Convierten pulqueros las pencas en forraje, en Nanacamilpa

Para un mejor aprovechamiento de sus magueyes, pulqueros de Nanacamilpa adquirieron una moderna maquinaria para que los residuos de la planta sean convertidos en forraje para alimentar a su ganado.

La tecnificación fue traída como modelo del estado de Guanajuato y, al momento, los resultados en tierras tlaxcaltecas se ven reflejados en un ahorro económico, ya que con esto solventan el alimento de borregos y vacas.

Al respecto, Senobio Becerra García, representante del grupo Pulmex, indicó que el proceso para hacer forraje es simple, toda vez que los residuos de la planta únicamente son molidos con una máquina.

En entrevista, el pulquero detalló que este descubrimiento significa un gran avance, pues también pueden crear una composta de manera natural, ya que, incluso, esta planta puede ser utilizada como abono para los terrenos.

“Estamos adaptando este proyecto para que se convierta en algo redituable, así podemos aprovechar todos los beneficios de nuestras pencas y lo favorable es que no requiere de un periodo de riego”, comentó.

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¿Qué es la agricultura regenerativa?

La agricultura regenerativa es un método de cultivo sostenible que puede reponer los nutrientes del suelo mientras combate el cambio climático.

La agricultura regenerativa es un nombre moderno para la forma en que se practicaba la agricultura durante siglos, antes del inicio de la agricultura industrial a principios del siglo XX.

Volver a esas prácticas tradicionales está cobrando impulso como una forma de revertir el daño causado al clima y al suelo de los que todos dependemos para nuestra alimentación y supervivencia.

El mundo corre sobre tierra vegetal. Es la fuente del 95% de nuestra alimentación. Durante siglos, los agricultores confiaron en la fertilidad natural del suelo para producir alimentos. Sin embargo, a principios del siglo XX, los fertilizantes químicos se hicieron necesarios para mantener esa fertilidad.

La agricultura industrial depende de insumos constantes de fertilizantes químicos para mantener la productividad del suelo.

Tipos de prácticas agrícolas regenerativas

Si bien puede parecer un término nuevo debido a un cambio creciente en las técnicas agrícolas, la agricultura regenerativa incluye una amplia gama de prácticas que han sido utilizadas por los agricultores durante décadas, incluso siglos.

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Una manera diferente de gestionar la tierra: que las vacas la apisonen

CANADIAN, Texas — Adam Isaacs estaba de pie al lado de su ganado en un viejo pastizal que durante años había tenido un pastoreo excesivo. Ahora, era un revoltijo de maleza.

“La mayoría de la gente quisiera venir y empezar a rociar herbicidas”, afirmó. “Mi familia solía hacerlo… y no funciona”.

En cambio, Isaacs, un ganadero perteneciente a la cuarta generación de estas tierras onduladas ubicadas en la franja noreste de Texas, pondrá a trabajar a sus animales en el pastizal mediante el uso de una cerca portátil electrificada con la que los confina en un área pequeña para que apisonen la maleza mientras pastan.

“Hacemos que el ganado pisotee mucho pastizal”, comentó. Eso incorpora materia orgánica al suelo y lo expone al oxígeno, cosa que ayuda a que se llene de hierbas y otras plantas útiles. A la larga, el pastizal volverá a estar saludable, gracias a un manejo esmerado y continuo del pastoreo.

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Bill Gates y el neo-feudalismo: una mirada más profunda al Bill agricultor

Por Robert F. Kennedy, Jr., The Defender, 04 de febrero del 2021.

Traducido por Regeneration International

 

“Gates tiene un autoconcepto Napoleónico y un apetito que deriva del poder y el éxito puro, sin que nada lo detenga.” – Juez Thomas Penfield Jackson, juez presidente del caso de infracciones a la ley antimonopolio de Gates/Microsoft.

Los confinamientos globales que Bill Gates ayudó a orquestar e impulsó han dejado en la quiebra a más de 100,000 negocios sólo en los Estados Unidos, y hundió a mil millones de personas en la pobreza e inseguridad alimentaria extrema que, entre otros daños devastadores, matan a 10.000 niños africanos al mes – al mismo tiempo que la riqueza de Gates aumenta unos 20 mil millones de dólares. Su fortuna de 133 mil millones de dólares lo hace el cuarto hombre más rico del mundo.

Gates ha estado usando ese nuevo dinero para expandir su poder sobre la población global. Ha comprado activos devaluados a precios de liquidación y ha maniobrado para conseguir el control monopólico de la salud pública, privatización de prisiones, educación en línea y comunicaciones globales en tanto  promueve las monedas digitales, vigilancia de alta tecnología, sistemas de recolección de información e inteligencia artificial.

Para un hombre obsesionado con control monopólico, la oportunidad para también dominar la producción de alimentos debe ser irresistible.

De acuerdo a la última edición de The Land Report, Gates se ha convertido sigilosamente en el mayor dueño de tierra agrícola en los Estados Unidos. El porfolio de Gates ahora incluye alrededor de 98.000 hectáreas de tierra agrícola estadounidense y casi 11.000 hectáreas de otras tierras de Louisiana, Arkansas, Nebraska, Arizona, Florida, Washington y otros 18 estados.

Thomas Jefferson creía que el éxito de la lucha ejemplar de Estados Unidos para suplantar el yugo del feudalismo europeo con un experimento honrado de autogobierno dependía del control perpetuo de la tierra agrícola de la nación por decenas de miles de agricultores independientes, cada uno haciendo una inversión en nuestra democracia.

Así que en el mejor de los casos, la campaña de Gates para engullir las propiedades agrícolas estadounidenses es una señal de que el feudalismo podría estar de moda nuevamente. En el peor caso, sus compras compulsivas son un presagio de algo mucho más alarmante: el control de los suministros de alimentos globales por parte de un megalómano con hambre de poder y un complejo de Napoleón. 

Exploremos el contexto de las compras sigilosas de Gates como parte de su estrategia a largo plazo para dominar la agricultura y la producción de alimentos global.

Al principio de 1994, Gates lanzó una campaña internacional de biopiratería para conseguir dominio de integración vertical sobre la producción agrícola mundial. Su imperio ahora incluye vastas tierras agrícolas e inversiones sustanciosas en cultivos OGM, patentes de semillas, alimentos sintéticos, inteligencia artificial, incluyendo trabajadores agrícolas robóticos, y posiciones de mando en gigantes alimentarios incluyendo a Coca-Cola, Unilever, Philip Morris (Kraft, General Foods), Kellogg´s, Procter & Gamble y Amazon (Whole Foods), y en multinacionales como Monsanto y Bayer que promocionan pesticidas químicos y fertilizantes petroquímicos.

 Como siempre, Gates coordina estas inversiones personales con subvenciones a los contribuyentes por parte de la Fundación Bill & Melinda Gates, la organización más rica y poderosa de ayuda internacional, sus sociedades financieras con la industria agrícola, química y alimentaria, y su control de agencias internacionales, incluyendo algunas de su propia creación, con un maravilloso poder para crear mercados cautivos para sus productos.

El antiguo Secretario de Estado Henry Kissinger, protegido y socio de David Rockefeller, observó que, “quien controla el suministro de alimentos controla la gente.” En 2006, las Fundaciones Bill & Melinda Gates y Rockefeller lanzaron la Alianza por una Revolución Verde en África (AGRA) de 424 millones de dólares con la cual prometían duplicar la productividad de cultivos e impulsar los ingresos de 30 millones de pequeños agricultores para 2020 mientras reducían la inseguridad alimentaria a la mitad.

El enfoque característico de Gates a los problemas globales es poner a la tecnología y a sus socios de la industria química, farmacéutica y petrolera como única solución. Pero resultó que la “estrategia innovadora” de Gates para la producción de alimentos fue imponer el sistema fallido de agricultura OGM, química y de combustibles fósiles de Estados Unidos a los agricultores africanos pobres

Las prácticas agrícolas en África han evolucionado imitando a la naturaleza durante 10.000 años y promueven la diversidad de cultivos, la descentralización, la sostenibilidad, la propiedad privada y la auto-organización y control local de las semillas. La libertad personal inherente a estos sistemas locales permite a las familias agrícolas tomar sus propias decisiones y ser los dueños de sus tierras, los soberanos de sus destinos. La innovación continua de millones de pequeños agricultores maximizó los rendimientos sostenibles y la biodiversidad.

En su despiadada reinvención del colonialismo, Gates gastó 4,9 mil millones de dólares para desmantelar este antiguo sistema y reemplazarlo con agricultura de alta tecnología corporativa e industrializada, monocultivos dependientes de químicos, centralización extrema y control vertical. Forzó a las pequeñas granjas africanas a adoptar las semillas comerciales importadas, los fertilizantes de petróleo y los pesticidas.

Gates construyó la infraestructura de la cadena de suministro para químicos y semillas y presionó a los gobiernos africanos a gastar cantidades enormes en subsidios y aplicar sanciones draconianas y control autoritario para forzar a los agricultores a comprar sus insumos caros y cumplir sus dictados. Gates hizo que los agricultores reemplazaran cultivos nutritivos tradicionales como el sorgo, mijo, camote y tapioca por cultivos industriales, como la soya y el maíz, los cuales benefician a los grandes comerciantes de productos pero dejan a los africanos pobres con muy poco para comer. Tanto la nutrición como la productividad se desplomaron. Los suelos se volvieron más ácidos con cada aplicación de fertilizantes petroquímicos.

Así como con la iniciativa de vacunación en África de Gates, no hubo ni una evaluación interna ni responsabilidad pública. El estudio de 2020 “Promesas falsas: la alianza para una revolución verde en África (AGRA)” es el informe del esfuerzo de 14 años del cartel de Gates. La investigación concluye que el número de africanos que sufren de hambruna extrema ha aumentando un 30% en los 18 países a los que Gates apuntó. La pobreza rural se ha propagado dramáticamente, y el número de personas hambrientas en estas naciones se ha elevado a 131 millones.

Bajo el sistema de plantación de Gates, las poblaciones rurales de África se han convertido en esclavas en su propia tierra de un régimen tiránico de insumos de alta tecnología, mecanización, horarios rígidos, condiciones arduas, créditos y subsidios que son las características que definen la “Revolución Verde” de Bill Gates.

Las únicas entidades que se benefician del programa de Gates son sus socios corporativos internacionales, y particularmente Monsanto, de la cual la Fundación Gates compró 500,000 acciones que valían 23 millones de dólares en 2010 (pero después cedió esas acciones por la presión de grupos de la sociedad civil). El mismo Gates hasta filmó comerciales para los OGMs de Monsanto, vendiendolos como la “solución” al hambre mundial. 

Como ejemplo de la extraña generosidad de Gates, su fundación aparentemente convirtió sus subvenciones de contribuyentes en ayudas “caritativas” con valor de 10 millones de dólares al gigante de industria agrícola Cargil, para así construir sus cadenas de suministros para la soya OGM en Sudáfrica. Los africanos llaman al programa de Gates “Neocolonialismo” o “Colonialismo Corporativo.”

La Iniciativa AGRA Watch (Alianza para la Revolución Verde en África) de la Alianza Comunitaria para la Justicia Global con sede en Seattle monitorea las políticas agrícolas y alimentarias de Gates. De acuerdo a Heather Day, una representante de AGRA Watch, AGRA es un caballo de troya para la cleptocracia corporativa.

“La Fundación Gates y AGRA aseguran estar a favor de los agricultores, los pobres y el medio ambiente”, me dijo Day. “Pero su enfoque está muy alineado con el de las corporaciones trasnacionales, como Monsanto, y actores de política exterior como USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional). Sacaron ventaja de las crisis alimentaria y climática para promover la agricultura de alta tecnología, centralizada, industrial que genera ganancias para los socios corporativos de Gates pero que degradan el medio ambiente y desempoderan a los agricultores. Sus programas son una forma oscura de filantrocapitalismo basados en la biopiratería y la biopiratería corporativa.”

El activismo climático de Gates (un recordatorio para mis colegas ambientales)

Para cubrir sus planes distópicos para la humanidad con buenas intenciones, Gates ha expropiado la retórica de “sustentabilidad”, “biodiversidad”, “buena administración” y “clima”. Estas causas son todas realidades sombrías que plantean amenazas existenciales para nuestros niños y requieren atención urgente. Sin embargo, el historial de Gates expone que sus buenas intenciones son una fachada para sus objetivos de maximizar su ganancia personal y el control.

Es desconcertante para mí cómo tantos de mis amigos dentro del movimiento ambiental se han creído las artimañas de Gates. En mis 40 años como activista climático, no vi ninguna evidencia que Gates haya financiado de forma genuina la defensa climática; la Fundación Gates brilla por su ausencia en las guerras climáticas. 

Los principales grupos ecologistas, el Consejo Nacional de Defensa de Recursos, el Fondo de Defensa Ambiental, Sierra Club, Greenpeace, Waterkeepers, etc., no reciben absolutamente nada de la fundación filantrópica más grande del mundo. Su historial de inversión sugiere que la crisis climática, para Gates y sus secuaces, no es más que una coartada para implementar un control social intrusivo, vigilancia integral para “El Gran Reinicio”, y un enorme despilfarro de geoingeniería de ciencia ficción, incluyendo sus planes dementes y terroríficos de rocíar la estratósfera con cloruro de calcio o agua de mar para alentar el calentamiento global, de desplegar globos gigantescos para saturar nuestra atmósfera con partículas reflectivas para tapar el Sol, o su peligrosa estrategia de liberar millones de mosquitos genéticamente modificados al sur de Florida.

Cuando nos situamos y vemos estas espeluznantes maquinaciones junto con la sarta de vacunas experimentales que impuso a 161 millones de niños africanos anualmente, queda bastante claro que Gates nos considera sus ratas de laboratorio.

Gates también ha escuchado el consejo de Kissinger, “controla el petróleo y controlarás a las naciones;” sus activos energéticos en ningún caso reflejan su antipatía expresada por los gases de efecto invernadero. Las inversiones personales de Gates en hidrocarburos incluyen inversiones masivas en todas las grandes petroleras: Exxon, Chevron, ConocoPhillips y Shell. Es dueño de la compañía de jets más grande del mundo. Su devoción desmesurada por el carbón incluye inversiones gigantescas en las flotas generadoras de carbono más sucias incluyendo Canadian National Railway y CSX Richmond quien es el transportador más grande de carbon al este del Río Mississippi. Gates está creciendo en el futuro del carbono.

 Los centros de recolección de información, procesamiento y analíticos de Gates son consumidores voraces de energía y ya son unas de las fuentes más demandantes de energía del mundo. Y, por supuesto, los negocios de Gates con la agricultura química/industrial son todo lo contrario de ser amigable con el medioambiente. Su maíz OGM requiere grandes aplicaciones de fertilizantes, pesticidas, agroquímicos hechos de gas natural y otros insumos derivados de los combustibles fósiles. Él obligó a los africanos, en las palabras de Michael Pollan, a “comer petróleo.” Los agricultores africanos llaman al programa de Gates “agricultura climáticamente estúpida”.

Gates ha aprendido a nutrirse de las crisis globales, ya sean pandemias, crisis climáticas, hambrunas o extinción masiva. El cambio climático le ha dado a Gates la excusa para crear monopolios de semillas, alimentos y agricultura.

En 2008, la Fundación Bill & Melinda Gates anunció 306 millones de dólares en subvenciones para promover la agricultura sustentable de alto rendimiento entre los pequeños agricultores en África subsahariana y el Sur de Asia. Los planes de la fundación implicaban la creación, a través de manipulación genética, de vacas lecheras de alta producción resistentes a sequías, y el desarrollo y proliferación de super cultivos resistentes al cambio climático.

En otras palabras, el cambio climático era solo el disfraz para tapar más geoingeniería maliciosa. Mientras tanto, las políticas agrícolas de Gates están destruyendo los sistemas climáticos del planeta, empujando a millones de especies a la extinción, desertificando el suelo, destruyendo los sistemas de agua y enriqueciendo al Cartel del Veneno.

Así que, un recordatorio para mis compañeros líderes ambientales: ¡Bill Gates no es nuestro amigo! Aún más, Gates ha hecho que millones de estadounidenses desconfíen de la reforma climática, quienes ven sus excusas climáticas en contexto con sus ambiciones para controlar la humanidad y terminar con la actividad económica y libertad personal.

En su mayor parte Gates está haciendo que la mitad de Estados Unidos vea el cambio climático como un espectáculo del “Gran Reinicio” para incrementar la riqueza de los ricos o derrochar la geoingeniería. Es su culpa que no reconozcan el verdadero peligro del cambio climático. Parecemos estar deliberadamente cegados al peligro de Bill Gates, y es nuestra culpa.

Gates genera ganancias de toda esta confusión; la polarización del debate climático paraliza los esfuerzos de reformar de manera que preserva el valor de sus inversiones en carbono. ¡Todos nosotros necesitamos reconocer quién está detrás de esa máscara verde!

