wugui Mountain, in southern China. SLG is a transformative learning center for adults based on three pillars of education: Community living, Connection with self, others and nature, and Right Livelihood.

The center also serves as an incubator for community livelihood projects, such as a Weekend Farmers’ Market to revitalize the local economy.

“I am most inspired by forest eco-systems, where life flourishes and all elements nourish each other, where life and death are circular processes,” Liang said. “I am working to re-create this kind of system and to manifest it in human society to help enhance socio-ecological resilience.”

Gao Heran (China)

Heran is the founder of Citan Village Nature School in Hainan Province, China. This initiative, is designed to teach environmental and nature education programs and games to village children and urban families mainly coming from Beijing.

The focus of the curriculum is environmental stewardship, local biodiversity, nature conservation, permaculture practice in the field and village team building.

The school also organizes weekend village trips for city-based families to encourage rural-urban environmental educational exchanges and partnerships.

“We are nature but being in the city we often live like caged animals,” Heran said. “My work is to get city families out into the countryside, especially the younger generations.”

Crystal Foreman (USA)

Foreman is a certified permaculture designer and certified Baltimore City Gardener. She works to improve food justice, food sovereignty and organic food access.

Crystal Foreman, a certified permaculture designer and certified Baltimore City Gardener

Foreman teaches people how to cook healthy meals and how to use food they might not be familiar with, while working hand-in-hand with local organic growers and teaching people how to forage in both urban and rural areas.

Foreman recognizes we have the power to make environmental and societal changes by carefully choosing what we put on our plate.

“Food inequity, poor food quality and inhumane labor can be traced to conventional farming that causes extreme environmental harm,” Foreman said. “I want to teach people how to be self-sufficient with food choices. Teaching people how to live with the land and how the land can nurture us is very important to my mission.”

Inner Dimensions of Climate Change

Regeneration International took part in the Inner Dimensions of Climate Change, a global gathering of young climate leaders at the United Nations in Bangkok. Their message? If we want to avoid climate catastrophe, we must reconnect with nature.Video via Oliver Gardiner

Posted by Regeneration International on Friday, 10 January 2020

Oliver Gardiner is Regeneration International’s media producer and coordinator for Asia and Europe. (With thanks to the Global Peace Initiative of Women). To keep up with Regeneration International news, sign up for our newsletter.

 

Delegación pequeña pero poderosa lleva la Regeneración Internacional en Madrid

Nuestra delegación en Madrid llevó la bandera de Regeneration International en la cumbre oficial de la COP25, participando en eventos oficiales, representando a Regeneration International en la reunión de la Iniciativa 4 por 1000 y fortaleciendo nuestra red y asociaciones.

En este video, Precious Phiri, miembro del comité directivo de Regeneration International y coordinadora de todo lo relacionado con África, habla con Oliver Gardiner sobre su trabajo en varias regiones de África para capacitar a los ganaderos en técnicas de manejo holístico y cómo las prácticas de pastoreo regenerativo restauran los pastizales degradados. ¡Un gran mensaje, entregado en el Día Internacional del Agricultor!

Phiri también participó en el evento paralelo oficial de la UNFCC, “Transformando nuestro sistema alimentario para apoyar los sumideros de carbono naturales”. El evento se centró en cómo los agricultores, pastores, biólogos marinos, científicos y defensores de los alimentos están colaborando en nuevas formas de regenerar los ecosistemas para cumplir con el Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Phiri describió la situación de sequía y otras dificultades que enfrentan los agricultores en África meridional y oriental, y el trabajo que realizan los pastores y los agricultores.

“Los agricultores regenerativos están influyendo y marcando el camino en las decisiones de política regional”, dijo Phiri. “Ese es el valor que aportan, junto con la construcción de asociaciones sólidas para ayudar a amplificar las voces de los agricultores y difundir el mensaje de los beneficios sociales y económicos de la agricultura regenerativa, además de su impacto curativo en los ecosistemas de la Tierra y la estabilidad climática”.

El evento paralelo fue organizado por Regeneration International, la Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica (IFOAM), Biovision – Fundación para el Desarrollo Ecológico (BV) y Shinji Shumeikai (Shumei).

Phiri también habló en nombre de Regeneration International en la reunión oficial de la Iniciativa 4 por 1000, copatrocinada por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente de España. Como parte de su presentación, leyó una declaración desarrollada en la Asamblea de Regeneration International, celebrada en Santiago. La declaración hizo un llamado a los gobiernos globales para que adopten una estrategia de cuatro puntos para resolver la crisis climática.

De acuerdo con la declaración:

“La actual emergencia global y crisis eco-social que ahora está a la puerta de nuestras casas exige con urgencia que implementemos de inmediato las cuatro estrategias si esperamos evitar un colapso total de nuestro ecosistema y la sociedad global tal como la conocemos”.

La estrategia incluye:

  1. Educación pública y construcción de movimientos.
  2. Implementación de prácticas existentes de agricultura regenerativa que promueven la restauración del ecosistema, la captura de carbono en los suelos y la seguridad alimentaria.
  3. Reorientación de las políticas públicas para apoyar las prácticas agrícolas regenerativas.
  4. Incentivación de inversiones masivas públicas y privadas para prácticas regenerativas.

 

También nuestro periodista itinerante, Oliver Gardiner, se encontraba en Madrid representando a Regeneration International. Gardiner realizó una serie de entrevistas (las encontrará todas aquí), incluida esta con el Dr. Martin Frick, director sénior de coordinación de políticas y programas del Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

Frick no tiene dudas cuando se trata del vínculo entre suelos saludables, alimentos saludables y un clima saludable. “Creo que los suelos son absolutamente instrumentales para solucionar la problemática del clima”, dijo. Y con más de la mitad de la tierra cultivable del mundo moderada a severamente degradada, el potencial de restauración es “enorme”, dijo.