Biopiratería

“Una nación que destruye sus suelos se destruye a sí misma.” Carta del Presidente Franklin D. Roosevelt a los gobernadores estatales, febrero 1937

Mucha experiencia e investigación han demostrado que la agroecología basada en la biodiversidad, la libertad de semillas y de alimentos es esencial no sólo para las libertades civiles y la democracia, sino para el futuro de los alimentos y agricultura.

Por miles de años, la innovación de los agricultores y la biodiversidad evolucionaron juntas para crear prácticas más eficientes de producción sostenible de alimentos y biodiversidad. El importante estudio de las Naciones Unidas de 2009 realizado por la Evaluación Internacional de Conocimiento, Ciencia y Tecnología Agrícola para el Desarrollo (IAASTD, por sus siglas en inglés) documenta la evidencia irrefutable que demuestra el abyecto fracaso de la “Revolución Verde” de Gates/Rockefeller para mejorar la agricultura tradicional.

IAASTD desplegó un equipo de 900 de los principales científicos, agrónomos e investigadores para estudiar el problema del hambre mundial. Su reporte integral y definitivo mostró que los cultivos OGM no son la respuesta para los déficits de alimentos o la pobreza rural. Ese reporte concluye de forma definitiva que ni la Revolución Verde de Gates ni sus OGMs pueden alimentar al mundo y al mismo tiempo proteger al planeta.

El análisis completo de IAASTD demuestra que la Revolución Verde que lanzó la Fundación Rockefeller en la India y en México en los años de 1960 fue una catástrofe; el impacto químico de los monocultivos ha socavado la capacidad de la Tierra para sostener la vida y producir alimentos al destruir la biodiversidad, el suelo y el agua, y contribuir al cambio climático.

Las políticas de la Revolución Verde socavan la seguridad alimentaria y nutricional, y empuja a los pequeños agricultores a endeudarse para comprar insumos externos. IAASTD y muchos otros estudios muestran que la Soberanía de Semillas, Soberanía Alimentaria y Soberanía de Conocimiento son el único futuro viable para los alimentos y la agricultura. Las Naciones Unidas y los principales científicos agrícolas han admitido que los OGMs no pueden luchar contra el hambre de forma tan efectiva como la agricultura tradicional.

Bill Gates ha optado por ignorar esta realidad, desestimando la evidencia científica a favor de su fe mesiánica en que él ha sido elegido por Dios para salvar al mundo con tecnología. De acuerdo al Dr. Gates, la salud óptima sólo se alcanza con una jeringa (es el mayor productor de vacunas del mundo).

Asimismo, el Granjero Bill predica que los buenos alimentos sólo se obtienen con monocultivos, pesticidas químicos y fertilizantes, cultivos OGM y semillas patentadas de las cuales él es el dueño. Al construir su imperio agrícola, Gates ha mostrado repetidamente que está dispuesto a ignorar las voces de científicos y agricultores, y a pisotear leyes, tratados, tradiciones, derechos civiles, ciencia y sensibilidades.

Robo de semillas

Desde el comienzo de la Revolución Neolítica hace unos 10.000 años, agricultores y comunidades que habían trabajado juntas para mejorar los rendimientos, características de sabor, nutrición, cualidades en las semillas que mejoran un tipo de crecimiento, valor medicinal y nutricional particular, y la resistencia genética que permite a ciertas semillas florecer en condiciones particulares de suelo y agua o ser resistentes a depredadores.

Esta genética vigorosa e ingeniosa es producto de una colaboración milagrosa entre humanos, naturaleza y su Creador durante las 1.000 generaciones humanas de innovación agrícola intensa. El intercambio libre de conocimiento y semillas entre los agricultores ha sido la base para mantener la biodiversidad y seguridad alimentaria.

Desde 1979, bajo los auspicios del Banco Mundial, un consorcio de centros de investigación agrícola conocidos como el Grupo de Consulta de Investigación Agrícola Internacional (CGIAR, por sus siglas en inglés) ha estado recolectando estas semillas de primera de pequeños agricultores alrededor del mundo y preservándolas en 15 Bancos de Semillas Públicos Independientes situados en varios países. Este proyecto buscó archivar un inventario completo de reservas de semillas campesinas para el beneficio de toda la humanidad para preservar la diversidad de cultivos por milenios.

En los últimos 17 años, Gates ha maniobrado con éxito para hacerse con el control de estas colecciones – abarcan 768.578 semillas – y para afirmar su posesión monopólica de los inventarios de semillas de primera.

A inicios de 2003, trabajando junto con la Fundación Rockefeller, la Fundación Bill & Melinda Gates inyectó 720 millones de dólares al proyecto de Banco de Semillas de CGIAR. Como el mayor fondeador de CGIAR, Gates usó su palanca financiera para forzar la fusión de los 15 centros legalmente independientes del CGIAR en una entidad legal, una iniciativa siniestra que él llama “Gates Ag One.” Después orquestró la transferencia de investigación y semillas de instituciones de investigación científica a corporaciones de productos básicos como Bayer y Cargill con los cuales él se asoció. De esta manera está saqueando, despojando y privatizando la colección de semillas más prometedoras provenientes de agricultores indígenas alrededor del mundo.  

El director de Ag One de Gates, Joe Cornelius, es un antiguo ejecutivo en Bayer Crop Science. Antes de eso, él era el Director de Desarrollo Internacional de Monsanto. Trabajando con Cornelius, Gates ha perfeccionado las técnicas que Monsanto inició en 1980 cuando lideró la iniciativa para propagar los OGMs, y para patentar semillas. Gates se ha hecho el Comandante General en la guerra pirata de la industria de la información para saquear y monopolizar la información genética común de millones de plantas cultivadas por campesinos durante siglos.

Gates financia Diversity Seek (DivSeek), un Proyecto global que lanzó en el 2015 para mapear los genomas y secuencias de genomas de las reservas de semillas de campesinos guardadas en bancos de semillas. DivSeek y Gates Ag One son las puntas de  lanza, que “extraen” información de semillas para “censurar” bienes comunes. En otras palabras: para finalizar con las demandas de propiedad pública.

Usando inteligencia artificial (AI) y tecnologías digitales, los secuaces de Gates en DivSeek y Gates AG One escanean estas semillas y categorizan su información genética para mapear, patentar y robar el patrimonio de semillas global de la humanidad. Gates impulsa su proyecto de patentes al usar la tecnología CRISPR para editar selectivamente los genomas de las semillas nativas, haciendo cambios suficientes para resistir a retos de patentes.

El principal objetivo de Gates es generar variedades de Revolución Verde diseñadas para responder a insumos químicos producidos por los socios del “Cartel del Veneno” de Gates: Monsanto, Bayer, Dow/DuPont, CropLife, BASF, Syngenta, Corteva, etc. En resumen, Gates deliberadamente despoja a la semilla de su integridad y diversidad, borrando la historia evolutiva y sus vínculos con el suelo, y lo reduce todo a un simple “código.” De esta manera, Gates captura nuestra diversidad genética del planeta, la reescribe, patenta su código, roba las semillas de la humanidad y las casa con conglomerados químicos. 

Al centralizar los Bancos de Semillas y manipular las leyes de propiedad intelectual, Gates ha lanzado una campaña de “colonialismo genético” para robar a los campesinos y agricultores indígenas del mundo sus semillas conseguidas con esfuerzo y conocimiento.

“La meta de Gates Ag One es tomar el control de la diversidad genética de este planeta,” me dijo la Dra. Vandana Shiva, activista por la libertad agrícola.De acuerdo a Shiva, Gates continúa subvertiendo y saboteando tanto la soberanía de semillas de los campesinos como la soberanía de semillas de los países. ‘Gates Ag One’ es una declaración clara de su intención de crear un imperio sobre la vida y la biodiversidad, sobre los alimentos y agricultura, y sobre nuestro sustento.” En el proceso, dice Shiva, “Gates está financiando los experimentos infernales de Frankenstein que profanan la creación de Dios.”

Los ciudadanos, gobiernos y organizaciones agrícolas han escrito muchas leyes y los gobiernos han adoptado tratados internacionales de protección de la biodiversidad, entre ellos la Convención de Diversidad Biológica (CBD) y el Protocolo de Bioseguridad de Cartagena de la CBD. Al engatusar funcionarios de gobierno, manipular leyes de propiedad intelectual y reescribir regulaciones de semillas, Gates ha sido capaz de sortear o pisotear estos estatutos y tratados, y de evadir las estructuras de gobernanza multilateral que los gobiernos establecen para prevenir que corporaciones globales secuestren la biodiversidad del planeta y las semillas como bien común de campesinos y agricultores.

Organismos Genéticamente Modificado (OGMs)

La fe misionera en la tecnología como solución para cualquier mal humano, desde la inseguridad alimentaria y enfermedades hasta la salud climática, explica su promoción obsesiva de los OGMs. La ferviente idolatría a los OGMs y a las tecnologías de edición genética le impide ver las montañas de evidencia científica evaluada por pares y advertencias de agrónomos, nutriólogos, toxicólogos y otros científicos que cuestionan su seguridad.

Las vacunas y medicinas OGM son pilares de su proyecto de salud pública, y Gates financia la investigación, el desarrollo y la proliferación de OGMs como la cura para cualquier problema agrícola. Por ejemplo, él financió a Emmanuelle Charpentier y Jennifer Doudna, las dos químicas CRISPR que ganaron los premios Nobel del 2020 por edición genética.

Gates también fue uno de los mayores accionistas de Monsanto, el impulsor más agresivo de OGMs y pesticidas del mundo. La misión central de Gates Ag One es oponerse a cada evaluación independiente científica o de seguridad en un intento precipitado para imponer sus OGMs, semillas patentadas, alimentos sintéticos y medicinas experimentales.

Uno podría esperar que su apuesta por Monsanto y sus asociaciones con compañías de alimentos procesados, químicos y de petróleo desacreditarían las pretensiones de Gates de convertirse en un defensor de la salud pública. Pero las inversiones masivas de Gates en medios de comunicación (una exclusiva de la revista Nation del 2020 revela que la Fundación Gates se ha asegurado que Gates tenga una imagen favorable pagando 250 millones de dólares en subvenciones a medios de comunicación incluyendo NBC/Universal, BBC, NPR, The Guardian, Le Mond, Al Jazeera, y otros “para influenciar a los medios”) le han aislado del escrutinio y el escepticismo habitual de los medios a los planes diabólicos de especulación y a la absoluta hipocresía de los multimillonarios locos por el poder.

El dinero manda, y los mil millones que Gates y sus aliados farmaceúticos vierten anualmente en el periodismo público y comercial han convertido a Gates en el favorito de los medios. Usa la cobertura bisemanal que le dan programas de notícias líderes de las diferentes cadenas para mostrar su poder hipnótico y dominar la escena caracterizada por las preguntas fáciles y la deferencia aduladora de los sumisos presentadores (con la excepción de Norah O’Donnell), incluyendo a Anderson Cooper (CNN), David Muir (ABC), Ari Melber (MSNBC), y Chuck Todd (NBC), quienes con mucho gusto se tragan sus pronósticos ostentosos en temas que van desde la salud pública a políticas económicas y agrícolas.

Evasión de la regulación gubernamental 

La riqueza y poder de Gates también le permiten evadir las iniciativas gubernamentales para regular la proliferación de los OGMs. En 2011, cuando India introdujo una moratoria en los cultivos genéticamente modificados de Algodón Bt y Roundup Ready de Gates, Gates trasladó sus operaciones a Bangladesh. Cuando la Corte de Justicia Europea determinó que los organismos editados genéticamente y los OGMs deben ser fuertemente regulados para proteger la salud pública, Gates lanzó una campaña de cabildeo para la desregulación por toda la comunidad europea.

Gates actualmente está desplegando sus miles de millones para organizar ataques contra las leyes de OGMs y edición de genes en muchos países que han impuesto estándares de seguridad. Cuando los científicos y reguladores alegan que ese tiempo es esencial para evaluar con exactitud la seguridad de la edición genética y los OGMs, Gates declara que “¡el Tiempo es el enemigo!”

En 2017, un grupo de derechos humanos alemán, Heinrich Böll Stiftung (HBS), publicó evidencia de una campaña secreta de Gates para evadir restricciones impuestas democráticamente a sus experimentos de manipulación genética de alto riesgo. HBS liberó más de 1.200 correos electrónicos que el grupo obtuvo bajo las leyes de Libertad de Información de E.U. Esos documentos mostraban que la Fundación Bill & Melinda Gates contrató un espía turbio de la industria agrícola/biotecnológica para montar un ataque de espionaje encubierto para corromper funcionarios de las Naciones Unidas y sabotear los esfuerzos internacionales de prohibir una nueva tecnología diabólica llamada “genética dirigida.”

La genética dirigida está en la vanguardia de la modificación genética, biología sintética y edición genética. Son herramientas que eligen los eugenistas y aquellos que buscan construir el “futuro transhumano” tecnocrático que Gates y sus secuaces de Silicon Valley promueven. 

Los científicos usan tecnología CRISPR para editar genes dentro de los cromosomas de un organismo para reprogramar ADN, apagar las reglas normales de la herencia genética y “llevar” la característica inducida artificialmente a una población entera y expandirla a generaciones futuras. Su capacidad de alterar permanentemente el genoma de una especie entera hace de la genética dirigida el instrumento biológico de más poder.

La tecnología de edición de genes podría facilitar los planes de Gates para crear y patentar especies de plantas y animales nuevas y mejoradas, o para exterminar especies que desaprueba. Una de sus metas es usar la genética dirigida para insertar “genes suicidas” para erradicar la especie de mosquito que contagia el Zika o la malaria entera, un objetivo del Proyecto Target Malaria, en el cual la Fundación Gates ha invertido 40 millones de dólares. El Dr. Anthony Fauci, protegido y socio de Gates por mucho tiempo y un entusiasta de la genética dirigida, dijo a StatNews, “deshacerse de ellos sería una bendición.”

Los críticos discuten que la genética dirigida representa un riesgo de bioseguridad existencial para la humanidad debido a su capacidad de cambiar o eliminar especies enteras y de alterar catastróficamente los ecosistemas. También son el arma biológica suprema; las mentes más satánicas en muchas agencias militares y de inteligencia codician a la genética dirigida para crear súpersoldados o para obtener “genes apocalípticos.” Los críticos temen que algún día las naciones usarán los “genes genocidas” para erradicar ciertas razas o características indeseables.

Los Archivos de genética dirigida de HBS revelan el liderazgo del ejército de E.U. en el desarrollo de la tecnología de genética dirigida. La Agencia de Investigación de Proyectos de Defensa Avanzada de los E.U. (DARPA) ha gastado aproximadamente 100 millones de dólares para investigar la genética dirigida. Los otros inversores principales de genética dirigida son los Institutos de Salud Nacional del Dr. Fauci (NIH), y la Fundación de Bill & Melinda Gates, la cual ha invertido 75 millones de dólares en investigar los genes suicidas y de anti-fertilidad. 

En la Convención de las Naciones Unidas de Biodiversidad Biológica 2016 (COP 13) en Cancún, 179 organizaciones internacionales, incluyendo la Fundación Heinrich Böll, votó porque la ONU impusiera una moratoria global sobre la genética dirigida. Los oponentes de esta tecnología también hicieron circular una carta con el título “Un llamado para la conservación con consciencia: no hay lugar para la genética dirigida en la conservación.” A los ambientalistas les preocupan las consecuencias no deseadas si los genes suicidas o de extinción saltan a otras especies.

Los correos electrónicos de genética dirigida revelan que en reacción a la resolución de la COP13, la Fundación Gates contrató a “Emerging Ag,” una empresa privada de relaciones públicas sospechosa de espionaje y con enredos siniestros con la industria farmacéutica y agrícola, para sabotear y cerrar la coalición diversa y unificada que se oponía a la genética dirigida.

La Fundación Gates le dio a Emerging Ag 1,6 millones de dólares para “reclutar una coalición secreta de académicos para manipular el proceso de toma de decisiones de la ONU sobre la genética dirigida.” Los correos electrónicos revelan que la campaña de Gates fue parte del plan del billonario para “combatir a los proponentes de la moratoria sobre la genética dirigida.” Emerging Ag movilizó en secreto a 65 supuestos “científicos independientes” que se dejan alquilar, “Biostitutos” en la jerga del sector, y funcionarios públicos en un grupo de expertos en línea, el Foro en Línea de la CBD de la ONU sobre Biología Sintética. Un alto ejecutivo de la Fundación Gates dio instrucciones diarias a estos operativos corruptos sobre cómo sabotear las regulaciones, socavar la ciencia, desacreditar a los defensores, corromper el proceso y subvertir la democracia.

En apoyo a su campaña, Gates financió de forma simultánea un informe elaborado por la Academia de Ciencias Nacional de los E.U. en 2016 que respaldaba la genética dirigida. La DARPA co-financió el informe de encubrimiento con la Fundación Gates. Como lo notó The Guardian después de la liberación del informe de la Academia Nacional de Ciencias de los E.U.:

“La misma agencia de investigación de defensa de los E.U. (DARPA) que pagaron por el estudio de la NAS han dado a conocer que están centrando todos sus esfuerzos en la investigación de genética dirigida y desarrollo de organismos sintéticos ‘robustos’. No hay ninguna razón para estar preocupados.”

Como observó Jim Thomas del Grupo ETC: “el hecho de que el desarrollo de la genética dirigida esté siendo principalmente financiado y estructurado por el ejército de los E.U. genera preguntas alarmantes sobre este campo en su totalidad.”

En apoyo de esta campaña coordinada con Emerging Ag, la Fundación Gates manipuló a tres miembros, que estaban bajo el control de Gates, del comité de expertos de la ONU conocido como AHTEG (Grupo de Expertos Técnicos Ad Hoc) sobre Biología Sintética. Gates y Emerging Ag lo consiguieron y la ONU rechazó la moratoria.

El papel de la Fundación Gates, como demuestran los archivos de Genética Dirigida, en el saboteo de la campaña de movimientos ambientales contra esta peligrosa tecnología confirma que Gates y su fundación son un cartel ilegal y deshonesto con desprecio por los procedimientos, la democracia, la ciencia, la ley, la opinión pública, la salud pública y la seguridad de la humanidad.

Guerra química contra la salud humana

La creciente evidencia señala el tipo de alimentos cultivados industrialmente y procesados que Gates apunta como los principales responsables de las epidemias de enfermedades crónicas que están devastando la salud humana y debilitando a infantes alrededor del mundo.

Los OGMs más populares del mundo están diseñados para facilitar el rociado aéreo de pesticidas. La técnica de Monsanto de insertar genes para hacer a los cultivos agrícolas resistentes a los venenos herbicidas permite a la Industria Agrícola despedir a trabajadores agrícolas de campo y reemplazarlos con aviones (o drones) que saturan paisajes (y alimentos) con toxinas en aerosol como el glifosato y neonicotinoides.

Desde la proliferación de los pesticidas químicos en los 1940, más de la mitad de aves cantoras de Estados Unidos han desaparecido, la mayoría de las poblaciones de abejas e insectos del mundo se han derrumbado y los niveles de enfermedades crónicas en los Estados Unidos se han elevado un 54% a la par con el incremento del uso de pesticidas.

Como señaló Vandana Shiva, “Gates ha declarado la guerra química no sólo contra la naturaleza sino contra nuestros sistemas metabólicos del cuerpo y la simbiosis en el microbioma intestinal con su obsesión con los pesticidas y herbicidas, y su campaña para intercambiar la humanidad por OGMs.”

Alimentos sintéticos: el thriller distópico de ‘Gates’  

La agenda de poder, ganancias y control de Gates parece liderar su compromiso para producir los llamados alimentos “transhumanos” de laboratorios y sus inversiones masivas en la manufactura de comida procesada.

Gates llama a la carne sintética “el futuro de los alimentos.” Mantiene inversiones en compañías que hacen pollo y huevos vegetales y otros que hacen comida con insectos. Gates es dueño de patentes o de patentes pendientes por más de 100 sustitutos animales, del pollo al pescado. Está involucrado fuertemente en Motif FoodWorks, una compañía que hace una variedad de alimentos e ingredientes sintetizados en laboratorios. En 2015 co-fundó Breakthrough Energy con sus amigos billonarios Jeff Bezos, Michael Bloomberg y Mark Zuckerberg – el llamado “Club de los que se aprovechan de la Pandemia.” (Los multimillonarios estadounidenses han aumentado su riqueza 1,1 trillones de dólares desde que inició el confinamiento, mientras que el número de estadounidenses pobres creció 8 millones.)

Esa colaboración tiene grandes apuestas en Beyond Meat, de la cual son co-propietarios con Tyson Foods y Cargill. Beyond Meat hace tacos de pollo vegetales OGM y llenos de pesticidas. Gates y su Club de Chicos Billonarios también tiene posiciones importantes en Impossible Foods, la cual usa calor y presión para producir hamburguesas sintéticas y salchichas Bratwurst de soya OGM. Los resultados de laboratorio muestran que la carne de imitación de la compañía contenía niveles de glifosato 11 veces más altos que su competidor más cercano. Seth Itzkan de Soil4Climate escribió:

“Impossible Foods debería ser llamado ‘Patentes Imposibles.’ No es comida, es software, propiedad intelectual. Hay 14 patentes, de hecho, en cada mordida de Impossible Burguer. Es IFood, la siguiente aplicación asesina. Descárgatela con un sabor extra. Esto probablemente atrae a Bill Gates, su súper inversor.”

Otro de los proyectos de Breakthrough es Memphis Meats, el cual formula un tejido parecido a la carne diseñado en un sustrato de sangre de vaca. Un optimista Bloomberg predice que los ingresos de carne sintética alcanzarán 3.5 mil millones de dólares para el 2026.

En junio de 2020, los “hermanos Breaktrhough” invirtieron 3.5 millones de dólares en Biomilq, una compañía que produce leche materna sintética de “glándulas mamarias humanas cultivadas y células epiteliares.” Gates no ha explicado si la leche tendrá los anticuerpos maternos – presentes en la leche materna auténtica – que actúan para proteger a los bebés de enfermedades infecciosas, o si las siguientes generaciones de niños Biomilq necesitarán baterías adicionales provenientes de las vacunas OGM de Gates.

Escéptica, Vandana Shiva observa que Bill Gates “quiere despojarnos de proteínas y grasas buenas y sanas y hacernos adictos a su basura cultivada en laboratorios sintética.”

Gates es el creador y mayor donador de la filial de las Naciones Unidas, GAVI, una falsa agencia gubernamental que él creó para impulsar sus creaciones diabólicas químicas, médicas y alimenticias, y realizar experimentos infames de vacunas en africanos e indios. Desde 2014, la Organización de Alimentos y Agricultura de las Naciones Unidas, financiada por la Fundación Gates por la cantidad de casi 850 mil dólares ha impulsado agresivamente el uso de proteína de insectos – particularmente para los pobres. GAVI califica a avispas, escarabajos, grillos y otros insectos como fuentes de alimento “poco utilizadas”.

Siguiendo la iniciativa de Gates, GAVI tiene confianza en que los insectos pronto serán un suplemento alimenticio importante para niños pobres y malnutridos.

Tal vez en previsión de ese feliz día, la Fundación Gates ha invertido en una compañía de Sudáfrica que hace proteína comestible de gusanos cultivados. La fábrica de la compañía da hogar a billones de moscas y produce 22 toneladas diarias de gusanos que se alimentan de desechos de mataderos, municipales y domésticos. Ya que los mercados siguen siendo inmaduros para los gusanos como alimento humano, Gates vende su alimento hecho de gusanos a operaciones industriales de carne como las del socio de Gates, Tyson Foods, para alimentar pollos enjaulados, y a granjas de pescado a gran escala como las de Unilever, una multinacional de 58 mil millones de dólares, que tanto es socio de negocios de Gates como beneficiario de las inversiones de su peculiar caridad pública.

Como es normal, Gates también movilizó a las agencias internacionales que controla y las corporaciones grandes con las cuales se asocia para liderar su agenda de comida falsa incluidos, más notablemente, el Foro Económico Mundial (FEM) financiado por Gates, el cual reúne a los billonarios del mundo en Davos cada año para planear y tramar el futuro político y económico de la humanidad.

El presidente del FEM, Klaus Schwab, es el autor del influyente libro, “COVID-19: El Gran Reinicio”, el cual el FEM aparentemente ha enviado por correo a la mayoría de los funcionarios electos del mundo, hasta a ejecutivos provinciales. 

Schwab alega que la gente poderosa debería de usar la crisis del COVID para imponer controles autoritarios, vigilancia dominante, nuevos modelos económicos opresivos y un único gobierno mundial a una humanidad atribulada, aterrorizada y obediente. El Gran Reinicio es el plan del FEM para reconstruir una nueva economía controlada sistemáticamente después de la pandemia de COVID-19.

Schwab y el Príncipe Carlos revelaron “El Gran Reinicio” en una reunión del FEM en mayo del 2020. Es una visión para implementar en todo el mundo un estado totalitario y autoritario de vigilancia manipulado por tecnócratas para manejar a poblaciones traumatizadas, mover la riqueza hacia arriba, y servir a los intereses de oligarcas multimillonarios de élite. Para “reiniciar” las políticas alimentarias globales, el WEF ha promovido y se ha asociado con una organización llamada Foro EAT, el cual se describe a sí misma como “Davos por los alimentos.” 

El co-fundador de EAT es Wellcome Trust, una organización fundada, financiada y relacionada con el creador de vacunas GlaxoSmithKline, con el cual Gates está muy involucrado. La mayor iniciativa de EAT se llama FreSH, la cual la organización describe como un esfuerzo para liderar la transformación del sistema alimentario. Los socios del proyecto incluyen a Bayer, Cargill, Syngenta, Unilever y al gigante corporativo Google.

El Foro EAT trabaja con estas compañías para “añadir valor al negocio e industria” y “establecer la agenda política.” Para extender este proyecto para hacer ganancias, ETA colabora con casi 40 gobiernos municipales en Europa, África, Asia, Norteamérica, Sudamérica y Australia. La organización también asiste al Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), financiado por Gates, en la “creación de nuevas directrices dietéticas” e iniciativas de desarrollo sustentable.

De acuerdo con Frederic Leroy, un profesor de ciencia alimentaria y biotecnología en la Universidad de Bruselas, la red EAT está trabajando estrechamente con algunas de las mayores compañías de carne de imitación, como Impossible Foods y otras compañías de biotecnología, para reemplazar alimentos nutritivos y sanos con los brebajes modificados genéticamente en laboratorios de Gates.

“Lo formulan como sano y sustentable, lo cual por supuesto es mentira,” Leroy le dijo a The Defender.

La Dra. Shiva también se mofa de las afirmaciones propagandísticas de Gates que sus carnes OGM son para alimentar a niños y para acabar con el cambio climático:

“Lo que realmente buscan al fabricar comida falsa procesada en laboratorios es patentar nuestra comida, no alimentar gente o salvar el clima, como Gates y sus amigos biotecnológicos simulan. La dieta propuesta por EAT no se trata de nutrición, se trata de grandes empresas y de una adquisición corporativa del sistema alimentario.”

Leroy añadió: “compañías como Unilever y Bayer y otras compañías farmacéuticas ya son procesadoras químicas, muchas de estas compañías están bien posicionadas para generar ganancias de este nuevo negocio alimenticio que gira alrededor de procesar químicos y extractos necesitados para producir estos alimentos hechos en laboratorios a escala mundial.”

Alimentos fortificados

 Alimentos sintéticos y OGM tienden a ser bajos en micronutrientes vitales que apoyan la salud humana. El glifosato, por ejemplo, funciona como quelante. Mata hierbas al filtrar los minerales que forman los bloques de la vida. Los cultivos de granjas expuestos al glifosato tienen mucho menos valor nutricional que los alimentos naturales.

 La gente que come alimentos procesados, sintéticos y OGM de Gates tienen el estómago lleno y al mismo tiempo están malnutridos a nivel clínico. Gates se está apresurando para resolver este problema comprando tecnologías y asociándose con compañías como Roche y Kraft que fortifican alimentos artificialmente con minerales y vitaminas. Simultáneamente está promoviendo leyes en países en vías de desarrollo para hacer mandatos de fortificación de alimentos. Estas leyes benefician a compañías de pesticidas y alimentos procesados en detrimento de agricultores tradicionales y orgánicos. Dado que compañías estadounidenses como Roche, Kraft, General Foods y Philip Morris ya fortifican su queso procesado y cereales, son los entusiastas socios de Gates en esta estafa.

 A principios de mi carrera, vi este timo perpetrado por otro estafador de la industria alimenticia. En 2003, estaba representando a miles de pequeños agricultores polacos en la batalla para mantener a las fábricas de puerco industrial Smithfield Foods fuera de Polonia.  El vice primer ministro, Andrzej Lepper, me dijo que los funcionarios de Smithfield le ofrecieron un soborno de 1 millón de dólares para apoyar una ley que requiere que los mataderos instalen tecnología de higiene de primera incluyendo grifos de sanitarios operados con láser. Smithfield sabía que la ley tendría el efecto de sentenciar a 2.600 mataderos operados por familias que hacían la salchica kielbasa característica de Polonia. Siendo la única entidad que podría costear los láseres, Smithfield obtendría por tanto el control monopólico de la capacidad de los mataderos de Polonia y el 100% de sus exportaciones lucrativas de kielbasa.

 Gates tomó sus leyes de fortificación de alimentos del manual de jugadas de Smithfield. Al hacer mandatos para que todos los alimentos sean fortificados, los productos Kraft como Cheez Whiz y American Singles, y su Kool-Aid y Tang fortificados con vitaminas, están posicionados para desplazar al queso y leche de cabra producido localmente en mercados de pueblos y han dejado en la quiebra a los pequeños agricultores africanos.

 Para promover su agenda de alimentos fortificados obligatorios, Gates creó otra de sus convenientes organizaciones casi-gubernamentales, la Alianza Global para la Nutrición Mejorada (GAIN) para asistir a compañías multinacionales de alimentos (socios de negocios de Gates) en cabildear por tarifas favorables y tasas fiscales para los alimentos procesados y fortificados, y la revisión regulatoria más rápida de productos nuevos en países seleccionados. El consorcio de Gates GAIN también le da a gobiernos locales dinero para estimular la demanda de alimentos fortificados a través de campañas de relaciones públicas a gran escala o al ofrecer “sellos de aprobación” gubernamentales para productos alimentarios corporativos. 

Gates, GAVI y GAIN

 Gates modeló su proyecto GAIN después de su programa de vacunas global de billones de dólares (GAVI). Al enmascararlo como una agencia de salud pública, GAVI ha movilizado con éxito a agencias públicas y la industria privada para usar de manera rentable vacunas sin probar, experimentales o desacreditadas, y generalmente mortales, para inocular a niños pobres en países en vías de desarrollo.

Siguiendo el modelo GAVI, Gates lanzó su programa GAIN de 70 millones de dólares en la Sesión Especial sobre Niños de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Su colaboración incluye las agencias de la ONU que Gates controla, como el Banco Mundial, la Organización Mundial de la Salud y UNICEF, y las compañías grandes de alimentos procesados como Philip Morris y Kraft, en las cuales tiene inversiones.

 De acuerdo a Vandana Shiva, el objetivo de GAIN es “coordinar campañas que presionan a países africanos y asiáticos para dar subsidios obscenos, exenciones fiscales y otras preferencias a los alimentos procesados.”

 Algunos expertos están preocupados por la idea que Bill Gates y compañías alimentarias multinacionales estén haciendo equipo para colonizar sistemas alimentarios en países sin desarrollar, y vender alimentos procesados bajo el estandarte de salud pública.

 El Dr. Mark Hyman, autor bestseller del New York Times y Director de Estrategia e Innovación en el Centro Clínico de Cleveland de Medicina Funcional, me dijo:

“… a pesar de ocasionalmente ser fortificados con vitaminas y minerales, los alimentos procesados están llenos de azúcar, almidón, aceites procesados, colores artificiales, preservativos, pesticidas y sodio que contribuyen a la doble carga de obesidad y desnutrición y la epidemia de enfermedades crónicas. En todo el mundo, 11 millones de personas mueren cada año por exceso de alimentos ultra-procesados y falta de alimentos sanos protectores, haciendo de los alimentos procesados el asesino número uno del mundo.”

El Dr. Hyman llama a esos alimentos “el opuesto” de la nutrición. Shiva está de acuerdo. “ El programa GRAIN,” dice Shiva, “no busca realmente resolver la desnutrición sino obligar a las naciones para que les abran las puertas de acceso a sus mercados y así eliminar a los productores locales.”

Los alimentos fortificados son soluciones técnicas ilusorias para problemas socioeconómicos complejos. Las soluciones sociales y económicas funcionarían mejor a largo plazo,” argumenta  el Profesor Marion Nestle. Nestle es la reverenciada ícono alimenticio y de nutrición que ocupa la Presidencia de Nutrición y Estudios Alimenticios Paulette Goddard en la Universidad de Nueva York. Nestle, autora de Políticas de Alimentos: Cómo la Industria Alimenticia Influencia la Nutrición y Salud, declara:

“Con excepción de la sal yodada, los alimentos fortificados cuestan demasiado, no pueden alcanzar sus objetivos, o su alcance es demasiado limitado para hacer lo que deben de hacer. Veo estas leyes como resolver un problema para las compañías que hacen estos productos, sin abordar las deficiencias de nutrientes y calorías. No soy fan de los alimentos fortificados. Quiero una amplia variedad de alimentos reales que sean más disponibles y menos caros, y producidos localmente. Así que estaría de acuerdo con los críticos. Deseo que la Fundación Gates invierta en proyectos para promover producción pequeña, de alimentos locales.”