En cuanto a quién liderará los esfuerzos de restauración del suelo, Frick dijo que los agricultores pueden hacerlo, pero que se les pagará no solo por cultivar alimentos saludables sino también por restaurar la salud de los suelos para que estos suelos puedan secuestrar el carbono que las plantas saludables absorben.

Aunque la delegación de Regeneration International en Madrid era pequeña, Phiri dijo que geneó una “sinergia asombrosa” y que pudo estar presente en todos los eventos correctos y servir de puente entre las reuniones en Chile y las de Madrid.

En cuanto al resultado general de la cumbre mundial COP25, Phiri dijo: “aunque las principales salas de negociación del gobierno no llegaron a conclusiones sólidas, las COP siguen siendo un espacio útil para que todos se solidaricen y reaviven la pasión por seguir regenerando. Pero está claro que la gente ya no espera que los gobiernos actúen. Hay un gran levantamiento de la sociedad civil, los agricultores y los jóvenes del mundo. Así es como ocurrirá el cambio: la gente liderará, desde la base, y los gobiernos los seguirán.”

 

Katherine Paul es la directora de comunicaciones de Regeneration International. Suscríbase al boletín de Regeneration International para mantenerse al día sobre nuestro trabajo.

Letter from Santiago: Regeneration Now

SANTIAGO, Chile – Defying the machinations of discredited President Sebastian Pinera—who abruptly cancelled the Global Climate Summit in Santiago, Chile in reaction to the nationwide grassroots uprising that erupted here on October 18—an intrepid band of North and South American farmers, food activists and climate campaigners, under the banner of Regeneration International, came together in the Chilean capital of Santiago to share experiences and ideas, and to develop a common strategy for reversing global warming and resolving the other burning issues that are pressing down on us.

With global attention focused on Madrid, which hosted the December 2-13 official COP 25 Climate Summit after Chile pulled out, a number of us decided nevertheless to hold our own North and South America mini-summit here, expressing our solidarity with the Chilean people’s epic struggle, and, at the same time, giving some of the best practitioners and campaigners in the Regeneration Movement the opportunity to focus on what’s holding us back and how we can most quickly move forward.

More and more people in Madrid this week, and all over the world, are finally talking about how regenerative agriculture and ecosystem restoration can sequester large amounts of excess atmospheric carbon in soils, trees and plants, while providing other valuable ecological, public health, and economic benefits.

Yet overall progress is still too slow. We need total system change, and a Regenerative Revolution—now—if we hope to turn things around in time.

 

Accelerating public awareness and movement-building

Public awareness of how photosynthesis works, of what agroecology and agroforestry mean, of how healthy plants and trees and properly grazed livestock draw down and sequester significant amounts of carbon in the soil, of how Big Food and Big Ag’s chemical and fossil fuel-intensive food system is a major factor driving global warming and poverty, is still in the early stages—as is public awareness of the multiple benefits of regenerative food, farming and land use.

Most climate activists are still focused narrowly on reducing fossil fuel use. They are still ignoring the fact that it will take both a rapid conversion to renewable energy and a massive drawdown of carbon dioxide from the atmosphere (especially here in the Global South) if we are to achieve net zero emissions by 2030, (and net negative emissions from 2030-2050) as called for by the Sunrise Movement and Bernie Sanders in the U.S., and by various national and international coalitions for a Green New Deal.

But in order to gain critical mass, political power and sufficient resources—North and South—we have no choice but to move beyond single-issue campaigns and minor reforms to building a qualitatively stronger and more diverse Movement. To head off catastrophe and bring the world’s corporate criminals and fascist politicians to heel, we must unite all the different currents of our local-to-global resistance. We must create a world-changing synergy between our myriad demands and constituencies for economic justice, social equity and renewable energy and our demands for radical and regenerative transformations in our food, farming, forestry and land-use policies.

 

Gaining political power

Unfortunately, many organic and agro-ecological farmers, food and consumer organizations, and anti-GMO and anti-factory farm activists are still either apolitical, or afraid of being called “radical.”

For example, too many organic consumers and farmers in the U.S. are still questioning why they should support revolutionary change, such as a multi-trillion-dollar Green New Deal, or a radical presidential candidate like Bernie Sanders, who is calling for political revolution (eco-social justice, universal health care, and free public education), as well as renewable energy and a new food system based upon organic regenerative practices.

What many of our well-meaning but often naïve, timid or overly pessimistic compatriots fail to understand is that without a radical shift in political power and public policies, including finance policies—facilitating a massive infusion of public money and private investments—our growing organic and regeneration revolution will likely shrivel up and die on the vine. And of course such a dramatic cultural and political transformation will be possible only with the massive participation and leadership of youth, women, African-Americans, Latinos and workers, carrying out a Ballot Box Revolution that includes, but is not limited to, our life-or-death food, farming and climate imperatives.

Ten to 25 percent market share for organic and local food and grass-fed meat and animal products by 2030 is better than what we have now, but it’s not going to make much difference on a burnt planet. Our planetary house, as Greta Thunberg reminded us once again this week in Madrid, is on fire.

Without mass grassroots awareness and collective action, without a political revolution, as well as an energy and farming revolution and a massive influx of funds, public and private, the business-as-usual machinations of the billionaires, the multinational corporations (Bayer/Monsanto, Cargill, JBS, Wal-Mart, Amazon, Facebook, Google et al) and the one percent will drive us past the point of no return and destroy us all.