Inteligencia artificial: eliminando a los agricultores del mundo 

Gates dice que quiere revivir las economías de granjas al transformar la agricultura con Inteligencia Artificial súper eficiente y de alta tecnología para crear “granjas del futuro.” De acuerdo a Gates:

“Antes todos teníamos que salir y sembrar. Apenas obteníamos suficiente comida, cuando el clima era malo la gente moría de hambre. Ahora a través de mejores semillas, fertilizantes, muchas cosas, la mayoría de personas no son agricultoras. IA nos traerá una nueva productividad enorme.”

 Sobre todo, quiere que se implemente rápido. “La aceleración computacional” de Gates acelerará la adopción de estas innovaciones benéficas para lograr sus ambiciosos planes para entregar innovaciones científicas a los pequeños agricultores antes de que el cambio climático destruya sus rendimientos.

 Pero Shiva advierte a los agricultores estadounidenses, que ya se están ahogando en deudas, que sean cuidadosos con las promesas de Gates de ayudarles:

“Cuando Bill Gates obligó a los agricultores de la India a usar sus tecnologías diabólicas de ‘rescate’  por la fuerza, el único que se benefició fue Gates y sus socios multinacionales. Le dio dinero al gobierno y a una compañía llamada Digital Green e hizo promesas extravagantes para transformar digitalmente la agricultura de la India y comprando funcionarios gubernamentales .

 “Bill Gates puso cámaras y sensores electrónicos en los hogares y campos de los agricultores de la India. Usó sus celulares, los cuales les regaló, y sus instalaciones de fibra óptica y 5g (persuadió a la Compañía Indian Telecom para que la financiara) para catalogar, estudiar, robar la información sobre cultivos de los agricultores, prácticas indígenas y conocimiento agrícola gratis. Después se la volvió a vender como información nueva. En lugar de transformar las granjas digitalmente como prometió, transformó a los agricultores de la India en información digital. Privatizó sus semillas y sacó provecho del trabajo del sistema público. Arrancó sus activos de conocimiento y genética de semillas nativas, e instaló semillas OGM y otras prácticas ridículas.” Shiva añade, “su plan fue sacar a los pequeños agricultores de la tierra y eventualmente mecanizar y privatizar la producción de alimentos.”

 Christian Westbrook, investigador agrícola y fundador del podcast en línea, “Ice Age Farmer,” se consuela con que los agricultores estadounidenses conocen la historia de Gates en la India y África: “sabemos quién es Bill Gates, y sabemos los daños que les hizo a los pequeños agricultores en México, África e India. Sabemos que estas compras de tierra recientes aquí son sólo el inicio de la Revolución Verde 3.0. Quiere chupar la esencia democrática de los parajes agrícolas estadounidenses y nuestras familias agrícolas, para robar nuestro modo de vida, nuestro conocimiento, nuestras semillas y nuestra tierra.”

Westbrook señala el hecho que, como todos los tramposos, Gates siempre está apresurado:

“Su estrategia es mantener a todo el mundo moviéndose tan rápido que no pueden ver la estafa. Siempre nos está diciendo que el cambio climático no puede esperar, que necesitamos acelerar el acceso a estos productos y la adopción de sus tecnologías, que la investigación no está sucediendo lo suficientemente rápido.”

Westbrook me dijo que la plática interminable de Gates sobre “acelerar el proceso” y sus extravagantes promesas de nuevas tecnologías milagrosas, de “inversión,” y de sociedades “públicas-privadas”, todas son parte de esta estafa. “Sigue diciéndole a todo el mundo que necesitamos ‘acelerar, acelerar, acelerar.”

 Muchos agricultores dicen que no les importa ser rescatados por Gates. Westbrook dice que piensa que Gates pretende que su expansión varonil por los E.U. le sirva como insignia, como escaparate para su catálogo de tecnologías digitales para agricultores estadounidenses. “Lo está haciendo por las mismas razones que trajo esta tecnología a las granjas de la India: para robar su conocimiento, y sacarlos de su tierra.”

 Tren Loos, un ganadero y activista agrícola del medio oeste de sexta generación, me dijo que los agricultores tienen una reacción instintiva contra los billonarios “jugando Monopoly” con la tierra agrícola estadounidense:

 “Competir con unos bolsillos tan profundos dificulta mucho las cosas para jóvenes agricultores o hasta para aquellos que han cultivado por generaciones. Ciertamente crea una barrera para ellos. Cuando la gente con este tipo de riqueza empieza a comprar granjas, hace que nos preguntemos qué es lo que realmente traman. Nadie quiere rentar tierra de Bill Gates, o trabajar como su aparcero.”

Westbrook dice que cree que Gates está persiguiendo unos objetivos más oscuros. Como Shiva, Westbrookk cree que Gates y otros están usando los pretextos de las amenazas climática, de biodiversidad y la pandemia zoonótica para sacar a las personas del negocio agrícola y de sus granjas. Y hay evidencia para respaldarlo. La Fundación Gates tiene un gran interés en Alphabet, la compañía padre de Google. Alphabet inventó robots de “inhalado de cultivos”, diseñados para reemplazar agricultores y ganaderos, como parte de su proyecto “Mineral”. Su proyecto “Moonshot” está “desarrollando y probando una variedad de prototipos de software y hardware con base a los avances en inteligencia artificial, simulación, sensores, robótica y más.”

 Un año después de comprar Whole Foods, Jeff Bezos (Gates tiene una inversión considerable en Amazon) también inventó granjas verticales controladas por robots que también minimizan el involucramiento humano con la agricultura.

 Westbrook dice, “quiere sacar a la gente de las granjas, sacar a los animales, y tenernos a todos comiendo carnes vegetales y proteína de insectos.”

 “Gates habla sobre la agricultura como una reliquia arcaica, pintoresca, sucia, peligrosa, ineficiente y bárbara del pasado que nos amenaza porque incrementa el peligro del cambio climático y los riesgos de pandemias globales al poner a los humanos en contacto peligroso con microbios,” dice Howard Vlieger, un agricultor de Iowa que ha trabajado como asesor de cultivos y ganado en los E.U. y Canadá desde 1992.

 Vlieger es un experto en los impactos de pesticidas y OGMs en los productos alimentarios y suelos. “El objetivo de Gates es alejar el mundo “de la agricultura animal sustentable y humana que celebra nuestro contacto con el suelo y encuentra la buena salud en nuestras interacciones respetuosas con la naturaleza y acercarlo a las vacas artificiales y a un paradigma químico sombrío. Ambas cosas son características de una distopia vertical. Su visión se centra en los alimentos contaminados y sin sabor y la separación del hombre de la naturaleza.”

“Parece que Gates no entiende la alegría que la gente ordinaria, gente como nuestra familia, obtiene de la agricultura,” me dijo Nicolette Niman. Niman es una ganadera y agricultora de California, y la autora de los libros “Righteous Porkchop” (Chuleta Justa) y “Defending Beef” (Defendiendo la Res). Su esposo Bill es el fundador del Rancho Niman, una cooperativa de cientos de criadores de ganado y de cerdos sustentables de los E.U. que venden carne de res y puerco de alta calidad orgánica producida en operaciones sustentables y alimentadas con pasto.

“La ganadería y agricultura regenerativa enriquece las vidas humanas inmensurablemente. Es un trabajo retador, basado en nuestro contacto íntimo con la tierra. A lo sumo, la buena agricultura busca entender y seguir los modelos de la naturaleza,” dice Niman. Niman afirma que parece que Gates tiene muy poco interés en la sabiduría de la naturaleza:

“No parece entender que nuestro compromiso con el suelo, y la alegría que obtenemos de nuestro contacto con la tierra, nuestra compleja relación con nuestros animales, hasta con las penurias y dificultades, son las fuentes de nuestra libertad y nuestro orgullo, y nuestra felicidad al ser dueños de nuestros destinos.”

“Necesitamos construir un mundo que respete la auto-determinación individual, el trato humano de los animales, y la buena administración de nuestros suelos. Necesitamos entender que una relación sana con la naturaleza no sólo es vital para nuestra salud y clima, sino que es fuente de dignidad, libertad y enriquecimiento en nuestra era post-industrial.”

Al usar tecnologías de amplio espectro, todos estos activistas de varios continentes expresaron su incomodidad con la tendencia de Gates de mirar a la población, en lugar de a personas, y ver el manejo de la población como un problema con necesidad urgente de sus soluciones tecnológicas.

“Gates ve al bosque, no a los árboles,” observa Vllieger. “Y hasta cuando mira hacia el bosque, parece que sólo ve pies tablares o leña, y cómo puede nivelar los paisajes por dinero y masificar a la gente.” Vlieger continúa:

“El hábito de Gates de ver cada dificultad humana a través del lente de alguna solución tecnológica desde la cual puede generar ganancias va más allá de la miopía, más bien se trata de sociopatología, realmente. Gates es un sociópata peligrosamente poderoso con 137 mil millones de dólares y una visión de una tecnocracia vertical. ¿Eso preocupa a alguien?

Westbrook dice que Gates, Cargill y Tyson son un poderoso cartel en una misión para acabar con la agricultura animal y alejar a los humanos de las granjas. “Es una ‘agricultura de reemplazo’”, dice Westbrook. “Hasta usan esa palabra, ‘agricultura alternativa.’”

La visión de Westbrook sobre el futuro distópico del totalitarismo tecnocrático imaginada por Bill Gates suena como una teoría de conspiración sin fundamentos si uno ignora toda la evidencia que le apoya. Predice que muy pronto, en meses, no años, veremos escasez de alimentos modificados y presiones para vaciar y “mejorar” los paisajes rurales con tierras agrícolas vacías y reemplazar los trabajos agrícolas con robots e inteligencia artificial.

 Westbrook predice los esfuerzos gubernamentales para impulsar poblaciones hacia las mega ciudades y ciudades inteligentes donde los negocios están cerrados, los trabajos son escasos y la mayoría de nosotros dependerá de un ingreso básico universal pagado en monedas digitales, revocable, por supuesto, en casos de incumplimiento o desobediencia. Westbrook predice un escenario “donde el ganado humano sea completamente dependiente del gobierno por dinero y alimentos, y todas las personas estén en un mismo lugar en las ciudades inteligentes y sean monitoreadas fácilmente por los tecnócratas del Gran Reinicio de Gates.” Continuó Westbrook:

“Están cerrando la producción de alimentos y de hecho, más y más ampliamente, están cerrando toda la actividad económica, toda la actividad humana, acorralándonos en sus ciudades inteligentes. Es bastante desagradable. Y ahora que tenemos estas pandemias, tuvimos que implementar ley marcial médica, y dado que todo es una crisis de salud, también vamos a tener que tomar el control de todas sus producciones de alimentos y sus semillas nutritivas. Unieron esas dos cosas.”

El tiempo nos dirá si la pesadilla de Westbrook es sólo una teoría conspirativa paranoica; eso espero.

Cumbre de Sistemas Alimentarios 

En 2009, Bill Gates, un billonario sin cargo público ni gubernamental o portafolio diplomático, lanzó su proyecto de vacunas global con un discurso a las

Naciones Unidas. Anunció la donación de 10 mil millones de dólares y declaró el lanzamiento de su “Década de Vacunas.” Su estrategia se desplegó como máquina aceitada. Las contribuciones de Gates le aseguraron control acorazado sobre la ONU. Como Foreign Affairs reportó, “pocas iniciativas de políticas o estándares normativos establecidos por la Organización Mundial de la Salud son anunciadas antes de haber sido vetadas de forma casual por el equipo de la Fundación Gates.”

 Gates creó y financió poderosas imitaciones de agencias gubernamentales como PATH, GAVE, CEPI y la Colaboración Brighton, para impulsar vacunas en países en desarrollo, consolidar su control sobre la salud pública, y para preparar el terreno para el golpe de Estado de la vacuna global que había pre-agendado para el 2020.

 En enero de 2019, la OMS declaró diligentemente, citando evidencia no específica, que la “indecisión por la vacuna” fue una de las amenazas principales para la salud mundial. Siguiendo el camino marcado por esta afirmación, el cártel médico de Gates puso en marcha campañas en cada estado de E.U. y en países alrededor del mundo orquestadas por políticos financiados por farmacéuticas para introducir leyes de obligatoriedad de vacunas y de eliminación de las exenciones.  

 Dos meses después, el presidente del poderoso Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, Adam Schiff, otro de los beneficiarios financieros de Gates, exigió que los medios sociales y las compañías mediáticas comiencen a censurar “desinformación sobre las vacunas”, un eufemismo para cualquier afirmación que se aleja de los pronunciamientos de la industria farmacéutica y gubernamentales. Gates tiene inversiones enormes en Google, Apple, Amazon y Facebook. Todas estas compañías comenzaron a censurar las críticas de sus vacunas fervientemente.

 Un año después, el brote de COVID-19 dió a Gates y a su cartel de vacunas una oportunidad muy conveniente para consolidar su control sobre la humanidad. Un artículo de mayo de 2020 escrito por Derrick Broze en The Last American Vagabond observó que, “al rastrear las inversiones de la Fundación y las relaciones de Gates podemos ver que casi cada persona involucrada en la lucha contra el COVID-19 tienen relación con Gates o con su Fundación por dos grados o menos.” Esas relaciones le dieron a Bill Gates y a su Fundación una influencia indiscutible sobre la respuesta a la pandemia.

 Gates declaró repetidamente, en apariciones en prácticamente cada programa de televisión y en cada plataforma de medios, que toda la actividad económica debería cesar hasta que todos los 7 mil millones de humanos estuvieran vacunados y tuvieran pasaportes de inmunización. Su Década de Vacunas que inició con su aparición en la ONU ha ido sobre ruedas. Bajo el liderazgo del fiel y antiguo protegido de Gates, Fauci, el Departamento de Salud y Servicios Humanos estadounidense aprobaron la exención de responsabilidad por las vacunas COVID y prometieron 48 mil millones de dólares de dinero de contribuyentes para comprar y distribuir una comitiva de vacunas experimentales nuevas, muchas de las cuales son propiedad de Gates.

 El control de Gates sobre el proceso ha sido total. La ejecución que ha hecho de su predicción sobre la vacuna fue elegante y sin fallas. Y ahora los sustitutos de Gates están usando el mismo libro de jugadas para impulsar su agenda alimentaria totalitaria.

 Durante la plenaria del 14 – 18 de octubre de la Sesión No. 46 del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de la ONU, el Secretario General de la ONU, António Guterres, anunció la convocatoria para una Cumbre de Sistemas Alimentarios de la ONU en 2021. Guterres reconoció que la Cumbre ha sido solicitada por la Organización de Alimentos y Agricultura de la ONU (FAO), el Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Foro Económico Mundial (FEM). Bill Gates y su fundación financiaron generosamente y controlan las cuatro organizaciones.

Se pone peor: Guterres designó a la Dra. Agnes Kalibata como Comisionada Especial de la Cumbre de Sistemas Alimentarios de la ONU.  Kalibata es la Presidenta del programa AGRA de Gates/Rockefeller que orquestó la notoria Revolución Verde fallida de Gates en África. Kalibata es la líder perfecta para presentar AGRA al mundo. La Cumbre, ella predice, reunirá a todos los principales interesados en una asociación público-privada “hacer de los sistemas alimentarios inclusivos, adaptados climáticamente y resilientes y apoyar la paz sustentable.”

 La Cumbre de Sistemas Alimentarios de la ONU anunció una agenda paralela a la presentada por el FEM cuando celebró su Conferencia del Gran Reinicio en junio de 2020. En su investigación sobre la Cumbre de Sistemas Alimentarios de la ONU, AGRA Watch (el grupo de defensa de base que monitorea a Gates y su fallida Revolución Verde en África) descubrió que de las 12 personas involucradas en la Cumbre, 11 tienen conexiones fuertes con la Fundación Gates. En algunos casos, estas organizaciones fueron financiadas directamente por la Fundación Gates y en otras, Gates financió programas específicos que tenían funciones importantes.

 Kalibata le recordó a los participantes de la Cumbre de Sistemas Alimentarios sobre la urgencia. Dijo que les quedaban sólo 10 años para acelerar la transformación de nuestros sistemas alimentarios para cumplir las Metas de Desarrollo Sostenible con respecto al clima, la nutrición y la respuesta pandémica.

 La Cumbre de Sistemas Alimentarios de la ONU presentará el plan de la “Década de la Alimentación” de Gates como parte de la agenda alimentaria mundial que se completará en 2030. Solo podemos rezar para que el próximo nuevo plan de salud de Gates para la humanidad no implique el mismo nivel de violencia traumática a nuestros derechos civiles, a nuestra economía global, a las tradiciones de nuestra civilización, al idealismo de las democracias y a nuestra autodeterminación que acompañó su “Década de las vacunas” de 2020.

Conclusiones

La Fundación Gates no es una filantropía convencional. Brinda un apoyo minúsculo, si es que lo hay, a causas populares como la Wounded Warrior Foundation, ASPCA o grupos ambientales, de derechos de voto o de derechos civiles.

Es una filantropía armada que Gates lanzó en 1994 para resucitar su reputación después de que el caso antimonopolio de Microsoft lo expuso como un manipulador mentiroso, estafador, ladrón y con la intención de controlar el monopolio criminal de los canales de información global.

Desde entonces, Gates ha invertido 36 mil millones de dólares en la Fundación Gates, que tiene un valor de 46,9 mil millones de dólares, sobre el cual él y su esposa ejercen un control total. La fundación ha donado solo 23,6 mil millones de dólares en subvenciones caritativas, y estos “obsequios” incluyen miles de millones en donaciones deducibles de impuestos a empresas en las que Gates está involucrado, como Merck, GlaxoSmithKline, Novartis, Sanofi.

La brillante mente de Gates ideó este esquema para formar una fundación que proteja sus ingresos y le permita aprovechar el dinero de los contribuyentes invirtiendo las ganancias de la fundación en proyectos que multipliquen su riqueza y amplíen su poder y prestigio público, y evadir impuestos.

Usando esta estructura, puede hacer donaciones deducibles de impuestos a empresas que posee en parte y obtener ganancias personales y para la fundación, al mismo tiempo que evade impuestos, y aún más, eso le permite ocultar su dinero de muchas maneras. ¡Es beneficioso para todos! Gates ha desplegado su fundación como la encarnación de sus instintos básicos de monopolio y control, un vehículo para el filantrocapitalismo despiadado que secuestra el acceso público y desdibuja las líneas entre los intereses públicos y corporativos, oculta las agendas de lucro privado con una retórica elevada de espíritu público y le otorga el control monopólico sobre la salud pública, los sistemas de soporte vital de nuestro planeta, nuestra economía y nuestra gente.

Gates ha hecho de su fundación una herramienta para consolidar los esfuerzos de sus compañeros multimillonarios, los cargos que él controla y sus socios comerciales de Big Pharma, Dirty Energy, alimentos transgénicos, Telecom y Big Data, y los periodistas comprados y sin criterio que se benefician colectivamente de las crecientes miserias del mundo distópico que han creado para el resto de nosotros. Gates y sus compinches, aduladores y secuaces infunden miedo a las pandemias, al cambio climático, a la extinción masiva, y ofrecen su solución de nuevas tecnologías como la salvación, la cual sólo él tiene la capacidad de implementar.

Incluso mientras consolida el control sobre nuestros sistemas de salud y alimentos, Gates está promoviendo las monedas digitales, y llama a estos sistemas una “prioridad humanitaria global“. (La conclusión final de Kissinger es: “quién controla el dinero puede controlar el mundo“), y en la financiación de infraestructuras terrestres y espaciales y 5G, de centros de análisis del tamaño de una ciudad y de chips biométricos para extraer y recolectar nuestros datos y biodatos usados como mecanismos de vigilancia, lucro y control.

Gates está planeando una flota de satélites que podrá inspeccionar cada centímetro cuadrado del planeta las 24 horas del día. Estos sistemas sin duda serán útiles si las poblaciones se inquietan por las estructuras políticas y económicas que despojan a los ciudadanos del poder, hacen los ricos más ricos y condenan a la mayor parte de la humanidad a una supervivencia sin sentido y sin esperanza.

La Dra. Vandana Shiva, defensora de la democracia y la libertad agrícola, dice que el filantrocapitalismo de Gates es una “fuerza destructiva con el potencial de empujar el futuro de nuestro planeta hacia la extinción y el colapso ecológico”. Shiva acusa a Gates de utilizar el capitalismo filantrópico para acelerar la adquisición corporativa de nuestros sistemas de semillas, agricultura, alimentos, conocimiento y salud global. “Financia la manipulación de la información y promueve la erosión de la democracia, todo en la búsqueda del poder personal y las ganancias”.

Shiva dice que la Fundación Gates ha impulsado una “alianza profana” entre el gran capital, las instituciones de ciencia y tecnología y los gobiernos para establecer un imperio global sobre la vida, a través de monocultivos, patentes y monopolios diseñados para destruir el mundo natural basado en la diversidad, la autoorganización y la libertad.

“Has visto la maldad que pueden hacer con las vacunas en nombre de la salud pública”, me dijo Shiva. “Bueno, ahora él controla la tierra. Controla la semilla. Controla la comida. Él tiene el poder supremo para hacernos morir de hambre a todos”.

 

Humedales para alcanzar la neutralidad climática en 2050

Un equipo de la Universitat de València lidera una investigación en el proyecto LIFE Wetlands4Climate para poner en valor el papel de los humedales como sumideros de carbono y reductores de las cantidades de gases de efecto invernadero en la atmósfera. La propuesta, financiada con dos millones de euros, arranca en la Comunitat Valenciana en unas semanas, en el Prat de Cabanes-Torreblanca.

Ante el objetivo vinculante para la Unión Europea de reducir las emisiones mundiales de carbono en un 55% antes de 2030 y ser climáticamente neutra en 2050, los humedales constituyen una solución natural para ayudar a que este reto sea más factible gracias a su capacidad para fijar el carbono que de otra manera estaría en la atmósfera.

Wetlands4Climate

En un proyecto, denominado Wetlands4Climate y liderado por la Universitat de València (UV), los científicos analizarán cuánto carbono es realmente capaz de retener un humedal en función de su estado de conservación. “También se identificará qué medidas de gestión son las más apropiadas para cada humedal de modo que alcancen su máxima capacidad de almacenamiento y de mitigación climática”, destaca Antonio Camacho, coordinador del trabajo y experto en ecología funcional de humedales y cambio climático.

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Hoja de ruta hacia la regeneración en los EE. UU. 2020-2030

Este es el último capítulo del libro “Grassroots Rising: A Call to Action on Food, Farming, Climate and a Green New Deal”, de Ronnie Cummins.

“Tenemos el esbozo de un plan. Necesitamos una movilización a gran escala de personas y recursos, algo similar a la participación de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial o las misiones a la luna del Apolo, pero aún más grande. Debemos transformar nuestros sistemas de energía, de transporte, de vivienda, de agricultura y más”.

Stephanie Kelton, Andres Bernal y Greg Carlock, Huffington Post, 30/11/18 (nota al pie #1)

El gran despertar global de 2018

Es probable que los últimos meses de 2018 se recuerden como el momento en que los Estados Unidos y los movimientos de base mundiales finalmente comenzaron a despertar ante la crisis existencial causada por el calentamiento global. Parte de este gran despertar se debió sin duda al hecho de que la virulencia del  clima, los incendios forestales, la sequía, las inundaciones, la escasez de agua, las malas cosechas y las olas de calor y / o frío inusualmente prolongadas se convirtieron en la “nueva normalidad”, que afectaron tanto el Norte Global como el Sur Global,; mayoritariamente cayendo con más fuerza sobre los pobres y marginados, pero infundiendo miedo en los corazones de las clases media y alta también.

Los científicos internacionales han abandonado finalmente su cautela habitual y han señalado que el “fin está cerca”, haciendo referencia al cambio climático irreversible, y esto ha hecho que los medios de comunicación, políticos de distintas partes del mundo y cientos de millones de personas comunes hayan despertado de manera simultánea.

Jóvenes activistas climáticos pertenecientes al Movimiento Sunrise en los EE.UU. (nota al pie #2) y Extinction Rebellion (nota al pie #3) en el Reino Unido y otros países, se sentaron en las oficinas de los políticos y bloquearon calles y carreteras, exigiendo acción inmediata y drástica. El Movimiento Sunrise apareció en todos los titulares y captó la atención de las masas al pedir un cambio radical en la política federal de Estados Unidos, el Nuevo Acuerdo Verde. Una huelga escolar internacional por el movimiento climático, (nota al pie #4), también conocida como Fridays for the Future (viernes por el futuro), ha comenzado a extenderse a nivel mundial, con millones de estudiantes en más de 100 países saliendo de clase y organizando mítines y protestas. La huelga exige una acción drástica por parte de los gobiernos para revertir el cambio climático y fue iniciada en Suecia por Greta Thunberg, una estudiante de secundaria.

Pero, por supuesto, este gran despertar global es solo el comienzo. Como han señalado el líder de acción climática de 350.org, Bill McKibben, y otros, es probable que ahora tengamos nuestra última oportunidad de actuar sobre la crisis climática antes de que sea demasiado tarde. No podemos esperar nuevas elecciones presidenciales en los EE. UU., ni en ninguna otra nación, para actuar de manera decisiva. O logramos un cambio económico y político drástico, comenzando de inmediato, o estamos condenados. O elegimos y apoyamos a los líderes insurgentes para la justicia social y ecológica e implementamos cambios radicales, o nuestro despertar global de 2018 será juzgado por las generaciones futuras como “demasiado poco, demasiado tarde”.

El Nuevo Acuerdo Verde bajo ataque

En los EE. UU., el Movimiento Sunrise y el Nuevo Acuerdo Verde de Alexandria Ocasio-Cortez (respaldado por más de 100 miembros del Congreso, así como por los principales candidatos presidenciales de 2020 Bernie Sanders, Elizabeth Warren, Kamala Harris y otros) fueron inmediatamente atacados por ser “demasiado radicales” o “utópicos”, tanto por los republicanos y neoliberales que niegan el cambio climático como por los demócratas vinculados a las multinacionales del agronegocio y de los combustibles fósiles. En particular, la propuesta de “cero emisiones para 2030” en el Nuevo Acuerdo Verde (GND por sus siglas en inglés) fue descartada por considerarla una medida poco práctica y peligrosa que arruinaría la economía y dejaría sin trabajo a millones de personas de la clase trabajadora.

Si lee atentamente la propuesta del Nuevo Acuerdo Verde, las críticas que ha recibido no están justificadas, pero pone de manifiesto la importancia de poder explicar claramente al público estadounidense y al estamento político global a qué nos referimos cuando hablamos de una economía basada en la energía verde y regenerativa con empleos para todos los que deseen trabajar y una transición justa hacia cero emisiones netas en 2030. Para obtener y mantener el apoyo mayoritario a políticas como el Nuevo Acuerdo Verde, debemos ser capaces de explicar a la gente común, no solo los conceptos básicos de reducir el uso de combustibles fósiles y capturar el carbono a través de prácticas regenerativas, sino también cómo podemos financiar fácilmente esta gran transición. Podemos conseguirlo aumentando los impuestos a las corporaciones ricas y grandes, que hoy por hoy son escandalosamente bajos, e implementando un plan completo de asignaciones gubernamentales, bonos, programas de préstamos, empleos y proyectos de infraestructura similares a las políticas del New Deal de los Estados Unidos de los años treinta y cuarenta.

Si podemos explicar adecuadamente lo que significaría alcanzar cero emisiones netas (en contraposición a las cero emisiones) y una economía verde con empleos bien remunerados para todos, una masa crítica de personas y votantes probablemente verán el Nuevo Acuerdo Verde por lo que es: nuestra última y mayor esperanza, un programa práctico y completo basado en ciencia sólida, la necesidad pública y la supervivencia con sentido común.

Las encuestas iniciales en los Estados Unidos en diciembre de 2018 mostraron que el 81% de los ciudadanos (demócratas, republicanos e independientes) básicamente apoyaba la idea de un Nuevo Acuerdo Verde. Las encuestas posteriores en 2019, incluso después de críticas prolongadas (y desinformación) en los medios de comunicación, mostraron un apoyo mayoritario y continuo por parte del 63% de los estadounidenses. Pero, por supuesto, la oligarquía y sus políticos y portavoces de medios de comunicación continuarán atacando al Nuevo Acuerdo Verde. Intentarán negar o ridiculizar la idea de que en realidad podemos cambiar nuestro actual sistema dependiente de combustibles fósiles, proporcionar buenos trabajos para todos los que estén dispuestos a trabajar en la reconstrucción de nuestra infraestructura urbana y rural y la agricultura, y revertir el cambio climático. Para superar a estos detractores y ganar masa crítica, tendremos que organizarnos y unirnos como nunca antes. Tendremos que llevar a cabo una campaña sin precedentes de educación y movilización pública masiva, y así catalizar una revolución en las urnas que pondrá fin a la dominación corporativa del sistema político estadounidense, e inspirar a otros en todo el mundo a hacer lo mismo.

Emisiones cero y cero netas

Desafortunadamente, la mayoría de la ciudadanía, e incluso algunos de los primeros defensores del Nuevo Acuerdo Verde, aún no saben cómo explicar adecuadamente lo que realmente significa el secuestro natural de carbono, qué son las cero emisiones netas de combustibles fósiles o de qué estamos hablando cuando decimos que los alimentos, la agricultura y el uso de la tierra regenerativos, combinados con la energía renovable, pueden detener y luego revertir, no solo ralentizar, el calentamiento global.

En este sentido, es extremadamente importante para los defensores de la regeneración y el Nuevo Acuerdo Verde poder explicar la diferencia entre cero emisiones de combustibles fósiles y cero emisiones netas de combustibles fósiles. Las cero emisiones netas se refieren al momento en el que capturaremos tantos gases de efecto invernadero como los que aún estemos emitiendo en la atmósfera y en nuestros océanos. Pero en la mente de la gente común, cero emisiones significa literalmente eso: nada de combustibles fósiles o emisiones de gases de efecto invernadero, punto. Un objetivo digno de alcanzar, pero algo que probablemente nos llevaría más de diez años lograrlo.

Las cero emisiones netas tienen en cuenta el efecto o impacto equivalente de la captura de carbono. Por supuesto, no podemos alcanzar las cero emisiones globales inmediatamente, ni siquiera dentro de una década, porque al eliminar todos los automóviles, la fabricación, la calefacción y el aire acondicionado del hogar, la construcción y todas las empresas comerciales que utilizan combustibles fósiles también se arruinaría la economía. Pero podemos, incluso en el mismo período ajustado de diez años de 2020-2030, lograr cero emisiones netas a través de una combinación de reducción agresiva de emisiones de combustibles fósiles y captura agresiva de carbono regenerativo. A nivel práctico, las cero emisiones netas de GEI tendrán el mismo impacto en la reducción del calentamiento global que las cero emisiones.

Por supuesto, más allá de las emisiones netas cero, nuestro objetivo a largo plazo es lograr emisiones negativas netas tan pronto como sea posible. De esta manera, comenzaremos a reducir y transferir de 200.000 a 286.000 millones de toneladas de carbono atmosférico en exceso, del peligroso total heredado de 820.000 millones de toneladas que está socavando la estabilidad climática, hacia nuestros suelos y bosques vivos, donde traerá enormes beneficios. Durante un largo período de tiempo, este proceso, como parte de una nueva economía verde, permitirá que nuestros océanos sobresaturados liberen parte del exceso de carbono que han absorbido de las emisiones causadas por el hombre, de manera que se reducirá la acidez de los océanos y se reestabilizará el hábitat global para la vida marina también.

Alcanzar cero emisiones netas en los Estados Unidos para 2030

Como se enfatizó en el capítulo 2, no permita que un montón de números lo confunda. Básicamente, lo que tenemos que hacer en los Estados Unidos y el resto del mundo durante los próximos diez años es reducir las emisiones de combustibles fósiles a la mitad y luego capturar el equivalente de las emisiones de GEI restantes a nuestros suelos, bosques y plantas a través de prácticas regenerativas.

Para lograr el objetivo de cero emisiones netas en los Estados Unidos para 2030, como se pide en el Nuevo Acuerdo Verde, el plan más práctico y factible será reducir nuestros niveles actuales de emisiones netas de combustibles fósiles de 5.700 millones de toneladas de CO2e a 2.750 millones de toneladas de CO2e, una reducción del 50%, mientras que simultáneamente extraemos y secuestramos en nuestros suelos y bosques una cantidad igual (2.750 millones de toneladas de CO2e).

En 2018, las emisiones de GEI de EE. UU. representaban aproximadamente el 16% de las emisiones globales totales (37.000 millones de toneladas de CO2e). En comparación, la población estadounidense de 330 millones representa solo el 4,27% de la población mundial. En otras palabras, Estados Unidos emite aproximadamente cuatro veces más GEI per cápita que la persona promedio del planeta. De hecho, Estados Unidos es responsable de aproximadamente el 28,8% de todas las emisiones globales de origen humano desde el inicio de la revolución industrial en 1750.

Un Nuevo Acuerdo Verde para lograr una economía basada en la neutralidad de carbono en los Estados Unidos para 2030 necesariamente implicará eliminar del 45% al 60% de nuestras actuales 5.750 millones de toneladas de CO2e provenientes de las emisiones de combustibles fósiles, y capturar las 2.000 o 3.000 millones de toneladas de CO2e restantes a través de la agricultura regenerativa, reforestación y restauración de ecosistemas. Esto representa un objetivo ambicioso pero realista, según numerosos expertos y las mejores prácticas actuales, suponiendo que podamos generar suficiente presión política para obligar a la Casa Blanca, el Congreso y los gobiernos estatales y locales a rechazar los sistemas convencionales y tomar medidas valientes.