In order to replicate and scale up the game-changing, carbon-sequestering regenerative food, farming and ecosystem restoration practices that are finally taking root and spreading across the Americas and the planet—these include bio-intensive organic, agroecology, holistic grazing, agroforestry, permaculture, reforestation and biochar—we need all of the major drivers of regeneration to be operating in synergy and at full power.

As we affirmed in our Regeneration International General Assembly meeting on December 10 in Santiago:

Given the unprecedented and accelerating global-scale climate emergency that is upon us, global governments and civil society must rapidly prioritize, invest in, and scale up the following:

  • Public education on climate and regeneration and a sharp focus on grassroots movement-building
  • Rapid expansion of existing regenerative agriculture practices that promote ecosystem restoration, carbon-capture in soils, and food security
  • Reorientation of public policies to support regenerative agricultural practices and ecosystem restoration
  • Reorientation of economic priorities to facilitate a massive increase in public and private investment in regenerative practices…”

 

Despite the continuing bad news on the climate front, and the rise of authoritarian and fascist regimes in South America and across the world, our counterparts here in Santiago have been very happy to hear about some of the recent positive developments in North America, including the growing support for a Green New Deal and the campaign of Bernie Sanders for president, as well as the growth of radical, youth-led, direct action groups such as the Sunrise Movement, Extinction Rebellion and Fridays for the Future.

In the short span of 12 months, the Green New Deal Resolution in the U.S. has gained massive support from disenfranchised youth, minority communities, embattled working class constituencies, the food movement and climate activists. The resolution, according to a number of polls, now has the support of more than 60 percent of the population, despite increasingly frantic opposition by Trump, the corporate mass media and the neo-liberal wing of the Democratic Party, represented by Joe Biden, Hillary Clinton, Barack Obama and billionaires like Michael Bloomberg.

The growing understanding that we need “System Change,” i.e. a political revolution, in the U.S. if we are to stop climate change and resolve our other burning crises, is echoed in the call for a “Fourth Transformation” in Mexico, in the growing movement for the overthrow of the climate-denying, Amazon-burning, fascist Bolsonaro junta in Brazil (ditto Bolivia, Honduras, China, Russia, Saudi Arabia, Iran, Iraq, et al), and now the thunderous demand from all sectors of the population for a New Constitution and a democratic revolution in Chile.

 

Taking it to the streets

Marching and chanting with our Chilean brothers and sisters along riot-scarred streets in central Santiago, past an astonishing number of smashed-up billboards, burnt-out subway stations, battered storefronts, broken traffic lights, boarded-up banks, hotels and businesses, it’s clear that elite control and “business as usual,” at least here in Chile, is no longer tolerable. Along the major thoroughfares such as Avenida Providencia, neighborhood or family-owned businesses, “somos pyme” have generally been spared, while colonial monuments, government buildings, Starbucks, McDonald’s, Oxxo, Domino’s Pizza the Crown Plaza Hotel, and other symbols of multinational control and consumerism have been spray painted, smashed and vandalized.

Supposedly prosperous Chile—the Latin America “free market” jewel of U.S. foreign policy (where President Nixon, Kissinger, AT&T and the CIA overthrew the democratic socialist government of Salvador Allende in 1973)—today has the surreal feeling of a post-modern dystopia. Block after block, mile after mile, with anti-government youth directing traffic at many of the intersections, every wall of the central city is covered with messages of resistance and solidarity, including heartbreaking photos of young protesters (my son’s age) murdered, blinded (the Carbineri have reportedly been deliberately shooting rubber bullets into the eyes of protestors) and imprisoned.

Chile’s workers, indigenous Mapuches, farmers and the once-middle class, led by youth and students, are rising up against the one percent, despite tremendous repression.

Meanwhile the glaciers that supply much of Chile’s water and agriculture are melting. Record-breaking temperatures, forest fires and drought are spreading here and throughout Latin America. Last Sunday, just as thousands of young protestors on bicycles converged on President Pineda’s mansion calling for his resignation and a new Constitution, a massive wildfire broke out on one of the seriously deforested and parched mountains surrounding the city. The scene reminded me of what’s happening in California, and even now in the Boreal forests of Canada and Alaska.

Our collective house, our politics and our climate, are all on fire. As India activist Arundhati Roy said:

“It is becoming more and more difficult to communicate the scale of the crisis even to ourselves. An accurate description runs the risk of sounding like hyperbole…”

The hour is late. The crisis is dire. But as those of us in the Regeneration Movement understand, heart and mind, we’ve still got time to turn things around. But the time to act, to educate, to build stronger movements, to scale up our best practices, to gain political power, is now.

 

Ronnie Cummins is a founding steering committee member of Regeneration International and co-founder and international director of the Organic Consumers Association. His new book, “Grassroots Uprising: A Call to Action on Climate, Farming, Food and a Green New Deal,” will be out in February 2020. To keep up with Regeneration International, sign up for our newsletter.

Small-But-Mighty Delegation Carries the Regeneration International in Madrid

MADRID, Spain — Our Madrid delegation carried the Regeneration International banner at the official COP25 event, participating in official events, representing Regeneration International at the 4 per 1000 Initiative meeting and strengthening our network and partnerships.

In this video, Precious Phiri, Regeneration International steering committee member and coordinator of all things Africa-based, talks with Oliver Gardiner about her work in various regions in Africa training ranchers in holistic management techniques, and how regenerative grazing practices restore degraded grasslands. A great message, delivered on International Farmers Day!