Categorías de emisiones

La EPA (Agencia de Protección Ambiental de EE.UU.) desglosa las fuentes de las emisiones brutas de GEI de los Estados Unidos en cinco amplias categorías: transporte (29%), producción de electricidad (28%), industria (22%), comercial y residencial (12%) y agricultura (9%). Si miramos la categoría de agricultura con lupa, probablemente piense que los alimentos, la agricultura y el uso de la tierra no son más que un factor menor (9%) en la contribución de Estados Unidos a la crisis climática global. Sin embargo, si observa más de cerca la “huella” de carbono o CO2e del sector alimentario, agrícola y de uso de la tierra en su conjunto (incluidos los combustibles fósiles utilizados en la producción agrícola, el transporte de alimentos y cultivos, el procesamiento de alimentos, el envasado y refrigeración, así como los insumos químicos de plaguicidas y fertilizantes químicos, la emisión de CO2, metano y óxido nitroso de suelos y vertederos, y la destrucción de humedales y carbono orgánico del suelo), comienza a darse cuenta de que los alimentos, la agricultura y el uso de la tierra es en realidad responsable de casi la mitad de todas las emisiones de gases de efecto invernadero de EE. UU., no solo del 9% atribuido por la EPA y el Departamento de Agricultura estadounidense (USDA) a la “agricultura”.

Por otro lado, la agricultura y las prácticas de manejo de la tierra orgánicas y regenerativas y el crecimiento forestal en los Estados Unidos habitualmente no se tienen en cuenta como soluciones importantes para el calentamiento global y el cambio climático. Las tierras gestionadas adecuadamente y el crecimiento de los bosques en realidad extraen una cantidad considerable de exceso de CO2 de la atmósfera. Actualmente capturan 714 millones de toneladas de CO2e (o el 11% de las emisiones brutas de EE. UU.) anualmente, también según la EPA, e incluso en su estado de degradación actual.

Necesitamos alcanzar cero emisiones netas para 2030, no para 2050

Existe un debate en los círculos políticos progresistas sobre si deberíamos adoptar un objetivo más conservador, como lo propuso el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) y la mayoría de las naciones, y lograr reducciones netas del 45% en GEI para 2030 y cero emisiones netas para 2050, o si en cambio deberíamos apuntar a un objetivo mucho más ambicioso, en línea con los objetivos del Nuevo Acuerdo Verde, para lograr cero emisiones netas para 2030.

Varias naciones ya se han comprometido a alcanzar cero emisiones netas para 2050, entre ellas Bután (que ya ha logrado cero emisiones netas), Noruega (2030), Uruguay (2030), Finlandia (2035), Islandia (2040) y Suecia (2045). El estado de California también se puede agregar a esta lista (2045). La Unión Europea está operando actualmente bajo un cronograma de cero emisiones netas para 2050, pero es probable que pronto establezca una meta más estricta.

Veamos ahora con más detalle cómo podemos reducir las emisiones de combustibles fósiles en los Estados Unidos entre un 45% y un 60% en la próxima década mediante la conservación de energía y la transición a la energía renovable. Después de eso, veamos cómo podemos reducir o secuestrar las 2.000 o 3.000 millones de toneladas restantes de GEI que todavía emitiremos en una década, para lograr cero emisiones netas.

Hoja de ruta de EE. UU., parte uno: reducir las emisiones de combustibles fósiles entre un 45% y un 60%

Estados Unidos tiene la suerte de contar con los recursos naturales para ayudar a liderar a la comunidad mundial en una transición hacia un futuro de energía verde, complementado con agricultura y uso de la tierra regenerativos. No solo tenemos algunos de los mejores recursos eólicos, solares, geotérmicos, hidroeléctricos y de biomasa de la Tierra, sino que nuestros bosques, suelos, tierras de cultivo, pastizales, humedales y ecosistemas marinos tienen la capacidad inherente, si se gestionan y regeneran adecuadamente, de secuestrar tanto CO2 como el que estamos emitiendo actualmente, e incluso más. Quizás lo más importante de todo es que tenemos una nueva generación de jóvenes, personificada por el Movimiento Sunrise, y respaldada por una nueva ola de políticos insurgentes y conscientes sobre el cambio climático, como Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez, listos y dispuestos a tomar la iniciativa.

En materia de energías renovables, Estados Unidos, bajo una nueva administración en 2021 y más allá, deberá acelerar el ritmo. Debemos expandir rápidamente la economía de energía solar, eólica y renovable de EE. UU., que en 2017, según la EPA, proporcionó aproximadamente el 13% de nuestras necesidades energéticas, incluido el 22% de nuestra electricidad. A medida que aumentamos las energías renovables, debemos eliminar las plantas de carbón, petróleo, gas y energía nuclear lo más rápido posible. Alemania, con una economía poderosa similar a la de Estados Unidos, ha estado operando bajo un plan durante diez años para reducir las emisiones en un 55% para 2030, y probablemente pronto elevará aún más sus objetivos de reducción de emisiones. Si Estados Unidos establece una meta de una reducción del 60% en el uso de combustibles fósiles / emisiones de GEI para 2030, similar a la de Alemania, deberíamos poder secuestrar el 40% restante de GEI a través de alimentos, agricultura, reforestación y prácticas de restauración de ecosistemas regenerativos, lo que nos permitirá alcanzar emisiones netas cero (neutralidad de carbono) para 2030. Aunque reducir las emisiones en un 60% es un objetivo alcanzable, como demostraremos a continuación, incluso con reducciones del 45% al 50%, todavía podemos alcanzar la neutralidad de carbono maximizando prácticas agrícolas y de manejo forestal / de tierras.

Para reducir el uso de combustibles fósiles y las emisiones de GEI entre un 45% y un 60% durante la próxima década, necesitaremos generar del 75% al 85% o más de nuestra electricidad (responsable del 28% de nuestras emisiones totales) con energías renovables, básicamente, esto significa dejar de usar el carbón para generar electricidad. Esto reducirá las emisiones totales actuales entre un 20% y un 24% aproximadamente. Las medidas de conservación de energía en todos los sectores (servicios públicos, transporte, edificios, fábricasn, agricultura) deberán acompañar esta revolución de las energías renovables en el sector eléctrico.

Según un estudio exhaustivo publicado en 2015 por Mark Z. Jacobson y un equipo de expertos de la revista revisada por pares Energy and Environmental Science, los 50 estados de EE.UU tienen el potencial de convertir sus sistemas de electricidad, transporte, calefacción y refrigeración, e industriales basados en el uso de combustibles fósiles a sistemas que funcionan enteramente con viento, agua y luz solar. De esta forma, para 2030 se reemplazarían del 80% al 85% de los combustibles fósiles y la energía nuclear existentes y el 100% para 2050. En cuanto al impacto económico de esta conversión masiva a energías renovables energía sobre el empleo, los autores del estudio afirman: “en los 50 estados, la conversión proporcionaría unos 3,9 millones de puestos de trabajo de 40 años en la construcción  y unos 2 millones de puestos de trabajos de operación de 40 años solo para las instalaciones energéticas, la suma de los cuales superaría los aproximadamente 3,9 millones de puestos de trabajo perdidos en el sector de la energía convencional”.

En términos de innovación tecnológica, según numerosos estudios, ahora es más barato y rentable construir y operar sistemas de generación de electricidad que usan energía solar y eólica que los que usan carbón, energía nuclear o petróleo.

Pero para reemplazar el carbón, el gas natural, la energía nuclear y el petróleo como nuestras principales fuentes de energía, nuestra infraestructura de red eléctrica nacional (e internacional) tendrá que ser reconstruida para facilitar la producción de energía descentralizada y el intercambio de electricidad entre las regiones. Además, obviamente tendremos que dejar de construir más infraestructura para combustibles fósiles (incluidos los oleoductos), reducir la exploración y extracción de petróleo y gas natural, eliminar gradualmente las plantas de energía contaminantes e impulsar la electrificación de la fabricación, el transporte y la calefacción. Todas estas medidas significan dejar la mayoría, y eventualmente todas, de las reservas restantes de combustibles fósiles en el suelo.

Para pagar esta transición, necesitaremos transferir subsidios gubernamentales de los combustibles fósiles a las energías renovables y, al mismo tiempo, garantizar una transición justa y un programa de reciclaje para los cuatro millones de trabajadores actuales del sector de los combustibles fósiles, como se describe en el Nuevo Acuerdo Verde. Si no garantizamos una transición justa (reentrenamiento laboral, reemplazo laboral y / o jubilación) para los trabajadores del sector de los combustibles fósiles, probablemente nunca obtendremos el apoyo político para el Nuevo Acuerdo Verde que necesitamos.

En el sector del transporte (29% de las emisiones actuales), necesitaremos duplicar o triplicar los estándares económicos de los combustibles de los vehículos y reemplazar los que consumen grandes cantidades de gasolina y diésel con tantos automóviles, autobuses, camiones, tractores y trenes eléctricos como sea posible para lograr el 50% de cuota de mercado de los vehículos eléctricos para 2030. Para hacer esto, necesitaremos pagar a los consumidores, las empresas y los municipios un subsidio para cambiar a vehículos y transporte masivo eléctricos. Esto podría potencialmente reducir las emisiones totales en aproximadamente un 50% en el sector del transporte. Según la revista del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) Technology Review, dados los avances en la tecnología de las baterías y las reducciones de costos (los automóviles eléctricos pronto serán más baratos de comprar y operar que los vehículos a gasolina), más de la mitad de las ventas de automóviles nuevos en 2040 serán vehículos eléctricos.

Más allá de los automóviles, un número creciente de naciones está liderando el camino en términos de conversión de autobuses, camiones y trenes impulsados ​​por petróleo a electricidad. Según un informe publicado en la Cumbre sobre la Acción Climática Global de San Francisco en 2018:

Cada 5 semanas, China agrega una flota de autobuses eléctricos equivalente a toda la flota de autobuses de Londres: 9.500 autobuses. Las tecnologías ahora están listas para el mercado, son socialmente aceptadas y económicamente atractivas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero del transporte en un 51% para 2030, a través de vehículos eléctricos, transporte público y la adaptación de la flota naviera mundial. Sin embargo, la transformación se ralentizará drásticamente si no hay políticas nacionales y municipales sólidas, por ejemplo, estableciendo fechas previstas para prohibir los motores de combustión interna.

En el sector industrial y manufacturero, incluida la industria pesada, la industria ligera, las materias primas y el procesamiento de alimentos (22% de todas las emisiones de combustibles fósiles), necesitaremos reducir el uso de carbón y petróleo en al menos un 50% mediante aumentos drásticos en las tasas de reciclaje, cambiar lo más rápido posible a la energía eléctrica generada por energías renovables y mejoras de eficiencia, como “hacer que los productos sean más eficientes en cuanto a materiales. . . de manera que se alargue la vida útil y se reduzca el peso”. En el sector de la industria ligera, que incluye la fabricación de alimentos, textiles, madera, impresión y productos de consumo, así como en las industrias que consumen más combustibles fósiles, como la producción de acero, aluminio, cemento y plástico, según los expertos, podemos reducir las emisiones totales en un 50% utilizando tecnologías y medios actuales. Por supuesto, abordar el consumo excesivo y el desperdicio por parte de los consumidores, especialmente los consumidores más ricos, deberá ser parte de esta misión.

Una transición del cemento a la madera en la industria de la construcción (un número creciente de edificios, incluso edificios de gran altura, se están construyendo ahora con madera, utilizando nuevas técnicas) podría eliminar del 5% al 6% de todas las emisiones de GEI. Cambios similares en los sectores de la fabricación, construcción e industrial reducirán las emisiones en otro 10%, consiguiendo una reducción total acumulada de emisiones del 45% al 49% en los sectores de la electricidad / servicios públicos, transporte y fabricación.

Los edificios residenciales y comerciales ahora representan casi el 11% de todo el uso de combustibles fósiles en los Estados Unidos. Podemos lograr una reducción del 50% en las emisiones en este sector con la modernización, el aislamiento, los cambios en los códigos de construcción y una mayor eficiencia energética, utilizando bombas de calor, energía solar, almacenamiento de calor y sistemas de calefacción urbana basados ​​en energía renovable. Esta remodelación de nuestros edificios reducirá nuestras emisiones totales entre un 5% y un 6%, al mismo tiempo que creará millones y millones de nuevos puestos de trabajo.

Esto nos lleva a la reducción general de emisiones de combustibles fósiles de entre el 50% y 55% para 2030. Podemos lograr una reducción adicional de emisiones del 5% al 10% en el sector alimentario y agrícola si se reduce el consumo de materiales y productos derivados de los combustibles fósiles (plásticos, envases de alimentos, alimentos altamente procesados), se eliminan los desperdicios de alimentos y ropa, se reciclan los desechos orgánicos en lugar de tirarlos a vertederos, donde liberan metano y CO2, y se reducen drásticamente las emisiones de metano y óxido nitroso provenientes del fracking, gas natural y las prácticas agrícolas con uso intensivo de productos químicos y los insumos y prácticas de las granjas industriales (combustible diesel, fertilizantes químicos y plaguicidas derivados del petróleo). El 16% de todas las emisiones de GEI de EE. UU. corresponden a los potentes gases que atrapan el calor, el óxido nitroso y el metano, un porcentaje significativo que proviene de las emisiones de la agricultura industrial de uso intensivo de productos químicos por el uso intensivo de pesticidas y fertilizantes.

La implementación de todas estas transformaciones / reducciones en los sectores de electricidad, transporte, manufactura, edificios residenciales y comerciales, alimentos, agricultura y consumo, como lo requiere el Nuevo Acuerdo Verde, puede permitir que Estados Unidos alcance básicamente los objetivos de reducción de emisiones de Alemania, con una disminución del 60% en las emisiones de GEI para 2030 (de 5.900 millones de toneladas de CO2e a 2.360 millones de toneladas).

El 40% restante de las reducciones netas (2.360 millones de toneladas de CO2e) necesarias para alcanzar cero emisiones netas y la neutralidad de carbono de EE. UU. para 2030 deberá ser capturado en nuestras 769 millones de hectáreas de tierras de cultivo, pastos, pastizales, humedales, bosques, paisajes urbanos y vegetación a través de prácticas regenerativas de producción de alimentos, agricultura, silvicultura, gestión de la tierra y restauración de ecosistemas. Veamos ahora con más detalle un plan de regeneración y secuestro de carbono para la próxima década.

Hoja de ruta de EE. UU., segunda parte: captura del CO2e restante mediante prácticas regenerativas de producción de alimentos, agricultura y uso de la tierra

Utilizando satélites, encuestas y otras fuentes, la USDA clasifica las 769 millones de hectáreas de los 48 estados continentales (es decir, todos los estados excepto Alaska y Hawai) de la siguiente manera: 264 millones de hectáreas de pastos o pastizales (muchos de los cuales están degradados), 218 millones de hectáreas de bosque (muchos de los cuales necesitan ser reforestados), 158 millones de hectáreas de tierras de cultivo (la mayoría de las cuales están degradadas en términos de carbono del suelo), 68 millones de hectáreas de tierras de “uso especial” (parques y bosques nacionales / estatales), 28 millones de hectáreas de tierra urbana y 28 millones de hectáreas de tierras con usos “diversos”.

Actualmente, según lo estimado por la EPA, los 48 estados continentales (769 millones de hectáreas) están capturando 714 millones de toneladas de CO2e (o el 11% de las emisiones brutas de GEI de los Estados Unidos). Para alcanzar nuestro objetivo de cero emisiones netas para 2030 (suponiendo que la conservación de energía y la energía renovable puedan reducir las emisiones brutas en un 60%), estos 769 millones de hectáreas, o más bien un porcentaje significativo de estas hectáreas, tendrán que regenerarse y reforestarse durante la próxima década para que puedan capturar aproximadamente de tres a cuatro veces más carbono atmosférico del que están capturando actualmente. Si extendemos la implementación de las mejores prácticas existentes, podremos ver que esta gran operación de captura y recarbonización de nuestros suelos y biota es realmente posible.

Veamos las prácticas (y las matemáticas) de la posible captura de carbono (y la reducción de las emisiones de metano y óxido nitroso) en los 769 millones de hectáreas) de tierras agrícolas, pasturas, pastizales, bosques y otros paisajes de EE. UU. para 2030.