Phiri also participated in the official UNFCC Side Event, “Transforming our Food System to Support Natural Carbon Sinks.” The event focused on how farmers, pastoralists, marine biologists, scientists and food advocates are collaborating in new ways to regenerate ecosystems to meet the Paris Agreement and the Sustainable Development Goals (SDGs).  Phiri described the  drought situation and other struggles facing farmers in Southern and East Africa, and the work being done by pastoralists and cropping farmers. 

“Regenerative farmers are influencing and leading the way in regional policy decisions,” Phiri said. “That is the value they bring, along with building strong partnerships to help amplify the voices of farmers and spread the message of regenerative agriculture’s social and economic benefits, in addition to its healing impact on Earth’s ecosystems and climate stability.”

The side event was organized by Regeneration International,  International Federation of Organic Agriculture Movements (IFOAM), Biovision – Foundation for Ecological Development (BV) and Shinji Shumeikai (Shumei).

Phiri also spoke on behalf of Regeneration International at the official 4 per 1000 Initiative meeting, co-sponsored by Spain’s Ministry of Agriculture, Food and Environment. As part of her presentation, she read a statement developed at the Regeneration International Assembly, held in Santiago. The statement called on global governments to adopt a four-prong strategy to solving the climate crisis. 

According to the statement:

“The current global emergency and eco-social crisis that is now at our doorstep urgently demands that we immediately implement all four of these strategies if we hope to avert a total collapse of our ecosystem and global society as we know it.”

The strategy includes: 

  1. Public education and movement-building
  2. Implementation of existing regenerative agriculture practices that promote ecosystem restoration, carbon-capture in soils, and food security 
  3. Reorientation of public policies to support regenerative agricultural practices
  4. Incentivization of massive public and private investment for regenerative practices

Also representing Regeneration International in Madrid was our roving reporter, Oliver Gardiner. Gardiner conducted a series of interviews (you’ll find all of them here), including this one with Dr. Martin Frick, senior director of policy and program coordination for the United Nations Framework on Climate Change.

Frick didn’t mince words when it comes to the link between healthy soils, healthy food and a healthy climate. “I think soils are absolutely instrumental in fixing the climate,” he said. And with over half the world’s arable land moderately to severely degraded, the restoration potential is “enormous,” he said.

As for who will lead the soil restoration efforts, Frick said farmers can do it—but they’ll need to be paid for not only growing healthy food but for restoring healthy soils so that those soils can sequester the carbon drawn down by healthy plants.

Though the Regeneration International Madrid delegation was small, Phiri said it generated “amazing synergy” and was able to have a presence at all  the right events and to serve as a bridge between the meetings in Chile and those in Madrid.

As for the overall outcome of the COP25 global summit, Phiri said: “Even though the main government negotiation rooms didn’t come up with solid conclusions, the COPs remain a useful space for everyone to stand in solidarity and rekindle the passion to keep regenerating. But it’s clear that the people are no longer waiting for governments to act. There’s a huge uprising from civil society, farmers and the world’s youth. This is how change will happen—the people will lead, from the grassroots up, and the governments will follow.”

 

Katherine Paul is communications director for Regeneration International. Subscribe to Regeneration International’s newsletter to keep up with our work.

 

 

 

Constelación Semillas Agroecológicas: A Seed Takes Root in Argentina

MERLO, Argentina – “It’s been a monumental year around here,” Alex Edleson said on the phone from his home in Argentina.

He wasn’t kidding. This year (2019), Edleson and four co-workers launched Constelación Semillas Agroecológicas (Constellation Agroecological Seeds) in the small town of Merlo, in the central Argentine province of San Luis. In August, Edleson and his wife, Belén, welcomed their first child into the world, a daughter.

Constelación is not entirely new. Using unsurprising language for a seed distributor, Edleson, Constelación’s director, told me Constelación was “incubated” for a few years by the Argentine Biodynamic Association. But this year Constelación began to strike out on its own. And like a lot of start-ups, it’s flying by the seat of its pants—at least for now.

Constelación recently bought a seed-cleaning machine, and in September, rented a space in downtown Merlo for its administrative and commercial operations. But Constelación has yet to move into the new space. And until it does, Edleson is working in his kitchen—that is, when he’s not farming.

“I try to farm in the morning and do office work in the afternoon,” said Edleson. “Keeping to my farming is my life source that inspires my work to make change on a larger scale. On our farm, along with seed production, we also carry out variety trials and breeding research.”

That seems to be working well so far. Constelación is growing fast and has ambitious plans for the future.

Last year, Constelación had only seven seed producers in five provinces. Now it has 15 producers in six of Argentina’s 24 provinces. The company currently offers 17 seed varieties. But Edleson hopes to double or triple that number by the end of this year, and he plans to expand into cover crop mixes, and books and tools for small farmers.

In fact, the sky may be the limit for Constelación. Demand for organic food is growing fast in Argentina, which has the ninth-largest agricultural economy in the world, said Edleson. Argentina also ranks second in the world, after Australia, for land area under organic production, though most organic production is destined for export. Organics account for only a few percent of food consumption in Argentina. However, consumption of organics is doubling every year, Edleson said.

“In Argentina, no organic seed was available,” Edleson told me. “One of our motives was to respond to this.”

Constelación’s mission isn’t without its challenges. Though there is widespread organic certification for exports, certification for domestic consumption is limited because of the cost of certification. Limited domestic certification makes it easier for non-organic producers to cash in on the growing popularity of organics by selling fake organic products, and their ability to sell false organics in turn diminishes the demand for organic seeds.

But Constelación is working with the Argentine Biodynamic Association on a “system of guarantee” that will be more accessible to small farmers with limited financial resources.