Regeneración de pasturas y pastizales estadounidenses

Las pasturas y pastizales de EE. UU. (264 millones de hectáreas) cubren más de un tercio de los 48 estados continentales. Un cuarto (64 millones de hectáreas) de este área es administrado por el gobierno de EE. UU. y generalmente está abierto al pastoreo de ganado si los ganaderos pagan una tarifa. Otros 51 millones de hectáreas que la EPA clasifica como tierras de cultivo son utilizadas por los agricultores para cultivar alimento para el ganado. Esto significa que estas porciones de nuestras tierras agrícolas destinadas al ganado y al cultivo de alimento para ganado suman 316 millones de hectáreas, el 41% de toda la tierra en los 48 estados.

La mayoría de estas pasturas y pastizales alguna vez fueron un paisaje diverso: pastizales y praderas naturales cubiertas de pastos, árboles, arbustos y plantas nativas (de raíces profundas). Este paisaje rico en carbono y respetuoso con el clima capturó grandes cantidades de carbono atmosférico, sostuvo la biodiversidad y la vida silvestre, e infiltró de manera eficiente el agua de lluvia y del deshielo en la capa superficial del suelo y las aguas subterráneas, manantiales y acuíferos. Antes de la llegada del arado y el fusil de palanca y la ocupación despiadada de las tierras indígenas, grandes manadas de búfalos, alces, ciervos y otros mamíferos migratorios pastaban en los pastizales mientras se desplazaban por el continente. Además, había millones de “especies clave” como castores (constructores de humedales), perros de la pradera (excavadores de tierra) y lobos (obligaban a los rebaños que pastaban a agruparse y mataban los animales enfermos) que, junto a los rebaños que pastaban, trabajaban en armonía natural para mantener el paisaje regenerado e hidratado.

En la actualidad, la mayoría de estos 316 millones de hectáreas han sido arados, deforestados y/o sobrepastoreados, y esto los ha convertido en suelos erosionados, degradados y carentes en términos de carbono orgánico del suelo, fertilidad del suelo y biodiversidad. Los pastizales y tierras agrícolas de Estados Unidos, que antes eran saludables, se han convertido en importantes emisores de gases de efecto invernadero, en lugar de sumideros o depósitos de carbono del suelo. Pero con estos cambios regenerativos en las prácticas de pastoreo y el manejo del ganado, incluido el cambio de dieta del ganado de los cereales transgénicos que usan químicos y combustibles fósiles de manera intensiva a una alimentación 100% con pasto, y el traslado de las aves de corral y los cerdos de sistemas de confinamiento a los pastizales al aire libre, alimentados con cereales cultivados de manera orgánica y regenerativa, podemos devolverles la vida y la vitalidad a las pasturas y pastizales de EE. UU.

El ganado y otros herbívoros, como ovejas, cabras y búfalos, deben estar al aire libre, pastando en pastizales, mientras que los omnívoros como las aves de corral y los cerdos deben sacarse del confinamiento y criarse al aire libre en un corral o área agroforestal, de manera que obtengan una parte de su nutrición de sus pasturas o potreros boscosos, y la mayor parte de los cereales y forrajes cultivados de manera regenerativa (labranza cero, cultivos de cobertura, cultivos en callejones, biodiversidad, sin usar químicos, agrosilvicultura). El ganado y otros herbívoros prosperarán y producirán carne y productos lácteos más saludables cuando su dieta vuelva a ser 100% a base de pasto, al igual que los pollos y cerdos de corral criados al aire libre. Y los consumidores, una vez que comprendan la superioridad nutricional, ambiental, climática y de bienestar animal de la carne y los lácteos alimentados con pasto y de pastoreo, optarán cada vez más por comprar estos productos, especialmente si los subsidios actuales, directos e indirectos, a las granjas industriales y al alimento de ganado industrial se eliminan.

Por supuesto, todo esto requerirá importantes subsidios para los agricultores y ganaderos (incluidos precios justos garantizados, gestión de los suministros y pagos por conservación del suelo), así como cambios en las compras y el consumo de los consumidores, incluida una reducción drástica en las compras y el consumo de carnes y lácteos producidos en granjas industriales y otros productos de animales alimentados con cereales (pollo, aves y pescado de piscifactoría).

Para llevar a cabo esta restauración a una escala lo suficientemente grande, tendremos que poner fin al desperdicio de millones de hectáreas de nuestras valiosas tierras de cultivo para cultivar cereales para herbívoros (vacas, ovejas, cabras y bisontes), animales que no deberían comer ningún tipo de cereal. También tendremos que dejar de sacrificar 15 millones de hectáreas de nuestras tierras de cultivo para la producción de etanol y biodiesel a partir de maíz y soya y, en cambio, convertir estas granjas de cultivos en hileras de nuevo en una producción de cultivos y pastoreo diversos. El proceso de producción de etanol y biodiesel a partir de maíz y soya transgénicos, contrariamente a las afirmaciones de la industria, en realidad consume más combustibles fósiles en su ciclo de crecimiento y producción que lo que ahorramos al quemar etanol o biodiesel en nuestros automóviles.

El manejo regenerativo de estas pasturas y pastizales incluirá técnicas de construcción de suelo como la agricultura sin labranza, los cultivos de cobertura multiespecies, el manejo de los cultivos de cobertura con la engarzadora de rodillo (rompe los tallos de las plantas y los deja en el campo en lugar de arar o rociar pesticidas cuando los cultivos de cobertura maduren), y el pastoreo de animales de forma holística y rotatoria. Una vez restauradas y bajo manejo regenerativo, estas tierras pueden secuestrar aproximadamente 29,5 toneladas de CO2e por hectárea por año.

Subsidios garantizados para las prácticas de conservación del suelo, una exención de las tarifas de pastoreo en tierras federales con un pastoreo adecuado y precios justos (junto con la gestión de los suministros) para los agricultores y ganaderos por su carne, productos lácteos y cereales son algunas de las políticas clave que necesitaremos implementar después de las elecciones de 2020 con el fin de promover el manejo regenerativo que secuestra carbono en la mayoría de estas 316 hectáreas de pasturas, pastizales y tierras de cultivo de alimento para animales. Las políticas federales agrícolas y de conservación de suelos que necesitaremos financiar para lograr una economía neutra en carbono para 2030 incluyen las siguientes:

Expansión del Programa de Administración de la Conservación y el Programa de Incentivos a la Calidad Ambiental, con miles de millones de dólares adicionales al año para aumentar las prácticas regenerativas como cultivos de cobertura, pastoreo prescrito, zonas ribereñas de amortiguación y agricultura sin labranza.

Expansión del Programa de Reservas para la Conservación (CRP) para incluir 40,4 millones de hectáreas para 2030, aumentar los pagos de alquiler a los agricultores y promover prácticas de regeneración, incluida la agrosilvicultura y el pastoreo holístico, en estas tierras de CRP.

Expansión del Programa de Asociación para la Conservación Regional para aumentar sustancialmente la superficie que los agricultores colocan en la conservación agrícola y las servidumbres de humedales.

Un aumento importante de la financiación para la investigación sobre conservación y pastoreo holístico, centrándose en la investigación sobre la reducción de las emisiones de carbono en el sector agrícola y la eliminación de los métodos de producción degenerativos de las granjas industriales, así como la investigación dedicada a la salud del suelo.

Miles de millones de dólares en mayores incentivos para los sistemas alimentarios locales y regionales, así como incentivos para la reforestación, el manejo forestal regenerativo y la restauración de humedales costeros. Necesitaremos reforestar más de 26 millones de hectáreas para 2030, en una combinación de Servicio Forestal, Oficina de Asuntos Indígenas y otras tierras federales, así como en tierras estatales, locales, tribales y sin fines de lucro. Para 2050 necesitaremos reforestar más de 100 millones de hectáreas.

Debemos proteger millones de hectáreas de tierras federales, estatales, locales, tribales y otras tierras en riesgo para 2030 mediante el manejo forestal, las quemas controladas y prácticas de pastoreo holísticas para reducir el riesgo de incendios forestales catastróficos y aumentar la salud / resiliencia de los bosques. Necesitamos plantar un promedio de cincuenta millones de árboles por año en áreas urbanas de todo Estados Unidos para reducir el efecto “isla de calor” y proteger a las comunidades del clima extremo. Además, necesitamos invertir en la innovación de los productos de madera y en biocarbón, y así crear puestos de trabajo en comunidades rurales y urbanas. Además de estas medidas, necesitamos restaurar o prevenir la pérdida de 5 a 10 millones de hectáreas de humedales costeros e interiores para 2030.

Si se aplicaran las mejores prácticas de manejo holístico de ganado / pastos en solo una cuarta parte del total de pasturas, pastizales y tierras de cultivo de alimentos para animales en los Estados Unidos, aún podríamos secuestrar 2.340 millones de toneladas de CO2e, aproximadamente el 100% de secuestro de carbono que necesitamos (en combinación con una transición a la energía renovable) para alcanzar cero emisiones netas para 2030.

Regenerar las tierras de cultivo de EE. UU.

Las tierras de cultivo de EE. UU. (158 millones de hectáreas) incluyen 21 millones de hectáreas inactivas o en barbecho en algún momento, 15 millones de hectáreas utilizadas para producir maíz para etanol o soya para biodiésel, 31 millones de hectáreas para producir alimentos para los consumidores estadounidenses, 51 millones de hectáreas para producir alimento para ganado (especialmente maíz y soya), 9 millones de hectáreas para el cultivo de trigo para la exportación, 5,5 millones de hectáreas para el cultivo de algodón (fibra y alimento para animales) y 28 millones de hectáreas para el cultivo de otros cereales y alimentos para la exportación. Sin embargo, a pesar de su enorme producción agrícola, Estados Unidos importó el 15% de sus alimentos y bebidas en 2016, incluido el 30% de frutas y verduras.

Sin tener en cuenta los 51 millones de hectáreas de tierras de cultivo que se utilizan para cultivar cereales y forrajes para el ganado, y que hemos analizado junto con los pastos y pastizales anteriormente, los 107 millones de hectáreas de tierras de cultivo adicionales de los Estados Unidos pueden regenerarse potencialmente para almacenar más carbono y mejorar la fertilidad del suelo, calidad del agua, biodiversidad, seguridad alimentaria y calidad alimentaria o nutrición.

La agricultura orgánica tradicional (sin productos químicos, con cultivos de cobertura, labranza mínima o nula, uso de fertilizantes naturales) puede secuestrar CO2e a una tasa de hasta 14 toneladas de CO2e por hectárea por año. Sin embargo, la investigación de campo y de laboratorio del Dr. David Johnson en Nuevo México sobre composta regenerativa muestra que la composta y los extractos de composta semi aeróbicos, biológicamente ricos y con alto contenido de hongos no sólo producen rendimientos muy altos de los cultivos, sino que también secuestran cantidades masivas de carbono, con tasas de más de 10 toneladas de carbono (37 toneladas de CO2e) por hectárea por año. Como señala el Dr. Johnson, si estas prácticas de compostaje se implementaran en los 1.600 millones de hectáreas de tierras de cultivo del mundo, “la producción de carbono de todo el mundo a partir de 2016 podría almacenarse en solo el 22% de la tierra cultivable del mundo”. Quizás no sea una coincidencia que los métodos de Johnson reflejen las prácticas agrícolas tradicionales e indígenas de compostaje y agroecología utilizadas en la India y otras regiones.

Si se implementaran las prácticas tradicionales de cultivos orgánicos en los 107 millones de acres de tierras de cultivo de EE. UU. (de nuevo, sin contar las tierras dedicadas a cultivos para alimento animal), podríamos secuestrar 1.300 millones de toneladas de GEI. Si se emplearan prácticas orgánicas en solo el 50% de estas tierras de cultivo, podríamos secuestrar 650 millones de toneladas. Con prácticas orgánicas tradicionales en solo una cuarta parte de esta tierra de cultivo, podríamos secuestrar 325 millones de toneladas.

Pero si se implementaran prácticas orgánicas avanzadas como las del Dr. Johnson, podríamos secuestrar 3.900 millones de toneladas al año en 107 millones de hectáreas, o 1.950 millones de toneladas en la mitad de esta superficie, o casi mil millones de toneladas de GEI en una cuarta parte de esta superficie.

Como estimación conservadora, aplicando una combinación de métodos orgánicos tradicionales y avanzados en una cuarta parte de las tierras de cultivo de EE. UU., podremos lograr 663 millones de toneladas de secuestro de CO2e, aproximadamente una cuarta parte de lo que necesitamos.

Las medidas necesarias para transformar la producción agrícola de EE. UU. incluirán aumentar la cuota de mercado de los alimentos orgánicos, del actual 5,5% del total de ventas de alimentos y del 10% del total de ventas de productos frescos (frutas y verduras), al 50% de las ventas totales para 2030. Al mismo tiempo, necesitaremos convertir 15 millones de hectáreas de cultivos de maíz (etanol) y soya (biodiesel) nuevamente en pastizales y pasturas de especies múltiples y perennes y / o en cultivos de múltiples especies de cereales orgánicos. También necesitaremos implementar prácticas de restauración y regeneración de suelos y agrosilvicultura en nuestros 21 millones de hectáreas de tierras ociosas o en barbecho, utilizando programas gubernamentales para subsidiar a los agricultores para la implementación de prácticas restaurativas y regenerativas.

Regenerar los bosques de EE. UU.

Las tierras forestales de EE. UU. (218 millones de hectáreas), o más bien los bosques y las tierras forestales “desprotegidas” en la terminología de la USDA, representan una cuarta parte de la tierra en los 48 estados continentales. Estos 218 millones de hectáreas no incluyen la superficie forestal protegida o semi protegida para “uso especial” en parques nacionales (11,7 millones de hectáreas de tierra), parques estatales (6 millones de hectáreas) o áreas silvestres (26 millones de hectáreas), o hectáreas “con usos diversos” (de “bajo valor económico”) de árboles y arbustos ubicados en pantanos, desiertos y humedales. Esta superficie tampoco incluye árboles en áreas urbanas.

Sin embargo, si contamos todas estas otras áreas boscosas o sencillamente con árboles, los bosques comprenden un tercio de la superficie total de los Estados Unidos. Puede parecer mucho, pero tenga en cuenta que los bosques cubrían la mitad del país antes de la colonización europea.

La EPA estima que los bosques de EE. UU. actualmente secuestran aproximadamente el 9% de todas las emisiones de GEI de EE. UU. (531 millones de toneladas de CO2e) cada año. Durante los próximos diez años, para alcanzar la neutralidad de carbono, tendremos que embarcarnos en un importante programa de reforestación y forestación: preservar, expandir y mejorar nuestros bosques (tanto de propiedad pública como privada) y la cobertura arbórea (tanto urbana como rural).

Según proyecciones bastante conservadoras realizadas por Nature Conservancy, la reforestación de 16 a 20 millones de hectáreas en los Estados Unidos podría alcanzar las 300 millones de toneladas de CO2e adicionales capturadas por año para 2025. Pero según un estudio más reciente del Dr. Thomas Crowther y otros, mencionados en el capítulo 4, los Estados Unidos tienen 102 millones de hectáreas de bosques degradados o paisajes sin árboles (excluyendo las tierras de cultivo y áreas urbanas) que podrían reforestarse, especialmente en las regiones sur, sureste y noreste del país. Estos  102 millones de hectáreas reforestadas podrían potencialmente secuestrar, usando las proyecciones de Nature Conservancy, 1,500 millones de toneladas de GEI al año.

Incluso si reforestamos solo una cuarta parte del área potencial que podría reforestarse en los Estados Unidos para 2030, aún podríamos secuestrar 375 millones de toneladas de CO2e, aproximadamente el 15% de lo que necesitamos.

Como señala un artículo reciente titulado “Reforestemos Estados Unidos para actuar sobre el clima”, “bajo el New Deal original, el Cuerpo de Conservación Civil plantó 3.000 millones de árboles y empleó a 3 millones de trabajadores en el proceso. Estados Unidos está capacitado para hacer un esfuerzo de magnitudes similares nuevamente, con casi 8 millones de hectáreas de tierras que recientemente han sufrido alguna alteración que necesitan reforestación”.

Las tierras de “uso especial” (68 millones de hectáreas), que incluyen parques, áreas silvestres, carreteras, ferrocarriles y bases militares, representan millones de hectáreas adicionales aptas para la reforestación y forestación, según lo identificado por Crowther y otros.

Las áreas urbanas (28 millones de hectáreas) constituyen el 3,6% de la superficie terrestre de los 48 estados continentales, pero incluyen el 81% de la población (el 19% de la gente vive en áreas rurales). Las áreas urbanas están creciendo 400 mil hectáreas al año. Se estima que las áreas de césped en las ciudades y pueblos de EE. UU. equivalen a 16 millones de hectáreas y cubren el 1,9% de la tierra. Aunque Crowther y otros no incluyen las áreas urbanas en sus totales de tierra que podría reforestarse, obviamente millones de hectáreas de áreas urbanas son aptas para plantar árboles, que luego secuestrarían carbono, reducirían las temperaturas urbanas en verano y proporcionarían sombra, alimentos y hábitat para humanos, polinizadores y animales. En los Estados Unidos, deberíamos establecer una meta para plantar 500 millones de árboles nuevos en áreas urbanas para 2030.