It was a long road that brought Edleson to Merlo. He was born and raised in Indonesia, of U.S. parents who have lived in Asia for 50 years. He went to college in the U.S. and landed in Argentina in 2001, in the middle of Argentina’s biggest economic crisis since the Great Depression.

Edleson says he was “captured” by the resilience shown by Argentines in the face of such economic hardship. In Patagonia, he co-founded and farmed for a pioneering Community Supported Agriculture (CSA) project. He started to build collaborative networks, and he met his wife.

But Edleson’s work isn’t done yet.

“We are building a seed-growing network,” he said. “Seed growers are the essence of the project. In the next year we’re going to bring consumers and growers into the decision-making process. We are responding to specific needs expressed by farmers, who have minimal structure for processing seeds and administration for marketing seeds. We have the infrastructure.”

As Constelación’s first monumental year draws to a close, the future looks bright indeed for Edleson and Constelación Semilla Agroecológicas.

Click here to watch Alex Edleson talk about the importance of food sovereignty and seed saving at Regeneration International’s General Assembly in Santiago, Chile.

 

Lawrence Reichard is a freelance journalist. To keep up with news and events, sign up here  for the Regeneration International newsletter.

 

 

Carta desde Santiago: Regeneración ahora

A contramano de la abrupta cancelación de sede de la Desafiando los planes maquiavélicos del desacreditado presidente Sebastián Piñera, que canceló abruptamente la Cumbre Mundial sobre el Clima en Santiago, Chile, en reacción a la revuelta popular a nivel nacional que estalló aquí el 18 de octubre, un grupo de determinadosi agricultores y agricultoras granjeros, activistas alimentarios y activistas climáticos de América del Norte y del Sur, bajo la bandera de Regeneration International, se reunieron en la capital chilena de Santiago para compartir experiencias e ideas, y para desarrollar una estrategia común para revertir el calentamiento global y resolver los otros problemas que son cada vez más insoslayables. candentes que nos presionan.

Con la atención global centrada en Madrid, que fue sede de la Cumbre sobre el clima oficial COP 25 del 2 al 13 de diciembre después de la retirada de Chile, algunos  decidimos celebrar nuestra propia mini cumbre de América del Norte y del Sur aquí, expresando nuestra solidaridad con la épica lucha del pueblo chileno y, al mismo tiempo, dar a algunos de los mejores practicantes y activistas del Movimiento de Regeneración la oportunidad de concentrarse en lo que nos está frenando y cómo podemos avanzar más rápidamente.

Esta semana, más y más personas en Madrid y en todo el mundo, están finalmente hablando de cómo la agricultura regenerativa y la restauración del ecosistema pueden capturar grandes cantidades de carbono atmosférico en exceso en los suelos, árboles y plantas y al mismo tiempo brindar otros valiosos servicios ecológicos, de salud pública y beneficios económicos.

Sin embargo, el progreso general sigue siendo demasiado lento. Necesitamos un cambio total del sistema y una Revolución Regenerativa, ahora, si tenemos la esperanza de cambiar las cosas a tiempo.

Construyendo conciencia pública y  movimientos

Es muy incipiente el entendimiento acabado y la conciencia pública  de cómo funciona la fotosíntesis, de lo que significan la agroecología y la agrosilvicultura, de cómo las plantas y los árboles sanos y el ganado que pastorea de manera apropiada capturan y secuestran cantidades significativas de carbono en el suelo. No existe una comprensión acabada de cómo los sistemas alimentarios intensivos en productos químicos y combustibles fósiles de la gran agroindustria y la industria alimentaria son un factor fundamental en el calentamiento global ni de los múltiples beneficios de los alimentos, la agricultura y el uso de la tierra regenerativos.

La mayoría de los activistas climáticos aún se concentran en reducir el uso de combustibles fósiles. Todavía ignoran el hecho de que se necesitará una rápida conversión a energías renovables y una reducción masiva de dióxido de carbono de la atmósfera (especialmente aquí en el Sur Global) si queremos lograr emisiones netas cero para 2030 (y emisiones netas negativas de 2030 a 2050), como lo solicitó el Movimiento Sunrise y Bernie Sanders en los EE. UU., y varias coaliciones nacionales e internacionales para un Nuevo Acuerdo Verde.

Pero para ganar masa crítica, poder político y recursos suficientes debemos tanto en el norte como en el sur, dejar de entretenernos en campañas monotemáticas y reformas menores para construir un Movimiento cualitativamente más fuerte y más diverso. Para evitar la catástrofe y detener a los criminales corporativos y políticos fascistas del mundo, debemos unir todas las diferentes corrientes de nuestra resistencia local a global. Debemos crear una sinergia que cambie el mundo entre los electores y nuestras innumerables demandas de justicia económica, equidad social y energía renovable y nuestras demandas de transformaciones radicales y regenerativas en nuestras políticas alimentarias, agrícolas, forestales y de uso de la tierra.

Aumentando nuestro poder político

Desafortunadamente, muchos agricultores orgánicos y agroecológicos, organizaciones de alimentación y consumidores, y activistas agrícolas anti-OGM y contra las corporaciones alimenticias  todavía son apolíticos o temen ser llamados “radicales”.

Por ejemplo, demasiados consumidores y agricultores orgánicos en los Estados Unidos todavía se preguntan por qué deberían apoyar el cambio revolucionario, como el multimillonario Nuevo Acuerdo Verde o a un candidato presidencial radical como Bernie Sanders, que llama a la revolución política (justicia eco-social, atención médica universal y educación pública gratuita), así como energías renovables y un nuevo sistema alimentario basado en prácticas orgánicas regenerativas .