Regeneración de las llamadas “tierras con usos diversos”

Las “tierras con usos diversos” (28 millones de hectáreas) están clasificadas por la USDA como tierras de “bajo valor económico”. Estas tierras incluyen cementerios, campos de golf y aeropuertos, pero también pantanos y humedales costeros. Contrariamente a la evaluación de la USDA, los pantanos y humedales del país son enormemente importantes en cuanto a secuestrar carbono, filtrar la contaminación, amortiguar los huracanes, preservar la calidad del agua y proporcionar un hábitat para los peces y la vida silvestre. Como parte de una campaña nacional de restauración de ecosistemas y secuestro de carbono en los Estados Unidos, necesitaremos restaurar millones de hectáreas de humedales, pantanos y ecosistemas marinos. Se estima que en el pasado, los Estados Unidos continentales (sin incluir Alaska) habían tenido 89 millones de hectáreas de humedales, la mayoría de los cuales hoy han sido drenados o destruidos. La restauración de 5 a 10 millones de hectáreas de pantanos y humedales en los 48 estados continentales secuestraría de 75 a 150 millones de toneladas de CO2e anualmente.

El punto decisivo para alcanzar la neutralidad de carbono de EE. UU.

El punto decisivo para lograr la neutralidad de carbono en los Estados Unidos para 2030 es básicamente reducir las emisiones de combustibles fósiles entre un 45% y un 60% en los sectores de  electricidad,  transporte,  vivienda,  construcción y la manufactura, en conjunción con lo que otras naciones industriales avanzadas como Alemania están llevando a cabo, al mismo tiempo que se implementan prácticas de agricultura y uso de la tierra regenerativa y que capturan carbono descritas anteriormente. Con los cambios en el manejo del ganado y los pastos en solo una cuarta parte del total de pasturas, pastizales y tierras de cultivo de alimento para animales (316 millones de hectáreas), para 2030 podemos secuestrar más de 2.340 millones de toneladas de CO2e al año. Con cambios en la gestión, utilizando métodos orgánicos y orgánicos avanzados, en una cuarta parte de nuestras 107 millones de hectáreas de tierras de cultivo (sin contar la tierra utilizada para producir alimentos para animales), podemos secuestrar 663 millones de toneladas adicionales de CO2e. Con la reforestación y forestación en el 25% de las 102 millones de hectáreas de bosques degradados o paisajes sin árboles (excluyendo tierras de cultivo y áreas urbanas) en los Estados Unidos, podemos secuestrar 375 millones de toneladas adicionales de CO2e. La restauración de humedales puede secuestrar entre 75 y 150 millones de toneladas extras. En total, para 2030, esta gran regeneración secuestrará 3.400 millones de toneladas de CO2e anualmente, lo suficiente para permitir que Estados Unidos alcance la neutralidad de carbono, incluso si el país solo logra alcanzar una reducción del uso de combustibles fósiles del 45%, en lugar del 60% que Alemania y varias otras naciones lograrán.

En total, con la restauración y regeneración en curso de nuestros  769 millones de hectáreas de pasturas, pastizales, tierras de cultivo, bosques y humedales, impulsados ​​por cambios en las políticas públicas, la demanda de los consumidores y la innovación en el manejo de la tierra y los agricultores, nosotros, como parte de un Nuevo Acuerdo Verde, podemos alejar a Estados Unidos (y también al mundo) de la catástrofe climática a la neutralidad de carbono. Esto nos preparará para seguir avanzando más allá de 2030: para absorber y almacenar suficiente exceso de carbono de la atmósfera a nuestros suelos, bosques y plantas revitalizados para revertir el calentamiento global y restaurar nuestro preciado medio ambiente y clima. Pero es tarde. Necesitamos un Nuevo Acuerdo Verde y una revolución de regeneración. Y debemos intensificar nuestra educación pública, la formación de coaliciones, la acción directa y la insurgencia electoral ahora.

Poder político ya: ecologizar la Casa Blanca y el Congreso

No tenemos más remedio que avanzar firmemente con un Nuevo Acuerdo Verde que cambie el sistema en los Estados Unidos y otras naciones, con el objetivo de lograr el 100% de energía renovable y una ampliación masiva de las políticas y prácticas regenerativas de producción de alimentos, agricultura y uso de la tierra. Pero si esperamos obtener el apoyo que necesitamos de los trabajadores y las comunidades de bajos ingresos, la energía renovable y los alimentos y la agricultura regenerativos deben formar parte de un paquete general popular para una transición justa que incluya pleno empleo, salarios dignos, cobertura médica universal, alivio de la deuda y educación pública gratuita.

Nos guste o no, lo que Estados Unidos haga o no haga en las elecciones de 2020 (y en la década de 2020-2030) es de vital importancia. Necesitamos un nuevo presidente, una nueva mayoría con mentalidad ecológica en la Cámara y el Senado, y nuevos funcionarios gubernamentales y políticas públicas ecológicas que apoyen la Regeneración en todos nuestros estados, condados, ciudades y pueblos. Esto significa que nuestra prioridad número uno, dado nuestro cronograma limitado, debe ser unirnos y ayudar a construir un movimiento de masas para tomar el poder en el Congreso y la Casa Blanca en 2020 y 2022.

Afortunadamente, ya contamos con el apoyo público inicial (el 63% de las personas en los Estados Unidos actualmente apoya el Nuevo Acuerdo Verde), líderes de los movimientos de base (el Movimiento Sunrise y un creciente abanico de movimientos activistas y Regeneradores) y un nuevo grupo insurgente de líderes políticos que comparte nuestra visión, y que serán bienvenidos por los movimientos y gobiernos que ya tiene mentalidad de Regeneración en las naciones de todo el mundo. Ya hemos conseguido que 90 o más de los 435 miembros de la Cámara de Representantes hayan dado su apoyo al Nuevo Acuerdo Verde, junto con una docena de senadores de alto perfil. Todos los principales candidatos del Partido Demócrata a la presidencia en 2020, incluidos Bernie Sanders y Elizabeth Warren, han respaldado al Nuevo Acuerdo Verde. Por primera vez, el cambio climático se ha convertido en un tema electoral importante en Estados Unidos y otras naciones.

Poner en marcha la máquina verde

El siguiente paso antes de las cruciales elecciones presidenciales y al Congreso de noviembre de 2020 en los Estados Unidos (y las elecciones en otras naciones) es generar conciencia a nivel local, estatal y del Congreso. Necesitamos comités locales del Nuevo Acuerdo Verde/ Regeneración, oficinas de conferenciantes, equipos de medios, recaudadores de fondos, constructores de coaliciones y miembros de grupos de presión. También necesitamos activismo en línea y, lo más importante, sobre el terreno (peticiones, enseñanzas, golpes de puerta, protestas, campañas electorales, iniciativas de votación). Debemos comenzar ahora a construir coaliciones de base amplia, poderosas, bipartidistas si es posible, a nivel estatal y nacional para un Nuevo Acuerdo Verde que ponga el foco no solo en las energías renovables, sino también en las políticas y prácticas de producción de alimentos, agricultura y uso de la tierra regenerativas.

No tenemos más remedio que acabar con las disputas que nos dividen; no tenemos tiempo para que nadie piense: “mi problema es más importante que el suyo” o “mi electorado es más importante que el suyo”. Debemos conectar los puntos, crear sinergia y unir una masa crítica de movimientos hasta ahora enfocados en un solo tema y a una parte del electorado muy limitada (clima, paz, trabajo, salud, medio ambiente, alimentación, agricultura y justicia social). Al mismo tiempo, en el frente político debemos esforzarnos por reunir a demócratas progresistas y a independientes, republicanos y libertarios con mentalidad conservacionista para fomentar el diálogo y la acción común. Debemos crear conciencia y cooperación en un frente unido orientado a la supervivencia que pueda elegir mayorías ecológicas y con mentalidad de regeneración en los distritos urbanos y rurales. Derribando muros y diferencias ideológicas, debemos convencer a los activistas políticos progresistas y de energías renovables de que las prácticas y políticas regenerativas de producción de alimentos, agricultura y uso de la tierra son esenciales. Y, al mismo tiempo, lograr que los activistas de alimentos, agricultura y medio ambiente / conservación entiendan que todos debemos convertirnos en activistas climáticos y defensores de las energías renovables y que todos debemos involucrarnos en la acción política.

El poder de estar unidos en tiempos catastróficos

Sin duda, ha escuchado un mensaje parecido antes. Personalmente, he estado escribiendo y haciendo campaña en torno a una serie de cuestiones políticas, alimentarias, agrícolas y ambientales de vida o muerte como éstas durante cincuenta años, comenzando con la amenaza de la aniquilación nuclear en la Guerra Fría, el movimiento por los derechos civiles y la guerra de Vietnam en la década de los 60. La trascendental y emocionante diferencia ahora es que las condiciones objetivas finalmente están listas para una revolución de regeneración en los Estados Unidos y en todo el mundo. Lo que he dicho y escrito antes sobre el medio ambiente, la comida, la salud, la política, la guerra y la paz, con cada gramo de conocimiento y pasión que pude reunir, era básicamente cierto. Es solo que nosotros, los movimientos de base globales (agricultores y consumidores, estudiantes y trabajadores, y nuestros líderes políticos y activistas) aún no estábamos listos. La crisis de los últimos cincuenta años aún no había alcanzado su intensidad actual. Además, hasta ahora, no teníamos un plan, estrategia ni tácticas viables. No teníamos un Nuevo Acuerdo Verde ni un conjunto de líderes políticos radicales a nivel federal para apoyarlo. No teníamos líderes de movimientos de base en todas las comunidades como los que tenemos ahora. No teníamos una comprensión completa de la relación entre los alimentos, la agricultura, el uso de la tierra, la salud del suelo, los combustibles fósiles, el cambio climático, el deterioro de la salud pública, la degradación ambiental, la justicia, las relaciones internacionales, la guerra y la paz. Ahora si la tenemos. Ahora podemos conectar los puntos y avanzar juntos, no solo en una región o país, sino a nivel mundial.

He aquí un extracto de un discurso que pronuncié hace veinticinco años, el 24 de septiembre de 1995, en la Comisión Conjunta Internacional de Estados Unidos y Canadá sobre los Grandes Lagos. Creo que mi mensaje de entonces es aún más relevante hoy:

Nuestro futuro es una bomba de relojería que no se detiene incluso cuando debatimos estos asuntos. No tenemos tiempo que perder. El tiempo de quedarse parado y sentirse incapaz o frustrado ha terminado. Si ha estado esperando a que lleguen nuevos líderes del movimiento y nuevas ideas, no espere más. Mírese en el espejo, mire a las personas que lo rodean hoy. Regrese a su comunidad y forme un grupo de afinidad de personas con ideas parecidas, personas con las que se sienta bien. Trabaje con personas que harán que sus esfuerzos para un cambio social sean efectivos y satisfactorios y sí, incluso alegres. Personas lo suficientemente valientes para enfrentarse a los grandes poderes corporativos, pero lo suficientemente humildes y con los pies en la tierra para practicar lo que predican. Una vez que esté debidamente asentado, vincule su grupo y sus esfuerzos de alcance y construcción de coaliciones con otros grupos afines en su comunidad, condado, estado y región. Si no está exactamente seguro de cómo organizarse en su comunidad, busque a “entrenadores” activistas y a “veteranos” del movimiento por el cambio social que estén dispuestos a ayudarlo. ¡No se lamente por el estado del mundo o su estado como individuo! ¡Organícese! Solo hay una razón para unirse al movimiento mundial para salvar el planeta y construir una mancomunidad más democrática y éticamente sólida: porque es la mejor manera de vivir.

Lo que usted y yo hacemos como individuos en nuestra vida diaria hace una gran diferencia. Cómo usted y yo nos comportamos en el mercado y en el ámbito de la sociedad civil y la política hace una gran diferencia. Cómo actuamos, de qué hablamos con familiares, amigos, vecinos y compañeros de trabajo. Cómo gastamos nuestro dinero y nuestro precioso tiempo libre. Cómo criamos a nuestros hijos. Lo que leemos, compartimos y escribimos mientras nos sentamos frente a nuestras computadoras y pantallas de teléfonos celulares. A qué grupos nos unimos, apoyamos y donamos dinero. A qué políticos presionamos y votamos.

Nunca subestime el poder de una persona: usted mismo. Pero comprenda, al mismo tiempo, que lo que hacemos como individuos nunca será suficiente. Tenemos que organizarnos y tenemos que ayudar a otros, en nuestra región, en nuestra nación y en todas partes, a construir un poderoso movimiento de Regeneración verde. El momento de empezar es ahora.

 

Ronnie Cummins es cofundador de Organic Consumers Association (OCA) y Regeneration International, y el autor de “Grassroots Rising: A Call to Action on Food, Farming, Climate and a Green New Deal“.

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Humedales, solución idónea para mitigar el cambio climático

México.- (Texcoco Press).- El valor de los humedales (superficie temporal o permanentemente inundada) además de ser estético, turístico o de esparcimiento, radica en que albergan una enorme diversidad biológica al ser el hábitat de plantas, invertebrados, peces, anfibios y aves; además de que son fundamentales para almacenar agua, recargar los mantos acuíferos, regular el clima y las  inundaciones, así como para producir alimentos.

Los ecosistemas costeros, en particular los manglares, brindan una variedad de servicios ambientales: sostienen gran parte de la producción pesquera y funcionan como barreras contra huracanes e intrusión salina; purifican el agua al absorber contaminantes y como fuente de agua dulce son esenciales para la vida en el planeta, además de ser una de las soluciones más factibles e idóneas para mitigar el cambio climático, coinciden en señalar científicos de la UNAM.

Juan Núñez Farfán, del Instituto de Ecología, refiere que el problema ambiental más importante que enfrenta la humanidad, el aumento de la temperatura global, debe mitigarse de alguna forma.

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Qué es la agricultura regenerativa y cuáles son sus ventajas

La agricultura regenerativa forma parte de la creciente atención por la producción de alimentos respetuosos con el medio ambiente, cada vez más apreciada por los consumidores.

La base de está idea es que el trabajo humano debe encajar de forma armoniosa y positiva en el equilibrio natural, sin explotar la naturaleza, trabajando para recuperar la fertilidad de la tierra.

Hoy hablamos de ¿Qué es la agricultura regenerativa y cuáles son sus ventajas?

Qué es la agricultura regenerativa.

Dentro de las filosofías relativas a la producción agroalimentaria, en los últimos años se ha consolidado la agricultura regenerativa, o agricultura orgánica-regenerativa, un método de reconversión que combina técnicas modernas y conocimientos ancestrales.

En la raíz de este enfoque está la idea de colaborar con la naturaleza -abandonando el deseo de dominarla- para regenerar el suelo, sin empobrecerlo ni contaminarlo, como en cambio ocurre cuando se aplica una agricultura intensiva muy agresiva, con el uso de fertilizantes, agroquímicos y grandes movimientos de tierras.

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Un enero negro para la agroindustria: OMG rechazados en tres continentes

Es un enero negro para los lobbistas del agronegocio y sus grupos de interés. México, Perú y Tanzania cerraron las puertas a los OGM, mientras que el gobierno italiano fue presionado por una fuerte campaña de la sociedad civil, no sólo para confirmar la prohibición a las generaciones previas de OGM, sino también a las nuevas generaciones incluyendo las Nuevas Técnicas de Cultivo (NBTs). Estos avances pueden considerarse un éxito para todos los agricultores y movimientos de la sociedad civil que luchan por mantener sus semillas y su soberanía alimentaria a salvo de las multinacionales.  De lo contrario, al imponer los OGM, las empresas pondrían a los agricultores y los consumidores a su merced al obtener derechos de propiedad sobre las semillas.

Para frenar este esfuerzo, el 1 de enero de 2021 comenzó a regir un  Decreto Presidencial en México para iniciar la eliminación del «uso, adquisición, distribución, promoción e importación» de glifosato, con un período de transición hasta enero de 2025.

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Los oscuros orígenes del virus

Con más de 92 millones de personas contagiadas y 2 millones de muertes por Covid en el mundo, aún no se sabe a ciencia cierta el origen del virus que está causando esta debacle global.

Hay consenso científico en que el SARS-CoV2 es derivado de un virus de murciélago, pero a más de un año de haberlo identificado, no hay una investigación internacional independiente de intereses creados, que pueda darnos certeza sobre el verdadero origen de este virus.

El 4 de enero de 2021, el New York Magazine publicó los resultados de una amplia investigación de Nicholson Baker sobre las actividades de gobiernos y científicos de Estados Unidos y China, que aporta datos fundamentales para conocer las hipótesis al respecto (The lab-leak hypothesis, https://tinyurl.com/yxkj2j35).

Así resume sus conclusiones: “He llegado a creer que lo que pasó fue bastante simple. Fue un accidente. Un virus pasó un tiempo en un laboratorio, y finalmente salió.

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