Lo que muchos de nuestros compatriotas bien intencionados pero a menudo ingenuos, tímidos o demasiado pesimistas no entienden es que sin un cambio radical en el poder político y las políticas públicas, incluidas las políticas financieras, que faciliten una inyección masiva de dinero público e inversiones privadas, nuestra creciente revolución orgánica y de regeneración probablemente se marchitará y morirá antes de florecer. 

Está claro que una transformación cultural y política tan drástica solo será posible con la participación masiva y el liderazgo de jóvenes, mujeres, afroamericanos, latinos y la clase trabajadora, llevando a cabo una Revolución en las urnas que incluya, pero no se limite a cuestiones  alimentarias, de agricultura y clima, que son factores de vida o muerte.

Una porción de mercado compuesta en un 10% a 25% de alimentos orgánicos y locales y carne y productos animales alimentados con pasto para 2030 es mejor que lo que tenemos ahora, pero no va a hacer mucha diferencia en un planeta quemado. Nuestra casa planetaria, como Greta Thunberg nos recordó una vez más esta semana en Madrid, está en llamas.

Sin una conciencia popular a nivel masivo  y una acción colectiva, sin una revolución política, así como una revolución energética y agrícola y un redireccionamiento de fondos, públicos y privados, los engaños comerciales de los multimillonarios, las corporaciones multinacionales (Bayer / Monsanto , Cargill, JBS, Wal-Mart, Amazon, Facebook, Google y otros) y el uno por ciento nos llevará más allá del punto de no retorno y nos destruirá a todos.

Con el fin de replicar y ampliar las prácticas de agricultura regenerativa y restauración de los ecosistemas que secuestran carbono y cambian las reglas del juego, y que finalmente están arraigando y extendiéndose a través de las Américas y el planeta (estas incluyen prácticas bio-intensivas orgánicas, agroecología, pastoreo holístico, agroforestería , permacultura, reforestación y biocarbono), necesitamos que todos los principales impulsores de la regeneración funcionen en sinergia y a toda potencia.

Como afirmamos en nuestra Asamblea General de Regeneration International del 10 de diciembre en Santiago:

Dada la emergencia climática a escala mundial sin precedentes y acelerada que nos acecha, los gobiernos globales y la sociedad civil deben priorizar, invertir y ampliar rápidamente lo siguiente:

  • Educación pública sobre el clima y la regeneración y un fuerte enfoque en la construcción de movimientos de base.
  • Rápida expansión de las prácticas existentes de agricultura regenerativa que promueven la restauración del ecosistema, la captura de carbono en los suelos y la seguridad alimentaria.
  • Reorientación de las políticas públicas para apoyar las prácticas agrícolas regenerativas y la restauración del ecosistema.
  • Reorientación de las prioridades económicas para facilitar un aumento cuantioso de la inversión pública y privada en prácticas regenerativas.

A pesar de las continuas malas noticias en el frente climático y el surgimiento de regímenes autoritarios y fascistas en América del Sur y en todo el mundo, nuestros pares aquí en Santiago han estado muy contentos de escuchar acerca de algunos de los acontecimientos positivos recientes en América del Norte, incluido el creciente apoyo para un Nuevo Acuerdo Verde y la campaña presidencial de Bernie Sanders, así como el crecimiento de grupos radicales, dirigidos por jóvenes y de acción directa como el Movimiento Sunrise, Extinction Rebellion y los Viernes para el Futuro.

En el corto lapso de 12 meses, la resolución del Nuevo Acuerdo Verde en los EE. UU. ha obtenido un apoyo total de jóvenes cuyos derechos se han visto coartados, comunidades minoritarias, electores situados de la clase trabajadora, el movimiento alimentario y activistas climáticos. La resolución, según varias encuestas, ahora cuenta con el apoyo de más del 60% de la población, a pesar de la oposición cada vez más frenética de Trump, los medios de comunicación corporativos y el ala neoliberal del Partido Demócrata, representado por Joe Biden, Hillary Clinton, Barack Obama y multimillonarios como Michael Bloomberg.

La creciente comprensión de que en los Estados Unidos necesitamos un “cambio de sistema”, en otras palabras una revolución política, si queremos detener el cambio climático y resolver nuestras otras crisis candentes, se refleja en el llamado a una “Cuarta Transformación” en México, en el creciente movimiento para el derrocamiento de la junta del fascista Bolsonaro que niega el cambio climático y que quema el Amazonas en Brasil (ídem Bolivia, Honduras, China, Rusia, Arabia Saudita, Irán, Irak, etc.), y ahora la atronadora demanda de todos los sectores de la población para una Nueva Constitución y una revolución democrática en Chile.

Llevando la revolución a las calles

En estos días en Santiago, marchando y cantando con nuestros hermanos y hermanas chilenos en las derruidas calles del centro, con carteleras publicitarias destrozadas, estaciones de metro quemadas, escaparates rotos, semáforos estropeados, bancos, hoteles y negocios tapiados, se ha hecho más evidente  que el control de las élites y la continuidad del statu quo, al menos aquí en Chile, ya no son tolerables.

A lo largo de las principales calles, como la Avenida Providencia, las empresas familiares y de vecindario, en general, no han sufrido daños, pero los monumentos coloniales, los  edificios gubernamentales, tiendas Starbucks, McDonald’s, Oxxo, Domino’s Pizza, el Crown Plaza Hotel y otros símbolos del control de las multinacionales y el consumismo han sido pintados con spray, destrozados y vandalizados.

Chile, un país supuestamente próspero —la joya de “libre mercado” de América Latina de la política exterior de Estados Unidos (donde el presidente Nixon, Kissinger, AT&T y la CIA derrocaron al gobierno socialista democrático de Salvador Allende en 1973) -, hoy tiene el sentimiento surrealista de una distopía posmoderna. Cuadra tras cuadra, milla tras milla, con jóvenes antigubernamentales dirigiendo el tráfico en muchas de las intersecciones, cada muro de la ciudad central está cubierto de mensajes de resistencia y solidaridad, incluidas fotos desgarradoras de jóvenes manifestantes (de la edad de mi hijo) asesinados, cegados (los Carabineros habrían estado disparando deliberadamente balas de goma a los ojos de los manifestantes) y encarcelados.

La clase trabajadora, los mapuches indígenas, los agricultores y la clase media de Chile, liderados por jóvenes y estudiantes, se están levantando contra el uno por ciento, a pesar de la tremenda represión.

Mientras tanto, los glaciares que abastecen gran parte del agua y la agricultura de Chile se están derritiendo. Las temperaturas récord, los incendios forestales y la sequía se están extendiendo aquí y en toda América Latina. El domingo pasado, justo cuando miles de jóvenes manifestantes en bicicleta se juntaron frente la mansión del presidente Piñera pidiendo su renuncia y una nueva Constitución, estalló un incendio forestal gigantesco en una de las montañas gravemente deforestadas y secas que rodean la ciudad. La escena me recordó lo que está sucediendo en California, e incluso ahora en los bosques boreales de Canadá y Alaska.

Nuestro hogar colectivo, nuestra política y nuestro clima, están en llamas. Como dijo la activista de la India Arundhati Roy:

“Cada vez es más difícil comunicar la escala de la crisis incluso a nosotros mismos. Una descripción precisa corre el riesgo de sonar como una hipérbole … ”

Es tarde. La crisis es grave. Pero como aquellos de nosotros en el Movimiento de Regeneración entendemos, corazón y mente, todavía tenemos tiempo para cambiar las cosas. Pero el momento de actuar, educar, construir movimientos más fuertes, ampliar nuestras mejores prácticas y  ganar poder político es ahora.

Ronnie Cummins es miembro fundador del comité directivo de Regeneration International y cofundador y director internacional de la Asociación de Consumidores Orgánicos. Su nuevo libro, “Levantamiento de base: un llamado a la acción sobre el clima, la agricultura, la alimentación y un nuevo acuerdo verde”, saldrá en febrero de 2020. Para mantenerse al día con Regeneration International, suscríbase a nuestro boletín.

El Manzano: Pioneros en un Océano De Pinos

BIO BIO, Chile – Es casi inquietante la forma en que la historia de la comunidad de El Manzano ha reflejado la historia de Chile. En un país habitado en gran parte por los descendientes de inmigrantes europeos de principios del siglo XX, El Manzano ocupa 120 hectáreas de un rancho en la región del Bío Bío de Chile. La tierra fue comprada en 1930 por un inglés, bisabuelo de la cofundadora y codirectora de Manzano, Javiera Carrión.

Como gran parte de Chile, la tierra de El Manzano fue dividida, vendida a grandes compañías madereras, deforestada y luego reemplazada con pinos, lo cual empobreció el suelo. La tierra fue nuevamente dividida a principios de la década de 1970, bajo una iniciativa de reforma agraria a nivel nacional implementada bajo el presidente socialista Salvador Allende.

Ahora, El Manzano está a la vanguardia de una creciente ola chilena de granjas orgánicas y centros educativos para la regeneración eco-social.

“Hace diez o 12 años había muy pocos de nosotros haciendo esto,” dice Carrión. “Hemos sido pioneros, innovadores. Nuestra estrategia principal para sobrevivir en un contexto adverso para la regeneración ha sido hacer alianzas con socios internacionales: Gaia University, Gaia Education, GEN, CASA, Regrarians y recientemente Regeneration International. Y hemos estado activos ofreciendo capacitaciones para nuestro equipo y una red más amplia. ”

Según Carrión, cuando El Manzano se formó en el 2000, no había otras comunidades intencionales de agricultura orgánica en Chile. Pero ahora están empezando a brotar.

“Ha sido increíble este año”, dijo Carrión por teléfono desde El Manzano. “La gente nos ha estado invitando a todas partes todo el tiempo. Antes, teníamos que llegar fuera de Chile para encontrar personas de ideas afines y aprender. Ahora está explotando por todas partes. Hay personas que están transformando sus vidas con lo que hacemos aquí. Nuestras ofertas educativas son muy transformadoras y conducen a la acción “.

Carrión cree que la COP25 de diciembre en Santiago, a 500 kilómetros al norte de Bío Bío, está estimulando el interés en la agricultura regenerativa, y espera que haga aún más para estimular a más de sus compatriotas a iniciar comunidades como El Manzano.

Bajo su misión de organizar el aprendizaje para la regeneración eco-social y catalizar el cambio, El Manzano ha estado ejecutando una incubadora de proyectos regenerativos en Chile y en otras partes de América Latina. La incubadora de 2019 fue financiada por el Ministerio de Economía de Chile para crear un centro regenerativo en Bío Bío.

El Manzano está haciendo todo lo posible para apoyar la COP25, pero la fecha de diciembre cae justo en el medio de la temporada de cultivo de la comunidad en el hemisferio sur, que va de agosto a abril. Aún así, la comunidad espera enviar tres miembros a la COP y apoyará los eventos y asambleas de Regeneration International en la COP.

El Manzano es una comunidad integral de aproximadamente 80 personas, que tiene viviendas, construcción de viviendas, una escuela primaria de un maestro y un centro educativo que enseña permacultura, agricultura orgánica, diseño de ecoaldeas, meditación y yoga, entre otras cosas. Según Carrión, El Manzano es autosuficiente a nivel financiero y se sustenta a través de tres negocios: educación y diseño para la regeneración, tala y molienda de árboles, y agricultura orgánica. Sus cultivos incluyen trigo, centeno, arándanos, trigo sarraceno y quinoa, un grano que se ha cultivado en América del Sur durante milenios.

Pero El Manzano es más que solo mantenerse a sí mismo. Se trata de crear un futuro viable para las próximas generaciones, dentro y fuera de la comunidad. Al igual que muchas áreas rurales en Chile y en toda América Latina, la región alrededor de El Manzano ha perdido gran parte de su generación más joven debido al atractivo de las ciudades con más oportunidades económicas.

“Brindamos servicios básicos para que nuestros jóvenes puedan quedarse aquí y ganarse la vida”, me dijo Carrión. “Este es un proyecto intergeneracional. Queremos crear una pequeña ciudad increíble en un océano de pinos. ” Pero Carrión dice que se necesitará más que solo su pequeña comunidad para proteger y preservar lo que tienen. Un desafío que enfrenta la comunidad es el peligro de incendios forestales.

Al reflejar el pensamiento de los activistas de la agricultura regenerativa en todo el mundo, Carrión dice que El Manzano no puede hacerlo solo. “Podemos hacer lo que queramos con nuestra propiedad, pero necesitamos trabajar con otros para proteger y regenerar toda nuestra área. Necesitamos crear una respuesta regional.”

Hasta ahora, eso parece estar yendo bien, y parece que El Manzano se está adelantando a la historia que ha hecho tanto para dar forma a la comunidad que se está construyendo en los bosques de pinos del centro de Chile.

Lawrence Reichard es periodista independiente. Para mantenerse al día con las noticias y eventos, suscríbase aquí para recibir el boletín Regeneration International.

El Manzano: Pioneers in an Ocean of Pine Trees

BIO BIO, Chile — It’s almost eerie the way the history of the El Manzano (the apple tree) community has mirrored the history of Chile. In a country inhabited largely by the descendants of early 20th-century European immigrants, El Manzano occupies 120 hectares (300 acres) of a ranch in the Bío Bío region of Chile. The land was bought in 1930 by an Englishman, a great-grandfather of Manzano co-founder and co-director Javiera Carrión.

Like much of Chile, El Manzano’s land was divided up, sold to big logging companies, deforested and then replanted with pine trees—all of which impoverished the soil. The land was again broken up in the early 1970s, under a nationwide agrarian reform initiative implemented under socialist President Salvador Allende.

Now, El Manzano is on the cutting edge of a growing Chilean wave of organic farms and educational centers for eco-social regeneration.

“Ten or 12 years ago there were very few of us doing this,” says Carrión. “We’ve been pioneers, innovators. Our main strategy to survive in an adverse context for regeneration has been to make alliances with international partners—Gaia University, Gaia Education, GEN, CASA, Regrarians, and recently Regeneration International. And we have been active in offering trainings for our team and the wider network.”

According to Carrión, when El Manzano was formed in 2000, there were no other intentional organic-agriculture communities in Chile. But now they are starting to sprout up.

“It’s been incredible this year,” Carrión said on the phone from El Manzano. “People have been inviting us everywhere all the time. Before, we had to reach outside of Chile to find like-minded people and to learn. Now it’s exploding all over. There are people transforming their lives with what we do here. Our educational offerings are very transformative and they lead to action.”

Carrión thinks December’s COP25 in Santiago, 500 kilometers north of Bío Bío, is spurring interest in regenerative agriculture, and she hopes it will do even more to spur more of her countrymen to start communities like El Manzano.

Under its mission of organizing learning for eco-social regeneration and catalyzing change, El Manzano has been running an Incubator for Regenerative Projects in Chile and elsewhere in Latin America. The 2019 incubator was funded by the Chilean Ministry of Economy in order to create a regenerative hub in Bío Bío.

El Manzano is doing everything it can to support the COP25, but the December date falls right in the middle of the community’s busy southern hemisphere growing season, which runs from August to April. Still, the community hopes to send three members to the COP and will support the events and assemblies of Regeneration International at the COP.

El Manzano is a comprehensive community of about 80 people, with everything from housing, housing construction, a one-teacher primary school, and an education center that teaches permaculture, organic farming, ecovillage design, meditation and yoga, among other things. According to Carrión, El Manzano is financially self-sufficient, sustaining itself through three businesses: education and design for regeneration, logging and milling trees, and organic agriculture. Its crops include wheat, rye, blueberries, buckwheat and quinoa, a grain that has been cultivated in South America for millenia.

But El Manzano is about more than just sustaining itself. It’s about creating a viable future for the next generations, inside and outside of the community. Like many rural areas in Chile and throughout Latin America, the region around El Manzano has lost much of its younger generation to the lure of cities with more economic opportunities.

“We provide basic services so our young people can stay here and make a living,” Carrión told me. “This is an intergenerational project. We want to create an amazing little town in an ocean of pine trees.” But Carrión says it will take more than just their small community to protect and preserve what they have. One challenge the community faces is the danger of forest fires.

Reflecting the thinking of regenerative agriculture activists around the world, Carrión says El Manzano can’t go it alone. “We can do what we want with our property, but we need to work with others to protect and regenerate our whole area. We need to create a regional response.”

So far, that seems to be going well, and it looks as if El Manzano is getting out in front of the history that has done so much to shape the community it is building in the pine forests of central Chile.

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